Juego de tronos V: Danza de cabrones - Jot Down Cultural Magazine

Juego de tronos V: Danza de cabrones

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Imagen: HBO / Canal +.

Este artículo contiene SPOILERS

Vale su peso en vidriagón, pero ni por esas. Seis años y la reliquia perdida de Juego de tronos sigue sin aparecer, y eso que ni siquiera está perdida. Está guardada, que no es igual. Bajo siete llaves en algún oscuro sótano de HBO, cuyos directivos han jurado por los viejos dioses y los nuevos que antes morir que perder la vida. Es Winter is coming, el episodio piloto de Juego de tronos. No el que usted ha visto, no. El otro. El de verdad. El que se grabó en 2009, dos años antes del estreno de la serie, en Escocia y Marruecos, no en Irlanda del Norte y Croacia. Aquel del que no han trascendido más que unas pocas imágenes, entre ellas las de Theon Greyjoy como la ambición rubia e Ian McNiece vestido de reina Amidala. A Sophie Turner, la actriz que interpreta a Siesa Sansa Stark, se le escapó en una entrevista que la network estuvo a punto de no hacer Juego de tronos cuando tuvo este piloto sobre la mesa, con que imagínese el tostón. Y los mismos creadores de la serie, David Benioff y D.B. Weiss, reconocen que les quedó un poco, cómo decirlo. Dadá. Según han confesado ellos mismos, le pusieron el misterioso piloto a varios amigos y colegas de profesión y la mayoría ni siquiera se enteró de que Cersei y Jaime Lannister son hermanos. Y, quieras que no, eso desluce mucho un incesto.

Finalmente, la HBO se contentó con practicar cambios y volver a grabarlo todo. Con nuevas localizaciones, decorados, vestidos e intérpretes, entre ellos las actrices que dan vida a Catelyn Stark y Daenerys Targaryen, Michelle Fairley y Emilia Clarke, que sustituyeron a las originales, Jennifer Ehle y Tamzin Merchant. Aunque la verdadera transformación tuvo que ver con el guion, específicamente con la adaptación del texto literario de George R. R. Martin, el creador de la Canción de hielo y fuego. Por la copia del mismo que circula por internet sabemos que este piloto era mucho más literal con su libro, y que seguramente ese lastre fue lo que hundió la nave. Para reflotarla, Benioff y Weiss lo reescribieron no aligerando, sino cambiando el material de Martin, y así fue como el motor dejó de renquear y finalmente arrancó. ¿Por qué le contamos todo esto? Para que lo recuerde la próxima vez que se vaya a lamentar con grande pena y amargor de que las tramas de la serie no sean exactamente las de los libros, que es precisamente de lo que vamos a hablar hoy. Aunque siempre se deban censurar algunos de los cambios, conviene tener presente que sí, Benioff y Weiss ya probaron la literalidad. Y que no, no funcionó.

Acaba de concluir la quinta temporada de Juego de tronos y en Jot Down es tradición que comentemos en este punto el rumbo que lleva la adaptación en catorce puntos, siete para lo mejor y siete para lo peor. Así que vaya sacando el martillito de pedir silencio en la sala y haciendo ejercicios de precalentamiento con el dedo de juzgar, porque esta vez tenemos mucho de lo que hablar y un primoroso post de comentarios para que usted, fiel seguidor de la serie, pueda verter con comodidad sus apreciaciones y amenazas de muerte. Y una advertencia, otra vez: incurriremos en SPOILERS en tres, dos, uno, ya. Porque hablaremos de todo lo que ha ocurrido hasta el momento, aunque vamos a intentar no destripar lo que ocurrirá, es decir, la acción ya descrita en las novelas pero que aún no se ha retratado en televisión. ¿Entendido? Estupendo. Como dijo Alliser Thorne, el que avisa no es traidor.

Lo mejor

1. Canción de hielo… (la batalla de Casa Austera)

Imagen: HBO / Canal +.

Usted no sé, pero nosotros llevábamos cinco temporadas esperando esto. Desde la primera secuencia de Juego de tronos, sin ir más lejos. Y desde que la Vieja Tata anticipase en el tercer episodio ese invierno sobrenatural que se cierne sobre Poniente, «cuando el sol se oculta durante años y los niños nacen, crecen y mueren en la oscuridad, cuando los caminantes blancos andan por los bosques». Grumpkins y snarks, decía entonces Tyrion. Pero usted y yo sabíamos que no, y por eso nos quedamos a mirar. Porque la cosa se titula Juego de tronos pero entonces el Viejo Oso se preguntaba si «cuando los muertos y cosas peores vengan a darnos caza por la noche» importaría mucho quién estuviera sentado en el dichoso trono.

Fue lo que se prometieron Martin, Waiss y Benioff entre culos y decapitaciones: un apocalipsis. Concretamente, uno de naturaleza paranormal. Y por eso muchos de nosotros nos sentamos a mirar lo que, hasta ahora, ha sido fundamentalmente un culebrón medieval con aderezos de fantasía. Un año, y otro, y otro más. Y así cuatro, que se dice pronto. Hasta llegar a 2015 y seguir como entonces, mano sobre mano, el Gran Biruji sin llegar y con un elefante en la habitación del que nadie quiere hablar, pero que responde a un nombre: PER-DI-DOS. Temiendo que lo que esté viniendo no sea el invierno, sino otra Gran Tres Catorce. Y que la Canción de hielo y fuego se complete sin el prometido trance fantástico final, al que no pueden sustituir las conspiraciones palaciegas, los locuaces duelos dialécticos ni las atrevidas escenas de cama. Debe ser acción y fantasía, y solamente eso. Muertos vivientes, caminantes blancos y dragones. Hielo, fuego y nada más.

Y por suerte, después de cinco temporadas, la decisión con la que han chocado uno y otro elemento en la batalla de Casa Austera demuestra que esa sigue siendo la intención de Martin, Weiss y Benioff. Quizá sea el primer motivo por el que celebrarla, pero no el único. También es una batalla estupendamente facturada, aunque las legiones cagalástimas ya le estén criticando la abundancia de efectos especiales. De cinco contendientes —zombis, caminantes blancos, gigantes, salvajes y hermanos de la Guardia, más la aparición estelar de algunos miembros de Mastodon— solo dos son seres humanos, pero todavía hay quien piensa que esto es neorrealismo italiano. Y aunque la escaramuza tenga lugar súbitamente y acabe quizá demasiado pronto —en las novelas el choque se narra por referencias externas a la acción e involucra a muchos personajes fulminados de la adaptación—, seguramente es lo mejor. Como decíamos el año pasado, el último capítulo monográfico sobre una batalla, en el octavo episodio de la temporada anterior, no fue demasiado bien. Ni contaba con un chimpún como este, pura gloria en televisión para escarcha de nuestros pezones. Quiera R’hllor que no volvamos a tardar otra temporada entera en vernos la caras y los cuernitos con este supervillano, que por cierto no es el legendario Rey de la Noche.

2. Y canción de fuego… (el retorno de Drogon)

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Nos aterraba la escena de los juegos en Mereen. Era fácil convertirla en un pastiche entre Gladiator y la confusa batalla del Coliseo de El ataque de los clones. Pero la secuencia arranca con buen pie: las coreografías de lucha son variadas y atractivas, en particular el duelo desigual de Jorah con el espadachín braavosi. Y tras las peleas, el susto: ser Jorah Pagafantas Mormont arroja una lanza a mil metros de distancia, cual lanzador olímpico de jabalina. El objetivo del lanzazo es el nuevo marido de Daenerys, convirtiendo a la reina en viuda y dándole un ticket de salida a Jorah de la friendzone… o esa es la impresión que asalta al espectador hasta ver la lanza clavándose en un enmascarado. Entre el público se han infiltrado Hijos de la Arpía enmascarados, como tropas de asalto de Anonymous irrumpiendo en el Parlamento con máscaras de Guy Fawkes. Se desata una tormenta de espadas, y lo que en la escena de la muerte de ser Barristan quedó ridículo aquí logra parecer amenazador. En el momento clave aparece la bomba atómica de Essos: el dragón negro que despierta de una patada el sense of wonder del espectador.

La escena no es perfecta: hay algún cante de croma y momentos WTF (¿no es raro que un Jorah infectado de psoriagrís se deje tocar por Daenerys?), pero todo se perdona ante la visión de una Targaryen montando (¡al fin!) a lomos de un-puñetero-dragón. En el octavo episodio llegó un reto en forma de canción de hielo, y aquí Drogon entona su propia canción de fuego en respuesta. No es aún una sinfonía, pero sí el primer movimiento del concierto que se aproxima. El dragón aún no está plenamente desarrollado y es posible herirlo: la escena transmite bien la sensación de un triunfo arrollador amenazado por un peligro enorme.

Ah, y Tyrion. Fíjense en el careto de Tyrion… Ahí se refleja el auténtico sentido de la maravilla. La épica. La hostia en verso.

