Destiempos Opinión

Ricardo Cantalapiedra: La tribu de los librepensadores

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Siempre ha habido librepensadores en todas las culturas del mundo. Pero siempre han sido mirados de reojo, cuando no con inquina, por los poderes fácticos. Sin embargo, ahí están ellos dándonos un guiño potente a todos los ciudadanos, una brisa de libertad y honestidad. Guiñar, según el diccionario de la RAE, es “cerrar y abrir con rapidez un ojo dejando el otro abierto, generalmente para hacer una señal”. Esa señal clandestina de los librepensadores es prácticamente obligada porque siempre son perseguidos con mayor o menor saña, aunque ahora estén llegalizados. Por eso se puede hablar de ellos como una tribu numerosa y necesaria para la humanidad inteligente y antidogmática, “porque apenas si nos dejan decir que somos quien somos”, según el espléndido poema de Celaya.

La tribu de los librepensadores está compuesta por miles de personas, pero la mayoría de ellos tienen que clandestinizar su mente y sus palabras. Todas las instituciones están en su contra. La lucidez no interesa nada a lo establecido. Las verdades como puños pueden acaban a puñetazos; las verdades desnudas se confunden a menudo con pornografía. Solo están al tanto de tu pensamiento algunos íntimos, que normalmente son también librepensadores, agnósticos, ateos, masones, libertarios, laicistas, antidogmáticos, rojos… También es cierto que hay bastantes ateos y numerosos rojos que practican algunas formas de dogmatismo, al igual que ocurre en el mundo del fútbol.

En general, son librepensadores todos los seguidores de Descartes que ponen en práctica la duda metódica y cartesiana. Dudo, luego existo. Y por supuesto, los seguidores de la Ilustración Francesa, de los enciclopedistas y del Siglo de las Luces. Pero la cosa empezó mucho antes, con la filosofía estoica y el epicureísmo. Fueron unos adelantados Epicteto, el emperador Marco Aurelio o nuestro Séneca. Precisamente en las Meditaciones de Marco Aurelio hay una frase que podría ser el santo y seña de todos los partidarios de la Razón y la Libertad: “No ser esclavo de nadie ni tirano de nadie”.

En España, el malogrado rey José Bonaparte abolió la Inquisición en 1813. Nuestros compatriotas empezaron a respirar aire fresco. Se multiplicaron los afrancesados, que no eran otra cosa que intelectuales y artistas que habían acogido con júbilo la Ilustración. Entre ellos está el impagable monje benedictino fray Benito Jerónimo Feijoo. Su Teatro crítico universal es una obra deliciosa para los espíritus libres.

José Bonaparte, que hubiera cambiado radicalmente nuestra historia para bien, hubo de salir de España acosado por las poderosas fuerzas reaccionarias, que son siempre las mismas, dicho sea sin señalar. Eran los que anhelaban la barbarie absolutista y el regreso del impresentable Fernando VII, llamado con cinismo histórico El Deseado. ¿Por quién era deseado ese nefasto monarca? Pues, por los absolutistas empecinados, eternamente presentes en este país, que hicieron del siglo XIX uno de los más aciagos y convulsos de nuestra historia. Con Pepe Botella (mote indigno e injusto, porque el hermano de Napoleón era abstemio), tuvieron que huir muchas de las mentes más lúcidas de España.

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4 comentarios

  1. Interesante artículo sobre una organización injustamente vilipendiada, gracias por sacarla de los topicazos habituales. Permítame sólo corregir un dato, Thomas Jefferson no era masón.

    De los cinco hombres del comite para redactar de la declaración de independendencia de los EEUU, dos, Ben Franklin y Robert Livingston eran masones, Robert Sherman…probablemente, Jefferson y John Adams, no. Jefferson fue el redactor final del texto, obra maestra.

    De los 56 que la firmaron, 9 eran masones y posiblemente, otros 10 tambien lo fueran. Entre los masones signatarios estaban gente tan capital como el propio Franklin, Washington y John Hancock.

    En el ejercito Continental la influencia era aun mayor, de los 74 altos mandos, 33 eran masones, entre ellos George Washington como dice el artículo y quien se convertiría en su ayuda de campo, Edmund Randolph que más tarde bajo la presindencia de George sería Fiscal General y luego el primer Secretario de Estado.

    Durante el debate, largo y costoso, de redacción de la constitución, los principales actores fueron Washington, Franklin, Randolph, Jefferson y John Adams de los cuales como hemos visto tres eran masones. Adams se les acerco bastante y Jefferson, mi favorito era el más «díscolo». Esto no significa que existiese una conspiración ni nada por el estilo, simplemente eran hombres que tenían ciertos ideales comunes. Y por ejemplo, GW era ferviente cristiano.

    Otros masones relevantes en la Revolución : Ethan Alien, Edmund Burke, John Claypoole, William Daws, John Paul Jones, Robert Livingston, Paul Revere. Incluso el Tea Party de boston se organizó en un conocido pub masónico, la Green Dragon Tavern.

    Los masones de aquella época y allende el Atlántico tenían en común unas ideas revolucionarias para la época y aun hoy, en las que las libertades y el humanismo eran la piedra capital frente a los abusos del Estado y en Europa o Sudamerica también de la Iglesia, y en aquellas logias coincidieron hombres excepcionales que junto a otros que nada tenían que ver con la masonería, llevaron a cabo sus proyectos empujados por las circustancias y arrastrados por la torpeza de sus enemigos.

    Saludos.

  2. Alejandro S.

    Que alguien me corrija si me equivoco, pero creo que Nicolás Franco fue marino. Su hermano, Ramón, es quien fue aviador y tomó parte en la expedición del Plus Ultra con, entre otros, el posteriormente líder falangista Julio Ruiz de Alda.

    Por lo demás, gran artículo, como siempre.

    Saludos.

  3. ¿Obama es masón?

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