Política y Economía Sociedad

Breve historia de la luz (artificial)

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Fotografía: Rosino (CC).

No hace tanto tiempo. Una aldea en la cordillera Cantábrica. La puerta de una casa que se abre y un rectángulo de luz que se proyecta sobre el camino sin asfaltar y el prado que se extiende frente a él, al pie de las montañas en sombra. Un niño sale a la oscuridad mientras los adultos pronuncian despedidas y encienden linternas de petaca. El niño reclama una linterna. Luego se internan todos por un camino empinado, entre los prados y el canal de la compañía eléctrica que serpentea por las colinas como una cinta de hormigón, y bajan hacia la plaza que destaca al final de la cuesta, un círculo de claridad delimitado por una lámpara solitaria y algunas ventanas encendidas. El niño camina a trompicones, iluminando con temblor una franja de terreno húmedo, con cuidado de no resbalar ni pisar las babosas de colores que se asoman desde los prados. La canción de los sapos los acompaña mientras descienden, un perro ladra a lo lejos en la oscuridad. Abajo esperan los coches aparcados alrededor de la plaza, el bar con sus bombillas amarillentas que penden de hilos negros, la farola adosada a la pared de la escuela, los vestigios de una civilización urbana y luminosa.

Hubo un tiempo, no tan lejano como pareciera, en que la noche era un espacio sustraído a esa civilización. Aún podemos percibir las huellas de ese pasado en relatos personales, obras artísticas, tradiciones y giros del lenguaje. Pero, como sucede a menudo, la relación de los hombres con la noche y la oscuridad es algo tan íntimo, tan cotidiano y tan inmaterial que el paso de apenas unas décadas sepulta las antiguas costumbres mucho más profundo que cualquier minucia de la historia política o militar. Apenas empezamos a vislumbrar la extensión de ese «imperio»  desconocido, como lo llama, parafraseando a Dylan, el historiador Craig Koslofsky, uno de los pioneros en el estudio histórico de la noche.

La otra gran referencia es sin duda A. Roger Ekirch, que iluminó en el más amplio sentido la noche premoderna con su extraordinario At Day’s Close: Night in Times Past (2005). Ekirch reconstruye las condiciones materiales y sociales de la oscuridad en Europa a partir de diarios, testimonios, fuentes jurídicas y obras de creación de todo tipo entre el final de la Edad Media y el alba de la era industrial. El primer paso de su relato atañe a la tecnología de iluminación al alcance de nuestros antepasados, que era, hasta fechas relativamente recientes, cara y rudimentaria. Casi cualquier combustible valía: madera, turba, paja, algas secas, estiércol y diversos tipos de grasa animal. Incluso las velas de cera de abeja, o bien de espermaceti, eran poco menos que productos de lujo en la mayoría de hogares. Más frecuentes eran las lámparas de sebo o aceite, o las teas impregnadas en resina o grasa. La luz que producían estos medios era tenue y se agotaba deprisa, y además solía venir acompañada de humos y olores desagradables, además del siempre presente riesgo de incendio, el terror de hogares y ciudades durante siglos.

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8 comentarios

  1. Pingback: Breve historia de la luz (artificial) | DIFUSIÓN Y DESARROLLO CULTURAL Y CIENTÍFICO

  2. Magnífico artículo. Creo que en general se ha reflexionado poco sobre el impacto de la electricidad no solamente sobre los usos, los hábitos y la organización social, sino además sobre la formación del individuo. Cómo nos ha afectado esto: no sentirnos ya sometidos al misterio de la noche oscura, a vivir la mitad de nuestra vida envueltos en la más absoluta oscuridad. No es casual que el dominio de la naturaleza por el hombre a mediados del siglo XVII coincidiera con la iluminación nocturna de las ciudades.
    Yo no niego que sobre todo hemos ganado con el cambio, arrancando a la oscuridad horas de luz, si se quiere horas de vida a esa otra existencia en la oscuridad, pero hemos perdido a cambio la dimensión mística que da el trato con la nada, sentirse pequeño y ciego en la noche infinita.

    En fin, que felicidades por el artículo. Me extraña un poco que no haya levantado comentarios.

  3. Muy buen artículo y hecho en falta más comentarios, estoy de acuerdo con Juan C.

    Hay aspectos de la modernidad que menospreciamos completamente. Uno, la iluminación artificial. Otro, por poner un ejemplo, los analgésicos. Intentad imaginar una vida sin ibuprofeno.

    Felicidades

  4. Buen artículo, felicidades.

    Sólo me gustaría apuntar que tanta luz artificial quizá haya hecho que nos olvidemos de disfrutar de un cielo nocturno lleno de estrellas y del sosiego de pasar un rato en la penumbra de un anochecer.

    Teniendo en cuenta que en la actualidad la luz artificial de potencia considerable no es sólo barata si no también portátil, quizá habría que cuestionar el exceso de iluminación en calles y carreteras.

  5. Pingback: Breve historia de la luz (artificial)

  6. Juan Miguel

    Que duda cabe, la necesidad de iluminar las calles y el inventito de T.A.Edison fueron los principales catalizadores de la necesidad de usar la electricidad como fuente de energía, y su desarrollo y popularización (junto con el motor electrico) ha desembocado en su revolución industrial pertinente, y el estado actual de bienestar.

  7. Preparense Uds para volver a esos tiempos que creían olvidados, y que la mayoría no han conocido. Puesto que España carece de Petróleo, de Gas, de Carbón ¡y de empresas! ¿Cual es el Casio o Samsung español o catalán? Y con el barril de Petróleo por encima de $100 dólares mantener el standard de una sociedad industrial es imposible. Em 2019 o antes el consumo de petróleo caerá a la mitad del máximo -fue en 2007- a un volumen equivalente al que era en 1974, cuando moria Franco. http://www.armandobronca.com/cuando-caera-el-consumo-de-petroleo-en-espana-al-50-del-maximo_16112/

    Pero es peor, porque España está superpoblada y en barriles por habitante, la demanda o consumo será menor aún que en 1974.
    Y el standard de vida, inevitablemente, también inferior que entonces, despeñando hacia 1959.

  8. Pingback: 192 - Estar más presente | Adaptarse al cambio de hora | Inteligencia Emocional - Esto es Mindfulness % %

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