Parecía un buen fichaje

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“Parecía un buen fichaje”, de Miguel Gutiérrez
Editado por Córner (2013)

Parecia un buen fichajeDesde hace algunos años sostengo la teoría de que el fútbol resulta mucho más ilustrativo, enriquecedor y entretenido cuando uno deja que pase el tiempo antes de analizar lo que sucede en los estadios y fuera de ellos. Es decir, cuando lo podemos analizar ya sin el ruido blanco de la pasión forofista de fondo. Por motivos con los que sociólogos, antropólogos y psicólogos llevan décadas especulando —y probablemente necesitarán unas cuantas décadas más—, la mayor parte del público es incapaz de relativizar la competición futbolística, entregándose irreflexivamente a filias, fobias y fidelidades abstractas más propias de épocas previas a la invención de la imprenta, así que se necesita dejar pasar algo de tiempo antes de poder discutir sus circunstancias con cierta claridad sin que el furor del momento obceque a los observadores.

Pero conste que esta es mi teoría, no sé si necesariamente la de Miguel Gutiérrez, (cabeza pensante tras La libreta de Van Gaal y también autor de Frases de fútbol) quien nos ha obsequiado con Parecía un buen fichaje, un divertido repaso a algunos de los fichajes de futbolistas más decepcionantes —en ocasiones, incluso calamitosos— de los últimos treinta años de Liga española. ¿Qué tienen en común nombres como Roberto Dinamita, Romerito, Spasic, Luizao, Edwin Congo, Marcelo Sosa, Petkovic, etc? Efectivamente, se trata de futbolistas que llegaron a los clubes españoles en mitad de un huracán de expectativas generadas alegremente por directivos y técnicos (y detrás, no pocas veces, por una más que complaciente prensa) que con el paso de los años podemos llegar a considerar alucinógenas, como cuando se empeñaban en hacernos creer que Korneiev haría más papel que Romario como ariete de cualquier equipo, que Saviola iba a empequeñecer a Zinedine Zidane, que Di Vaio tenía hechuras de nuevo Kempes o que Elvir Baljic merecía convertirse en el traspaso más caro de la historia del Real Madrid (hasta ser superado poco después por su compañero Anelka). Incluso eran a veces los propios futbolistas quienes se dejaban llevar por el entusiasmo hacía si mismos, caso de aquel Renaldo que afirmaba ser “un cruce entre Ronaldo y Rivaldo” o aquel Maguy que afirmaba sin tapujos que “mi nivel es el de Maradona”. Y pese a todos estos parabienes propios y ajenos, sus contrataciones terminaron en decepción… cuando no directamente en embarazoso desastre.

