Museo del napalm: cosas que explotan

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—Adoro el cine de Alexei Kurkovski.

—Mira, bonito, a mí lo que me gusta son las películas de Cosas que Explotan.

La pasarela de la pose cultureta cinefílica suele ignorar y a menudo repudiar un instinto básico de la naturaleza humana: el amor absoluto por el caos y la destrucción. Ese niño interior que en la playa se divierte construyendo un castillo de arena, pero disfruta mucho más destrozándolo a patadas. La pantalla como pista circense para desatar esos instintos es la mejor amiga de la pirotecnia: cuando todo salta por los aires, en una tormenta de pequeños pedazos de ese todo, es el momento preciso en el que la trama, la lógica y el ritmo narrativo se detienen para abrir la boca, murmurar una blasfemia y contemplar el espectáculo. Y aunque el cine con detenimiento sea en ocasiones una delicia selecta, es probable que en algún momento nos encontremos contemplando una evocadora escena de la campiña yugoslava con un ciruelo desflorando el otoño y a los 15 minutos de estampa empecemos a meditar si no sería todo más dinámico si el ciruelo, los yugoslavos y el otoño explotasen en llamas y se desatase el infierno en la Tierra porque sí.

Un mundo perfecto es aquel en el que en el patio de butacas los intelectuales y los que se justifican diciendo que le han dejado el cerebro a la taquillera, se dan la mano y alaban la explosión, el caos absoluto y la ingesta a paladas de ese alimento infecto que no deja de ser nada más y nada menos que una explosión congelada: las palomitas.

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The roof is on fire – Jungla de Cristal

Yippee ki yay motherfucker, Now I have a machine gun ho-ho-ho y las navidades de John Mclane en la biblia del género o cuando el cine de acción demostró que podía ir más allá del entretenimiento para rizópodos. Bruce Willis practicando puenting atado a una manguera desde un tejado explosivo, pero también dejándose las pestañas al asomarse al futuro del cine de acción con esa llamarada infográfica que purgaba un ascensor alimentado con C4. Mclane empezó fuerte bronceándose con fogonazos pero envejeció fatal. Y John McTiernan, el director original y un referente del cine de sudor y pólvora, lo tiene difícil para volver a fabricar algo parecido, al menos mientras siga cumpliendo condena en prisión.

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Kabooollet time – Operación swordfish

Joel Silver estaba en su jacuzzi rascándose la cabeza con los billetes que le habían brotado a raíz del éxito de esa peletería que era Matrix, y preguntándose qué iba a hacer con la instalación circular de cámaras que se había montado para las escenas en las que Neo le hacía la cobra a la munición enemiga. La solución la encontraría rápidamente en otra de sus producciones: Operación swordfish, o el sueño de todo informático por contener el topless de Halle Berry y la entrevista de trabajo para un puesto de hacker más interesante del mundo laboral. Una rehén explosiva, CGI a paladas y multitud de cosas reventando abrieron la película: eran los comienzos del 2000 y la audiencia ante tanta fanfarria a cámara lenta estaba dando palmas con los pies y con la trasera tan cedida como para dar cobijo a un collar de melones.

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Cabeza – Scanners

David Cronenberg innovando más allá de la gasolina y la traca con mecha en lo que a cosas saltando por los aires se refiere. Scanners se amparaba en el overclocking telequinético para regalarnos aquel globo de carne reventando en pedacitos que era la cabeza de un impersonator de Constantino Romero.

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Toc toc – Stealth

De Stealth no se acuerda ni su padre, ni su madre, ni el representante de Jaime Foxx, ni el club más pajillero de fans de Jessica Biel. Las únicas que quizá le guardan un hueco en su memoria son las damnificadas cejas de los extras que participaban en aquella exagerada y deliciosamente gratuita escena en la que se decidía que la mejor forma de abrir la puerta de un hangar es enviando un misil.

