Juego de tronos IV: Tormenta de pavas

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El típico niño tonto que asusta a las palomas. Imagen: HBO / Canal Plus.

(Sin rodeos: hacemos SPOILERS de la cuarta temporada de Juego de Tronos y los hacemos desde ya. Si aún no sabe cómo acaba, puede seguir leyendo, pero muerda un palo y aguante. Como dijo Shae, el que avisa no es traidor).

En una letrina, como debe ser. Y sentado literalmente en ella, porque estaba haciendo caca. Así es como deben morir los grandes y así es como ha muerto Tywin Lannister. Quizá con menos chapoteos de los que imaginó originalmente George R. R. Martin, siempre tan folclórico cuando se trata de la biología, pero aun así de forma «gótica». El eufemismo no es nuestro, sino de Charles Dance. Eso dijo de la muerte de su personaje en una entrevista en Sky News. Que moría de forma gótica y que lo sabía a su pesar, porque hubiera preferido no saberlo. Le reventó la sorpresa un fan, porque los fans es lo que tienen, y solo después de hacerlo Dance se animó a conocer cómo sería el final del hombre más poderoso de Westeros, aquel de quien se decía que cagaba oro. Era una mentira más, como Martin aclara en el papel. Obviamente, aquel hombre no cagaba oro.

Acaba de concluir la cuarta temporada de Juego de tronos y en esta santa casa es tradición repasar los puntos flacos y los logros de la adaptación. Y lo hacemos en catorce puntos, siete para lo mejor y siete para lo peor, porque hay que cuidar los detalles y porque a tal grado llega nuestro compromiso con la magna obra de Martin, que adaptan David Benioff y D. B. Weiss. Si no lo sabía, ya lo sabe. Eso y que hablaremos también de los libros pero solo hasta el punto que haya alcanzado la serie de televisión, que dependiendo de la trama es uno u otro. Que no le contaremos nada de lo que vaya a pasar, para entendernos, y que puede pisar con tranquilidad. Procedamos.

Lo mejor

1. La forja de las espadas

Hielo, el histórico mandoble de los Stark, fundido de nuevo en la forma de dos espadas. Acero valirio al rojo, Las lluvias de Castamere de fondo y el patriarca Lannister arrojando al fuego la vaina del arma, de piel de lobo. Sin texto, sin explicaciones y lo que es más determinante: sin que hagan falta. Fue un momento televisivo soberbio.

Tywin siendo malísimo. Imagen: HBO / Canal Plus.

El breve prólogo con el que abrió esta temporada de Juego de tronos constituye un ejemplo de la madurez de la serie, que se puede permitir secuencias así de parcas y conseguir que resulten, recurriendo al término técnico, jodidamente épicas. Si algún momento de esta temporada mereció un aplauso, ese fue el primero.

2. Vomitar fosforito

Aunque los aplausos, como sabrá, se los llevó este otro momento:

«¡Oh my God, esto no se veía venir en absoluto!». Imagen: HBO / Canal Plus.

No nos lo diga: se le hizo corto. A nosotros también, no se crea. Y al resto de Occidente. Un par de minutos extra no hubieran estado mal, en eso estamos todos de acuerdo. Y unos cuantos gorjeos más, quizá acompañados de burbujitas. O que apareciese un águila y le picotease los ojos, por ejemplo. Tres temporadas enteras, tres, llevaba el repelente niño Vicente atravesando la peor edad del pavo que se recuerda desde las gemelas Olsen. Al final fue Olenna Tyrell quien ejerció de improvisada supernanny y el método pedagógico de su elección fue un veneno que, si lo tomas, vomitas fosforito.

Joffrey ha muerto y ha muerto como deben morir las reinas de corazones: sin redención. Y vamos a detenernos a felicitarnos por esto, porque era improbable. La tele conoce sus propias normas y las majors de Hollywood, no digamos. Escribiese lo que escribiese Martin originalmente, es más que probable que por las oficinas de la HBO hayan circulado adaptaciones del guion en las que al final Joffrey, si te fijas, pues tampoco era tan mal chaval. Podría ser incluso la víctima, fíjate lo que te digo. De sí mismo y de sus cromosomas, que no presentan precisamente la divergencia genética que recomienda la Organización Mundial de la Salud. O de su madre, que está como las maracas de Machín, y de su familia en general. Como Tyrion, sin ir más lejos, que a lo largo de esta temporada juega precisamente ese papel, el de víctima de su familia, a cuyo mismo efecto se le han evitado un par de secuencias en las que el personaje más carismático de la serie se comporta como un auténtico enano coñón. Cualquier cosa menos matar al niño, porque a los niños no se les mata. Y, si se les mata, qué menos que dando pena.

Pero no. Si fuésemos una foca, la muerte de Joffrey sería el arenque. Por suerte, ha sido lo que debía ser: un caramelo para los espectadores, el primero que nos dan Martin, Weiss y Benioff en tres libros y cuatro temporadas. Y una feliz violación, de paso, de una de las normas más elementales de la retórica televisiva, lo que siempre es saludable porque la retórica televisiva es mojigata, convencional y muy comercial. Y está poco dispuesta a saltarse sus propias reglas.

3. La insoportable levedad de Sansa

Y ahora que hablamos de normas, hablemos de una de la ficción. Una muy elemental.

Sansa haciendo lo que mejor sabe: mirar al infinito con la boca abierta. Imagen: HBO / Canal Plus.

Es un hecho ampliamente documentado que Sansa es tontísima. Pánfila, muy pánfila. Nos la venden inocente, pero no cuela. Es boba. Tanto que a la mitad de la parroquia nos tenía desquiciados ya, pero eso es lo de menos. El pavo de Sansa comenzaba a ser un problema mismo en la narración, una espina que te saca de la historia y te hace pensar no en lo que te están contando, sino en su porqué. Cualquier narración moderna, y sobre todo Juego de tronos, es a la par el retrato del viaje interior del personaje, de su maduración. Véase la de Arya, la de Jon o esa escena de gloria en la que Catelyn, tan maternal ella y tan cauta que era, le prometía a su hijo la sangre de los Lannister. Daenerys, Bran, Samwell… Incluso Jaime Lannister y Sandor Clegane cambian. Todos lo hacen menos la gilipollas esta.

