Se han cumplido cien años desde que a Marie Curie le concedieron su segundo premio Nobel que, en este caso, estaba asociado a la categoría de Química. Tal efeméride debería haber pasado completamente desapercibida si no fuera porque aquellos encargados de elaborar los santorales laicos han reparado en un hecho fundamental: Marie Curie era una mujer. Este hecho no tendría la menor importancia si no fuera por un par de cuestiones, a saber: Marie Curie, que además de mujer era una excelsa científica, trabajaba fundamentalmente en física, y prueba de ello es que su primer premio Nobel lo ganó en esta disciplina ¡¡ocho años antes!! La otra cuestión es que los premios Nobel de química (y de todo lo demás) se venían concediendo desde 1901. Esto también contrasta con la selección el año internacional de la física, que para aquellos despistados tuvo lugar en 2005 coincidiendo con el centenario del llamado año milagroso de Albert Einstein, año en el que publicó su teoría especial de la relatividad. Sin embargo su Nobel, lo ganó en 1921… por el efecto fotoeléctrico. Entonces podemos preguntarnos ¿la química como disciplina no ha tenido hitos históricos semejantes para tener que pedir prestadas figuras de otros campos?
La química como disciplina tiene una evolución histórica realmente controvertida. A pesar de estar muy vinculada a la física no tiene un origen respetable como ésta, que hunde sus raíces en los barbudos filósofos y matemáticos griegos con sus blanquísimas clámides. Y eso a pesar de que Demócrito sacara a pasear su ingenio y pariera la teoría atomista en un soleado día macedónico. Lo cual, ya que estamos, no dejó de ser más que un tiro a ciegas, no sabemos si fruto de cuantiosas libaciones de vino corintio o de una profunda reflexión. Porque átomos, lo que se dice átomos, no llegamos a ver —y eso indirectamente— hasta Rutherford; por cierto, otro eminente físico.
En realidad el origen de la química es mucho más oscuro, y digo bien, oscuro, ya que los primeros químicos que ejercieron basándose en el trabajo experimental son los herreros/orfebres. Desde el individuo que empezó a trabajar los metales que se encuentran en estado natural hasta los celebérrimos armeros de Damasco pasando, por qué no, por los fabricantes de falcatas íberos, su trabajo se mantuvo muy en secreto y generalmente asociado al culto divino. Si a este secretismo le sumamos que el fruto de su trabajo no se vendía a precios precisamente populares, ya tenemos un origen bastante antipático de la disciplina. Tal vez sólo comparable al del pueblo de Israel: no sólo son elegidos sino que además se hacen ricos por ello. Como decía un muy mal comienzo.
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Como bien imaginabas, la frase «ninguna otra ciencia ha contribuido tanto al desarrollo social humano como la química» ha sido impactante.
Para mí cualquier ciencia (casi diría cualquier rama del saber..) depende de forma directa o indirecta de las matemáticas, la madre de todas las ciencias. Desde mi punto de vista, la única rama del saber que compite con las matemáticas, en el sentido de que abarcan a otras muchas ramas, es la filosofía.
No voy a entrar a defender demasiado esta postura, pero creo que el caso de la química es un caso de los más directos (como la física) de aplicación directa e indirecta de todo tipo de matemáticas.
Siguiendo la propuesta del autor, copio la definición de «Matemáticas» de la Wikipedia:
«Las matemáticas o matemática es una ciencia formal que, partiendo de axiomas y siguiendo el razonamiento lógico, estudia las propiedades y relaciones entre entes abstractos (números, figuras geométricas, símbolos). Las matemáticas se emplean para estudiar relaciones cuantitativas, estructuras, relaciones geométricas y los mangitudes variables. Los matemáticos buscan patrones, formulan nuevas conjeturas e intentan alcanzar la verdad matemática mediante rigurosas deducciones. Éstas les permiten establecer los axiomas y las definiciones apropiados para dicho fin.»
Como decía, no entro en detalles para defender mis ideas, pero creo que cualquier persona que esté (o haya estado) cerca de cualquier disciplina científica (incluso aplicada) entenderá perfectamente que las matemáticas son la base de cualquier razonamiento teórico o práctico que se haga en las ciencias, insisto, especialmente la física y la química.
Quizá en ciencias naturales, como la biología, sea menos directa y apreciable esta influencia, pero en todo caso existe.
Basta darse cuenta de cuál es la única asignatura (o disciplina) común en cualquier estudio superior científico: las matemáticas.
Estoy bastante de acuerdo en la reflexión de mi tocayo,
aunque discrepo en algún aspecto.
Si es bien cierto, que ciertas especialidades de la química son eminentementes dependientes directamente de las matemáticas o la física, como puede ser la química-física, pero también lo es, que una de las esencias de esta ciencia, es la transformación de las sustancias como medio de obtención de nuevos compuestos (ciencia subvertiva). En procesos prácticos de purificaciones, separaciones, síntesis etc…ahí prevalece la química como ciencia, y las matemáticas y la física permiten corroborar los resultados experimentales, es decir van dadas de la mano.