3. La reina de las malas decisiones

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Llevamos cuatro años agradeciendo a Peter Dinklage que enchufara a Lena Headey para encarnar a Cersei, pero quizá ha llegado el momento de enviarle unos bombones. En esta temporada que no por casualidad se abre y cierra con ellael personaje explota definitivamente, protagonizando uno de los arcos argumentales con más chicha y ya de paso llevándose por delante un par de riesgos que sobrevolaban a la mala malísima oficial. Cersei se aleja de la caricatura de reinona pérfida y chalada, que está a tres lexatines de charlar con su espejo porque teme que Margaery le mangue también el título de Miss Buenorra de Poniente. Gracias a la susurrante Headey y a esa pincelada de su niñez con la premonición de la bruja, el desquicie y la felonía de la Lannister van cobrando sentido, añadiendo al personaje una textura dramática que le viene al pelo para el lío en el que se mete ella solita. Vuelve a perseverar en su cualidad más destacable creerse más inteligente de lo que esideando una estratagema que como todos veíamos venir, acaba estallándole en la cara como colosal chaparrón de mierda.

Que Cersei querría muy fuerte ser Olenna Redwyne pero no le llega el riego era algo que ya sabíamos. Que tomaba decisiones así un poco a tontas y a locas, también. Pero ha estado francamente bien esa soledad forzosa sin Jamie ni un Tyrion cerca para advertirle de que la gente que vive en casas de cristal es mejor que no lance piedraspara dejarle entretejer una alianza con los más malrrolleros del lugar: los fundamentalistas religiosos. Fantástica la comprensión del arco de los Gorriones (liderados por un turbio Jonathan Pryce) y también, no lo neguemos, ver a Cersei dándole lametazos al suelo. Porque si poderosa era volcánica, herida y humillada lo es aún más. Que pague un poquito por haber sido tan hija de puta es algo que regocija: la reina del bitchface en un walk of shame por sus pecados no, no son precisamente los devaneos de alcobaes un giro retorcido, pero necesario. Cosa más dudosa es lo de usar una doble para el desnudo. ¿Que igual se les ha ido un poquito la mano con la crueldad? Piensen en el ISIS tomando la batuta, a ver qué tal. Cersei finaliza recolocada en un punto del tablero acojonante, en los brazos de la Montaña resurrecta y con una cara que haría desdecirse a Tyrion: porque ni el amor a sus hijos ni los pómulos la van a redimir esta vez de la que va a liar. O quizás ha aprendido algo.

4. Esas locas buddy movies en Poniente

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De un tiempo a esta parte, la serie nos ha dado grandes momentos de buddy movie, especialmente desde el loquísimo emparejamiento de Arya Stark y el Perro Clegane, dos personajes tan nihilistas y kamikazes que juntarlos era como hacer Arma letal pero con dos Martin Riggs. Esta temporada, la cosa sigue por el mismo camino. Para empezar, la relación entre Sansa Stark y Ramsay no es lo que se dice una fiesta loca, pero más allá del buen ojo que tiene la muchacha para arrimarse a los elementos más sádicos del tablero de juego (lo que ya es meritorio si hablamos de un tablero donde los peones son señores despellejados), lo cierto es que tener delante al entrañable psicópata de Ramsay nos ha ofrecido por primera vez a una Sansa mínimamente interesante y de la que cabe esperar algo de iniciativa. Buen cambio para quien había sido el personaje más insoportable y pavisoso del reparto, incluso durante la temporada anterior… y eso que solo hay una cosa tan difícil como encontrar un novio más cabrón que Joffrey: resultar insulsa cuando tu sparring verbal es Tyrion Lannister. Lo hemos visto con otras dos parejas cómicas ilustres esta temporada: primero, el enano y el bueno de Jorah Mormont, que aunque duraron poco nos depararon algunas conversaciones memorables. Después, la crema del pastel: Tyrion frente a frente con Daenerys Targaryen. Su larga conversación fue para un servidor el punto álgido del octavo episodio, y ni siquiera el ataque zombi en modo Abismo de Helm pudo hacerle sombra. La esgrima verbal entre los dos («después de todo, quizá os mande matar») fue digna del William Goldman que escribió el duelo de ingenio de La princesa prometida («no beberé del vino que está frente a vos»).

Pero si hay un dúo que parecía predestinado a entenderse, es el formado por Jamie y Bronn. Porque, ya que hablamos de aciertos, donde la serie se está luciendo de verdad es en el reciclaje de lo que en las novelas de Martin eran claras oportunidades perdidas, y adjudicarles a estos dos la tarea de infiltración not-so-secret en terreno dorniense (en sustitución de Personaje intercambiable #1) ha arrojado un porcentaje de compatibilidad entre ambos que ya lo habría querido Jesús Puente para su programa. Aunque Bronn le haga caída de ojos a cierta víbora peinada a lo garçon

Ahora que no podemos saber lo que tendrá pensado Martin para el futuro, solo queda esperar que Weiss y Benioff sepan seguir sacándose de la manga combinaciones tan disparatadas y maravillosas, sin miedo a experimentar en su celestineo. Al fin y al cabo, ¿quién nos iba a decir que juntar a Bruce Willis con Cybill Shepherd podía ser una buena idea?

5. Ramsay motherfucker Bolton

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Las que caímos rendidas ante Iwan Rehon cuando hacía de inadaptado romanticón en Misfits llevamos tres temporadas boquiabiertas observando de cuánta maldad es capaz Ramsay Bolton y cómo borda el papel el actor galés. Con esa cara de alucinado y sádico a más no poder, Ramsay recuerda al ultraviolento Alex de la película de Kubrik, o incluso al maquiavélico Joker. Abrimos la temporada viéndole ascender desde la bastardía a la legitimidad, después asistimos a su boda con Sansa, en la que protagonizaron fuera de escena uno de los momentos más truculentos y polémicos de la serie (y en Juego de tronos, esto es decir bastante), y cerramos con el intríngulis de lo que estará planeando para su madrastra y futuro hermanastro. El propio Rehon confiesa pasarlo bastante mal interpretando algunas escenas y en esta casa, aunque Theon nos inspira desprecio y Sansa hace varias temporadas que nos resulta indiferente, nunca les desearíamos un ratito con Ramsay. Es más, temblamos ante la idea de que los gorriones descubran el potencial del joven Bolton. A buen seguro formarían una combinación, ejem, inquisitoria.

6. Arya Stark

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La iniciación de Arya en los misterios del Dios de Muchos Rostros está narrada con una agradable contención y cierto respeto al material original, un bien escaso esta temporada. Llegamos a temer al principio que intentasen espectacularizar el aprendizaje de Arya añadiendo, yo qué sé, entrenamiento ninja, más asesinatos o una amenaza inventada cualquiera. En cambio hemos tenido escenas lóbregas y oscuras, reflexiones sobre la identidad y la renuncia (¡ese momento sencillo y fantástico en el que Arya esconde su espada Aguja!), e incluso momentos de incómoda tanatopraxia salidos de A dos metros bajo tierra. Un detalle de esa escena: Arya limpiando el pelo del cadáver usando los mismos gestos con que Myranda, más tarde en el mismo capítulo, lavará y desteñirá el cabello de la pobre Sansa.

Más allá del catártico momento de venganza final genuinamente starkiano, nos quedamos con una escena, o más bien un escenario: la fantásticamente creepy Sala de los Rostros que alberga las miles, decenas de miles de caras puestas en fila que los Hombres sin Rostro han ido coleccionando (¡hazte con todas!) a lo largo de siglos. No podemos evitar preguntarnos, eso sí, cómo llegan hasta los estantes de más arriba y lo que debe costar limpiarle el polvo a todo eso.

7. Bye bye, Jon Nieve

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Que retengan las fanfarrias los lectores cínicos, que si incluimos la muerte del efímero Lord Comandante entre lo mejor no es porque nos alegre. Sí, en la vida moderna lo molón es depreciar el amor, la luz y el bien porque nos parecen sosos, y asumimos que el bastardo lo era un rato. ¿Intensito y emo? Más todavía. Pero si disfrutamos de una serie plagada de un elenco de personajes complejos en sus tonos de gris entre el bien y el mal, también celebrábamos que hubiera alguno que nos recordara esa época en la que éramos niños, el invierno estaba lejos y quien queríamos ser era el bueno. ¿Por qué su muerte está entre lo mejor, entonces? Por cómo se ha narrado, por lo que implica y por lo que explicita. Que la serie se ha salido de los cauces del libro es algo que ya sabemos, y en muchos casos ha sido para bien (exceptuemos lo de pervertir por completo el personaje de Stannis). Benioff y Weiss acertaron al trasladar a Jon Snow a la batalla de Casa Austera, mientras que en el libro el líder de la Guardia que estaba allí era un personaje de una relevancia similar a la del tercer concejal suplente en las listas de UPyD para las elecciones al Ayuntamiento de Morata de Tajuña. Con Jon allí vemos lo que ya intuíamos y ahora sabemos: las intrigas de poder en Poniente son juegos de niños ricos, lo que viene con el invierno es una lucha entre el Bien y el Mal, así, con mayúscula. Jon ha pasado de no saber nada a saber lo esencial. Y toma las decisiones más importantes que jamás tomó un Lord Comandante de la Guardia de la Noche, aunque a esta no le guste un pelo. Nadie más que él es consciente de que no se construye un muro de hielo de trescientas millas de longitud y setecientos pies de alto solo para protegerse de los guitarristas de Mastodon. De que el enemigo es otro. Y ante los malos hay que estar unidos, aunque no todos entre nosotros sean los buenos.

