Veinticuatro muertos. Eso es todo. En los Estados Unidos mueren más personas al año partidas por un rayo. Pero cada rayo homicida no cambia el curso de los acontecimientos humanos.
Durante la resaca de la Navidad de 1776 tuvo lugar en Trenton, Nueva Jersey, poco más que una trifulca tabernaria si la comparamos con las batallas que se luchaban en Europa en la misma época. Unos 2.400 hombres del Ejercito Continental sorprendieron a 1.500 mostachudos hessianos aún bajo los efectos de las celebraciones. Un día que bien podría ser la fiesta nacional de los EEUU en lugar del 4 de Julio.
Las colonias se hacen mayores
Con una población heterogénea que ya había sumado una gran cantidad de alemanes, irlandeses, holandeses y un cuarto de millón de negros a los originales peregrinos ingleses que comenzaron la aventura en Plymouth, salían las Trece Colonias de la victoriosa guerra de los Siete Años. El triunfo contra el francés, aún de la mano de la Corona, en realidad era el punto de partida de la emancipación de unos colonos que, liberados del peligro de verse absorbidos por el Canadá borbónico y con cada vez menos lazos afectivos hacia Inglaterra, comenzarían a preguntarse qué necesidad había de seguir manteniendo otro tipo de lazos con la metrópoli. Sensación que se acrecentó al llegar desde Inglaterra la declaración de la Línea de Proclama y el pacto con los indios aliados, que impedía a los futuros estadounidenses llevar a cabo lo que ellos entendían como la consecuencia lógica de la victoria: la expansión hacia el Oeste.
No solo eso. Además, la guerra, como todas las guerras, había que pagarla. Y no son baratas. Los ingleses consideraban que los habitantes de las colonias eran los principales beneficiarios del asunto mientras en casa se había soportado la carga económica de la contienda y, basándose en esto, pretendieron exprimir la boyante economía americana. Un territorio de ultramar que ya por entonces mantenía mejor nivel de vida que la propia sede del Imperio, entrando en juego la personalidad del nuevo rey, Jorge III —digamos que un poco desequilibrada y con cierta querencia absolutista— que ya en Inglaterra no se le permitía expresar, encontró en Las Colonias el lugar ideal para ello. O eso pensó, con una evidente falta de visión política.
Revolución y primeros movimientos
Aunque es complicado establecer un inicio concreto de la Guerra de la Independencia Americana, suele aceptarse que los disparos que conmovieron al mundo fueron los que se detonaron en Lexington-Concord el 19 de Abril de 1775, cuando una fuerza de 700 casacas rojas con base en Boston intentaron hacerse con un almacén de armas y pertrechos de la milicia de Massachusetts y fueron rechazados en el North Bridge donde 500 minutemen, alertados por la cabalgata de Paul Revere que Longfellow inmortalizaría en su poema, hicieron retroceder a tres compañías del Rey.
Este artículo de nuestro archivo está completo para lectores registrados. Registrarse es gratis y solo lleva un minuto.








Sensacional artículo. Su autor ya prometía de joven, cuando le expulsaban de los colegios por corregir a los soberbios profesores de Historia de su época.
Muy bien. Uno de los heridos, por cierto, fue el presidente Monroe, el de «América para los americanos». Algo le ayudó en su carrera política.
Qué gran artículo. Bien escrito y documentado.
Dónde puedo encontrar más de este tal Espuny?
Enorme, me has proporcionado una excelwnte sobremesa.
Pingback: Trenton, una sorpresa por Navidad
Qué bien escribe el Sr. Álvarez Espuny! Da gusto leer un escrito bien documentado y no abusos de palabras como tensión, moral, textura, etc. (ya sabemos de quien hablo).
Un excelente artículo. Una victoria que salvó al ejército de Washington de una derrota cierta.
A ver si vuelvena sacarse de la manga un artículo denesa época.
Hola:
Antes de empezar con la cuestión escribo esto: “Valiente por tierra y por mar”, para que se sepa de qué pie cojeo. Al igual que yo, tú también fuiste infante de marina, según me comentó alguien que tú y yo tenemos en común.
Hace ya un tiempo tú y yo mantuvimos un debate por Twitter. Lo de debate es una forma de llamarlo porque en realidad el único que aportó argumentos fui yo, tú te dedicaste a dar muestras de poca educación y de displicencia, y porqué no decirlo, de cierta cobardía ante el contraste de argumentos.
El mencionado debate se inició a raíz de un hastag relacionado con la II República, yo leí un tuit tuyo con ese hastag en el que venías a escribir, más o menos, “viva la república federal de los Estados Unidos de América”. Yo te envié un par de tuits, respetuosos aunque directos, en los que te ponía de manifiesto varios aspectos negativos de la realidad de los Estados Unidos, la aplicación de la pena de muerte con criterios racistas, los presos de Guantánamo, sus buenas relaciones con dictaduras teocráticas como Arabia Saudí, las armas de destrucción masiva de Iraq (buena cagada de los Vulcans, ¿eh? http://en.wikipedia.org/wiki/The_Vulcans ), etc.
Tú única reacción ante mis tuits fue reuitearlos uno por uno. Lo hiciste con la intención de que alguno de tus followers de echase una mano, debe ser que tú no eras capaz de debatir solito y por ti mismo. De infante de marina a infante de marina, además de ser valiente por tierra y por mar, tampoco estaría de más ser valiente por internet, ¿no te parece? ¿Tanto miedo te da el uno contra uno a la hora de argumentar?
Fui respetuoso en todo momento, y poco a poco me fui deshaciendo de tus fieles followers con argumentos, se fueron callando poco a poco sin recibir por mi parte ni un solo insulto (tampoco lo recibí de ellos, y tampoco hubo bloqueos). En medio de todo esto tú tergiversabas mis palabras y no hacías mas que mezclar unas cosas con otras, con la sola intención de embarullar el debate. Se notaba mucho tu actitud. Llegaste a decir que tú dabas conferencias sobre la guerra de Iraq, el petróleo, etc. No dudo que des conferencias sobre estos temas, aunque viendo cómo “argumentas” a la hora de debatir, me imagino la calidad de tus conferencias. Cuando ya solo me quedabas tú para seguir debatiendo la excusa que pusiste para dejar de “discutir” conmigo fue que estabas viendo una película de Kubrik y que yo te molestaba :D Como excusa es de las peores que he visto en mucho tiempo para no aceptar que no sabías ni por donde salir.
No te diste por satisfecho con esto y me bloqueaste, encima con report por spam :D Qué mal perder tenemos, ¿eh? No me molestó en absoluto que me bloqueases, de hecho, lo hubiese entendido si desde un primer momento lo hubieses hecho, dejando claro que no te interesaban mis tuits, lo que no me gustó fue eso de retuitear para que tus followers te apoyasen, luego tergiversar, luego recurrir a la falacia de autoridad (lo de que dabas conferencias sobre este tema), para finalmente, cuando perdiste el debate, reportar por spam. No es valiente tu actitud. Aunque a mí me da igual, yo ya he dicho lo que tenía que decirte.
Si tú en su momento no mostrarte gallardía a la hora de debatir como adultos que no te extrañe que yo ahora no dé ni mi email en este comentario, ni que entre nunca más en esta página de Jot Down.
Quisiera pedirte disculpas por utilizar un comentario en un artículo tuyo para escribirte esto, tampoco me dejaste más opción… Como ya digo, no entraré más en Jot Down ni en nada que tenga que ver contigo.
Hasta nunca.
Un placer que me leas, Terceira.