
—¿Por qué has conducido así, idiota? ¡Podríamos habernos matado!
—Peor que eso, monsieur. Podríamos haber sido capturados.
—¿Capturados? ¿Por quién? ¿Por esos hombres con los que hablaste?
—No son hombres, monsieur. Son cuerpos muertos.
—¿Muertos?
—Sí, monsieur… ¡zombis!
Este breve diálogo que acaban de leer contiene la primera mención a los zombis en un largometraje de ficción. Hace ya ocho décadas. Ahora están en todas partes: muertos vivientes, infectados, cadáveres andantes, devoradores de cerebros… desde hace unos cuantos años, la literatura, el cómic, la televisión y el cine han encontrado un filón en esta temática. La carne de zombi vale su peso en oro; no hace mucho hablábamos sobre la manera en que The Walking Dead está arrasando en medio mundo, al igual que algunos largometrajes, enormes éxitos en pantalla grande. Es más, el género zombi no solamente se ha convertido en mercancía de consumo masivo sino que, inesperadamente, también ha llegado a ser un producto cinematográfico respetado.
No siempre fue así. Desde que nació en los años treinta, y por lo menos hasta finales de los cincuenta, las películas de zombis fueron consideradas material únicamente apto para matinées, sesiones festivas en cines repletos de niños y adolescentes descerebrados que buscaban en el cine algunas emociones fuertes con las que empezar bien el sábado, olvidando el desagradable colegio. O para pases televisivos de serie B también destinados al público juvenil. En los años sesenta el género se volvió más adulto, aunque con frecuencia fue utilizado como vehículo para vender sexo, pero sí hubo algunos directores y guionistas que decidieron empezar a tomarse el género ás en serio. La aceptación, sin embargo, tardó unas tres décadas más en llegar. También es interesante comprobar que el actual género zombi se parece bien poco a las películas pioneras de los años treinta, o que su evolución hasta lo que conocemos hoy no se hubiera producido sin la enorme influencia de películas y novelas que, en algunos casos, ni siquiera pertenecían al género de terror, como por ejemplo la ciencia ficción posapocalíptica o las historias de infiltraciones alienígenas. En esta historia de los orígenes del cine zombi hablaremos de muchos de sus elementos más tradicionales: brujería colorista, sangre, racismo, efectos especiales dignos de teatrillo de pueblo, guiones absurdos, peleas ridículas, maquillajes atroces, chicas bonitas… ¡los ingredientes clásicos del género! Pero también hablaremos, cómo no, de individuos como Bela Lugosi, Ed Wood, Richard Matheson, George A. Romero… una larga lista de nombres más o menos célebres. Pero basta ya de palabrería y hagamos un poco de historia. ¡Agarren su estaca, vamos a abrir unas cuantas tumbas!
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Pingback: Historia del cine de zombis (I): los orígenes
Bravo Emilio!
Emilio (F5), si crees (F5) que voy a estar (F5) refrescando la página de Jotdown (F5) hasta que publiques la segunda parte (F5), estás muy equivocado (F5) (F5) (F5)…
¡¡Interesantísimo!!
Fantástico artículo! Espero ansioso la continuación. Como curiosidad, la canción «Shame and Scandal» que interpreta Sir Lancelot en «I Walked with a Zombie» es un pequeño clásico que también han interpretado Odetta, Johnny Cash o Los Wailers jamaicanos.(http://tinyurl.com/qc96lfl)
Saludos y enhorabuena por el excelente trabajo de arqueología cinematográfica!
Muy entretenido el artículo y espero que salga pronto la segunda parte.
¿Podríais decirme donde se tradujo el título de White Zombie (llamada aquí ‘La legión de los hombres sin alma’) por ‘La zombi blanca’ que indicais en el texto?
No encuentro nada que haga referencia a ese título.
Muchas gracias.
Brutal!!! Dónde hay que clickar para que me suene una alarma en el móvil cuando se publique la segunda parte???
Me ha encantado el artículo. Continuación ya, por favor!
«En 1943 se estrenó I walked with a zombie del director Jacques Tourneur, que fue despreciada por los críticos aunque, como White Zombie, hoy es vista con mejores ojos a causa de la nostalgia y también porque indudablemente contiene buenos momentos, sobre todo desde el punto de vista visual.»
Y se queda tan oreao, el tío.
I walked with a zombie es «vista con mejores ojos» porque hoy en día se considera el ciclo completo de Val Lewton en RKO como una de las piedras angulares del fantástico, tan importante como los clásicos de la Universal y mucho más moderno, menos nostálgico, que ellos. Y de todo ese ciclo el podio de la mejor película está peleado entre La mujer pantera y I walked with a zombie, considerada por muchos (el que firma por ejemplo) como una de las mejores películas de terror y fantástico de toda la historia, y por supuesto la mejor de todas las que aparezcan en esta serie de artículos. Y así lo considera la mayoría de la crítica.
Pero por favor… ¿cómo puede ser que una de las mejores películas del cine, del género de terror, y de la temática de zombies de toda la <> sea despachada en apenas cuatro líneas tan irrelevantes? Evidentemente nos estamos refiriendo a un clásico total como -Yo anduve con un zombie- de Jacques Tourneur. Con diferencia, y a mucha distancia del resto, lo mejor de todo el ciclo de zombies de la década de los 30 y 40. Es increible lo del análisis de los actuales modernillos… y como dice el comentarista DAVIDM: y se queda tan oreao (tan pancho), el tío.
¡La primera foto me recuerda a la reunión de mi comunidad de vecinos que tuvimos el martes! ¡¡BRRRRR!!
Una cosa que siempre me ha llamado la atención de los zombies es como intentan devorar a los humanos. Sin embargo, cuando cogen a uno se lo comen, solo le pegan dos arañazos o mordiscos. La prueba está que cuando el mencionado humano vuelve a salir como zombie solo sufre daños «superficiales».
Es mas, la mayoría de zombies si tienen heridas, pero no como si alguien se los hubiera intentado zampar. ¿Alguien me saca de dudas?
Sobre esta cuestión de vital importancia, se expone una tesina a cargo del profesor Atanasio Camuflay de la Universidad de Ripollet, con el título de «¿Zombis Zampan zurullos?» Las charlas tienen lugar en el cementerio de Collserola (Barcelona) a las tantas de la madrugada pero aviso de que por ahí, no se encuentra un taxi ni de coña y bajar andando luego, después de haber tratado ese tema, ¡como que da yuyu!
Si la espera se os hace muy larga podéis entreteneros con las fabulosas andanzas de los muertos vivientes Rajoy, Cospedal, Espe y resto de su enjambre. Un capítulo nuevo cada semana, no os lo perdáis.
Decepción. Nada de la dimensión colectiva, apocaliptica y metafórica del fenómeno zombie en contra del individualismo, vulnerabilidad y heroísmo del monstruo romántico (frankenstein, vampiros, hombre lobo). Tratar su historia en el cine con fechas y sin interpretación alguna es wikipedista.
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