Pero la ficción es tan inverosímil como la realidad, así que la alianza de civilizaciones no es muy bien recibida. Prejuicios conservadores, ya saben. Y hay una especie de crescendo narrativo («he visto cuchillos en la oscuridad», le profetizaba Melissandre en los libros, como César debía guardarse de los idus de marzo, miradas torvas de sus compañeros y diálogos muy precisos con Olly en la serie) que conducen a ese final tan shakespereano del último capítulo, puñaladas traidoras y el propio Olly ejerciendo de Bruto. Una coreografía perfecta que no acaba ahí, porque después de Jon Snow solo queda el caos. ¿Quién mantendrá la frágil paz entre salvajes y la Guardia? ¿Quién advertirá al mundo de lo que se viene desde más allá del muro?

Pues probablemente él. Pero esto ya sería hacer spoiler-ficción; no se alarmen: oficialmente está muerto y bien muerto, no les descubrimos nada. Si regresa o no, y cómo de cambiado estará de hacerlo, queda en el terreno de las teorías. No sabemos nada. O sabemos algo: el verdadero Mal va ganando.

Lo peor

1. Matar a un ruiseñor

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No diga nada, que todo lo que puede decirse ya lo dijo mejor Kay Cannon, guionista y productora de 30 Rock: «Estoy mayor para ver a nadie ardiendo en la televisión».

Y eso que verlo, verlo, no lo vio. Lo oyó, como todos. Durante cuarenta segundazos, los que pasan desde que la cámara se aparta definitivamente de Shireen Baratheon hasta el final de la secuencia en la que resulta quemada viva. Los que Weiss y Benioff consideraron que debíamos escuchar los gritos desgarradores de esta niña entrañable por la razón última de que hey, why not. Podríamos hacer como que nos creemos los motivos que aportan ellos, pero mira. La carne de niño churruscada le quita a cualquiera las ganas de ruedas de molinos de postre. Y eso que tenemos el estómago a prueba de fuego valyrio, o no hubiésemos aplaudido la muerte de Joffrey Baratheon como auténticos bellacos. Pero la de su prima, que ha sido bastante menos explícita, sin embargo ha sido mucho peor. Lo sabe usted, lo sé yo y lo saben Weiss y Benioff por más que digan que no: se han cargado a Shireen así, con ensañamiento y muy mal gusto, para darle al final de la temporada un chute de morbo y shock. Para sostener la atención del espectador —y esto es lo verdaderamente jodido— a cualquier precio.

Y además de forma torpe y patatera, porque a ver una cosita. Si hubiesen matado a Shireen sin montar el número, todavía. Como han hecho con Barristan Selmy o Jojen Reed, entre otros que siguen vivos en las novelas. O incluso cuando así fuera, pero entonces muriera sacrificada por las verdaderas enajenadas, que son Melisandre y Selyse. Y no artificiosamente a manos de su padre. Stannis, el Stannis televisivo que nos han vendido durante tres temporadas, no sacrificaría a su hija en una pira. Y no solo por amor, que también. Por política, que de hecho es lo único que le importa. Shireen es la última Baratheon, ojito. Aunque Weiss y Benioff lo pasen por alto para vendernos esta burra incomprensible, que un hombre obsesionado con el objetivo de reinar mate a su única descendiente porque le han dicho que trae buena suerte, como pisar mierda. Que a la postre es lo más parecido que tiene Poniente a una aspirante al trono a la vez a) legítima y b) deseable. Y que lo haga, además, por motivos religiosos, cuando hasta hoy se han dedicado a matizar constantemente que Stannis es creyente, pero no «un fanático». Palabras suyas, no nuestras. Evangelio de san Weiss y Benioff, temporada dos, capítulo cinco. Antes de medirse en el campo de batalla, Renly y Stannis Baratheon se encuentran en su región natal, la Tierra de las Tormentas, y Renly le dice lo siguiente a su hermano mayor: «Nunca me creí que realmente fueras un fanático. Alguien sin carisma, rígido, aburrido, eso sí. Pero no un hombre piadoso». ¿Eh? A ver si ahora va a resultar que nos inventamos nosotros las cosas.

2. Los gorriones

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Un mundo fantástico, que en el fondo no es más que la recreación de la Edad Media con todos los añadidos que puedan hacerla atractiva para el espectador —los dragones, los magos, las razas mutantes, los dientes sin cariar y las putas perfumadas— no puede ser creíble sin religión. En Poniente, y no indagamos más allá del mar que nos llevaría a tierras bárbaras por no llevarnos un chasco, la religión es lo bastante absurda como para ser creíble, pero queremos más detalles, qué diantre. La fe de los siete parece haber desarrollado una teología tan compleja que resulta imposible de explicar. Conceptos como la transubstanciación y la Santísima Trinidad, que tan afines y queridos son para los hijos de la Transición, relucen con prístina claridad al lado de ese galimatías de septones, maestres, ándalos, primeros hombres y la madre que los parió más allá del muro.

Hemos visto bodas, sí, pero muy poco flamencas —otro gallo habría cantado en la boda roja si cada señorona hubiera lucido su peineta— y ni siquiera sabemos si en los Siete Reinos, por ejemplo, las familias bien van a misa de doce los domingos, como debe ser, a cantar las alabanzas del Señor y comerse su cuerpo y beberse su sangre y aquí haya paz y después gloria. Ahí los querría haber visto yo, horas y horas escuchando el «santo santo santo santo es el Señor, dios del universo», siempre rezando por que aligeren el tempo, que lleguen al prestissimo e tanto troppo y esto termine cuanto antes, y no andarían ahora con tantos melindres a la hora de hacer frente a una reata de zombis desaboríos. Y ahora, para terminar de joder la marrana —con perdón— nos sacan a una panda de desharrapados meapilas que, para más INRI, presumen de una vomitiva pureza e incorruptibilidad moral que nadie que no estuviera ciego dejaría de relacionar con, con… ¡Mirad, es el primo Lannister de Albert Rivera! Añadid: se llaman gorriones y no les gustan los maricones. Mucho menos si practicas el sexo grupal con tu hermana. ¿Has engendrado retoños de tu misma sangre? Al hoyo, por salida. Están con los pobres y los piojosos, pero muy rojos no parecen. O sí. Yo qué sé. No era necesario, HBO. Mandad un dragón y que los queme a todos, a todos, a estos sí, en fila india, mientras cantan:

Juntooooooos como hermanos (atiende, Cersei)

Miembrooooooos de un septooón…

3. La muerte de Ser Barristan

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Amanece en Mereen. Al paso del inmaculado Gusano Gris y sus hombres, las lugareñas se giran preguntándose si al castrarlo le habrán dejado flauta o platillos. De repente, un grupo de extras enmascarados surgidos de la orgía final de Eyes Wide Shut prosiguen su juerga de after apuñalando transeúntes. En su papel de Guardia Urbana, los guerreros más temidos del mundo (a pesar de su estúpida costumbre de patrullar estrechos callejones portando lanzas de dos metros) plantan cara y caen como moscas frente a los juerguistas. Un anciano caballero que pasaba por allí desenvaina la espada y ataca de frente; siguen unos minutos de confusa y acelerada coreografía de lucha a empellones, durante la que el caballero jubilado rebota de un lado a otro como en un pinball. Tras un par de planos que no logran ser dramáticos aunque se filmen en un extraño contrapicado inferior, el caballero es apuñalado… Y uno de los pocos personajes que brillan con luz propia en el libro de Danza de Dragones resulta expulsado ignominiosamente de la Casa del Gran Hermano de HBO.

Matar a ser Barristan es un insulto al infrautilizado Ian McElhinney, que lleva desde el primer año sacando oro de sus pocos minutos en pantalla. Quizá se ha intentado darle así a Tyrion algún valor para la reina de Mereen (¿de qué le sirve a Daenerys un consejero de Poniente si ya tenía uno?), o introducir algún suceso relevante en la insípida primera mitad de temporada. Pero yo quería ver las dudas del honorable caballero crepuscular al verse de repente al mando de un lugar traicionero que no comprende; quería verle dirigir la batalla que ha quedado probablemente relegada a la sexta temporada. Para un personaje que hay con gravitas shakesperiana, se lo cargan una panda de borrachos. Así no, joder.

4. La violación de Sam

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La crudeza con la que se muestra el sexo en Juego de tronos no iba a ser menos en el caso del desfloramiento de Samwell Tarly. El pinchito más penoso de esta temporada goes to los secundarios más anodinos de Poniente, y seguramente está motivado por la lástima. Todo precioso.

La escena comienza cuando nuestro blandengue favorito, el que hace parecer duro a Jon Nieve, siempre dispuesto a defender a su chica, recibe una soberana manta de hostias que si no llega a aparecer el lobo huargo por allí igual ni lo cuenta. Tras desmayarse, es cargado hasta el catre por la sufrida Elí, que por si no tenía bastante con haberse casado con su padre y tener un hijo-hermano, ahora tiene que criarlo junto a este ñoño entre la caterva de criminales confesos que forman la Guardia de la Noche. Total, que cuando está Elí haciéndole de enfermera, Sam le lanza una de sus acostumbradas indirectas intensitas. Ella, visiblemente incómoda, intenta marcharse, pero él la retiene agarrándole del brazo. Ese gesto dispara en ella algún tipo de mecanismo regresivo por el que acto seguido se arremanga las faldas, se sube encima de él y hace todo el trabajo sin ponerle ningún entusiasmo, ni ternura, sin siquiera jadear o respirar fuerte. Sam, esa calamidad mórbida de pelo churretoso y pinta de no haber alcanzado la pubertad, no solo mantiene una pasividad total, sino que además cierra los ojos y lanza unos ays que no sabe una si está follando o le están haciendo la cera. Repelús máximo. Por suerte para nosotras, el asunto se resuelve en tres segunditos, pero como espectadores nos quedamos con un regusto amargo, de que mejor si no nos lo hubiesen enseñado.

