Entrevistas Sociedad

Paco Lobatón: «Cuando la gente te otorga credibilidad te está dando un préstamo»

Paco Lobatón para Jot Down 0

Paco Lobatón (Jerez de la Frontera, 1951) ha hecho de todo en periodismo. Su trabajo más conocido fue Quién sabe dónde, un programa de televisión que buscaba desaparecidos en los años noventa y que le granjeó fama y prestigio. En 1995 fue elegido por los lectores de las revistas Teleprograma y Supertele el presentador adecuado para presidir el Gobierno. Eran los estertores de Felipe González. Ha transitado por la frontera de la televisión espectáculo, eso que a veces llamamos telebasura, pero siempre ha salido indemne. Quizá fue su base ideológica, las utopías trotskistas que defendió en su juventud y los principios los que le ayudaron a imponer límites en la decencia. Lobatón era el líder estudiantil de la Facultad de Políticas en Madrid en los comienzos de los años setenta. Fue detenido y golpeado por Billy el Niño, uno de los matones más brutales de la policía de la dictadura. Pasó por la cárcel de Carabanchel y un exilio en Ginebra entre 1973 y 1976. Tuvo estatus de refugiado del ACNUR. Se acogió al primer indulto real para poder volver a España tras la muerte de Franco. En esta entrevista, que se celebra en la cafetería de un centro comercial de Pozuelo, cerca de su oficina, hablamos del pasado, de periodismo y de política. A los sesenta y dos años está lleno de proyectos, una forma de estar vivo. A modo de epitafio le gustaría una frase sencilla: «Fue buena gente».

Dijo hace poco que ¿Quién sabe dónde? sería hoy una bomba con las redes sociales.

Lo dije, lo creo y además estoy trabajando en la búsqueda y construcción de un espacio para hacer realidad esa idea.

Son un arma inmensa.

Sí; lo hago como una forma de rebelión. La atención a desaparecidos, que se vinculó a un programa del que fui responsable durante seis años y que forma parte de mi biografía, ha estado a expensas de la voluntad de los directivos de las distintas cadenas de no recuperar ese contenido. Sigue existiendo una necesidad objetiva en España, donde hay más de catorce mil denuncias por desaparición. Hay que hacer lo necesario para que exista un espacio donde sean atendidas esas situaciones. Con seriedad y humanidad.

Puede haber personas desaparecidas que no quieren que nadie les encuentre. Recuerdo que esa era una de las críticas a ¿Quién sabe dónde? ¿Cómo se distinguen?

Se distingue perfectamente. Fui muy sensible a esa apreciación en los inicios del programa, allá por 1992. Cuando me hice cargo, a partir de 1993, creé lo que llamé «la lista reservada». La ofrecía a la audiencia para que todo aquel que no quisiera ser buscado lo evitara anotándose en ella. Los casos fueron mínimos. De ahí puedo sacar una conclusión constatada: solo uno de cada mil desaparecidos no desea ser encontrado. Las desapariciones románticas, aventureras o enloquecidas, del que se va a por tabaco y no vuelve, son excepcionales. Las habituales, la mayoría de esas catorce mil denuncias, responden a hechos sociales y relaciones interpersonales que no se pueden resolver en el entorno y generan una huida.

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18 comentarios

  1. Miguel Cuesta

    Me ha encantado la fotografía de las manos, creo que la postura dice mucho.

  2. una excelente entrevista, que alumbra a un personaje semiolvidado mediáticamente, cuya proyección ética penetró profundamente en las capas populares y algo menos, en los que equivocadamente estábamos confortablemente instalados en una “inteligencia cosmética” que desafortunadamente sigue haciendo fortuna y de la que algunos –entre el esfuerzo y la incomprensión periférica- intentamos liberarnos… bienvenida sea esta exposición para reconciliarnos con una persona de perfiles dóricos, estructuras bien cimentadas y sentimientos honestamente enfocados a solucionar problemas reales y cercanos.
    Pero en la entrevista asoma una cuestión polémica, de tintes locales pero quizás de un interés generalizado, cuando se menciona cierto alcalde (no merece incidir en el concreto localismo), que a juicio del entrevistador tuvo enfrente al aparato de su partido que le hizo la vida imposible y a juicio del entrevistado, hizo cosas… mi “intuición” -asignación natural al que se cree “informado”- frente a la “verdad demostrada” inherente al informador, describe un paisaje perfectamente estructurado para alimentar económicamente a su partido, que lejos de plantearle enfrentamiento alguno, le articuló un blindaje institucional en su papel de cabeza visible del poder local (12 años de gestión). Un periodo caracterizado por múltiples iniciativas de tintes inmobiliarios, diseñados (presuntamente) para producir enormes retornos –patrimoniales o en metálico- a la organización política que lo sustentaba… si el señor Lobatón, haciendo uso de esa formidable herramienta que le presta esa Ley de Transparencia que menciona en la entrevista, llegase a conclusiones objetivas al respecto, contrastaríamos acertadamente “intuiciones” y “verdades demostradas”, en un epílogo que nos dejara satisfechos a todos los que de antemano fuéramos capaces de cambiar de opinión al respecto.