Hay una buena razón, nadie dice que no: Sansa se lo podía permitir. Al menos, hasta ahora. La trama de Sansa no ha ido realmente sobre Sansa. Ha funcionado como un espacio narrativo contenedor al que recurrían los creadores para acabar sucesivamente con todos los enigmas que arrastraba la serie, fundamentalmente la identidad de los asesinos de Joffrey Baratheon y Jon Arryn. Y su verdadero protagonista, por tanto, ha sido Meñique. En el octavo capítulo, a Dios gracias, Sansa da su primer síntoma de espabile en cuatro temporadas, coincidiendo precisamente con el fin de todas estas revelaciones. Se viste de plumas —en un lugar denominado «Nido de Águilas», para quien se le escape la etiqueta—, se pone un escote de aquí a Braavos que invita a gritar ídem y ejecuta una bajada de escalera que ni las hermanas Duval. Parece que, por fin, va a dejar de darnos absolutamente igual que la casen, la rapten o la operen del apéndice. Y ya iba siendo hora.

4. La buddy movie que no será

Si de este cisco en que se ha convertido Juego de tronos alguien decidiera sacar todavía más rentas y filmar un spin off, en un mundo ideal estaría dedicado a la pareja más carismática de esta temporada:

Flik y Flak, dos en un reloj. Imagen: HBO / Canal Plus.

Cuando una obra literaria se adapta a la pantalla a veces es un acierto restar contenido superfluo, otras sumar ideas que la obra original apuntaba pero no llegaban a desarrollarse. En el caso de Arya y el Perro los productores han optado por ambas cosas, así que tenemos una doble ganadora. Conscientes del potencial de este dúo, no han dudado en eliminar personajes secundarios y hasta terciarios implicados en su trama, consiguiendo que el corpus de personajes no deje en reunión minoritaria la boda de Lolita y dejando espacio para desarrollar a los protagonistas. Arya es uno de los personajes favoritos del público, eso apenas tiene discusión, pero también es cierto que su papel como líder de una banda de niños perdidos en la anterior temporada comenzaba a resultar insufrible. La irrupción de Sandor Clegane, primero como secuestrador y después como figura paterna absolutamente disfuncional, le ha enseñado más lecciones de la vida que todas las traumáticas experiencias anteriores. Que la danza del agua poco tiene que hacer contra una big armour and a big fucking sword, por ejemplo, y que el pollo tienes que ganárterlo con la sangre de la frente de otro. Y que por muy intensa que te vuelvan tus desgracias siempre habrá otro con un pasado más doloroso que el tuyo. Por parte del Perro hemos asistido a una perfecta evolución del personaje, algo desdibujado en la primera temporada, donde más que un rudo guerrero sociópata sanguinario parecía un heavy bonachón, y muy plano en las dos posteriores, donde interpretaba simplemente eso, un rudo guerrero sociópata sanguinario. A lo largo de su trama en esta temporada hemos descubierto que en efecto lo es, pero sabemos por qué, además de presenciar su adhesión a la causa republicana y confirmarnos que junto a Bronn es el único sujeto de la serie digno de usar una billetera que rece la leyenda BAD MOTHERFUCKER. Y si bien el cariño que parece nacer en Arya hacia su captor es solo un apunte velado tras los ojos fríos de quien al fin es una verdadera asesina, y achacable a una especie de síndrome de Estocolmo, el del Perro por su pupila es sincero e indudable.

Quienes leyeron los libros saben que jamás llegaron a encontrarse con Brienne y que Clegane queda moribundo y vestido de torero ante un destino incierto por otra causa, pero esta modificación en el argumento nos ha brindado algunos de los mejores momentos del último episodio. Ese tenso diálogo que el espectador sabe que desembocará irremediablemente en una magnífica manta de hostias, una lucha salvaje que deja al combate del otro hermano Clegane y la Víbora Roja en una simple colección de posturitas y cucamonas. Ese diálogo en el que Sandor se otorga el papel de protector de Arya, sin ironía ninguna en la declaración, con un deje de sincero cariño. Ese diálogo en el que descubrimos, ya sin ninguna duda, que el Perro es humano.

5. Duneizarse

Imágenes: HBO / Canal Plus.

Duneizarse de Dune, se entiende. Esto es siempre una buena idea, estarán de acuerdo. O no, pero aquí vamos a proponer que sí. Es sutil, entre otras cosas porque hay muchos personajes que no cambian de ropa, pero ocurre: el vestuario de Juego de tronos deriva lenta pero inexorablemente hacia el mamarrachismo. Y esa es siempre una fantástica dirección.

6. Peterjacksonizarse

Y otra cosa que siempre es una buena idea: los mamuts. Y los gigantes, pero más los mamuts.

Como se ha dicho y redicho ya en muchas ocasiones, el gran acierto de la Canción de Hielo y Fuego reside en la delicadeza de su mezcla entre realismo y fantasía. Esta fina aleación —nueve partes de realismo, una solo de elementos estrictamente fantásticos— es seguramente la razón por la que ha conseguido atraer al prototipo de espectador que piensa que Bilbo Bolsón es una pedanía de Vizcaya. Es fantasía softcore. Fantasía de amplio espectro.

Esto, por supuesto, es muy fácil de decir pero no tan fácil de hacer. Juego de tronos no es una novela de Murakami, esas en las que lo paranormal asoma solo la puntita y siempre al final, después de novecientos gramos de prosa japonesa. En Juego de tronos hay dragones, caminantes blancos, sortilegios y magos. Hay de todo y en cantidad. No se puede concluir, ni mucho menos, que George R. R. Martin haya diluido la fantasía cuantitativamente. Lo ha hecho cualitativamente. ¿Con qué? Una pista: son peludos y suaves, pero no se dirían precisamente todos de algodón. Y tienen unos colmillos que si te empitonan te ponen a la moda.

El asedio de Minas Tirith, solo que sin Minas Tirith. Imagen: HBO / Canal Plus.

Los mamuts, en efecto. Porque, preguntémonos una cosa: ¿un mamut es un elemento fantástico o uno realista? No se crea que está claro. ¿Y los huargos? Porque son lobos. Grandes, pero lobos. Y lo mismo podríamos decir de los inviernos de Westeros, que son largos y obedecen a reglas enigmáticas, pero son inviernos a fin de cuentas. Y de la leche de amapolas, y de tantas otras cosas. El género por el que planea Juego de tronos no resistiría un análisis de periodismo de datos: salvo dragones, caminantes blancos y cuatro o cinco fetiches más que irían decididamente en el gráfico de lo mágico, todos los demás elementos sobrenaturales tendrían que aparecer en el gráfico de la fantasía con un asterisco.  O quizá en una tercera tabla que se titulase, más bien, «realidad enrarecida». Los mamuts son quizá el ejemplo más claro y ha sido un alivio comprobar que David Benioff y D. B. Weiss no se los han dejado en el tintero. Lo que nos lleva, por cierto, a su siguiente acierto.