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Repetición instantánea – Zabriskie point

Siempre es bonito recrearse en la poesía inconsciente que irradia un edificio al saltar en pedazos, pero una cosa es eso y otra que la película nos haga preguntarnos dónde se ha metido el comentarista. Desde un punto de vista técnico colocar una cámara para filmar el bombazo es un planning arriesgado, colocar dos o tres es una técnica lógica y luego está Zabriskie point, donde el despliegue de medios solo responde al más puro ensañamiento.

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Pulpeiro nuclear – La novia del monstruo

Ed Wood era un visionario del dadaísmo cinematográfico. Su elegante impunidad frente a la cordura narrativa se resumía perfectamente en la conclusión (por decir algo) de Bride of the monster: una conga de policías de gatillo flojo, Bela Lugosi haciendo el paripé de simular una pelea contra un pulpo de goma sin más titiritero que el propio Lugosi y un relámpago que cae sobre el cefalópodo convirtiéndo su inanimada apatía en un brutísimo hongo atómico. Wood construye un Frankenstein con imágenes de archivo e inventa el pulpo explosivo pero nada es lo que parece, en lugar de Lugosi (como dicta la leyenda y la película Ed Wood de Tim Burton) el actor era un doble del húngaro y la imagen del hongo nuclear estaba ahí por requerimiento expreso del productor, un concienciado antinuclear que pretendía advertir del peligro a las masas. Utilizando un pulpo atómico.

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¿Cómo has hecho ESO? – Hijos de los hombres

La forma en la que está rodada Hijos de los hombres es increíble, de hecho es una de las cosas más increíbles en cuanto a puesta en escena de la historia del cine. Es Alfonso Cuarón agarrando a cientos de generaciones de directores de cine calienta sillas, estampándoles la cara contra su película y gritando “¿A que no me explicas cómo cojones he hecho esto, eh?”.

La escena inicial con una cafetería y un atentado ya alertaba al espectador de que quizás estaba sentado frente a algo que estaba fuera de normal.

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Product placement explosion – Double Team

Aquel engendro de Tsui Hark resumía su esencia en la disparatada ensalada que era su desenlace: Mickey Rourke con sobredosis de botox y cara de Mister Potato, un tigre a punto de comerse a Mickey Rourke, un circo romano, una mina antipersona a punto de estallar y Dennis Rodman salvando a parte del casting con una expendedora de Coca-Cola. Léase como mayor chorrada explosiva en pantalla o como el fruto de una noche loca sin pantalones entre el director y el jefe de marketing de la chispa de la vida.

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A pie de pista – El caballero oscuro

A Christopher Nolan lo adoran unos cuantos y otros tantos lo visualizan encaramado a una montaña de ambiciosa prepotencia de cartón piedra. En cualquier caso hay que quitarse el sombrero ante el Joker (Heath Ledger) que creaba en El caballero oscuro, un personaje cuyo único objetivo vital era esparcir la anarquía y la destrucción más absoluta a su paso. Tanto él como la dinamita coprotagonizaban aquella delirante escena en la que un hospital se venía abajo al detonar cómicamente el payaso, disfrazado de enfermera para la ocasión, un racimo de bombas. La toma tiene el doble de valor cuando se descubre que Nolan decidió que la mejor forma de volar un edificio en la ficción era volarlo en la vida real: el hospital del film era en realidad una antigua fábrica de Brach’s Candy que fue demolida a base de explosivos para rodar la secuencia. Por si alguien lo dudaba un vecino de la zona tuvo a bien inmortalizar el momento de manera casera.

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It’s a Bob-omb!!! – Super Mario Bros