En los libros, el encuentro sexual llega a producirse, pero con la trama bastante más avanzada y copichuelas de ron mediante. No obstante, el de la novela es un polvo peripatético también: cuando Sam procede a chuparle los pezones, Elí, que está con la lactancia, le llena la boca de leche. Amamantando a su amante. Es que no se puede ser más triste ni intentándolo.

5. Del reino progre a la tribu caló

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No haremos sangre con el yo-ya-lo-dije pero recordemos los presagios: Dorne olía a pescaíto frito y a españolidad arrabalera en la anterior temporada y ahora ya sabemos por qué. Weiss y Benioff no albergaban la menor intención de darle una adaptación digna al reino del sur, ni en cuanto a trama ni en cuanto a estética. La temporada ha reducido Dorne a una serie de jardines absurdos sacados de un anuncio de Chanson d’Eau, poblados por unas gentes agitanadas que tienen toda la pinta de disfrutar de la vida a base de taconeos y gazpachitos. Ojo también a ese mashup con Lawrence de Arabia que viven Jamie y Bronn en nombre del exotismo, donde echamos de menos a Aladdin aterrizando con la alfombra mágica. El verdadero espíritu e identidad de este reino el más progre de Ponienteni ha asomado las orejas, porque eso de que son muy salerosos y lo mismo les da carne que pescado era algo anecdótico que ni de lejos sintetiza las peculiaridades del territorio, que van más allá del calorcito: el único de los Siete Reinos donde no importa si se es hombre o mujer a la hora de heredar primogenitura, se vive la homosexualidad en público o no avergüenza ser un bastardo. Los Martell eran carismáticos, complejos y con bastante más enjundia, y no es difícil entender la decepción de los lectores al verlos despachados como mero relleno discursivo.

Tampoco nos rasgamos las vestiduras rompemos la camisay asumimos que la intención era condensar y adaptar la trama, eliminando el intento de llegar al trono de los de Lanza del Sol, que ya suficiente conspiraciones hay en ciernes como para calentar la mollera con otra más. No vaya a ser. Pero de eso, a reducir todo lo ocurrido en Dorne a una venganza personal de una Rosarillo desnutrida (Ellaria Arena) pues mira, no. Y lo de las Serpientes de Arena no se solventa con una ubre saltarina y un par de coreografías con lanzas en mitad de los Monegros. Eso sí, muy a favor del añadido de la muerte de Myrcella, la más insulsa de los amantes de Teruel, aunque ya puestos podían haber aprovechado para cebarse también con la guapa de la pareja, Trystane, antes de que se escape a protagonizar una campaña de cualquier perfume lánguido.

Como Jaime, nos largamos de Dorne en ese barco sin mirar a atrás, deseando no tener jamás que regresar al reino transmutado en celebración de la absurdez. Absurdamente también conservamos cierta esperanza de que el retorno de Weiss y Beinoff a España como plató en la próxima temporada salga algo mejor. Peor que Marina D’orne Ciudad de vacaciones va a estar complicado.

6. ¿Y los Greyjoy?

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Vamos a confesarlo de una vez: la quinta temporada nos ha gustado. Seguro que los odiadores tienen razón y aquí estamos equivocados en esto de disfrutar de la vida y no darle muchas vueltas. Pero buscando fallos significativos hemos encontrado pocos. Entre ellos, la completa desaparición de una de las grandes Casas de Poniente (porque Theon ahora es Hediondo, no cuenta). ¿Alguien recuerda a los Greyjoy y a Yara? Nosotros sí, aunque solo sea porque nos gustan los calamares. Y porque todo su arco argumental se ha borrado de un plumazo y no sabemos muy bien si no volverán o si toda la sexta temporada consistirá básicamente en un monográfico de la única chicha esencial que queda sin contar de los libros, esto es: su movida. Que sería una brasa de temporada entonces, la verdad. Y es esencial porque, sin querer spoilizar mucho a los que no hayan leído Festín de Cuervos, puede que los Greyjoy hayan encontrado una especie de arma de destrucción masiva que influirá en los equilibrios de poder de Poniente. O no, que esto ya es un sindiós.

7. Y aquello

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Aquello, sí. Aquello, guiño, codazo. Aquello que el año pasado llamábamos «eso» y ahora «aquello», porque ya empieza a quedar lejos. Hoy como entonces no revelaremos de qué se trata, pensando en quien no haya leído los libros, y a quien sí lo haya hecho baste decirle que nos referimos al epílogo de Tormenta de Espadas, el tercero de la saga. Y a lo que le sigue, una trama completa protagonizada por uno de los personajes más singulares de la Canción de hielo y fuego. Weiss y Benioff, sin embargo, decidieron no sacarlo en la temporada anterior y tampoco lo han hecho en esta, que es cuando se esperaba. Flipa. Teniendo en cuenta que hemos acabado con la quinta y que Juego de tronos seguramente tendrá siete temporadas, parece poco probable ya que el personaje vaya a aparecer en pantalla, aunque cuesta mucho imaginar las razones que se dan los adaptadores para habérselo cargado. De momento, resulta decepcionante no haberlo visto ya, cuando hace tiempo que correspondía, pero nos aferramos al clavo ardiendo: preguntados por este asunto, Weiss y Benioff no confirman ni desmienten, pero sí han dicho que antes de quejarse mejor esperemos a que hayan hecho las setenta horas de Juego de tronos. Menos da una, ejem, piedra. Así que prestaremos mucha atención a las diez siguientes, y ustedes también deberían. Nos vemos entonces.

68 comentarios

  1. Errores del artículo

    1) “En las novelas el choque se narra por referencias externas a la acción e involucra a muchos personajes fulminados de la adaptación.”
    Falso. En los libros Jon propone liderar una misión para ir a Casa Austera, pero es ejecutado antes de tiempo. Cotter Pyke, un miembro de la Guardia, habla de “cosas muertes en el agua”
    Pero no, es faltar a la verdad decir que en las novelas se narra el choque porque en ellas no ha habido ninguna batalla en Casa Austera.

    2) Echo de menos una mención a por qué matan a Jon en los libros. Por traidor. Pero traidor de verdad, no de manera discutible por pactar con los salvajes. Jon en los libros recibe una carta de Ramsay en que le dice, entre varios detalles poco verosímiles, que tiene a su hermana Arya. Con Arya, sí, porque Ramsay en los libros no se casa con Sansa sino con su mejor amiga Jeyne poole a quien hacen pasar por Arya.
    El caso es que Jon, ni corto ni perezoso, decide siendo Lord Comandante traicionar dos de los grandes votos de la Guardia, el de no mezclarse en guerras internas del Reino y el de abandonar su familia, y anuncia una expedición con salvajes para tomar Invernalia. Traidor. Merece su muerte.

    3) Sobre “aquello”. La actriz que debía hacer ese papel ha dicho que no va a hacerlo. GRRM ha dicho que es uno de los 5 personajes que más echa de menos de las novelas. Los directores de la serie lo han descartado en alguna entrevista a EW. Vamos, que ponerla esta temporada entre lo malo supone ignorar todos los mensajes que desde el año confirman su ausencia.

    Por lo demás, bastante de acuerdo. Aplaudo que mostréis lo incoherente que ha sido la mutación de Stannis esta temporada. No con el personaje de las novelas, con la que diferencia es brutal, sino con el que pintaba la propia serie.

    • Cierto. Pero al igual que Daenerys, D&D no pueden dejar que sean “odiados” o no gusten al público. Porque la progresión que sufre en Danza sería bueno mostrarla en la serie. Siendo cada vez más como su padre. Pero al parecer, ambos no tienen errores. Pero Stannis, quien hizo jurar al Banco de Hierro que si el moría, lucharían porque su hija Shireen estuviera en el trono, ESE STANNIS, no son capaces de mostrarlo.
      En la serie cada vez hay menos grises y más blancos y negros, por desgracia.
      PD: Se agradece la aclaración sobre lo de Jon, no sea que los/las putifans, se cagen en la Guardia, Olly (en ese que se cagen si quieren) y en Bowen Marsh, el cual soltó sus lagrimillas al apuñalarle.