7. Eliminar la Puerta Negra

La región Más Allá del Muro no es la Riviera francesa, como sabrá. La gente es muy garrula, los gigantes tienen muy mal café, los zombis están muy muertos y hay unos señores pálidos que no solo se proponen arrasar la civilización humana: es que además tienen la intención de hacerlo en taparrabos. Y del biruji que hace ya ni hablamos. Un circo, vamos. Y para protegernos de él hemos construido un muro de, pongamos, doscientos trece metros de altura. ¿Qué hacemos si queremos franquearlo pero somos un niño parapléjico que disfruta, además, del inigualable confort y las comodidades que ofrece la Edad Media? Fácil: vamos a un fuerte abandonado desde hace doscientos años, nos encontramos de casualidad con un miembro de la Guardia de la Noche que pasaba por allí, descubrimos la puerta mágica que resulta que también estaba allí y que solo puede abrir un miembro de la Guardia de la Noche, mira tú qué cosas, la abrimos y pasamos. Así de sencillo.

Es como lo hace Bran, al menos en los libros. La Puerta Negra del Fuerte de la Noche está enterrada bajo el Muro, es de madera blanca de arciano, emite luz y solo se abre recitando ante ella el juramento de la Guardia. Entonces abre la boca —porque tiene cara y boca, no te lo pierdas— y por ella pasa el interesado, en este caso Bran Stark, Hodor y Jojen y Meera Reed. En la serie, de momento, no la hemos visto cuando tocaba, que fue cuando Samwell Tarly y Eli se cruzaron en las ruinas del Fuerte con la compañía de niños. Ocurrió en el último capítulo de la temporada anterior y Bran, en lugar de por la puerta mágica, accedió al Norte por una cavidad ordinaria practicada en el Muro.

¿Por qué es un acierto su desaparición? Para empezar porque resulta un poco ridícula, para qué nos vamos a engañar. Un poco cueva de Aladdin. Pero, sobre todo, porque el artilugio solo funciona operado por un miembro juramentado de la Guardia, y eso obligaba a Sam y Bran a encontrarse para que el primero abriese la puerta y el segundo pasase. En televisión no lo hizo y aun así se encontraron, pero entonces tal ya no constituyó ninguna pirueta. Bran no necesitó imperativamente a Sam y por eso su encuentro dejó de chirriar, como sí hace en los libros. El que les escribe, en todo caso, temía que la elipsis fuera solo cuestión de economía narrativa y que la puerta mágica solo hubiera desaparecido de la tercera como desaparecieron los mamuts, por ejemplo —cuya aparición definitiva no vimos en televisión cuando correspondía, en el momento en el que Jon Nieve llega al campamento de los salvajes, sino cuando a Benioff y Weiss les resultó más socorrida, en el ataque contra el Muro de esta cuarta temporada—. Por lo visto no ha sido así y la mal llamada Puerta Negra, de momento, ha desaparecido completamente de la serie, probando que Weiss y Benioff no se dedican a adaptar la Canción de Hielo y Fuego solo aligerándola, sino también corrigiéndola. Y eso siempre resulta alentador.

Lo peor

1. Chayanne

Los de Dorne, dando la nota. Imagen: HBO / Canal Plus.

Algo huele a podrido en Dorne. Y a pescaíto frito. Al primer dorniense que hemos visto en Juego de tronos, el príncipe Oberyn Martell, le ha faltado solo decir que en Invernalia serán muy cívicos, reciclarán mucho y tendrán poco paro, pero que se suicidan porque llueve. Eso y que no hay nada como el sol de Lanza del Sol, que a ver si no de qué si iba a llamar así. Sí sabemos que le gustan, al menos, otras dos cosas más de su tierra: el vino y las mujeres, como a Julio Iglesias. Y los hombres, así es él de truhán y de señor, nanana-ná, ama la vida y ama el amor. Y aunque este en particular no vaya a amar ya muchas cosas más, su personaje es el patrón con el que se cortará toda la cultura de Dorne, que estamos a punto de conocer mejor. No descarten que en la quinta temporada, cuando la acción nos lleve al reino del sur, los Martell vivan en mezquitas, tengan duende —quizá también tocotó— y agasajen a sus invitados con una paella gigante, como en el Reto Fairy.

¿Se han columpiado Weiss y Benioff con la hispanidad, ejem, desbordante, de Oberyn? No mucho, en realidad. Dorne es uno de los siete reinos, pero no uno más. Igual que las Islas del Hierro —que mantienen un paralelismo más o menos claro con Escandinavia y la cultura vikinga— o Invernalia —que hace lo propio con Escocia—, Dorne también cuenta con una identidad propia y diferenciada del resto de Westeros, en su caso inspirada en los países mediterráneos. Es cálido, grande y peninsular, como Italia y la península Ibérica, y como ellas está separada del continente por una cadena montañosa. Tiene su idioma propio y en su historia resuenan referentes claros de las Guerras Italianas y de la historia medieval española, particularmente la conquista musulmana y la Reconquista. Cuando una fan le preguntó en su blog por el fichaje de Pedro Pascal como Oberyn, el mismo George R. R. Martin se ocupó de aclarar que el reino de Dorne y la cultura dorniense no tienen tanto que ver con el mundo árabe —que es lo que sugería su contertulia, por cierto una opinión muy extendida— como sí con el sur de Europa. Los dornienses son «de apariencia más mediterránea que africana», precisó. «Griega, española, italiana, portuguesa, etcétera. Ojos y pelo oscuro, piel aceitunada». Y también se permitió denominarlos «salty dornish», por cierto. Que sería algo así como confirmar que tienen eso mismo, salero, arsa, tocotó.

Pero dijo que eran salty, insistimos. No gilipollas. En su gran secuencia final, aquella en la que se enfrenta a la Montaña, Oberyn sorprendió a propios y extraños con un estilo de lucha que a los extraños quizá les pareció muy resultón y Spanish-like, pero a los propios nos pareció Manolete haciendo parkour. Y poniéndose muy tontito con el asunto ese del honor, el duelo y la venganza, para mayor españolidad. Solo le faltó anunciar que su nombre es Iñigo Montoya, que tú mataste a mi padre y que prepárate a morir. Al final de poco le sirvieron los saltitos, como saben, y la Montaña le pintó la raya del ojo a la altura del hipocampo. De los muchos –muchos– parientes de Oberyn no podemos decir lo mismo.

2. El Darth Maul de las nieves

Son iguales, no digan que no. Imágenes: HBO / Canal Plus / Lucasfilm / Disney.

