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Guillermo Ortiz: El regreso estelar de Diego Armando Maradona

Maradona no se entiende sin Víctor Hugo Morales, sin el primer recorte a 50 metros de la portería y la sucesión de ingleses tratando de cerrarle el camino sin conseguirlo. No se entiende sin el puño apretado hacia arriba, simulando un cabezazo, ante la salida atónita de Peter Shilton. De no haberse disputado aquel Argentina-Inglaterra, probablemente Maradona habría pasado a la historia como el mejor jugador de su década, en ningún caso como un Dios por encima del bien y del mal, pero el caso es que se jugó, pregunten en Londres.

Maradona tuvo la habilidad de aparecer justo cuando debía: en cuartos contra la odiada Inglaterra post-Malvinas y en semifinales ante Bélgica con otro gol descomunal. La final no requirió de sus genialidades porque Valdano, Burruchaga y compañía se encargaron por él, pero fue Diego el que subió al palco, saludó al eterno Havelange, besó la Copa y la levantó al cielo de la estética, de la religión, casi.

Antes de ese Mundial, Maradona era un jugador que dejaba dudas. No por su clase, ya demostrada en Argentinos Juniors y en Boca en la adolescencia, sino por su consistencia competitiva en los grandes eventos. Había pasado por el Barcelona sin pena ni gloria, más tiempo lesionado o enfermo que en el campo, después fichó por un modesto equipo italiano, el Nápoles, con el que consiguió quedar tercero en el Scudetto, y se presentó en México con el recuerdo de aquel completo fracaso en su primer Mundial como estrella mediática, el de España, con Gentile castigando tobillos y rodillas.

Sin embargo, a partir de 1986, Maradona se acostumbró a los grandes escenarios y especialmente al más grande de todos: el Campeonato del Mundo. Si lo piensan, todo lo demás es accesorio. A posteriori se le puede glorificar por ganar dos ligas y una UEFA con el Nápoles, pero en aquellos tiempos, en Italia, ganaba ligas hasta el Verona o la Roma. De hecho, con mucha peor plantilla, este mismo año el Nápoles ha estado a punto de volver a ganar y ahí está codeándose en la Champions con los mejores. En Villarreal saben algo de eso.

Maradona era Nápoles, de acuerdo, y su importancia para esa ciudad humillada del sur sobrepasó la devoción por el humano hasta llevarlo a lo divino… pero la leyenda se forjó en México. Sin México no se entiende nada, no se entienden las lágrimas de Morales, ni la propia trayectoria exitosa en el Scudetto ni la milagrosa final del mundial de Italia 90, Maradona farfullando entre dientes “hijos de puta, hijos de puta” mientras los aficionados italianos silbaban el himno argentino. El himno de aquellos argentinos que se habían atrevido a derrotar a la “azzurra” en su propia casa, en el mismísimo Nápoles de San Diego.

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5 comentarios

  1. Marcel Gascón

    Fue triste aquella última caída, porque hasta entonces todo pareció un milagro. Aún recuerdo con que desolación jugó Argentina tras el descalabro del héroe. Gracias por recordarlo tan bien.

  2. Gracias a ti, Marcel! Un abrazo!

  3. Esa narración de Morales por poco y me saca las lágrimas a mí también… y eso que no soy argentino.

    Gran texto. Muchas gracias.

  4. Solo un inciso, hablas de paranoias y complejo de persecucion cuando Maradona jugaba en Italia despeues del Mundial 90. Analizando datos, vemos que Maradona se engancha a la cocaina cuando jugando para el Barcelona empieza a irse de fiesta con jugadores como Julio Alberto, etc… Por lo que para cuando Maradona ficha por el Napoles en 1985 ya es un adicto y aun asi juega durante 5 temporadas sin dar un solo positivo por cocaina. Por otro lado tenemos la naturaleza italiana, que no vamos a descubrir ahora y la cantidad de escandalos de compra de partidos y mafia en el Calcio desde incluso antes de los años 60. Despues de esto, vamos al hecho principal, Maradona da positivo en la temporada 90-91 por cocaina durante un partido de la Liga Italiana. Durante el verano de 1990, Maradona habia eliminado a Italia en semis y como muy bien recuerda el autor la imagen de «hijos de…» durante el himno argentino en la final. No hay que ser Sherlock Holmes para deducir los motivos por los que despues de 5 años y medio juagndo en Italia y tomando cocaina, justo da positivo despues del mundial de Italia.
    A mi sinceramente no me parecen paranoias ni complejos de persecucion, me parece que esta clarisimo lo que ocurrio.

  5. robespierre

    Una cosa no quita la otra, Raul, si lo que presupones es verdad, es posible que todo sucediera así, con Maradona dando positivo por cocaína mucho antes, y con los estamentos oportunos mirando para otro lado, lo de sentirse perseguido no tiene ninguna razón de ser. Estoy muy de acuerdo con la visión del articulista, al que sólo le faltan unas referencias a los managers que tuvo Maradona, y por que no, al presidente del Nápoles de la época, para completar ese cuadro autodestructivo de la vida de Maradona.

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