Los amantes de la historiografía nostálgica podemos agradecer este libro en el que, con un lenguaje ágil y entretenido, se revisa las andanzas de estos y otros futbolistas, protagonistas de sonoros fichajes que devinieron en no menos sonoros fiascos. Pero lo más importante, literariamente hablando, es que detrás de estos fichajes de relumbrón se escondían historias de lo más rocambolesco, que basculaban entre lo cómico, lo trágico o lo sencillamente surrealista. Desde el vodevil de la llegada de Roberto Dinamita a Barcelona al desasosegante episodio que protagonizó el decadente Stan Collymore en Oviedo —donde su caída en barrena personal tocó fondo—, pasando por la fragilidad cerámica de Prosinecki o los excesos barriobajeros del “Pato” Sosa. Las contrataciones fallidas de estos futbolistas son la excusa para echar un vistazo general al funcionamiento de los clubes españoles, y lo mejor es que el autor no cae en la tentación de cargar las tintas culpando a los jugadores de sus propios fracasos, sino que más bien se limita a ejercer como cronista y dejar que sean los deportistas, y sobre todo los directivos y entrenadores (más algún periodista demasiado motivado por los colores) quienes se pongan en evidencia a través de muy ilustrativos titulares de la época. Treinta años de antológicos desmanes por parte de presidentes con complejo cesáreo, entrenadores-diva, agentes avariciosos, periodistas-forofo y anécdotas de lo más diverso en torno a las circunstancias de estos fichajes, que incluyen cosas como los sospechosos descubrimientos de “talentos” ocultos de los que nadie había oído hablar (con razón), oscuros repartos de comisiones, impagos, rabietas, enfrentamientos sonrojantes en la prensa, declaraciones absurdas, titulares periodísticos todavía más absurdos, incluso estafas y amenazas. Todo ello desgranado en una narración seria y bien documentada la cual, no obstante, esconde un humor subyacente que asoma de vez en cuando con algún comentario aislado del autor o sobre todo con la irónica elección de las citas que abren cada capítulo, aunque cabe hacer notar que Miguel Gutiérrez ha sido sabio al no forzar la nota con el sarcasmo y dejar que los hechos y los personajes implicados hablen por sí solos… que lo hacen, y de qué manera. Desconozco si su intención al escribir el libro era desmitificadora o no, pero ese ha sido el efecto que ha producido en mí como lector, porque entre más de una sonrisa sarcástica e incluso alguna franca carcajada he vislumbrado un cuadro general del fútbol español cuyos entresijos parecen concebidos por el mejor Luis García Berlanga. En un país donde algunos hablan de Mourinho como si fuese Don Pelayo y otros hablan de Guardiola como si fuese el Mahatma Ghandi, se agradece enormemente esta mirada refrescante al pasado inmediato de nuestra Liga, deteniéndose en la faceta más caótica de la farándula futbolística: cuando las cosas no salen bien, cuando los profetas del balón tropiezan y todo el mundo se empeña pronto en mirar hacia otro lado para intentar hacer como que semejantes metidas de pata nunca sucedieron. Pese a lo que les gustaría pensar a algunos, el fútbol no es una ciencia, sino más bien una mezcla entre deporte y reality show, así que las luminarias futbolísticas de hoy también terminarán un día retratados en un futuro libro parecido a este (de hecho algunos ya figuran), gracias a aquellos momentos en que se sienten infalibles y deciden apabullar a los aficionados con la gran noticia de haber descubierto al nuevo Pelé. En estas páginas verán ustedes a unos cuantos directivos, presidentes y técnicos muy célebres, pero los verán en sus momentos de menor inspiración… para divertimento del lector.

En resumen, un libro ágil, serio en la forma y divertido en el fondo, con el que cualquier aficionado al fútbol estará más que entretenido. Incluso quien no se sienta especialmente interesado por el balompié podría disfrutarlo —en mi opinión, esta es la cualidad que debería tener un buen texto sobre fútbol: que lo pueda leer cualquiera— mientras le echa un vistazo a la faceta más rocambolesca de un mundillo que mueve muchos millones (de pesetas, de euros y de espectadores) pero en el que ha habido unos cuantos personajes y situaciones más que dignos de un guión de los hermanos Coen. Si le gusta a usted el fútbol, aquí tiene un motivo más para encariñarse con su vertiente de opereta surrealista. Y si detesta usted el fútbol, aquí tiene un motivo más para seguir detestándolo mientras suelta más de una malévola risa a su costa. Sea como fuere, un libro muy recomendable con el que pasarán ustedes un buen rato. Yo, al menos, me lo he leído prácticamente de un tirón.

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22 Comentarios

  1. Los atléticos podríamos escribir uno sólo de nuestro equipo, con el caso Negritos o aquel con la empresa holandesa como un gran Neón (ambos delitos condenados por tribunales), y ahí siguen los delin.cuentes de Gil y Cerezo (delin.cuentes porque fueron condenados como tales), tan campantes. Supongo que Manolete y Roberto Gómez tendrán innumerables citas…

  2. A quién más debe hacer reír este libro es a ciertos representantes de futbolistas de aquella época. Eso sí que se deben de partir «la caja».

    «Chusín, el precio lo pongo yo».

  3. La idea del libro está completamente plagiada de Renaldinhos y Pavones, que además precisamente (¡oh, sorpresa!) están escribiendo un libro sobre el tema.

    Siempre pensé que el de la Libreta de Van Gaal tenía poca vergüenza y esto me lo confirma.

    JotDown, vosotros sois una revosta seria, no le hagáis esta publicidad tan gratuita a semejantes «personajes»

  4. jajaj dios no me acordaba de ese pedazo de fichaje de stan collymore!! Lllegó y marchó en menos de un mes…una vieja gloria caída en desgracia. Veremos qué tal cuenta el libro.

  5. En el Rayo tuvimos la tripleta Bolo, Boliç y Baliç… siendo este ultimo uno de los peores jugadores que hemos tenido en Vallekas, siendo despedido tras hacer mas de un desplante al equipo y solo marcar un gol.

    Fue uno de los peores jugadores que vimos en el campo del Rayo, hasta que llego Nickie Billie, pero esa es otra historia…

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