A estas alturas lo sabrá ya, pero no está de más recordarlo. El caminante blanco ese que convierte bebés humanos en miembros de su especie se lo han sacado David Benioff y D. B. Weiss de su mismo arco de Trajano. Podría tratarse, eso sí,  del Rey de la Noche, a quien conocemos por un cuento de la Vieja Tata. O podría no serlo, porque vete tú a saber. De momento su función ha sido solo la de ilustrar cómo las mamás caminante blanco y los papás caminante blanco hacen niños caminantes blancos. Que es sin mamás, por cierto. Cómo se reproducen estas maléficas criaturas es algo que George R. R. Martin no explica en los libros y que nosotros, personalmente, nos podríamos haber muerto felizmente sin saber. En particular si la explicación es esa: que llevan bebés a una fortaleza de la soledad de Superman, pero creepy; que viene un caminante que es mismamente Darth Maul, pero ártico; y que convierte al niño en caminante blanco, pero cuqui. Para contar eso, mejor no haber contado nada.

3. Escarabajos metafóricos

Y otra creación de Weiss y Benioff: el primo de Tyrion y Jaime, Orson Lannister. Ese al que le gustaba matar escarabajos, por lo visto. CUN, CUN, CUN. Seguro que les suena.

Una de las constantes de Hollywood es que todo personaje recuerda en voz alta, venga o no a cuento, alguna anécdota de su infancia cargada de significado. La historia resultará clave para afrontar el inminente desencadenamiento de la acción y cerrará una cuenta pendiente con el pasado. El efecto no siempre está logrado, eso sí, y a veces suena a «aquel verano en Wichita otro niño me robó la bicicleta, por eso no dejaré que ahora este maldito terrorista se salga con la suya». El discurso que se marca Tyrion en la mazmorra acerca de su primo Orson, por desgracia, es un ejemplo de este segundo caso.

Tyrion planeando grandes metáforas porque, claramente, está el horno para bollos. Imagen: HBO / Canal Plus.

Tras golpearse la cabeza, el chaval se dedicaba obsesivamente a aplastar escarabajos mientras Tyrion, nos dice, lo observaba con su agudo ojo antropológico para desentrañar el profundo significado que residía en el gesto. Porque lo tenía, por lo visto. Weiss y Benioff se han preocupado de que nos quede claro, revistiendo la secuencia de solemnidad y gran aparato, quizá prefiriendo decirnos «cuidado, que esto tiene significado» en lugar de dejar que la historia hable por sí misma, cosa que haría si fuese pertinente. Como hace la que le cuenta Oberyn a Tyrion, sin ir más lejos, en esa misma celda, acerca de la ocasión en la que él y su hermana visitaron Roca Casterly, cuando Cersei le retorcía el pito a un Tyrion recién nacido. Gracias a que cuenta esa historia conocemos mejor el empeño de Cersei por acabar con Tyrion y sabemos que Oberyn está al corriente, así que nadie le tiene que convencer de la inocencia del enano. Su decisión de convertirse en su campeón reviste legitimidad gracias a esa anécdota, sencilla, funcional y emocionante. Y justifica la actitud de Tyrion, que de bueno que es, es tonto, pero se dispone a dejar de serlo. Y todo sin necesidad de ponernos estupendos y coelhianos con metáforas de escarabajos.

No es el único tic hollywoodiense que le toca a los hermanos Lannister. El más espantoso de todos tuvo lugar cuando Jaime le dio instrucciones a Tyrion durante su juicio para que se declarase culpable, asegurando que su padre aceptaría perdonarle la vida. Y en lugar de explicarle las razones –total, para qué–, le hace esa pregunta sin sentido, absolutamente convencional y ridículamente hueca que no le ha hecho ningún personaje a otro en toda la historia del cine estadounidense: «¿Confías en mí?».

Por suerte para el personaje y su reputación de gran orador, la lengua de Tyrion ha patinado en esta temporada pero también ha vuelto a brillar. Si decepcionaba al mostrar tanta extrañeza ante el comportamiento habitual de cualquier niño de provincias, lograba compensarlo previamente con el discurso final del juicio. Qué monólogo, señores. Ahí lo vemos enardecido, ni suplicando lastimoso por su inocencia ni cayendo en el error de asumir una culpabilidad que no le correspondía, sino exponiendo su deseo de haber sido culpable. Con rabia pero también con lucidez, creciéndose por momentos y poniendo a todos en su sitio, al primero de ellos a ese padre que nunca lo ha querido por ser tan contrahecho. Cuando sean así, para mejorar tan claramente las escenas del libro original, bienvenidos sean los cambios.

4. El capítulo monográfico de la batalla del Castillo Negro

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Jon Nieve nos ofrece una de sus mejores imitaciones: Popeye. Imagen: HBO / Canal Plus.

Mal. A los diez minutos de empezar, cuando te das cuenta de que te están volviendo a contarla batalla de Aguasnegras, te dan ganas de apagar la televisión y dedicar los cuarenta minutos restantes a alguna actividad más entretenida, como por ejemplo entrar en estado vegetativo terminal. Hay muchas batallas en Juego de tronos, todas se parecen y esta era la enésima. Poniéndose así de machacones con ella, Weiss y Benioff solo han conseguido meternos aún más por los ojos al bastardo de las nieves, para quien ya improvisaron en esta misma temporada una subtrama nueva —su incursión hasta el torreón de Craster— con la misma intención: convencernos de que, por alguna razón, Jon Nieve mola. Y no. Mola más Ser Allister. A quien, por cierto, deseamos una pronta recuperación.

Parece que nos hemos librado, eso sí, de sus escenitas de amor dignas de las peores radionovelas de la posguerra junto a Ygritte, que llevaba una temporada y media poniéndose muy intensa porque una vez le comieron el asunto en una cueva. Aprovechamos la ocasión para pedir urgentemente, por favor, ya mismo, que los guionistas hagan lo propio con Samwell Tarly y no lleven más lejos su relación con Elí, la mujer sin barbilla. Basta. Da igual lo que esté escrito en los libros.

5. La insoportable levedad de Daenerys

Y si sobraba tanta batalla en el Castillo Negro, he aquí un lugar donde se echa en falta: Mereen. Vale, sí. Quien haya leído los libros se puede imaginar por qué Weiss y Benioff han evitado darle carrete al sitio de la ciudad —guiño, codazo—, y a los que no les podemos confirmar que sí, hay una buena razón. Pero una cosa es eso y otra lo que vimos, que fue, bueno, pues nada. Danerys conquistó Mereen sin despeinarse, oye, de un capítulo para otro y como Pedro por su casa. Vino, vio y venció, como Julio César. El problema es que la muchacha más parece Shakira en el videoclip aquel de los caballos que una conquistadora, de modo que un poco de acción ilustrativa, por favor. Queremos creérnoslo, Benioff y Weiss. De verdad que sí. Pero echadnos una mano.