    • Hola, Javi. Sí, el punto uno es cierto: de hecho tuvimos una discusión sobre si en el libro lo que había es exactamente una batalla o más bien incursiones (recuerdo que en una carta mencionan “hay muertos moviéndose en el bosque” o algo así), y al no tener el libro a mano se no fue un poco la línea temporal. Nuestra culpa. Lo que se narra es un apunte de quizá incursiones y cosas chungas. Respecto al punto dos, hay que tener en cuenta que es un artículo generalista y dirigido más a los espectadores que a los lectores, por eso no quisimos tampoco profundizar en teorías sobre el retorno de la muerte o no (aunque el hecho de que Melissandre vuelva al Muro justo ahora no puede ser casualidad, ni aquella conversación que tuvo con Thoros hace dos temporadas sobre la resurrección). Así que explicar todos los motivos del acuchillamiento sería profundizar quizá demasiado en algo que, al fin y al cabo, no se ve en la serie. Aunque en cualquier caso, esa decisión de Snow en el libro que ves como traición (y lo es) incide en la premisa de que es un personaje “bueno”; esto es, rompe su juramento y reniega del “honor” extremo inculcado por Eddard por amor a su hermana. En lenguaje D&D digamos que se pasa al alineamiento neutral bueno. Así como Stannis estaba concebido como un legal neutral, un hombre que en realidad no tiene deseo ninguno de ser rey, pero lo considera su deber para con la ley y las normas, independientemente de que tenga que hacer para ello cosas buenas o malas. Cosa que en la serie se han cargado por completo, convirtiéndolo en un psicópata capaz de matar a su hija porque… bueno, porque sí. Una lástima.

    • Vamos, que el único error es que en el artículo dicen que terceros hacen referencia a la batalla, cuando en el libro sólo hacen referencia a los resultados de algo que EVIDENTEMENTE ha sido una batalla.

  2. En general, muy buen post, pero quiero hacer unos pequeños incisos en él.

    1)Rey de la Noche:
    El primo Finlandés de Darth Maul me parece intimidante cuanto menos, y tal como has apuntado, ese no es el verdadero Rey de la Noche. Más que nada porque el Rey de la Noche es una figura mítica, como el Rey Gris o Durran Pesardedioses. Pero como viene haciendo HBO, su error intencionado (o no) de denominarlo Rey de la Noche, sólo confirma nuestras inquietudes. Al igual que la duda de si el acero valyrio podía acabar con un Caminante (confirmado en esta temporada), la idea del Rey de la Noche (el de los libros) se hace más plausible. Lo que no me acaba de gustar es el rol de ¿Nigromante? que le han dado en la serie. Levanta los brazos y a lo Sauron lidera sus hordas. Pues no.

    2) Meereen y Daznak.
    No quiero ser tiquismiquis, sabiendo que la serie NO es lo mismo que los libros. Pero hay ciertos aspectos de estos, ciertos momentos, detalles, que no costaría nada mostrar en pantalla y que dicen mucho de los personajes. La trama de Dany en Meereen, una de las más complicadas de la saga, donde GRRM muestra su prosa más fina, junto con la trama en Qarth de “Choque de Reyes”, ha quedado reducida a Daenerys frungiendo con Daario, y a una puta random engañando a inmaculados. Pues mira, no. En esta trama, se ve una progresión en el personaje de Daenerys (una progresión gris, ni blanca ni negra) que será decisiva en Vientos. “Cada vez que un Targaryen nace, los dioses lanzan la moneda al aire y el mundo aguanta la respiración para ver de qué lado caerá”- Jaehaerys II. Pues bien, en Danza, se ve como esa moneda en Dany se decanta más por la locura que por otra cosa, siendo capaz de torturar niños para sacar información, para ser lo que no es. Pero eh, eso en la serie no lo enseñamos, que Stannis queme a su hija, total, aqui los buenos son Jon y Dany.
    Daznak debió ser una masacre, Drogon no sólo quema a Arpías, si no a inmaculados, libertos y amos por igual. Es una bestia, no tan inteligente como un huargo. Y el momento de Emilia volando a lo “Historia Interminable” con una expresión en la cara, que no sabia si estaba asustada, feliz, cagando, o clavándose los pinchos de Drogon en el culo. De lo peor de la temporada. Sólo se salva el CGI de Drogon en tierra.

    3) Barristan Selmy.
    Sólo decir que me parece patético e innecesario su muerte. Y más aun la forma en que murio. Barristan caerá por su reina en Vientos, pero lo hará de una forma digna, una última carga Rohirrim, no asesinado por cuatro tios con cuchillos en un callejón (Esto no es spoiler eh, simplemente una suposición mía)

    4) Stannis Baratheon y su Batalla de Invernalia.

    Porque me podría tirar horas hablando de como se han cargado al personaje, de como han destrozado su esencia, pero solo quiero apuntar una última cosa. ¿Cómo es que nos muestran a Meryn Trant siendo asesinado de la forma más gore posible, y no son capaces de mostrar una batalla?
    Piénsenlo, podemos ver tetas innecesarias hasta hartarnos, asesinatos innecesarios que no contribuyen a la trama para rellenar, la supuesta “muerte” de Myrcella, Selyse ahorcada, los gritos de agonía y desesperación de la niña más adorable de Poniente, pero no pueden mostrarnos una batalla digna. A mi eso me huele a incapacidad o desgana más que otra cosa, porque es más fácil mostrar dolor por dolor, que un conflicto decisivo. Ah, y Brienne cargándose a Stannis al más puro estilo Vendetta, me ha parecido grotesco. Una pena, la verdad.

    Por último los que apuntan a que R’hllor no existe debido a que no se cumplió la magia de sangre y blablabla No. Wrong. Simplemente Melisandre se ha dado cuenta de lo que estaba cantado: Stannis no era(es) Azor Ahai renacido.

    Bueno, si habéis leído hasta aquí, gracias (supongo). Pero necesitaba dar mi opinión al respecto.
    Saludos.

    • Lo de las batallas tiene una explicación muy simple: presupuesto. Las batallas son carísimas. En esta temporada han conseguido evitar el efecto de “somos cuatro gatos” que ha sido una constante a lo largo de la serie, pero solo a base del recurso del plano aéreo lejano para poder utilizar ordenador a saco sin que se note demasiado.

      • 2) Qué lástima haberme perdido eso. :( En mi ejemplar de Danza, Daenerys toma como pupilos a varios niños de casas nobles a la manera de Poniente creyendo (erróneamente) que en Meereen existirán los mismos tabús y los padres se estarán quietitos y tal pero, a la hora de la verdad, no es capaz de hacerles nada cuando los papis se le suben a la parra. Vamos, justo todo lo contrario a lo de que se la ve torturando niños y no sé cuántas barbaridades más. xD En realidad, parte de sus problemas derivan de no saber o no ser capaz de aplicar cierta ración de mano dura cuando es preciso.

        La verdad, Daenerys no es un personaje que salga triunfante en la labor de, digamos, “pacificar” Meereen. Ni en los libros ni en la serie, que queda para Tyrion for President. Pero en la serie lleva varias temporadas también de capa más que caída tirada por los suelos, no sé muy bien de esa nueva moda por decir que en la serie “miman” al personaje. Incluso la temporada pasada llegué a pensar si es que no están un poquito picados con la Emilia por aquello de que no quiere desnudarse más en pantalla. Lo digo porque al principio actuaba bien y tal y ahora parece que rivalice con Kit por ver a quién se le da mejor poner cara de poker. Si hasta Drogon ha quedado “reducido” porque se les fue el presupuesto en Casa “Austera” (que de Austera ahora tiene poco). xD

  3. Buenas:

    Los gorriones han sido un mal necesario, sin ellos no hubiéramos tenido a un excelente Jonathan Pryce. Eso sí, lo del primo Lannister de Rivera ha sido una gran ocurrencia.

    Y también concuerdo con la valoración de Jon Snow: en medio de magníficos personajes retorcidos y turbios, se agradece la presencia de un bueno buenoso, por blandito que sea.

  4. A mi, que soy hetero, me han sobrado culos y tetas. Así que debo estar haciéndome mayor, pero es que me remetía constantemente al cine español y me asustaba pensar que en cualquier momento aparecerían por allí Victoria Abril y Jorge Sanz, el anticlimax total.

    Lo de Barristan, imperdonable. Una puta leyenda viva superada por cuatro quillos indocumentados? Venga hombre…

    Pero asín en general, los jefes están manteniendo el tipo. Y no debe ser fácil eliminar tantas tramas, dejar tantas otras, y que le invento aguante dignamente.

    Buen artículo, por cierto, hacéis que me ría bastante. Lo de la tribu caló y el primo Lannister de Rivera han sido dos momentazos.

  5. Coincido bastante, aunque para mi lo peor han sido las cómicas hermanastras e hijas de Oberyn… no han encajado y no se si es culpa de que son malas actrices, de un mal casting o del escaso guión que les ha tocado interpretar.
    Para mi lo peor no es que se haya matado a Jon Nieve sinó que Kit Harington vaya diciendo que le han dicho que no volverá y a mi eso me preocupa, me preocupa porqué tengo claro que Jon volverá en los libros, ¿para que sinó está Melisandre allí?. Si recordáis Melisandre presencia en la serie la resurrección de Bearic Dondarreon, algó que no sucede en los libros… espero que eso se para algo y no para crear falsas espectativas como en el caso de Lady Stoneheart. Coincido con el autor que es el personaje que más hecho de menos…

  6. Pingback: Juego de tronos V: Danza de cabrones [Jotdown]

  7. La próxima temporada empezará con Brandon Stark. Hagan sus apuestas.

  8. El otro día lo comentaba con un amigo lector, y me decía lo mismo que vengo pensando hace tiempo: si no fuera por haber leido previamente los libros, dudo que viese la serie. Como bien indicáis, la cosa ha ido lenta. No se puede decir no haya respetado los tiempos de cada trama, pero sin embargo, las novelas no dan la sensación de lentitud (las tres primera). Eso ocurre porque en los libros, al haber mayor número de tramas y personajes, se pierde un poco la referencia de que es lo importante y que no. Todo es importante, aparentemente (o al menos a Martin le funciona el truco hasta Festín). En la seríe, sin embargo, al tener lógicamente un rango mas limitado de personajes, tramas y escenarios, no puedes dar esa sensación de vastedad ni especualar con tramas o personajes que luego ni fú ni fá. En resumen, temporadas y temporadas de marear la perdiz, con algún acontecimiento señalado (Aguasnegras, Boda Roja, Envenenamiento de Joffrey, etc).

