¿Cuál sería el mejor monarca de ficción para una sucesión real?

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Quizá no lo sepan, pero esta semana el rey Juan Carlos I abdicó en favor de su hijo, Felipe VI. Tal como suena. Así que una vez cumplida nuestra labor informativa como intrépidos periodistas al filo de la noticia vayamos a lo importante, esto es, a opinar a gritos sobre el tema de actualidad: ¿Monarquía o república? La primera, naturalmente. Y que sea absoluta.

Al menos en el terreno de la literatura, el cine y el cómic. Ahí la realeza, con sus títulos de origen remoto, su pompa y solemnidad, no tiene rival a la hora de proporcionar épica y encender la imaginación. Conan Rey impone respeto y resulta evocador, pero un «Conan portavoz de la oposición» pues ya perdería bastante. Y por eso la trilogía buena de Star Wars es aquella en la que se habla de princesas y caballeros y no la que naufraga entre bostezantes mociones de censura en el Senado galáctico y burocracias varias. Algunos dirán que muy bien, que entonces la monarquía se quede solo en el ámbito de la fantasía… eso ya dejaremos que lo juzgue cada lector, al igual que la mejor opción en esta encuesta. Así que voten, voten ahora que estamos en plena sucesión cuál de los grandes reyes y reinas de ficción sería un digno ocupante alternativo de la Casa Real, no tan preparado (¡imposible tal cosa!) pero quizá sí más entretenido.

Imagen: Lucasfilm / Disney.

C-3PO, Señor de los Ewoks

Media España quedó impresionada con la fluidez y dominio del inglés que demostró el príncipe durante la elección de ciudad olímpica. No es por quitarle mérito, pero aquí C-3PO habla seis millones de idiomas. ¿Significa que tiene más preparación? Bueno, no nos atreveríamos a afirmar tanto, pero en cualquier caso está familiarizado con el protocolo que el cargo exige. Por el lado negativo hay que destacar su considerable falta de presencia, carácter, autoridad… es pusilánime y amanerado hasta niveles irritantes, quizá introducir una legaña de Putin en sus condenados engranajes y circuitos le diera el temple necesario, aunque dos podrían convertirlo en emperador del Lado Oscuro, cuidado. Esa debilidad contribuyó a que su reinado resultara tan breve y fruto, encima, de un malentendido. Para mayor desgracia tenía por súbditos a los ewoks (a ver cómo puede uno dirigirse a ellos diciendo «somos una gran nación» sin que se le escape la risa) quienes, además, por poco sacrifican a sus amigos en su honor. Un despropósito.

La Hormiga Reina

Imagen: Pixar / Disney.

Contemplen la serenidad de su rostro, la majestuosidad de su porte, y dígannos si no sería capaz de expresar con voz firme y diáfana algo como «me permitirán que les reitere mi empeño y convicción de dedicar todas mis fuerzas, con esperanza y con ilusión a la apasionante tarea de seguir sirviendo a los españoles, a nuestra querida España; una nación, una comunidad social y política unida y diversa que hunde sus raíces en una historia milenaria». Lo clavaría. En nuestra colmena tampoco faltan las cigarras, así que no le costaría hacerse con el cargo (por si alguien necesita más referencias puede verla en Bichos, una de las tres mejores películas de Pixar). Su principal inconveniente está en su reducido tamaño, habría que andar con mucho cuidado para no cometer un regicidio involuntario con la suela del zapato o para evitar que Froilán, reclamando su línea sucesoria como la única legítima, acabase achicharrándola con una lupa en alguna de las suyas.

El Rey de Kafiristán

Imagen: Columbia Pictures.