Sería bonito ver qué mierda ocurría en la cabeza cualquiera de los que firmó algún cheque financiando una película basada en Super Mario Bros. Bob Hoskins como Mario, John Leguizamo como Luigi y la versión koopa del desaparecido Dennis Hopper como antagonista en un mundo que en lugar de setas y castillos estaba sembrado de neones noventeros y obesas que habían saqueado el cubo de desechos de Agatha Ruiz de la Prada. Caspa de plástico para el lector de Hobby Consolas que se atrevía a reciclar el Super Nintendo Scope como arma de fuego. Fue dirigida por Rocky Morton y Annabel Jankel, quienes además de tener nombres graciosos son pareja formal e incapaces fílmicos, y nos ofrece el momento Bob-omb con extras aterrorizados, un plano detalle de Hooper (Bob-omb! susurra aterrado) y un juguete con zapatillas de marca. A Hoskins lo entrevistó en formato telegrama el diario The Guardian y el hombre respondió “Super Mario Brothers” a tres de la preguntas: «¿Cuál es el peor trabajo que has hecho?, ¿Cuál ha sido tu mayor decepción? y ¿Qué cambiarías de tu pasado?« El resto del reparto declaró compartir esa opinión y aun así en 2013 una gente muy despreocupada organiza una proyección en Los Angeles para celebrar que se cumplen 20 años desde el estreno de esta bosta. El mundo es un lugar maravilloso.

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Bingo – Noche de paz, noche de muerte Parte 2

La película es una deposición, el proceso de casting es muy cuestionable y la escena es ridícula hasta la vergüenza. Incluso utiliza el truco de El equipo A de camuflar una rampa en unas obras de la carretera. Pero propone que el conductor del vehículo es, en apariencia, una persona compuesta exclusivamente por dinamita. Y eso no tiene precio.

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Explosión virtual – Matrix

Hola helicóptero, hola edificio de gelatina digital.

En la secuela (Matrix reloaded) Trinity hacía acto de presencia aparcando una moto de manera llamativa, pero en el fondo tanto aquella como Matrix revolutions eran algo que de no haber existido habrían hecho de la humanidad una especie mejor.

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Al detalle – En tierra hostil

Llegaría Kathryn Bigelow y haría morder el polvo a James Cameron levantando kilos del mismo. En tierra hostil funcionaba como un álbum de escenas con muchos aciertos de planificación, construcción de escena y maña visual. Y sobre todo con Bigelow ralentizando la acción, observando la gravilla revolverse, el entorno sacudirse y llevándose por delante al guapete Guy Pearce por encontrarse en la película equivocada; si aquello hubiese sido MS1: Máxima seguridad ese tipo de explosivo solo le habría chamuscado las puntas. Pero Bigelow era cruda, afinada, detallista y en su film solo eras un yonki de la adrenalina con segundos de vida por delante.

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commando

Arnie en su salsa – Commando

Me reencontré con Commando de madrugada, Arnold Schwarzenegger arrancó con sus manos desnudas el asiento de copiloto de un vehículo para desplazarse a escondidas y la noche se convirtió en un torneo de ping pong contra Toi Brownstone utilizando como pelota las citas más memorables de la película. Al poco tiempo Arnie estaba intentando hacerme creer que lo de pintarse cuatro rayas era camuflaje y no postureo bélico, y todas las instalaciones de los sicarios se astillaban por los aires a su paso. Fue una revelación: aquella desfachatez era uno de los productos más sinceros de la historia.

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George Lucas toloco – La guerra de las galaxias

Yo tengo un arma del tamaño de un planeta con una potencia ofensiva brutal y repleta de cómodos apartamentos para mis hordas del mal y no me dejo una escotilla abierta que conduzca a su corazón ni aunque sea para ventilar. Darth Vader en cambio demuestra tener serios problemas con el diseño industrial y por eso mismo los rebeldes le reventaron el chiringuito. George Lucas además, agonías como él solo, rehízo la escena (entre otras muchas cosas) para añadirle un aro nuclear y probablemente tratar de hacer olvidar que la explosión de la parodia (La loca historia de las galaxias) molaba mucho más.

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¿Hueles eso? – Apocalypse Now

¿Lo hueles, muchacho? Napalm, hijo. Nada en el mundo huele así. ¡Qué delicia oler napalm por la mañana! Una vez durante doce horas bombardeamos una colina y cuando todo acabó, subí. No encontramos ni un cadáver de esos chinos de mierda. ¡Qué pestazo a gasolina quemada! Aquella colina olía a… victoria.” Y a Francis Ford Coppola quemando media jungla.

Ben Stiller tomaría nota de la escena para desatar el fuego en el desmadre selvático de Tropic Thunder.