A lo mejor no lo han notado, pero desde que Emilia Clarke decidió que era más grande que Jesucristo y que no iba a hacer más escenas desnuda, se desnuda mucha gente de su cortejo. Lo han hecho Missandei, Gusano Gris y el nuevo Daario Naharis, de cuyo culo excelente hubo hasta un primer plano mientras Daenerys se servía una copa y ejecutaba con fruición su mejor cara de gustarle a una morder el mango bien madurito.

Culo con Shakira y copa. Bodegón. Imagen: HBO / Canal Plus.

¿Por qué? Bueno, pues porque a esta chica no le pasa mucho, en realidad. No en televisión, al menos. Está conquistando las ciudades estado de un continente entero y acabando con el esclavismo, pero a Weiss y Benioff les ha parecido que mira, mejor contarnos las tribulaciones románticas de Jorah Mormont, del propio Daario y de Missandei y Gusano Gris. Románticas y pagafánticas, por cierto, porque aquí mucho lirili pero poco lerele, y al final los únicos que acabado picando no son los que se aman, sino los que se desean. Real como la vida misma, por otra parte.

6. La violación de Cersei

Y hablando de culos: no hemos hablado aún de la escena de la cuarta temporada que ha hecho correr ríos de bits, la de la violación que-se-supone-que-no-lo-era. Esa en la que Jaime Lannister forzaba a Cersei frente al cuerpo mismo de su hijo, que también era hijo de él, en una ciclogénesis explosiva de incesto, depravación, ser muy cochino y hala, dar ya todo igual.

Los hermanos Lannister, todo un ejemplo para la juventud. Imagen: HBO / Canal Plus.

Debe achacarse la polémica a la torpeza del guionista y particularmente del director, Alex Graves. Queriendo filmar una escena de sexo duro, aunque consensuado, acabó filmando llanamente una violación, completamente fuera de lugar e impropia de los personajes, tanto Jaime como Cersei. Lena Headey es una actriz dotada. No era tan difícil pedirle que su lenguaje corporal mostrase la receptividad que de palabra no podía expresar. El propio George R. R. Martin se vio obligado a aclarar públicamente que esa mierda de escena —fue más diplomático— no aparecía así en los libros, en los que las circunstancias son muy distintas: Jaime acababa de llegar a Desembarco del Rey y Cersei lo desea. Lo que se vio en televisión fue algo distinto, y bastante peor.

7. Y Eso

Eso, sí. Con mayúscula. Eso que tenía que pasar y que no ha pasado. Prometimos no contar lo que va a ocurrir a continuación y no lo haremos, de modo que si no ha leído los libros solo le podemos poner la siguiente imagen y decirle una cosa: agüita, amiga.

7 AUSENCIA

Agüita con lo que tenía que ocurrir y no ha ocurrido al final de la serie, y específicamente al final del último capítulo. En Tormenta de espadas tiene lugar en el epílogo, y no por nada. Cuando uno le pone un epílogo a un libro con el mismo volumen que una caja de campurrianas, es por algo. En este caso, para colar el cliffhanger más espectacular con el que cuenta, seguramente, toda la Canción de Hielo y Fuego. Porque es eso, en efecto: un cliffhanger. La puntita, nada más, de algo muy gordo en ciernes. Pero gordo, gordo. Gordísimo. Por eso no importa las razones de economía narrativa que esgriman: el momento era ahora, entre temporadas, y no como presumiblemente será, como colofón de alguno de los primeros capítulos de la próxima, si no del primero. Seguramente Weiss y Benioff —y si no ellos, la HBO— quieran que el giro rinda a efectos promocionales en la próxima reentré de la serie, en 2015, y por eso lo han aplazado. Por eso y porque, obviamente, está empezando a ocurrirles lo mismo que a la otra: por lo visto, son más grandes que Jesucristo.

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64 comentarios

  1. Edusua

    Que entre lo mejor no este la confesion de Peter Dinklage pues me parece un fallo gordo, de lo peor, a mi no me parece que el capitulo del Castillo Negro este tan mal, si lo hubieran partido, quedaria mal, es mejor hacerlo asi, aunque si veo «raro» que Jon Snow siga luchando despues de que le partan la cara contra un yunque. Igual se puede criticar los efectos especiales de la llegada de Stannis al muro.
    A mi Sansa me parece muy tonta e ingenua pero esta aprendiendo a base de tortas, pero pero un personaje que es tonto tambien, al igual que su actriz, es Daenarys, no lo soporto.

    • Ayanyx

      El discursito de Tyrion aparece en el numero 3 de lo peor =)

      • No, no, el autor se refiere al discurso del escarabajo, que es una paparruchada. La confesión de Tyrion es la que hace frente a su padre y al público («Soy culpable de ser un enano!»).

    • @dgpastor

      A mi (personalmente) la escena del Juicio por Combate me parece películas sobreactuada. Tyrion tiene muchas escenas mejores, casi todos los diálogos con Lord Varys, por ejemplo. Yo creo que Sansa desde el momento Duval va a dar grandes sorpresas.

    • Comparto tu opinión sobre Sansa y Daenerys. Y Emilia Clarke, desde que lanzó aquel órdago antidesnudos me cae mucho peor.

      • Valhue

        Desmintió haber sido ella la que lo dijo. En realidad parece ser que fue Sibel Kekilli (Shae), que pasó de salir desnuda en todos los episodios (al estilo de Ross, la otra prostituta famosa de Juego de Tronos) a no enseñar teta ni cuando aparece encamada con alguien.

        • Bueno, el que quiera verla en su salsa no tiene más que recurrir a sus primeras películas, en las que tenía otra barbilla y nariz.

  2. Áuryn

    De acuerdo con casi todo, excepto conque haya sido una cierto eliminar la Puerta Negra. En los libros es un claro Deus ex Machina, pero tiene razón de ser Sam y Bran están siendo ayudados por la misma entidad, de ahí que Manosfrías salve y guíe a Sam hasta el sitio donde tendrá que ayudar a Bran a cruzar la Puerta. Comprendo, eso sí, que al eliminar el personaje (que me pareció una pena, igual que me pareció una pena -y no sé qué les costaba- que no se permtieran el guiño al lector, ya que estaban, de poner al Cuervo como corrrespondía, tuerto y con su marca en la cara) queda excesivamente gratuito y casual.