Anda la gente agitada estos días preguntándose cómo proclamar una república y no pueden estar más errados. No señores, ni presidente electo ni rey por herencia: rey por elección (propia). ¿Cómo proclamarse monarca aunque sea uno un descastado sin más títulos que una etiqueta de Anís del Mono? Esa es la cuadratura del círculo y la cuestión que debería interesarnos. Es posible tal cosa y Kipling nos mostró la fórmula en uno de sus relatos, adaptado luego en una memorable película, El hombre que pudo reinar. Trata sobre dos antiguos soldados ingleses viviendo a salto de mata en la India cuando aún era una colonia hasta que deciden lanzarse a explorar la región vecina de Kafiristán, donde ningún hombre blanco ha estado antes desde Alejandro Magno, y una vez allí pretenderán, simple y llanamente, ser proclamados reyes. Semejante audacia bien merece ser premiada con el trono, ya sea el kafir o el español, aunque en su contra tengan el pequeño inconveniente de estar completamente locos.

Macbeth

Imagen: Caliban Films.

Los monarcas hechos a sí mismos ya existían desde mucho antes, sin embargo. Sentimos si la foto tiene algo de spoiler pero las accidentadas sucesiones descritas por Shakespeare suelen acabar así. No es que estemos dando ideas, ojo, no vaya alguien a malinterpretarnos y acaben cerrándonos la web, condenamos enérgicamente todo lo que haga falta. El caso es que nadie ha descrito con más elocuencia la naturaleza del poder que el autor inglés, que nos ha dado inolvidables retratos de otros reyes que podrían estar en esta lista, desde Ricardo III a Lear. Pero alguno había que escoger y nos quedamos con Macbeth: una obra sobre cómo la ambición puede hacernos perder la cabeza, de la que recomendamos la adaptación al cine que hizo Roman Polanski en 1971. Ni referéndum ni reforma constitucional, tres brujas es lo que hace falta.

Conan Rey

Imagen: Universal.

Y de nuevo otro rey de orígenes humildes. Un hombre que siempre tuvo claro qué es lo mejor en la vida y que, tras un largo periodo de aprendizaje y una etapa como gladiador, pudo recuperar su libertad siendo desde entonces ladrón, soldado de fortuna y pirata. Algún republicano de lengua venenosa diría que estamos por tanto ante alguien muy preparado para entrar en la Casa Real. En los cómics hemos podido conocerlo en su etapa de madurez, cuando ya era rey de Aquilonia y en el cine, por lo que tenemos entendido, Schwarzenegger volverá a interpretar al personaje en ese periodo.

El Dios Emperador Leto Atreides II

Imagen: De Laurentiis.

La estabilidad institucional es importante y en ese aspecto pocos candidatos al trono puede haber más aptos que alguien capaz de establecer un reinado de más de tres mil años, conocido en el universo descrito en Dune como «La paz de Leto». Si además tenemos en cuenta que hace tiempo dejó atrás su aspecto humano para mutar en un gigantesco gusano de arena, entonces tendríamos un discurso de Nochebuena un tanto curioso, por no hablar de lo peculiares que serían los actos oficiales presididos por su Monstruosa Majestad. Son todo ventajas.

La Reina Roja

Imagen: Disney / Roth Films.

Conocida por su aparición en Alicia a través del espejo, la continuación del clásico de Lewis Carroll, de ella hay que destacar su preparación en cuestiones protocolarias, siempre pendiente de cumplir y (sobre todo) hacer cumplir normas de comportamiento como mirar a los ojos, pensar antes de hablar y abrir la boca cuando se hable, no juguetear con los dedos, decir siempre la verdad e invitar a fiestas, incluso a aquellas que uno no convoca. Sin embargo el pensamiento lógico no es su fuerte… pero ella es una reina, más le vale a la lógica plegarse a sus absurdos caprichos, porque si no lo hiciera sería entonces insensata, ¿y para qué nos valdría una lógica irracional?

Reyes del Universo Marvel : Rayo Negro, T’challa y Namor

Imagen: John Buscema / Sol Brodsky / GCD / Marvel.