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Batera explosivo – This is Spinal Tap

Edificios que explotan, coches que explotan, helicópteros que explotan, explosiones que explotan. Todo realmente estaba muy visto hasta que llegó el fabuloso documental This is Spinal Tap e introdujo un nuevo concepto: el batería de banda de heavy metal que explota.

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Michael Bay – El cine de Michael Bay

Michael Bay tiene pinta de tener un poster de sí mismo sobre el cabecero de su cama y un espejo en el techo de la misma. Se gusta, se quiere y es muy de quemar en explosiones a lo largo de su filmografía el equivalente al producto interior bruto de un país de tamaño medio. Un tal Jimmy Barrinhio ha decidido extraer de sus películas toda la paja y ofrecer en Youtube un montaje de dos minutos creando así un popurrí de llamas anaranjadas que funciona como sinopsis de cualquier cosa que el tío diga que ha dirigido.

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Hilo musical – Metrópolis (2001)

Osamu Tezuka, papá de Astro boy, creó en el 49 inspirado por la Metrópolis de Fritz Lang un manga que compartía nombre con la película alemana. Años más tarde, durante 2001, un dream team del anime se juntó para convertir las viñetas en una película de atractivo diseño.

El colapso sobreviene con el clásico botón rojo, pero aquí hay un elemento inusual, musical y desconcertante durante el momento de destrucción total: Ray Charles y su I Can’t Stop Loving You robándole el sitio y el protagonismo a los sonidos de las explosiones.

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B de Bum – V de Vendetta

V de Vendetta tiene la culpa de que millones de niñatos incrustados en una silla frente al PC se crean que están revolucionando el mundo cuando compran por ebay una careta de plástico. Pero también ha conseguido acercar el cómic original de Alan Moore y David Lloyd (mucho más interesante que el film y de cuyos ramalazos anarquistas se olvidó deliberadamente la película) a gente que ignoraba su existencia. Y ponía el punto y final a la devastación digital y llameante del Parlamento y el Big Ben con una remesa de fuegos artificiales, algo que siempre es bonito.

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Oda a la bomba – Volar por los aires

Titulándose Volar por los aires lo menos que uno puede esperar de la cinta protagonizada por Jeff Bridges y Tomy Lee Jones es un poema de amor al mecanismo, la detonación y la bola de fuego resultante. Las entrañas de las bombas filmadas de modo contemplativo y los vómitos ígneos maximizados para la fiesta. Aquel barco convertido en un recuerdo incandescente, rodado a las bravas en un puerto y con la curiosidad añadida de un miembro del equipo ofreciendo una perspectiva nueva desde su videocámara de lo salvaje del evento.

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Tropezón – El puente sobre el rio Kwai

Poca gente el mundo existe con la clase de Alec Guinness para saber dónde hay que caerse muerto.

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Zanussi – Indiana Jones y la calavera de cristal

Steven Spielberg redefinió el concepto de Jump the shark y acuñó el Nuke the fridge con aquella escena en la que el aventurero utiliza una nevera como bunker antinuclear. La cuarta entrega de Indiana Jones fue un gatillazo enorme, pero al menos aquella estampa de Indy ante un precioso hongo nuclear lucía canicularmente bonita.

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independence

Maqueta americana – Independence day

El Príncipe de Bel Air daba la bienvenida a la tierra a los extraterrestres firmándoles la frente con sus nudillos y estos demostraban ser profundamente subnormales no solo por utilizar software compatible con Windows sino también por hacerlo sin instalarle un antivirus. En 1996 el planeta tierra estaba muy contento de comerse con la boca bien abierta aquel grasiento pavo de acción de gracias relleno de barras, estrellas y explosiones. La redención la encontrábamos en el mimo por la detonación de edificios muy americanos, como la Casa Blanca o el Empire State Building, en agradecidas maquetas con barniz digital. La onda expansiva sesgaría millones de vidas de manera colateral, pero tampoco pasaba nada porque el avión del presidente solo se quemaba un poco el culo y, lo más importante, se salvaba un perro.