    Una puntualización, eso sí: Cuando martin habla de que Oberyn es un «salty dornish» se refiere justamente a su configuración física. Está definiendo los ragos mediterráneos que tenía que tener el personaje, como dorniense de sal, distinto a los dornienses de piedra o de arena.
    Como se explica en TdE: «Como habia observado el primer rey Daeron, habia tres tipos de dornienses. Estaban los dornienses de la sal, que vivian a lo largo de la costa; los dornienses de la arena, que habitaban en los desiertos y en los valles de los rios, y los dornienses de la piedra, que tenian sus moradas en los pasos y las cumbres de las Montanas Rojas. Los dornienses de la sal eran los que tenian mas sangre de los rhoynar, y los de la piedra, los que menos.

    En el sequito de Doran habia una nutrida representacion de todos ellos. Los dornienses de la sal era morenos y esbeltos, con la piel olivacea y largas cabelleras negras ondeando al viento. Los dornienses de la arena eran mas morenos todavia, con los rostros bronceados por el ardiente sol de sus tierras. Se envolvian los yelmos con largas panoletas de colores vivos para evitar las insolaciones. Los dornienses de la piedra eran los mas corpulentos y de piel mas clara, hijos de los andalos y de los primeros hombres, con cabelleras castanas o rubias y rostros que el sol llenaba de pecas o quemaba en vez de broncear.»

    • Valhue

      Yo tampoco creo que sea un acierto eliminar la Puerta Negra. Sam y Bran no se encuentran allí por casualidad; Jojen ha soñado que hay que ir al Fuerte de la Noche y Cuervo le envía a ManosFrías para guiarlos hasta él. Hace falta un Guardia para abrir la puerta, así que Manosfrías pasa a «recoger» a Samwell Tarly de camino.
      Al eliminar a Manosfrías el encuentro entre Sam y Bran queda si acaso más incomprensible, por no decir que no se entiende cómo cojones logran llegar hasta el hogar del Cuervo sin un guía. Llegar al Fuerte de la Noche es una cosa, hay pueblecitos norteños en las tierras del agasajo que sirven de orientación, pero ¿cómo demonios encuentras un arciano en particular en medio de las Tierras del Eterno Invierno? ¿Los sueños de Jojen vienen con GPS?
      Claro que, al lado de convertir el torreón de Craster en un motel al lado de la única autopista del norte, eso es pecata minuta. Al parecer es imposible ir a cualquier punto del norte sin pasar por el torreón de Craster. Eso podría tener sentido si se sale desde el Castillo Negro, ¿pero también si cruzas por un punto cincuenta o cien kilómetros más a la derecha?
      Por último, eliminar la Puerta Negra elimina el Muro. El de verdad, digo, no el montón de hielo que los diferentes comandantes de la guardia han ido apilando encima de él a lo largo de los años. El que impide que los muertos vivientes y los caminantes blancos puedan cruzar al sur, no el que frena a los salvajes.

  3. Y a mí que me da que ‘Eso’ no será el colofón del primer capítulos de la próxima, sino del último…

    • ninguen

      Podrían ir jugando al suspense, enseñando poco a poco detallitos de la figura para que el público vaya lanzando conjeturas sin que se viera hasta el final de temporada (cuando visite B, o J si avanzan más)… me da que no pero no sería mala idea

    • Hace ya unos años que me leí «Tormenta de espadas» y no recuerdo ese dichoso epílogo.

  4. Andrés Herranz

    Me he partido de risa con el análisis, aunque imagino que ya tendréis el lomo listo para aguantar los latigazos de los frikipastas. ¡Enhorabuena!

  5. Pingback: Juego de Tronos IV: Tormenta de pavas (crítica JotDown) [SPOILERS]

  6. Gonzalo

    Para variar, y en la tónica habitual de esta revista en los últimos tiempos, siempre por encima del bien y del mal.

    El apartado de lo peor es para echarse a llorar, con críticas sin sentido, como en el caso del papel de Oberyn o de lo que vosotros llamáis la violación, con una retahíla de nimiedades encadenadas una tras otra. Diría que mas bien no recordáis los libros, o directamente ni los habéis leído.

    Pero bueno, a seguir con el rollito de somos la corriente alternativa, lo cool.

  7. Breve apunte: el caballero que tan mal se porta con nuestro querido Jon Nieve se llama Ser Alliser, sin la «t» intercalada. De nada.

  8. Olivia Zinc

    ¿Y lo de los niños del coro poniéndole letra a la archifamosa sintonía de la serie? Madre mía.

  9. Payoranger

    Teniendo en cuenta que la adaptación de los siguientes libros tendrá que ser en más de una temporada (en el cuarto hizo esa cosa rara de hablar sólo de unos escenarios y eso no lo van a hacer en la serie). Como ya han apuntado, ESO no creo que aparezca hacia el principio, más bien lo dejarán estar porque realmente tampoco le dan tanta bola en los libros, cierto es que es muy importante, pero hasta que Brienne no se encuentre ESO creo que se lo saltarán. Como decía si de TdE han hecho 2 temporadas y teniendo en cuenta lo tochos que son FdC y DdD, me imagino que al menos 3 para esos 2 libros y así dándole al abuelo tiempo para escribir los 2 últimos. George come sano, por favor!!

  10. Basura.

    Cuando os ponéis en plan «lo que mola y lo que no» apestáis a El País de las Tentaciones.

  11. Un apunte: Emilia Clarke nunca ha dicho que no va a hacer más escenas desnuda. Es un bulo de hace un par de temporadas. Incluso vuestra «fuente» enlaza como fuente a una noticia que en realidad lo desmiente.

    Sí es verdad que Oona Chaplin dijo que había una actriz que tras la primera temporada se negó a aparecer desnuda más, pero probablemente se refería a Sibel Kekilli. Esto me lo saco yo de la manga por dos motivos: 1) Shae salía en pelotas capítulo sí y capítulo también durante la primera temporada, y en las últimas no lo hace ni siendo recomendable para la historia (p. ej. cuando intenta tentar a Tyrion para que no la mande lejos de la corte tras su matrimonio con Sansa); y 2) ha tenido problemas con los medios por su pasado en el porno, y sería comprensible que quiera aprovechar este papel para desprenderse un poco de esa imagen.

    Que no se refería a Emilia Clarke está bastante claro, entre otras cosas porque ella sí se ha desnudado tras ese comentario, no sólo en Juego de Tronos sino también en Broadway.

  12. En los puntos positivos coincido bastante. Excepto en lo de la Puerta Negra. Lo de la Puerta Negra se cae por Manosfrías. Es el nexo de unión de Sam y Bran. La desaparición de la Puerta Negra (unida a la de Manosfrías) es una adaptación probablemente por temas presupuestarios. Han contado lo mismo sin recurrir a este personaje. Es decir, en los libros no es ningún fallo. Es un elemento más de la historia. Añadiría a los positivos lo bien que se ha dibujado la relación Jaime-Brienne. Esa tensión subyacente es genial. Y lo bien que se desenvuelve el personaje de Ramsay. Creo que no pudieron hacer mejor casting.

