Fue en 1958 cuando se estrenó Vertigo de Hitchock. Clásico indiscutible del cine, considerado una de las mayores obras maestras del séptimo arte, que con el paso de los años va ascendiendo posiciones en las preferencias de los espectadores a nivel internacional. Ya son parte de la cultura universal la imagen de James Stewart colgando de un tejado, el zoom de cámara y la impresionante ilustración de Saul Bass, esa espiral con un hombre cayendo. La película es una adaptación de la novela D’entre les morts, escrita por el tándem Boileau–Narcejac, de la que se rumorea fue redactada pensando en la versión cinematográfica que haría Hitchcock al haberse interesado este por su novela anterior, Les diaboliques; finalmente fue rodada por Clouzot, de cuya dación Hitchcock se redimiría años después con su Psicosis.
Tenga cuidado a partir de ahora el lector, pues revelaré partes importantes de la trama. El argumento de la película podemos resumirlo como la historia de un detective, James Stewart, que persiguiendo a un criminal por los tejados de San Francisco sufre un accidente y desde entonces padece acrofobia. Tiempo después se le encarga investigar a una mujer, Kim Novak, cuyo marido, íntimo amigo del protagonista, cree poseída por el espíritu de la abuela de su esposa debido a sus extraños comportamientos. El detective, tras un intento de suicidio de la mujer, se enamora de ella y en un giro repentino ve como ella asciende a lo alto de un campanario del que se precipita al vacío sin que él pueda evitarlo por culpa de su miedo a las alturas.
Apenado por la pérdida y sintiéndose culpable por no haber podido evitar la catástrofe que tenía en mente el espíritu vuelto de entre los muertos, vaga por las calles de la ciudad hasta que se cruza con una joven que le recuerda a la difunta y comienzan una relación. La locura del detective llega hasta tal punto que queriendo sustituir a la mujer fallecida, viste y peina a la segunda mujer caracterizándola como la primera. En el momento que para intentar vencer sus nuevas fobias la lleva al campanario en que tuvo todo lugar, ella confiesa ser la original. Aquella que él creyó ver cayendo al vacío cuando no era más que un cadáver vestido de la misma manera. Resultaba ser que el amigo del protagonista había matado a su esposa y en complicidad con la impostora idearon un montaje aprovechándose del vértigo del detective. Quedaba así ella escondida en la torre mientras el cadáver se lanzaba al vacío y desaparecían las pruebas incriminatorias.
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Pingback: La espiral de Vértigo
Interesante artículo…. pero por favor, nombrar la ignominia de Vigalondo es de broma txuska.
Sir ALFRED, el único capaz de saltarse la lógica en un final de pelicula y salir, no solo indemne, sino reforzado. Un crack.
Completamente de acuerdo con michelle. Tiene que dar mucho gusto escribir algo así sobre la grandiosa Vértigo. Saludo.
En serio habéis visto Vértigo? Porque no lo parece..
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60 años: apuntes sobre “Vértigo” para mentes abiertas
“Vértigo” es un mamarracho penoso, del principio al fin.
Las tres primeras secuencias plantean un conflicto y un enigma: un uniformado intentando, de a ratos (de a ratos, no) asesinar a un fugitivo.
Muere porque se olvida de cuál era su idea.
James Stewart queda colgando, a cuatro o cinco pisos de altura, de unas latas que se van a romper.
Se rompen. JS se tuerce un tobillo.
De todos modos todo esto no tiene ninguna importancia: era de otra película que se frustró, y por no tirar el celuloide…
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