Si ser soberano absoluto de una nación y concentrar múltiples poderes sobre una persona parece algo desmedido, imagínense si a los poderes institucionales les sumamos superpoderes. El universo Marvel, uno tradicionalmente progresista (ja-ja) en materia narrativa del género, ya hace tiempo que contempla superhéroes que además de salvar el mundo, velan por sus respectivos reinados. Observemos tres ejemplos significativos. Rayo Negro es el rey de los Inhumanos, una raza sobrenatural que reside en la Luna. Su superpoder es una voz capaz de destruir montañas con un susurro. Ahora pónganlo en una cumbre iberoamericana donde su interlocutor no respete su turno de palabra. Impactante, eh. Otro ejemplo más: T’Challa, también conocido como Pantera Negra. T’challa no tiene superpoderes, pero tiene un C. I. que le permite bailar tangos con Reed Richards, muchísima pasta y gobierna una utopía africana científicamente avanzadísima. Es Batman hecho rey. Y el último —que de hecho, fue el primero— Namor, rey de los Océanos. Con semejante monarca se acabaría todo drama costero, amén de que Perejil hubiera sido intocable y Gibraltar, español. Todo ello en tanga, ríanse del protocolo real. Además, en el pack viene un ego, unos muslos y unas cejas depiladas que harían llorar a CR7. No podríamos pedir más.

Rey Julien XIII de Madagascar

Imagen: Dreamworks.

Un rey lémur, siempre a hombros de otros lémures menos afortunados pero felices, es lo que necesita España para terminar con las ínfulas republicanas y elenistas. Un rey de sólidos principios expuestos sin tapujos, un rey que deja claro que si tan solo dispusiera de dos días de vida se dedicaría con ahínco a conseguir lo que siempre más ha deseado, es decir llegar a ser un silbador profesional e imponer su ideología lemuriana a todo un país. Además organiza unas fiestas que te cagas y deja bien resuelto el problema de la sucesión nombrando como regente a una lagartija gecko. Quemen todos los libros de historia que tengan a mano, quemen todas esas mentiras, pues los borbones no vienen de Francia, no vienen de Francia, que llegaron de Madagascar, llegaron de Madagascar.

Joffrey Baratheon

Imagen: HBO / Canal Plus.

No podía faltar la serie Juego de Tronos, de la que somos entusiastas seguidores, aunque hemos de confesar que perdimos el hilo desde hace varias temporadas. Al final lo que vemos es una gran cantidad de personajes todo el día malmetiendo y para cuando te aprendes el nombre de uno ya lo han matado. Pero no por ello abandonamos su recuerdo, como en el caso de este muchacho con cara de pícaro. Un episodio tras otro supo ganarse nuestro corazón con esas travesuras que tanto nos recuerdan en algunos aspectos a las protagonizadas por la dinastía borbónica. De manera que contaría con la gran ventaja de la continuidad, elemento esencial en esto de la monarquía. Su principal desventaja es que ya está muerto, lo cual es un serio inconveniente para aspirar a nada.

Rey Théoden de Rohan

Imagen: New Line Cinema.

Aquí tenemos un interesante proceso de inversión con rey inicialmente putrefacto, postrado en un trono que suponemos nadie se ha atrevido jamás siquiera a proponer limpiar, aconsejado por un hombre-culebra —que bien podría ser la metáfora de más de un poderoso— y embrujado por el mismísimo hechicero blanco. Hasta que por fin se libera del yugo gracias a las artes de un mago melenudo que le hace ver la luz y su deber de montar a lomos de una yegua baya y lanzarse a matar orcos o banqueros. No sabemos si tiene las caderas hechas migas camperas y Gandalf le proporciona unas de titanio, pero aun así, después de treinta y nueve años de juancarlismo, nos parece adecuado un ratito de theodenismo para experimentar el camino inverso. Es verdad que el rey de Rohan termina de mala manera enterrado bajo su propia montura, pero miren, una ventaja más. Pues así podríamos bien pronto empezar con la tabarra de la sucesión, los referéndums y, ya que estamos, una nueva encuesta, donde volveríamos a proponerlo como rey en un ciclo eterno.