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elultimogranheroe

Camioneta de helados – El último gran héroe

El último gran héroe se dio un batacazo importante (y es recomendable pasarse por este genial artículo de Empire para conocer su historia), pero eso no quiere decir que su metahumor centrado en el cine de acción no estuviese salpicado de una guasa simpática. En pantalla todo explota, incluso la camioneta de los helados. Y además todo mata, incluso los cucuruchos de los helados de la camioneta transformados en metralla mortal.

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akira

Macroexplosión instantánea – Akira

Hasta la llegada de Akira gran parte de occidente consideraba que la palabra manga solo hacía referencia a aquello que los canis consideran un incordio. Tras su advenimiento se empezó a ver al japonés como alguien muy retorcido y el enamoramiento con su cine de animación fue instantáneo. Akira trasladaba los tomos de Katsuhiro Otomo tomándose muchas licencias en el camino, y presentaba un futuro posapocalíptico en una ciudad llamada Neo-Tokio construida sobre las ruinas del Tokio que era volatilizado en menos de diez segundos durante la primera escena de la película.

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cazafantasmas

Ray, la próxima vez que alguien te pregunte si eres un Dios, contesta sí.” – Los Cazafantasmas

Nos dijeron que aquello era el gemelo malo del muñequito de los marshmallows (el ficticio Stay Puft Marshmallow Man) mientras nosotros, muy poco dados a clavar cosas azucaradas en un palito y quemarlas en la hoguera del campamento, veíamos a un muñeco de Michelin vestido para su primera comunión. Aquel destructor de la humanidad se concibió como un cruce entre el mencionado logotipo de Michelin y la mascota de Pillsbuty Company (el Pillsbury doughboy o Poppin’fresh) y era la encarnación infernal de Gozer el gozeriano (que a su vez era un batido ectoplásmico de Bimba Bosé y David Bowie). Para derrotar la amenaza de glucosa los cazafantasmas se arriesgaron a hacer lo que más teme un caballero: enredar su cola de protones con las de los demás caballeros. Como resultado un bombazo espectral, el portal al inframundo de tu nevera sellado y el muñequito de los marshmallows con cara de susto convirtiéndose en una pastelosa lluvia sobre las aceras de Nueva York.

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telefonorojo

Cabalgata atómica – ¿Teléfono rojo? volamos hacia Moscú

Se puede hacer más grande, más potente, con más color, más destrozos, más CGI y con menos imágenes de archivo. Pero lo que no se puede hacer es mejor.

Stanley Kubrick, T.J. King Kong y la mejor cabalgata hacía la aniquilación absoluta de la humanidad.

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25 Comentarios

  1. Oiga. Desde el buen rollo: no sé a qué viene esa manía de repudiar al «cultureta» de turno antes de introducir un tema de contenido más simple que el mecanismo de un botijo. Ya empieza a cansar un poquito, ¿no? Hay bobos «culturetas» y hay bobos «explosioretas», y gente muy sana, como es el caso de un servidor, que disfruta del cine de Tarkovsky amén de una buena ración de explosiones o balazos (véase `Heat´, por ejemplo). Que ya está bien; parece que ponerse hoy día trascendente es digno de herejía.

    Dicho ésto, le recomiendo ir un paso más allá: haga una lista con personajes que se van de las explosiones sin mirar a ellas, que se alejan de las mismas con desprecio. O con mucha clase, según se mire. Ejemplo, la del Joker del Caballero Oscuro. Ya verá, ya, qué listita más mona le va a salir.

    Un saludo.

    PD: ¡Ah! ¿Y la mejor? La que huele a victoria.

    • Buenas Puñal,

      Siendo sincero ando más cerca del sendero de Sokurov, Godard, Tarkovsky o Tarr que de las autopistas de chatarra de Bay, al que por otro lado considero un cansino bastante incapaz. Vamos, que me genera más interés lo que haga Ruben Östlund que cualquier blockbuster mastodóntico dirigido por encargo, principalmente por lo mucho que desengrasa, e inspira que coño, ver una obra que no se ciñe al encorsetamiento narrativo y estructural que el público espera por estar maleducado tras años de cine de molde. Pero eso es un tema diferente y ya voy por la quinta rama.

