
Hace ya algunos años tuve un trabajo como becario que consistió entre otras labores en escribir rutas turísticas por diversas ciudades del mundo. Ciudades en las que, por supuesto, jamás había estado. Ya podía hablar de Johannesburgo, Cancún o Heidelberg que en todas partes los monumentos eran impresionantes y majestuosos (y del siglo XVII como mínimo), la gente hospitalaria, la comida deliciosa aunque muy picante… y qué decir de los atardeceres, siempre me ponían la carne de gallina. Eran ciudades reales —procuraba documentarme, ojo, aún hoy las ubicaría en un mapa con un margen de error de apenas varios cientos de kilómetros— pero para mi experiencia resultaban tan imaginarias como el País de Jauja. Lo cual me hace pensar de acuerdo a la lógica aristotélica si no podría ocurrir lo mismo en sentido opuesto. Puesto que uno nunca puede estar seguro de no acabar despertando a la manera de Gulliver en una región ignota y rodeado de las criaturas más extraordinarias, aquí va esta pequeña guía que espero sirva para cubrir dicho vacío.
Cómo llegar
En primer lugar hemos de ser conscientes a la hora de planear un viaje a un destino de este tipo que es posible que no logremos llegar a él. Así que para no quedar en evidencia convendría abstenerse de uno de los grandes placeres que proporciona un viaje, como es el de anunciar a todos nuestros amigos, compañeros de trabajo y familiares a dónde tenemos pensado ir (el otro consiste en decir a dónde hemos ido). Las descripciones sobre la ubicación de tales sitios tienen la fastidiosa costumbre de resultar muy vagas, cuando no directamente inexistentes y los medios de transporte que requieren suelen ser poco ortodoxos. Pueden ser por ejemplo una madriguera o un armario, pero no valen cualquier madriguera o armario, cuidado. En el primer caso tiene que ser una ubicada en un margen del Támesis, entre Folly Bridge y Godstow. En el segundo debe ser uno hecho con la madera de un manzano cuya semilla provenga de Narnia. Dado que lo que pueden ser varios días o semanas en este reino creado por un león llamado Aslan apenas suponen unos segundos en nuestro mundo, cabe concluir que ese lugar debe viajar a velocidades muy próximas a las de la luz y constituye un destino ideal para quienes dispongan de muy pocos o directamente ningún día de vacaciones. Y de dicho armario de madera de manzano mágico, claro. Al menos uno de los dos requisitos parece bastante factible en estos tiempos de precariedad laboral. Otro método de transporte poco habitual consiste en tirarse al suelo desde un carrito de bebé, lo que nos permitirá llegar al País de Nunca Jamás. Es recomendable hacerlo cuando no haya mucha gente mirando dado que no siempre se logra al primer intento, y puesto que desconocen el motivo por el que lo haces podrían llegar a tomarte por loco. Los más discretos pueden también esperar a que se les aparezca Peter Pan y los lleve de la mano volando o a que un tornado arranque la casa de cuajo para llevarlos al País de Oz (y procuren mirar dónde aterrizan).
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Pingback: Guía de viaje por países imaginarios
¿Has leído Planos paralelos (Changing Planes) de Ursula Le Guin? Allí se viaja a otros planos mediante un ajuste mental que inventó o descubrió una mujer que se moría de tedio e incomodidad en un aeropuerto. En los otros planos hay seres humanos o humanoides de culturas muy diferentes o casi iguales a las de este plano. El libro me parece precioso y es a ratos divertido y a ratos conmovedor.
Me ha gustado mucho el artículo, podría ser una gran tarea escolar, escribir esa guía de viaje a un lugar de las lecturas, gracias por la idea
Pingback: 15/07/13 – Guía de viaje por países imaginarios | La revista digital de las Bibliotecas de Vila-real
Hace unas semanas escuché a alguien hablar del concepto de turismo olímpico (aquel que responde a la obsesión por ir más lejos, más alto, más caro, más barato, etc. que tus amigos o compañeros de trabajo); pero éste turismo imaginario me parece de lo más seductor y ocurrente.
LOCUAZ AMENO E INTERESANTE, se ha cargado todos los cuentos escritos y por haber de la fantasía infantil y juvenil de toda la vida.
No obstante puede ser un buen sistema para los que tenemos poco poder adquisitivo, ¡¡VIAJAR CON LA MENTE!!
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Me ha gustado el artículo, pero reto al autor a leerlo acudiendo a todas las notas al pie sin volverse loco. Que esto es una web, hombre, usen enlaces.
Hola!
Mi novio y yo nos vamos un par de semanitas a Japón a principios de Junio Haremos Osaka, Kyoto y Tokyo con visitas a Takayama, Hakone y algún sitio más. ¿Sabes de alguna guía que merezca la pena comprar?