El Emperador Ming del planeta Mongo

Imagen: De Laurentiis.

No han faltado voces que ante la disyuntiva de república o monarquía reclamaban un imperio. Pues bien, de adoptar esa tercera vía no encontraremos mejor emperador que Ming, del planeta Mongo, que enviaba desastres naturales a la Tierra por pura maldad (por algo tenía el sobrenombre de «el Despiadado»). El cómic en que aparece, Flash Gordon, tiene ochenta años ya y en la adaptación que hicieron al cine fue interpretado por un actor tan respetable como Max von Sydow (que por cierto también interviene en Conan el Bárbaro y Dune); respecto a la calidad de la película esta escena servirá para hacernos una idea… Pero lo que debemos juzgar ahora es a Ming, todo un señor que se viste por los pies, aunque sea con un traje así de extravagante.

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16 comentarios

  1. Mainez

    El Emperador Palpatine

  2. Mainez

    Poddddddeeeeeeeeeerrrrr ILIMITADO, AGHHHHHHGGGGGGGGHHHH

  3. Pingback: ¿Cuál sería el mejor monarca de ficción para una sucesión real?

  4. viruela

    Quizás este jueguecito de rol propuesto por la redacción de Jotdown, única aportación de nuestra revista predilecta al desconcierto general de la totalidad de los medios españoles ante los acontecimientos de las dos últimas semanas, pone de manifiesto la banalidad de un periodismo patrio (con toda la peyorativa mala leche adjunta al sintagma), que no ha hilado una sola reflexión prospectiva coherente, desde que el 25M cogió con el paso cambiado a todo el oficio. Lo que vaya a ocurrir en este territorio aproximado al que el abdicado Juan Carlos ha venido denominando “Las Españas” (varias y mal avenidas), nadie lo sabe. Pero algunos cobran por saberlo y después contarlo y nada… que no se enteran.

  5. Victor

    Leonardo DiCaprio, autoproclamado «rey del mundo» XDDD

  6. Por fin un ¡Voten, voten! como la gente.

    ¡Viva Rohan, viva el rey, viva el orden y la ley!

  7. ¡La Princesa del Espacio Bultos, por la Gracia de Glob!
    http://youtu.be/F6sl1pNF1eU

  8. Fran Armijo Momblan

    Decís que Bichos es una de las 3 mejores peliculas de Pixar para al poco rato criticar a Juego de Tronos. Daos un aplauso.

  9. daniel

    leroy rey de borneo
    https://www.youtube.com/watch?v=Xa4WkmPq5iQ minuto 7:54

  10. Mataclands

    El rey Arturo. España ya está devastada así que no hay peligro de que la cosa empeore y quizás, si encuentra el Grial, consigamos salir del pozo.

  11. Carlos

    El rey de oros, copas, bastos o espadas en un tute o en el mus. Siempre que vayan acompañados de otras cartas para ganar la partida. Un rey por sí solo es realmente muy poca cosa.

  12. María

    Por descontado Boris I, rey de Andorra. http://es.wikipedia.org/wiki/Bor%C3%ADs_Sk%C3%B3syrev

    y en su defecto Jorge Negrete…. Con dinero o sin dinero hago siempre lo que quiero y mi palabra es la ley, no tengo trono ni gloria pero sigo siendo el rey…

  13. El Conde Lequio…

  14. Tragaldabas

    A Gargantúa, o en su defecto, a Pantagruel que ambos vienen de linaje real…
    O si no… yo que sé… A Juana la Loca.
    A Elvis… A Pelé….
    A mi que cojones me importa…
    A la mieeeeeerda.!

  15. Ripley

    Lo tengo clarinete; aguantar tanto tiempo a los borbones es de mongolos, así que Ming es nuestra opción natural. ¡Viva Mongo!

  16. Reverendo

    Teniendo en cuenta la descripción de fantasía sobre la economía que nos vende el pseugobierno de Rajoy, creo que la Emperatriz Infantil.

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