Juanjo M. Jambrina: Stories we tell

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Cuando estás en medio, una historia no es una historia, sino confusión, un oscuro rugido, una ceguera, una ruina de cristales rotos y madera destrozada, como una casa en medio de un huracán o un barco a la deriva. Es después cuando se convierte en historia, cuando te la cuentas a ti mismo o a otra persona. (Alias Grace, Margaret Atwood)

stories we tellSi a fecha de hoy tuviese la posibilidad de estampar mi autoría sobre una obra de arte, yo elegiría la película Stories we tell (2012), de Sarah Polley. Lo que ha hecho esta chiquilla canadiense con su cine es tan importante que quiero tenerlo lo mas cerca de mí que pueda ser posible. Y no se me ocurre mejor estrategia. No me interesa saber por qué aún no está en DVD ni por qué he tenido que acudir a ese rastrillo de la imagen de culto llamado FILMIN para verla. El caso es que la he visto varias veces, dignamente subtitulada en castellano por 2,95 euros en un bono que dura 72 horas. Lo que no es un mal acuerdo. Pero a mí me gusta tener las obras de arte en la mano, tocarlas, sobarlas, conseguir que se impregnen de mi humano olor, de mis miserias. No se trata de una exacerbación del sentido de la posesión sino de poder recurrir a ellas siempre que me sienta perdido, algo que sucede a menudo. Es por ello necesito esta película en DVD as soon as possible.

Sarah Polley indaga sobre las relaciones familiares desde su propio hogar, abriendo su propio vientre al espectador. Explora, sobre todo, las relaciones entre sus padres; incluyendo la revelación de que la cineasta fue fruto de una relación extramatrimonial. Sarah Polley compone en su película una muy seria y consistente cosmovisión que incluye vuelos rasantes sobre terrenos de tan delicado acceso como la familia, la herencia genética, el amor o la fidelidad (que no es lo mismo que la lealtad). Aunque tal vez su mas hermosa letanía tenga que ver con la sosegada búsqueda que hace de la verdad oculta tras la maraña de opiniones, emociones y recuerdos que conforman la novela familiar. Porque a la hora de explicar cómo funciona una familia, desde Polley y contra Freud, habrá que ir ya dejando de lado a la novela. Cuando Sarah Polley plantea estructurar el guión sobre las versiones de los hechos de todos los familiares y conocidos con algo que decir en su historia, su padre biológico, un veterano y conocido guionista montrealino se enfada con ella y le contesta que «no hay diferentes verdades, hay diferentes reacciones a un suceso determinado (…) La verdad no se obtiene simplemente recogiendo declaraciones. La gente tiende a declarar en función de lo que ha visto, de lo que ha sentido, de lo que recuerda y de sus lealtades. Pero la función crucial del arte es decir la verdad, encontrar la verdad dentro de cualquier situación. Y acumulando versiones nunca se llega al fondo de las cosas». Luego de este excurso, podrán comprobarlo, todo el metraje aparece ya teñido de una brillantez indeleble, ingobernable, suprema.

Cualquier persona sensata podría ordenar una vida a la luz de la obra de la Polley porque en ella se dan las instrucciones básicas precisas para hacerlo. Se dice hasta dónde puede estirarse el concepto de familia, cuánto pueden desconocerse entre sí sus miembros, hasta dónde podemos querer a los padres, qué hacer si descubres tras 25 años que tu padre biológico no es tu padre oficial, o si te enteras por terceros que tu adorada esposa tuvo una gozosa historia de amor que no conocías, o si descubres que de aquellos meses de tu juventud en los que enloqueciste de amor adúltero queda como recuerdo una jovencita encantadora y muy lista.

La cinta rinde otra reflexión muy interesante: que la vida social se mueve principalmente al vaivén de las relaciones humanas y de su correlato emocional. Justamente lo que gran parte de las actualísimas explicaciones neurocientíficas de la conducta amputan de cuajo. No es lo mismo llorar por tener ante ti a una hija desconocida que es el vivo retrato de la mujer que amaste, que, por ejemplo, guiñar un ojo o silbar una canción. Siendo todos actos específicamente humanos.

Stories we tell no muestra la célula familiar como una sucesión de muñecas rusas que se abren casi idénticas e imperturbables de generación en generación al modo en que Ettore Scola hizo en La familia. Y elude banalizarla como un caldo de cultivo para la enfermedad mental al modo de El desencanto, de Jaime Chávarri. Polley busca afanosamente el arte y por ende, la verdad como punto de apoyo para comprender su vida. Una verdad que le llega en forma de hostia científica a través de una prueba de ADN. Una verdad que da pie en círculos concéntricos a nuevas verdades. Y a partir de ahí, tras el consiguiente shock, dibuja firme con su cámara cómo pasaron las cosas, cómo acaeció su vida atenuando las versiones de los hechos y subyugando las más embriagadoras metáforas.

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11 comentarios

  1. nikkisaku

    http://www.amazon.ca/Stories-We-Tell-Sarah-Polley/dp/B00BPRI6WG/

    En Amazon sí está en DVD, aunque bastante cara…
    Tomo nota para verla!

  2. Me alegro de ver que mis recomendaciones fluyen. Pero HOYGA, que Filmin no es un rastrillo! A todos Uds. les recomiendo el año que viene no perderse en *el rastrillo* el Atlantid Film Festival, un festival sólo online con todas aquellas películas desechadas por la distribución offline. Así descubrí yo esta joya, junto a otras que también me gustaron y entre las que destaco (tomen nota también) Perfect Sense. Un Ensayo de la Ceguera a lo bestia que deja perplejo, existencialmente hablando, por unos cuantos días. Stories We Tell va a tener una carrera comercial en distribución tradicional (DVD, quizá salas). Por eso la industria usurera obligó a Filmin a quitarla de catálogo en cuento acabó el compromiso festivalero y por eso no la encontráis en DVD aún. Estarán meses negociando la distribución. Cuánta recaudación perdida de demanda insatisfecha cubierta por otras vías para las tres perras que les dará el asunto cuando el momento haya pasado.

  3. Juan José Martínez Jambrina

    Gracias por la referencia de Amazon Canadá. La encargo ya mismo.

  4. Juan José Martínez Jambrina

    Dolores, de acuerdo en casi todo. Es usted una gran influencer y suya fue la primera advertencia que tuve sobre el valor de la cinta. Ver esta película en VOSE en salas comerciales sería un acto de justicia con el arte.
    Y tomo nota de Perfect Sense.

    De Filmin me exaspera la ralentización con la que se ven algunas cintas. Al manos a mí me pasa.

  5. «La verdad no es siempre el arte. El arte no es siempre la verdad, pero la verdad y el arte tienen puntos de contacto y yo los busco.»

    Tomo nota.
    Gran texto.

  6. Pepe Ramírez

    Interesante.

  7. muy interesante. La buscare tan pronto se me sea posible, este tipo de cine es el que vale la pena. Gracias.

  8. Holmesss

    Gran recomendación, gracias

  9. ¿Como secretos y mentiras? pregunto.

  10. Juan José Martínez Jambrina

    Poco que ver con Secretos y mentiras.

    Stories we tell ha roto el género.

  11. Lucía

    Nunca agradeceré lo bastante la recomendación. Una de las obras más sutiles y conmovedoras de los últimos tiempos.

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