Hay una Biblia encadenada a una caja de madera que sirve de mesita de noche, una cama con una mosquitera agujereada, un cubo para ducharse y un vaso mugriento para dejar el cepillo de dientes. Pero en esta ciudad es como dormir en el hotel Astoria. Lo alquila Ferry Schippers por un puñado de dólares y nos sirve para pasar un fin de semana tranquilo antes de ascender las montañas de Haut Plateaux. Cerveza fría y buen pescado, promete Ferry. Y eso encontramos, sí, en el Blue Cat, el restaurante en el que desayunamos, comemos y cenamos. Fuera de la habitación hay una rienda de radiocasetes. Su música incendia la calle y me jode la siesta.
El mayor enemigo del periodista extranjero en África no es la falta de seguridad, la desconfianza de los civiles, la censura de las autoridades, los checkpoints de militares borrachos, que intenten tangarte a cada paso, las balas perdidas, la malaria, los secuestros, la ausencia de infraestructuras. Todo eso te lo puedes encontrar en determinados sitios, sí, pero hay algo que por momentos está presente en todos ellos: el tedio.
El tedio a veces puede pillarte en un hotel en el Sahel sin aire acondicionado con 45 grados a la sombra, sin nada que hacer ni a dónde ir, te puede cazar en una larga sobremesa en mitad de ninguna parte en Sudán del Sur, con las moscas revoloteando por encima de los platos vacíos, esperando a que el frescor del crepúsculo vuelva a activar la vida a nuestro alrededor. O en un paso de frontera entre Burundi y Congo, esperando a que un funcionario corrupto congoleño acepte nuestra mordida y nos selle el pasaporte para pasar al otro lado, la ciudad de Uvira, en la orilla opuesta al lugar en el que Stanley encontró al doctor Livingstone.
El tedio, el aburrimiento de tener que quedarte un fin de semana con una Biblia atada a una mesa de noche en una habitación sin luz en una ciudad congoleña a orillas del lago Tanganika, porque hasta el lunes no puedes partir a tu destino, y descubrir allí a seres mucho más tediosos que tú mismo. En Uvira nos encontramos a Clemont, un francés que vive en una casa colonial que parece abandonada, como él. Está aquí por un desengaño amoroso y lo único que hace es mantener las apariencias de una ONG que dice que está cuando en realidad se marchó hace tiempo. Toca la guitarra, cocina espagueti y ve pasar la vida con indiferencia.
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Esta bien leerte en mi telefono, mientras espero que mi descomposicion estomacal me ofrezca entre un 10% y un 20% d la dignidad con la que los cientos d Lugbara (Arua-Uganda), que arrastran los pies hasta Lia (frontera uganda-congo), ejercen por ley d vida…o d muerte.
Es un arrastrar lento, d gestion d recursos, d tres hijos asesinados por el LRA (en su mas que probable tentáculo museveniano), o por cualquier enfermedad, solo, humilde. Tan humilde como el lado que no muestras en tu artículo.
Me apena ver que tienes el don de rasgar palabras para meterme en situacion con elegancia, y en cambio, te chupas la polla a ti mismo para, quien sabe, follarte a tu fan cuando vuelvas a casa cuando, en realidad, ella se va a follar a la imagen que tu estas creando.
Me encantará leer mas posts, despues d entrevistar al hermano d Harriet, a la que cortaron a trocitos hace 7 años cerca d Adjumani…despues d una larga mañana d tedio. ;-)
Esta bien leerte en mi telefono d muzungu, mundu o como quieras llamarlo, en una habitación d mierda por 10 euros/mes (bajo standares d blanco/ o negro cabronazo) mientras espero que mi descomposicion estomacal me ofrezca entre un 10% y un 20% d la dignidad con la que los cientos d Lugbara (Arua-Uganda), arrastran los pies hasta Lia (frontera uganda-congo), ejerciendo su libertad por ley d vida.
Es un arrastrar lento, d gestion d recursos, d tres hijos asesinados por el LRA (en su mas que probable tentáculo museveniano), o por cualquier enfermedad intransigente, solo, humilde. Tan humilde como el lado que no muestras en tu artículo.
Me apena ver que tienes el don de rasgar palabras para meterme en situacion con elegancia, y en cambio, te quedas con lo primero, lo que vende o te chupas la polla a ti mismo para, quien sabe, follarte a tu fan cuando vuelvas a casa cuando, en realidad, ella no va a follar contigo, sino con la imagen que tu estas creando. Y lo sabes.
Me encantará leer mas posts, despues d entrevistar al hermano d Harriet, a la que cortaron a trocitos hace 7 años cerca d Adjumani…despues d una larga mañana d tedio. ;-)
un abrazo
Pingback: La playa congoleña del Che Guevara
Aqui pueden ver el excelente documental:
http://acanaya.blogspot.com.es/2011/07/tatu-che-en-el-congo.html
Gerard,
Una cosa no quita la otra. La vida en el Congo es muy dura pero esa dureza cotidiana no quita que haya además otras cosas, más banales, menos trágicas, más alegres… y precisamente es esa dignidad y esa alegría innata de los congoleses la que hace posible sobrevivir en la tragedia…
Gracias, Alberto, por tu artículo. Siempre un placer leerte.
Saludos desde Goma