      Gilliam hablando sobre Las aventuras del barón Munchausen decía que durante el proceso de escritura del guión cuando se atascaban en una escena simplemente hacían que todo saltase por los aires. Me hace gracia esa actitud, y me resulta simpático tratar de escarbar buscando el bombazo en pantalla. ¿Por qué? Porque en el fondo es el tipo de artículo que yo quizás no leería al descartarlo mi parte más pedante y repelente. O quizá algo que le haría gracia a mi otra parte amiga del espectáculo, la que se divierte con la pirueta y lamenta que el stunt y las explosiones hayan sido sustituidas por el frio del FX digital. En el fondo la expurgación jocosa de la entradilla reconozco que es hacía uno mismo, a veces soy muy relamido para el cine y es mejor reirse de la actitud extremista propia que fomentarla. La imagen de encabezado son letras en Helvetica sobre un fotograma de Michael Bay con un par de filtros de rollo vintage. Joder, el chiste soy yo.

      Ah.
      Tanteé a los cool guys que no miran a las explosiones, pero como ya he encasquetado el vídeo de The Lonely Island …
      http://www.youtube.com/watch?v=Sqz5dbs5zmo
      …en puede que un par de ocasiones en otros textos decidí que era mejor dedicarse a extraer los bombazos.
      ¿Gente que se va de la explosión sin mirar hacía ella?
      Mi voto para Con Air, una formación de convictos caminando hacía la cámara, un petardazo que les calienta la espalda y un susto repentino para todos exceptuando a ese Cyrus el Virus que sigue caminando con la mirada fija en un montón de conejitos a los que meter una bala entre las cejas.

    • Comentarios genéricos sin sentido del humor que buscan la desacreditación barata de cualquier artículo

    • Hola dvd,

      Voy a confesar una cosa, Sed de mal no aparece porque la explosión ocurre fuera de plano, porque en el artículo de los títulos de crédito ya tuvo su propia entrada y porque también la tengo guardada en el bolsillo para otra cosa.

  2. No soy quimico asi que no me importa si el napalm explota o no.
    Creo que hay que saber reirse de casi todo, asi que no me importa que este articulo lo haga del cine.
    Lo se cual es la mejor explosión del cine, asi que no echo nada en falta y me limito a disfrutar de las presentes.
    Desternillante articulo.

  3. Muy bueno el articulo, Sr Cuevas. Ameno y pochoclero. No haga caso a los criticos de internet y metales un cohete por el culo (?)

  4. No me acuerdo si había explosiones, pero la oda a la destrucción más rotunda estaba en la mediocre «Terminator 3: la rebelión de las máquinas»: cuando Arnie escapa con los dos tortolitos en la furgoneta de la veterinaria y los persigue la Terminatrix conduciendo un camión de bomberos y controlando a la vez varias ambulancias. Cuando pensabas que ya habían destrozado todo lo imaginable, la secuencia seguía y seguía. Lo mejor de la peli sin duda.

  5. Pues eso que Bill Kilgore es Dios. No se puede llenar más una pantalla en menos tiempo.
    Esa escena y la cabalgada de la bomba en Teléfono Rojo son pura magia.

  6. «I hate One-line-posts»

    ^^

    «Plan 9 from outer space» la única pelicula que te mantiene en vilo desde el momento en el que explican la teoria de la bomba solar….aun sabiendo que Ed Wood solo era capaz de materializarla con un mechero, una correa y una bola de papel plata simulando el sol; Al ritmo de los acordes de un «plusrg baboom» gutural como efectos de sonido y con imagenes de archivo mal superpuestas, a pesar de todo eso, yo espere hasta el final para ver si explotaba algo.

    • Si hubierais visitado muchos de vosotros el museo de la guerra en Ho Chi Mihn ( antigua Saigón ), no diríais tantas estupideces.
      Por cierto, el Napalm no explota ni implota, sólo se inflama al ser una disolución volátil derivada del queroseno. Tampoco soy químico .

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