    Creo que la adaptación es mala porque falla en dar lo que dan las novelas. No es un problema de fidelidad a la obra, es un problema de no ser capaces de insuflar a la producción el espiritu de los libros. Así que, sí, salen los personajes mas importantes, la mayor parte de tramas las han respetado, pero fallan mucho en el fondo del asunto. Todo es muy poco sutil. Creo que enmascaran la simpleza del producto en una falsa capa de complejidad. En el fondo, lo que pasa en la serie durante cinco temporadas se puede contar en dos tranquilamente, a lo sumo en tres. A pesar de que han quitado mucha paja, dan la sensación de que la chicha también es paja. La salsa de libro son los detallitos, los personajes secundarios o terciarios, el efecto mariposa (como un evento aparentemente intrascendente afecta a otros)… en resumen, la baza fuerte de las novelas es la vastedad, una vastedad bien entendida y bien elaborada.

  9. Reducir las 4 primeras temporadas de Juego de Tronos a “culebrón medieval” no sé si es por hacerse el graciosete o de ser un simplista patológico. “Debe ser acción y fantasía. Y nada más”. ¿Se ha leído antes de publicar el artículo?

    Venga va, dejémoslo en acción y fantasía. Quitémosle como dices todos los diálogos, ese realismo, todas las intrigas de los personajes (sí, eso que todo el mundo aplaudía y que lo diferenciaba del resto de fantasías polvorientas) y a ver qué le queda. Se lo puedo decir: todas esas películas del género tipo ‘El Séptimo Hijo’, ‘Eragón’ o si me apuras ‘La Batalla de los Cinco Ejércitos’ (2 horas y media de batalla y fantasía hasta el hartazgo).

    Parece que llevas sufriendo 4 años como si hubieras estado viendo Anatomía de Grey, vaya tela. Si no has disfrutado como un nene viendo hasta ahora Juego de Tronos es que no le gusta Juego de Tronos, sino una promesa de serie de fantasía al uso que no es la idea ni del escritor, ni de los creadores de la serie.

    Todo es opinable pero ese reduccionismo como si todo lo demás no tuviera valor alguno…casi que molesta. Canción de hielo y fuego, y por extensión la serie, tiene diálogos que me han dejado más flipado que casi cualquier batalla superproducida; personajes con una profundidad y atractivo con el que soñaría cualquier película dramática que aspira al Oscar…Tiene fallos, por su puesto, y cosas que gustarán más a unos y menos a otros, pero eso de hasta Casa Austera todo era paja…vamos.

    • Totalmente de acuerdo, todavía existe quien piensa que esto es una serie/libro de luchas y magia más que una trama de lucha por el poder. Incluso en los libros las batallas son contadas. El que escribió esto debe haber estado viendo otra cosa.

  10. Yo agradezco tanto que el viaje inacabable de Tyron se haya reducido, que hayan eliminado a Quentyn Martell y su periplo, que no salga el niñato del pelo azul..
    Hay una gran cantidad de personajes y de historias de Festín de Cuervos y de Danza de Dragones que han borrado y que eran tan peñazo que les perdono la muerte de Ser Barristan y la muerte brutal de la pobre Shireen.

  11. Para mí lo peor de la batalla donde muere Ser Barristan es lo absurda que es desde un punto de vista táctico:

    – Por un lado las Arpías, superiores en número, pero sin entrenamiento militar y con muy mal equipo (ni armaduras, ni escudos, solo dagas). Ni si quiera tienen arcos o cualquier otro tipo de proyectil.

    – Por otro lado unidades de élite, curtidas en muchas batallas, con escudos y lanzas.

    – El campo de batalla: un callejón estrecho.

    ¿De verdad que en vez de hacer una formación en falange, espalda con espalda, aprovechándose de la longitud de sus armas y de sus escudos, se va cada Inmaculado a por dos o tres Arpías en plan pelea de bar, para que les corten el cuello por la espalda?

    • Para mí, tiene una explicación rápida y lo acabas de comentar. Callejón estrecho y lanzas.

      Teniendo protección y armas largas, los Inmaculados necesitan espacio para pelear. Una formación en un espacio cerrado contra un enemigo muy numeroso, es esperar una muerte lenta. Si se apiñan, por mucho que cierren filas, se estorbarían y solo podrían cubrirse y estorbar los movimientos de los compañeros. A base de número y de bajas, los Hijos de las Arpias acabarían con ellos echándoseles encima. Lo que hacen los Inmaculados (y me parece lógico) es buscar espacio para poder maniobrar. Ahí sus armas funcionan. El problema es que son demasiados.

      Lo de Barristan, sí, es una putísima mierda. Una forma de enviar a tomar por culo un gran personaje. Pero es lo que tiene GOT: muchos personajes buenos y muy pocas horas de metraje para que todos vivan y mueran con dignidad.

    • Yo lo que menos entiendo de esa escena es a las Arpías soltando lanzazos a bulto a un dragón y no a Draenerys. Es mas, en alguna toma se ve que las lanzan por encima de ella para darle al bicho.

      Y sí, los Unsullied se comportan como Stormtroopers en muchas escenas. Que si, que manejar la lanza en esas situaciones es jodido, pero que también tienen una espada y son unas máquinas perfectas de matar.

  12. Y qué me decís del macroejército que carga por sorpresa contra Stannis, el mejor general de Poniente, pillado como un chiquillo jugando a las conquistas? de dónde salen? quiénes son? por qué ocurre esto????

    • Se olvidaron de que era el mejor general y a pesar de la deserción de la mitad de sus tropas, siguió hacia Invernalia.

      • Pensaba que nadie iba a mencionar la locura de Stannis. No solo es quemar a la niña, es que de pronto un general curtido en batallas desde los tiempos de la rebelión de Robert Baratheon decide que ataca una fortaleza sin armas de asedio ni caballería y habiendo desertado la mitad de sus hombres. Y sus capitanes ni tosen ni se rebelan. Increible!

        Se cargan toda la esencia del personaje en dos capítulos.

  13. Siento no estar de acuerdo con vosotros. Para mí la 5 temporada ha sido la más floja y la de peor calidad narrativa, con diferencia, respecto a las anteriores. Lo que para mí hacía de Juego de Tronos una gran serie es, como el 99% de todas las series, la calidad del guión: narración y personajes. En Juego de Tronos ha habido diálogos y personajes casi a la altura de los de Shakespeare y momentos a la altura de peliculones como El León en Invierno.. Además, lo que hacía a la serie especial es que contiene elementos de fantasía bien dosificados. Pero todo esto se lo han cargado en la 5 temporada y los agujeros en el argumento de la serie empiezan a ser propios de series de la cadena Syfy. Personajes como el patriarca de los Lannister desaparecen de golpe y porrazo y no nos cuentan su muerte a manos de Tyrion Lannister, después de que ambos personajes nos han dado momentos de una rara intensidad en series de televisión. La serie no tiene ritmo, emoción ni interés hasta los últimos tres capítulos, momento en el que al menos gana en acción, a pesar de recordar a las películas de zombis. Por último, por una vez podrían haber hecho del último capítulo otra cosa distinta de lo que hacen en cada final de temporada, pero no, por lo que empieza a ser muy previsible. Pero no, prefieron ser previsibles y además dejarnos con una bella estampa de cientos de hombres montados a caballo rodeando una mujer rubia y que nadie sabe de dónde salen ni por qué salen todos allí a su encuentro como si hubieran soñado tal cosa la noche anterior).

    • “Personajes como el patriarca de los Lannister desaparecen de golpe y porrazo y no nos cuentan su muerte a manos de Tyrion Lannister, después de que ambos personajes nos han dado momentos de una rara intensidad en series de televisión” Te perdiste el último capítulo de la cuarta temporada, ahí se ve cómo lo mató Tyrion.

      A mí me pasó algo parecido con los libros. No sabía que Tormenta de espadas se publicó en dos partes y luego de la primera seguí con Festín de cuervos, y todos hablaban de muertes ya ocurridas, como esa o la de Joffrey.

      • A mi me paso exactamente lo mismo con los libros! Hasta que, comentando a un amigo lo valiente que había sido George R. R. Martin al hacer ese salto temporal y contar esas muertes desde la perspectiva de su impacto en la historia, me dijo: “como? pero si lo cuentan en la segunda parte de Tormenta de Espadas!” #FACEPALM

  14. Lo que me dejó mal sabor de boca fue lo apresuradas que se sentían las escenas del último episodio, como si las trayeran a patadas en el culo porque se les terminaba la hora. Más aun por lo lenta que se hizo la mitad de la temporada.