    En los puntos negativos no coincido casi nada. —La interpretación de Oberyn es de lo mejor, cuando lo leí me lo imaginé de otra forma, pero me ha convencido completamente. —La introducción del Darth Maul este es puramente estética, no hace falta entender más. Meter un clímax visual de vez en cuando y de paso contar algo que sospechamos todos está bien. Se lo podían haber ahorrado, o no. Qué más da. —El diálogo de los escarabajos es algo cansino ciertamente, pero es una buena analogía de que el poder te permite hacer cosas que no tienen sentido aunque satisfagan tu ego, como en todo Poniente. Lo mismo, ni fu ni fa. Quizás no era el momento, eso sí. Todos esperábamos otra conversación. —La batalla del Castillo Negro es eso, un monográfico sobre una orgía de hostias lleno de momentos épicos. Si se te parece a la batalla de Aguasnegras se te parecerá a Braveheart, a Gladiator… Vamos, que visto uno, visto todo. Crítica sin fundamento vaya. Para mí todo un acierto. —Coincido con lo de Danny, totalmente descafeinado su hilo. Aunque muy top eso de que Missandei no tenga diez años y esté así de cañón. —Y lo de la violación ha generado debate. Que si sí, que si no… Pues parece que sí, pero es que no. Cierto es que la escena invita a creer que es una violación, que falta un gesto de Cersei que muestre que al final «acepta». Pero creo que es buscarle tres pies al gato. Fallo al no hacer más explícito el consentimiento, pero como escena me parece muy buena, con Joffrey ahí de cuerpo presente. —En cuanto a que no muestren el epílogo pues sí, quizás era esperable mostrar la cara de ese personaje como cierre, pero bueno, eso es mejor discutirlo cuando se introduzca, porque igual es mejor de la otra manera.

    Y ya para terminar a mí personalmente me ha parecido mucho más fallo la simplificación de la muerte de Lysa o lo poco dibujado que está Robalito. También me ha sobrado la aparición de Asha, totalmente insulsa. Supongo que en la siguiente temporada nos hablarán más de los Greyjoy y sus aspiraciones.

    Sólo falta que el gordo termine ya el siguiente libro o le alcanzarán en dos años. Eso no se puede permitir

  13. Me ha gustado la temporada, aunque un poquito descafeinada, tiene toda la pinta de ser la transición hacia una quinta muy interesante. En esta han ordenado todo, lo han dejado encaminado para un 2015 repletito de interés.
    Estoy con Pau, eso de «lo que mola y lo que no» es muy… barato, por no nombrar otras publicaciones…

  14. Carlos

    Ha sido una buena temporada. A mi me falto ESO para que fuera redonda. En general todo ha quedado bien explicado y presentado. lo peor siempre el difunto Joffrey. Era más malo que un dolor, gran trabajo del actor.

  15. Yo lo que no tengo nada claro es como van a hacer para que ESO no se convierta en el mega spoiler de la proxima temporada en cuanto empiecen a aparecer trailers, promos, etc.

  16. Txarly

    ESO ya se ha convertido en el megaespoiler de la próxima temporada a poco más de 24 horas desde la finalización del último capítulo. Yo, que no he leído los libros, ya me lo he comido con patatas. Tantos fanboys indignados por su ausencia en las redes sociales están obrando y obrarán el milagro de que todo Dios se entere de aquí a un año. De todos modos, ahora que sé de qué va el tema, me preocupa un poco cómo va a encajar ESO con el resto de la historia. Me parece una voltereta argumental muy, muy arriesgada, discutible incluso, y entiendo perfectamente que hayan decidido dejarla para más adelante. Supongo que necesitarán ir preparando el terreno antes de que entre en escena. Haberlo hecho en los últimos minutos de capítulo, así, de sopetón, habría descolocado mucho a los espectadores que no se han leído los libros. Y no lo digo en el buen sentido. Creo que, de aparecer, es mejor que lo haga en otro momento.

    • Valhue

      Completamente de acuerdo. A mí es el elemento que más me chirría en los libros y preferiría que Martin se lo hubiese ahorrado.

  17. kaiserxose

    La conversación de los escarabajos a mi me ha gustado. He leído por ahí que de lo que en realidad se habla es de como Martin mata a los personajes sin pensárselo dos veces, como si fueran escarabajos. CAN! Fuera Rob CAN! Fuera Joff Can! Fuera Ned….

    Es rebuscado, pero mola…

  18. Artudio

    Joder con los letraheridos, se indignan con extrema facilidad.

  19. Vais de guays y no llegáis a chachis.

  20. Antuán Labei

    La temporada no ha estado mal, aunque yo he echado en falta algo de metal alemán.

    Y un cameo de Ayn Rand en el espóiler ese de los huevos del que todo el mundo habla. Eso sí que sería darle una vuelta de tuerca a la serie. Yo les cedo la idea gratuitamente a los guionistas

  21. Eso sí, a los autores les diría que me parece fatal que anden por aquí pontificando, como si fueran más listos que los demás. Se nota que la tienen pequeña

  22. Creo que la metáfora que cuenta Tyrion sobre su primo Orson viene a decir que no entiende por qué Tywin se dedica a matar a tanta gente contraria a sus designios al igual que no entendía por qué su primo mataba escarabajos…

  23. y ser Alliser muere, no creo que tenga ya recuperación…

  24. Plataforma "Pepe Ramirez" de Damnificados por la Superioridad Moral de Jot Down

    Interesante artículo, gracias.

  25. @dgpastor

    Al fin un artículo serio sobre Juego de Tronos. Dos autores más en los créditos y hubiera sido el homenaje completo.

    Muy de acuerdo en casi todo menos en lo de Chayanne. Otro día os lo explico
    ( http://pinterest.com/pin/135459901266875205/ )

    Añadiría en Lo Mejor: la lealtad de Jamie Lannister a sus propios códigos, que es lo que le hace ser el hijo legítimo más noble de todas las casas, igual que Jon Snow es el más noble de los ilegítimos. No he leído los libros, pero espero una gran escena entre ambos.

  26. Manuel

    Y digo yo… ¿de verdad son necesarias este tipo de reseñas? «los mejores 10 puntos» «los peores 10 puntos»…

    Confieso que lo he leído al 80%, porque el estilo de los autores me resulta muy ameno y con gancho. Pero, vaya, al final te haces la pregunta de marras ¿de verdad alguien demanda este tipo de reseñas?