  3. Volando voy ...

    Desde Andalucía

    Este señor me merece todos los respetos, pero a estas alturas ya resulta insoportable que comunicadores que quieren hacerse pasar por referentes éticos (incluyo a Évole y unos cuantos más…) en cuanto a asuntos de corrupción pongan el acento tan sólo en las comunidades gobernadas por el PP y se pongan de perfil en otros casos.

    El entrevistador pregunta «inocentemente»:

    «-¿Es un partido limpio el PSOE en Andalucía? ¿Hay corrupción? ¿Es una leyenda negra?»

    y el entrevistado responde «inocentemente»:

    «No detecto ese problema de que sea un partido con carcoma. Creo que hay casos que se han detectado y están siendo investigados…»

    ¿Cree que hay casos que están siendo investigados? ¿Sólo lo cree? ¿Un señor que ha hecho decenas de programas de investigación sólo puede decirnos que cree que se han detectado casos y están siendo investigados?

    Pues eso, credibilidad.

    • Pues sí, aparentemente es eso lo que cree. Otra cosa es lo que usted, como simpatizante del PP, quiera creer, o si preferiría que el señor Lobatón creyese otra cosa.

      • Volando voy ...

        Usted, que parece muy aficionado a etiquetar a los demás, no sabe con quien simpatizo.
        A mi me da igual lo que el señor Lobatón diga que cree (otra cosa es lo que yo sospecho que sabe y no quiere decir). Era por hablar de algo.

    • Qué prudente es este hombre cuando le preguntan por Andalucía y Canal Sur… Si dice algo comprometedor, dejan de invitarlo a sus tertulias. Ay.

  4. La verdad que me gusta Lobaton, me aporta la tranquilidad de la ética al entorno caótico en el que nos movemos informativamente. Por otro lado, le he visto en la ETB 2 en alguna tertulia política de mediodía y lo aportado se quedaba para mi gusto lejos de ser interesante… No se, quizás con un nuevo «Quien sabe donde» si tenga mucho que decir

  5. Buena entrevista y fotografías. Paco Lobatón es un ejemplo a seguir. Muchos crecimos con ese gran proyecto que hizo suyo, llamado «¿Quién Sabe Dónde?». Eran tiempos donde todavía existía esa vocación de servicio a la sociedad y el periodismo era un referente para toda una generación de jóvenes admiradores.

  6. Un tipo decente.

  7. Puertohurraco

    Me cae bien Lobatón, no conocía su pasado ultraizquierdista pero siendo así trosko tenía que ser.
    Recuerdo bien Quién sabe Dónde? Un programa sobrecogedor y revolucionario en su época… tuvo unas buenas audiencias

    Me acuerdo un supuesto desaparecido que llamo al programa para decir a sus padres «Qué estoy bien, que no me busquéis joder..!» XD

  8. «Uno ve El Intermedio y se informa». Entre esto y lo de «Podemos», se le quitan a uno las ganas de leer una entrevista tan sectaria.

  9. «¿Es un partido limpio el PSOE en Andalucía? ¿Hay corrupción? ¿Es una leyenda negra?» DIOSSSSSSSSSSS

  10. Baño y masaje de Ramón Lobo a un compañero de profesión, para variar.

    Ni una sola mención al tema Alcasser, que dejó muy herida su reputación, y que hace que la frase «que le granjeó fama y prestigio», cuanto menos, sea discutible.

  11. Pues yo la jeta de Lobatón la asocio irremediablemente a la telebasura, de hecho su programita fue uno de los pioneros en estas (malas) artes televisivas. La utilización de situaciones dramáticas para convertirlas en espectáculo televisivo de masas (especialmente repugnante fue lo que se hizo con el caso de la niñas de Alcácer), la búsqueda de la lágrima fácil y la apelación a las pulsiones más básicas del espectador eran sus señas de identidad. No sorprende que su «target» principal fueran personas mayores y de poca formación. Así que menos rollo, repollo, que sabemos lo que hiciste.

  12. Todavía recuerdo esa época en la que Lobatón y Pérez Reverte, en dos programas diferentes, me hacían entrar escalofríos con sus historias.

    Con el tiempo me alejé de ellos, pero seguramente ¿Quién sabe dónde? y Código Uno dejasen una huella indeleble en mí (qué bien suena esto!).

    Algún tiempo después me he preguntado por la psicología de aquél que se pierde, y me ha salido esto:
    http://www.elpisapapeles.com/cultura/ciencia/cruzando-bosques-desiertos-orientacion-desorientacion.php

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