  15. Enhorabuena. Me he descojonado. Sobre todo con la descripción de “la violación de Sam”. chapeu.

  16. A no ser que me lo haya saltado, no habéis comentado nada sobre la “muerte” de Stannis a manos de Brienne of Tarth, que por cierto no fue ni remotamente lo que esperaba ver ya que ese miserable merece la peor de las muertes y tengo una sed de justicia/venganza tremenda. Vamos, que a manos de Ramsay hubiera estado mucho mejor. En fin… puede que no se lo haya cargado y lo arrastre por los pies hasta Poniente y más allá.

  17. Pues a mi los gorriones me recuerdan más a Pablito Iglesias y su autoproclamada superioridad moral, qué quieren que les diga.

    • Pues a mi me gustaría que el paseíto de Cersei lo hiciera Aguirre, Cospedal o la portavoz, pero en la realidad, que quieres que te diga.

  18. Con la tontería del Eso y el Aquello me jodisteis toda la quinta temporada y ahora habéis hecho lo mismo con la sexta. Qué unos críticos no sepan hacer crítica sin spoilers, que encima resultan falsos, es penoso.

    • Pues mira, te jodes. Porque mira que los redactores de estos artículos avisan cada vez con letras enormes al principio del texto.

      Hay que ser muy tonto para llegar a un sitio en el que pone “PELIGRO NO TOCAR MUERTE” y tocar.

      • Lo primero es que me parece absolutamente fuera de tono el “te jodes” y el “hay que ser muy tonto”. Pero bueno, allá cada cual con la educación que haya recibido.
        Y lo segundo, si en la reseña de una serie de TV indica SPOILERS, uno presupone que van ser spoilers de esa serie, no del libro en el que está basado. Si encima es falso y además cometen el error dos años seguidos, creo que tengo el legítimo derecho a protestar.

    • Leerse una crítica y pretender que no haya spoilers es como casarse con una viuda madre de trillizos y pretender que sea virgen.

  19. Lo primero, muy buen artículo, y muy buen estilo, me gusta como está escrito, enhorabuena y por otra parte gracias por el resumen, y los comentarios de la gente, siempre sirve para repasar cosas olvidadas.

    Para mi no es tan malo el punto de la muerte de Sheereen. ¿Excesivo? Tampoco, excesivas son imágenes claras como la muerte de Meryn Trantt, eso es excesivo. La quema de la niña es un punto brutal, la peor traición posible, la de tus propios padres que contemplan, por fanatismo, como muere la niña en busca ¿de qué? Al final nada. Si no me equivoco, que seguro que lo hago, tengo entendido que Melissandre necesita sangre de rey, o hijo de rey. Por eso no sirve de nada la hoguerita de Sheereen, porque Stannis ni es rey, ni es legítimo heredero. No puede serlo, alguien que ha asesinado a sangre fría, y de manera indigna, a su propio hermano. Que no lo olviden los que dicen que el personaje de Stannis ha sido arruinado. Stannis es, tanto en el libro como en la serie, un hijo de puta. Vende como honorable su fin y su obligación de tener que ser el rey. ¿Usaría tan noble guerrero las artes oscuras para quitarse de en medio a su propio hermano? En mi opinión usa cualquier herramienta que tiene a su alcance, y las más sucias posibles.

    Y aquí viene mi primera teoría loca. Melissandre cree en Stannis, o quiere creer, así que entiende que ni su sangre ni la de la hija sirven, por lo que vuelve al muro a por esa sangre que tanto nos muestran bajo el cuerpo de Jon Nieve, porque Jon Nieve si tiene sangre de rey, y no, no es de Raeghar y Lyanna, que no eran reyes, mi teoría es que es otro hijo bastardo de Robert Baratheon.

    Para mi otra escena lamentable es la lucha zombie runner al estilo World War Z. A mi no me gustó. Dos temporadas antes, cuando Sam mata al white walker, este se lo toma con bastante calma, si, se parece al rubiales melenas que mata Juanito Nieve, pero como se ve en el vídeo https://www.youtube.com/watch?v=IaXbz6YZt9U en general no parecen muy veloces. Tampoco especialmente lentos.

    Y con los del final del vídeo, los white walkers recogiendo al niño y convirtiéndolo en uno de ellos, la élite de ellos supongo, viene mi segunda teoría. Como ya sabe la mayoría de la gente, la lucha en Westeros es entre el hielo y el fuego, los White Walkers y r’hllor. Según palabras de Melissandre, r’hllor combate desde no se sabe cuando contra su archienemigo, el Gran Otro. Temporada 1, los white walkers comienzan a recuperar sus fuerzas, comienza, ni se sabe desde cuando, a juntarse el ejercito de white walkers que amenaza el continente. Pues bien, mi teoría: son extraterrestres tanto los unos como los otros. Los unos, los white walkers, no pueden huir del planeta, el otro, r’hllor, señor del fuego, tal vez padre de los dragones, bajó a la tierra en el cometa, con el que vuelve la magia al planeta. Nada de tecnología, nada de star trek, solo seres de otras dimensiones con poderes superiores. Estoy convencido de ello. Ahora pueden reírse a gusto.

    • En lo de Jon y sangre de rey, no hace falta acusar a Robert: si su padre es Eddard Stark, tal y como dice la versión oficial, por sus venas corre la sangre de los Reyes del Invierno.

      • Lo de que es hijo de Eddard… todo parece indicar que sería hijo de su hermana Lyanna y Rhaegar Targaryen, hermano de Daenerys. Por tanto, perfecto como elegido de R’Hllor y futuro consorte de Daenerys y aliado en la batalla final contra los cocos de hielo esos.
        Claro que la teoría circula hace tantos años y es tan, tan lógica y conveniente que lo más probable es que el Gordo Cabrón la tire por tierra en el futuro (entiéndase por futuro los 30 años que le deben quedar para terminar los dos libros restantes).

        • En la trilogía original Jon era hijo de Rhaegar, por eso en los primeros capítulos se nota cierta preferencia por Arya, correspondida, que más tarde daría lugar a un amor entre los dos. Luego todo se complicó, porque son más libros, hay millones de seguidores y Martin disfruta mucho pero mucho siendo el Gordo Cabrón que dices. Y la verda, la trama original era una buena novela de fantasía medieval más, lo que ha salido hasta ahora es otra cosa.

  20. Partiendo de la base que hay que hacer cambios de las novelas a la serie, hay que admitir que esto no da carta blanca para justificar cualquier cambio.

    Hasta puedo entender que Draenerys no haga cosas malas nuncas por que es la buena de la serie, o que Tyrion siempre gane o que Meñique se teletransporte.

    Lo que no se puede justificar es la violación sistemática al personajes de Stannis. Cuando quema hace alguna temporada a gente por no cambiar a su religión, se podría perfectamente haber cambiado por que los quemaba por criminales (como en el libro) sin perder poder narrativo (a mi juicio ganándolo).

    Sé que los productores han dicho que la muerte de Shireen ocurre en los libros (Martin ha dicho que no ha escrito nada así por ahora), pero es obvio que no ha podido ocurrir como en la serie ya que ella se encuentra en el Muro y Stannis a las puertas de Invernalia. Resumiendo; un personaje de moralidad gris y totalmente neutral (con sus evidentes fallos) lo han transformado en un fánatico loco religioso de una manera que no aporta nada a la serie, tan solo se le retrata como a un villano más. De hecho hasta cuesta creer que el Stannis de la serie(en los foros denominado Stanlee para hacer nota la exagerada diferencia con el de la literatura) se comporte de esta manera.

    En total hay veces que parece que nos estén forzando a querer a Tyrion, Draenerys y Snow haciendo a los demás malos y a ellos infalibles. Con ello se pierde el mar de matices que aporta el libro de Martin y en cierto modo se trata al público como críos.

    • Totalmente de acuerdo contigo, se ha perdido la gama de grises de los personajes con sus matices y se han convertido en “negros” y “blancos”. Además algunos personajes directamente te los endiosan ( Tyrion, Jon Snow, Daenerys) mientras que a Stannis lo han convertido en una caricatura de él mismo.
      Se ha perdido la complejidad y se va a lo simplista, pareciendo más una americanada que la serie inicial basada en los libros de CdHyF.
      La coherencia también se está perdiendo, sobretodo en las tramas que se han inventado.

      Dudo que esto se vaya a revertir, pero sería lo mejor tanto para los lectores como los no lectores que siguen la serie.

  21. Winter is coming…

  22. Pues respecto a Shireen y Stannis yo si que creo que es consecuente con su carácter.

    Stannis no es un fanático de Rhllor, peró si que es un fanático del deber y el “bien común” (greater good).

    El sacrificio de Shireen no es sólo para pemitirle ganar el trono, sino para salvar las vidas de todo su ejército (y la própia Shireen también hubiera muerto)

  23. Yo tengo una pequeña teoría sobre “aquello” y es que quieren que lo de “aquello” suceda también con Jon y así la gente que sólo ha visto la serie no lo ve venir.

    • Pues sí, me parece de lo más razonable. Además, “aquello” es una de esas tramas inútiles de los libros que no sirven para nada más que crear confusión y rellenar páginas.

    • Compartimos teoría. Como bien dices, la gente puede que no lo vea venir, pero tendría lógica dentro de la construcción del relato televisivo. Los ingredientes ya nos los han servido:
      precedente + personaje con capacidad para hacerlo que llega al muro = aquello, de aquella manera, claro.
      Lo absurdo sería hacerlo a la manera del libro a estas alturas; como expone el artículo, ya ha pasado mucho tiempo.