  27. George Man

    Efectivamente, muy letraheridos, desprecian el discurso de Tyrion y… ¿a Oberyn? ¿Y Pedro Pascal? Pero si han sido la sensación dw la temporada. No sé si es un tic gafapastoso de ir contracorriente o simplemente son cortitos.

  28. marcos

    Hacìa mucho, pero mucho,que no disfrutaba tanto de la lectura de un artículo como el tuyo.
    Quiero felicitar al autor del mismo y a Jotdown por contar con el.
    Me declaro fan. Tengo que releerlo una tercera vez.
    Gracias. De verdad, por este regalo para los ojos.

  29. Sobre la historia del primo escarabajicida de Tyrion, corre por la red la idea de que lleva una puyita oculta contra Orson Scott Card, quien criticó con dureza el uso del desnudo gratuito en la serie (de la violencia no dijo nada). Aparte de la coincidencia del nombre, su novela más conocida trata básicamente de un niño matando insectos (guiño, guiño). A mí, particularmente, no me ha disgustado esa escena.

    Para mí lo peorcito ha sido lo del bebé caminante… ¿Qué viene luego? ¿Preescolar de caminantitos? ¿Caminantes adolescentes cenutrios hormonados? ¿Y después de su vida adulta hay caminantes jubilados y pensionistas?… Como dijo el otro Ned: «Hay cosas que no queremos saber… ¡Y cosas IMPORTANTES!»

  30. Robledo

    Tras leer algunos comentarios, me asaltan varias preguntas, que paso a formular:

    ¿Son los fans de Juego de Tronos los tíos más tolais de la red? ¿Tienen el palo de la escoba tan metido por el culo que han perdido el sentido del humor? ¿Lo tuvieron alguna vez? ¿Qué opinan del primer disco de Iron Maiden?

    • Te respondo a la última pregunta: es un gran disco, pero le falla la producción. Mejor el siguiente disco de la doncella: «Killers».

    • Hola, Robledo. Pues aunque pueda aparentar que peco de posturitas me parece su mejor disco, a estas alturas de mi vida. Hace quince años hubiera elegido quizá el Piece of Mind o el Number, pero hoy el primero es el único de sus discos que sigo escuchando con asiduidad. A veces incluso entero, en mi opinión no carga con ninguna canción de relleno. Además el resto de la obra de los Meiden no es más que un desarrollo más o menos afortunado de variaciones en torno a Phantom of the Opera, me atrevo a decir. Ahí está ya todo, aunque sin alardes. A veces escucho un par de canciones o tres del Killers, también. Prefiero la voz y el deje punkarra de Di’Anno.

      Muchas gracias por la atención, un abrazo.

  31. Debo ser de los pocos a los que el personaje de Sansa Stark no le cae mal. Sansa es una adolescente guapa y tonta, que cree en los cuentos de hadas y el mundo de Poniente le va dejando claro que la vida no es así.
    Por otro lado, siempre me ha aburrido lo que le pase a Daenerys, y tanto en los libros como en la serie le dedican demasiado material.

    Gran trabajo esta reseña, descojonantes los pies de foto.

  32. Másgrandequejesucristo

    Hablando de quien es más grande que Jesucristo, el día que se le ve a un hombretón algo más que medio culo, podremos hablar si ellas son más grande que Jesucristo por querer dejar de enseñar tanta carne. Que parece que entre los inmaculados y lo puritano de los tíos es difícil ver un frontal masculino (en las mismas características que ellas, claro, un pibón) , cajones tiene el asunto!

  33. El 95% de artículos de JotDown que intentan ir de graciosos me dan una vergüenza ajena indescriptible. Este ha llevado esa vergüenza a otro nivel.

    Eso sin contar la estructura facilona de «10 mejores-10 peores» y la multitud de cosas con las que no estoy de acuerdo.

  34. Tristán

    Dos cosas: Una, Jon Nieve, como diría Manolito Gafotas, mola un pegote. Lo que sí es verdad que deja bastante que desear es Kit Harington. Buen torso y tal, pero ni la altura, ni la voz ni sobre todo la cara (que sí es verdad que tiene cara de triste, pero más triste emo que triste hijo bastardo mandado al culo del mundo). Dos, Daenerys. Si no tuviera dragones, ya me gustaría saber a mí quién coño iba a aguantar a esta chiquilla. Martin: o la matas pronto, o la pones a matar peña pronto. Pero ya está bien.

    • Y mucho me temo que esa torda va a ser una de las que llegue al apoteósico final que se supone que tendrá la saga.

  35. Buen artículo, acertado repaso a la cuarta temporada. Yo aporto el de un amigo aquí: http://respirasjuegodetronos.blogspot.com.es/2014/06/cuervos-venganzas-y-cosas-rotas-la.html

  36. Pingback: Morir com els grans | Out of time

  37. Artículo divertido.
    Quiero dejar dos apuntes sobre el punto 3. Escarabajos metafísicos:

    1- De acuerdo en lo ridículo de la pregunta de Jaime a Tyrion <>. Es una verdadera pena que no se molesten en dialogar algunas escenas con algo más de rigor, destrozan algunos momentos.

    2- Por lo que leo en este punto creo que el autor no ha comprendido el motivo más importante (en mi opinión) para la inclusión de esta escena:
    Tyrion abre una brecha enorme entre las acciones que llevan a cabo unos hombres con respecto a los demás. Algunos hombres matan, matan y matan, y se pregunta el por qué. Otros, como él, no. Vemos la forma en que no aplasta al escarabajo en dicha escena.
    Esta escena puede resultar larga y aburrida, pero la historia del escarabajo está contada de forma ejemplar. Con ella Tyrion se coloca a sí mismo en un lugar muy alejado de algunos hombres como su padre, y esto precisamente refuerza el vuelco que dan el par de escenas que tenemos el capítulo final.

    Un saludo

  38. Maria Betancourt

    A mi me encantó el capitulo de Jon Snow! Creo que fue un acierto que hubieran puesto todo en un único capítulo, la verdad, Y Jon, mola mucho <3 !

  39. Hola que tal?? Yo la verdad es que nunca he visto la serie y el otro día me topé con este artículo que eme pareció bastante interesante : http://blogseries.tv/446/juego-de-tronos-renueva-por-dos-temporadas-mas tanto que me dieron ganas de verla!! Mi pregunta es, la nota si hace merito a la serie???- Saludos!!

  40. Andrés

    Manowar + Falcon Crest = Juego de Tronos

  41. Pingback: Juego de tronos V: Danza de cabrones - Jot Down Cultural Magazine

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