  24. Acerca de Stannis, no me parece tan descabellado lo que le hacen cometer. Ya había sido capaz de matar a su propio hermano, y también habría sacrificado a sangre fría a Gendry, bastardo de Robert Baratheon (el equivalente en los libros es Edric) si Davos no le hubiese salvado.
    Además de la sed de poder, el creerse en posesión de la verdad y la justicia, y la influencia maléfica de Melissandre y la fanática y boba de su mujer, habría que considerar otros factores:
    – Su ejército está condenado a pudrirse en la nieve si no hace algo, LO QUE SEA.
    – La otra vez que prescindió de los servicios de Melissandre, fue derrotado de manera catastrófica: la batalla del Aguasnegras.
    Y además, la magia acaba funcionando: la nieve se funde. Con lo que no había contado es con el efecto del sacrificio en sus propias tropas…

    • Totalmente de acuerdo. Además, en la serie tampoco es que hayan sido muy sutiles que digamos; en realidad, nunca lo son. Desde la temporada 2 que Melisandre ha “revoloteado” alrededor de la pequeña Shireen; en la 4, todos recordamos “aquella escena” del desnudo ante Selyse y la primera muestra de duda / cobardía de la bigotuda; en esta temporada creo que fue en el cuarto capítulo que volvió a la carga, inasequible al desaliento, ante el matrimonio.

      Que no, que nos lo estaban telegrafiando. Pero no lo queríamos ver, que es otra cosa.

  25. La verdad es que han montado una telenovela que no tiene ni pies ni cabeza y que lo único que tiene en común con la canción de hielo y fuego es el nombre de los personajes,un fiasco vamos…..

  26. Ese personaje que no nombráis al final siempre me ha parecido que será básico en la resolución de la trama… pero mientras tanto, como que ahora está bastante estático… no creo que aparezca mucho ni siquiera en el sexto libro

    Marina D’orne… capullos xD

    Y lo de Julio Cesar es fácil de ver… y hasta echamos de menos que Jon no dijera “¿Tú también, Ollie?”, más que nada por estar tan ciego de no darse cuenta que había perdido la admiración de su pupilo… y también estaba clara la referencia a Vizzini Lannister (está claro que la rubia es el rubio prometido)

  27. Además de los Greyjoy, ¿nadie echa de menos toda la historia de Rhaegar? En los flashback de los libros hace que cambie la percepción del personaje y de su familia. En el libro 1 comienzan siendo los malvados Targaryen que están locos (al llevar el peso de la narrativa los personajes Stark) y luego es simplemente un principe heredero noble gran guerrero al que le da un enamoramiento con una noble y pone en peligro su matrimonio y el débil equilibrio del reino.

  28. En serio veis todos tan fácil q melisandre resucite a Jon?? En este mismo último capítulo Stannis admitió haber usado magia de sangre no de fuego, yo creo que no tienen nada que ver los poderes de Thoros con los de melisandre, aunque adoren al mismo dios, lo adoran desde perspectivas distintas, o por lo menos esa impresión es la que me da a mi…

  29. Solo tengo una pregunta. Con tantas series de mierda que se hacen hoy día, con tantas temporadas que tienen esas series por el simple hecho de que un público mayor (que es superior por su cerebro adoquinado), ¿no podían haber hecho la serie siguiendo punto por punto el libro? ¿Acaso no le está dando negocio a HBO la Serie? Creo que se podía tratar tantos personajes perdidos del libro a la pequeña pantalla, y seguir con la historia real. Aunque tuvieran que hacer dos temporadas por libro, el resultado hubiera sido mejor.

  30. Para mi gusto, calificaría dentro de lo peor que a Arya la hayan transformado en una carnicera sádica saca-ojos al mas puro estilo de La Montaña en esa escena del burdel, mientras que en contraparte Brienne de Tarth mata a Stannis sin mostrarnos una mísera gota de sangre

    • Lo de Arya es algo exagerado, sí, pero Trant se lo venía mereciendo. Y lo de que Stannis esté muerto… que yo recuerde, solo se ha visto un amago de mandoblazo justiciero y corte de escena. Pueden pasar muchas cosas aun.

  31. Dos comentarios adicionales: Sobre el olvidado que nombráis al final… nos lo recuerdan en los últimos episodios, en la conversación entre Hediondo y Sansa.

    Y sobre la muerte del comandante de la Guardia de la Noche… vale que aquí estamos acostumbrados a que cualquiera puede palmarla sin remordimiento, pero esta en especial crea un problema logístico… tanto a Martin como a los guionistas. ¿A quién van a usar para contar la historia del Muro y lo que viene desde más allá? Otras muertes son aceptables porque finiquitan con ella la subtrama… pero la historia del Muro está por encima de sus personajes. Y hay que contarla. Y no tenemos ningún personaje en quien apoyarnos

  32. Conceptos como la transubstanciación y la Santísima Trinidad, que tan afines y queridos son para los hijos de la Transición, relucen con prístina claridad al lado de ese galimatías de septones, maestres, ándalos, primeros hombres y la madre que los parió más allá del muro.

    El galimatías lo arman con esta oración, no es tal en los libros ni la serie, en que pasan casi olímpicamente del tema.

    Septones son los sacerdotes de la religión de los Siete. Tienen templos, libros sagrados y liturgia.

    Maestres son los científicos a mano, con conocimientos de medicina, herbolaria, química y escritura o cualquier otra “ciencia natural”.

    Primeros hombres son los primeros humanos que habitaron Poniente, y que forman la base de la población de todo el continente, pero son mayoría en el Norte y al otro lado del muro. Antes de ellos vivían los niños del bosque, que adoraban a los “antiguos dioses” sin nombre (y tallaban caras en los árboles). Los primeros hombres comenzaron guerreando con los niños, pero luego se aliaron y adoptaron su religión (ej.: los Stark tienen bosque de dioses, en la familia de Catelyn es un jardín reliquia).

    Ándalos son el segundo grupo llegado desde el continente del este, creyentes en los Siete, más rubios y con tecnología de metales más desarrollada. Vencieron rápidamente a los primeros hombres, destruyeron muchos bosques de dioses y acabaron con los niños del bosque que quedaban. La mayoría de los reinos y casas nobles son de ándalos.

    El tercer grupo no se nombra en la serie, son los rhoynar (por eso Robert Baratheon es “rey de los ándalos[, los rhoynar] y los primeros hombres”). Llegaron a Poniente en miles de barcos y se instalaron en Dorne. Son más morenos y también adoran a los Siete.

    El cuarto grupo fueron 3 valyrios (1 Targaryen y sus 2 hermanas-esposas) y no recuerdo si 1 o 3 dragones, que convirtieron los Siete Reinos en un reino. La gente de las Ciudades Libres (Myr, Lys, Pentos, Braavos, Volantis y no sé cuál más también son supervivientes de Valyria).

    La situación histórica y cultural parece una mezcla entre la historia de Gran Bretaña y España, con los primeros hombres/britanos/íberos sometidos por y mezclados con los ándalos/[romanos/]anglosajones/[romanos/]visigodos y luego invadidos de forma rápida y espectacular por los rhoynar/normandos/árabes.

  33. Que critiquéis que la trama de Dorne es una mierda lo comprendo: las batallas parecen sacadas de la primera temporada de Xena la Princesa Guerrera…pero que critiquéis lo estético de Dorne, que el mismo autor dijo que es lo más parecido al reino que él tenía en mente, revela que no habéis salido de vuestro puñetero asentamiento chabolista o que simplemente echáis un poco más de mierda al cubo a ver si termina rebosando del todo.

    Hala, me voy a beberme mi gazpacho. No os atragantéis mucho.

  34. Pingback: ¿Qué serie ha decaído más con el paso de las temporadas? - Jot Down Cultural Magazine

  35. Ya que te pones y le echas millones de horas al artículo, al menos intenta esconder tus errores, que destacan más que tu desbocada opinión.

  36. Excelente, muy divertido, los dos primeros parrafos dan en e clavo por mi parte…que llegue el apocalipsis ya!!

    La foto del dragon parecen las piernas de una mujer…

    Un saludo

  37. Gran artículo. Divertido y, desde mi punto de vista, bastante en línea con mi pensamiento (no soy tan negativo con Dorne). Una duda, yo empecé con los lirbos y fue a posteriori cuando me enganché con la serie. El problema que tengo ahora es que tengo un lío infernal entre qué ha ocurrido en la serie y qué en los libros. Alguien sabe de alguna página que haga un resumen (si puede ser extenso, mejor) de los libros? Como salga el 6º libro (cosa de la que dudo, todo sea dicho) no voy a saber ni por donde empezar. Gracias!

  38. No me jodáis que en la versión doblada al español (¿quién puede ver semejante engendro?) han llamado “Elí” (con sílaba tónica en “lí” a Gilly, la follandera de Samwell Tarly… ¿Cómo puede alguien juzgar la calidad cinematográfica de algo sin verlo en su versión original?

    • Pues de la misma forma que puede alguien juzgar la calidad de una traducción sin saber que no es cosa del doblaje. Han usado el mismo nombre que viene en los libros, Elí, por la flor del alhelí (gillyflower en inglés). De hacerlo de otra forma también habría quien se quejase por tener el mismo personaje un nombre en el libro y otro en la serie.

  39. Pingback: Estrellas Invitadas (290): Especial 'Juego de Tronos' - Televisión Trend

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