Cine y TV Encuestas

¿Qué película de Spielberg ha retratado mejor la infancia?

Dada la generosidad con que la gente regala los consejos la mayoría no deben de tener mucho valor, pero ocasionalmente alguno da en el blanco de tal forma que no hay oro que lo pague. Es lo que le pasó a Steven Spielberg cuando estaba rodando Encuentros en la tercera fase y uno de sus actores, el también cineasta François Truffaut, le dijo: «Deberías hacer una película sobre niños, porque tú mismo eres uno». Hasta ese momento ya había demostrado dos cualidades que hoy día se le siguen reconociendo: su formidable talento narrativo y su habilidad para recaudar gritones de dólares, especialmente con su película anterior, Tiburón. Pero ni esa, ni Loca evasión ni, aún menos, El diablo sobre ruedas, tenían nada de infantil.

Se ve que el consejo fue germinando en la mente de Spielberg y tres años después, mientras dirigía En busca del arca perdida en Túnez, conoció a la por entonces novia de Harrison Ford y posteriormente su esposa, Melissa Mathison. Con ella comenzó a dar forma a la tierna historia de un niño de un típico suburbio estadounidense que se hace amigo de un extraterrestre. No, no estamos hablando de Mi amigo Mac, que es la primera que se les habrá venido a la mente, sino de E. T., el extraterrestre. Desde entonces nuestro cineasta favorito adquiriría la tercera seña de identidad que le atribuye cualquiera que oiga su nombre: su íntima conexión con el mundo infantil, de la que tendremos otra muestra con el inminente estreno de Mi amigo el gigante. Así que aprovechando tan feliz acontecimiento nos centraremos ahora en esa faceta suya, con la que ha logrado fascinar a millones de niños una generación tras otra.

Cada vez que recorremos la biografía de cualquier personalidad tenemos el vicio inevitable de escudriñar causas en su infancia de todo aquello que luego le distinguirá en la edad adulta, buscando siempre la anécdota que nos haga exclamar «mira, ya apuntaba maneras». Pues bien, con Spielberg realmente fue así. Su conexión con el público infantil resultó posible por hablar precisamente de su propia infancia, que como bien supo ver Truffaut tan fresca mantenía. En ella están las líneas fundamentales de su obra. El divorcio de sus padres, que le haría preocuparse tanto por la familia y el papel en ella de la figura paterna; los suburbios de clase media y su estilo de vida; el interés por la astronomía y las nuevas tecnologías que le inculcó su padre; el recuerdo del tatuaje del número que conservaba un pariente suyo superviviente de Auschwitz; el miedo al agua y el temor a los monstruos; el sentimiento de soledad y la necesidad de tener un vínculo especial con algún amigo y, cómo no, toda la televisión y el cine que absorbió entonces y que marcaría su estilo, desde ¡Qué bello es vivir! hasta El enigma de otro mundo. De hecho hay una anécdota en su infancia que cuesta un poco creer por lo mucho que se parece a una escena que el propio Spielberg pudiera rodar. En una carrera escolar él estaba penúltimo, por delante de un discapacitado mental al que todo el público aplaudía, de manera que fingió tropezar para que pudiera adelantarle y llevarse los vítores. Tras llegar el último a la meta el pequeño Steven lloró, en un momento del que más adelante diría que «nunca me he sentido mejor y peor a la vez en toda mi vida». Solo faltan violines. Veamos pues cuál ha sido la huella que esos primeros años dejaron en su filmografía.

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15 comentarios

  1. Os habéis olvidado de Los Goonies,producida y escrita por Steven aunque dirigida por Richard Donner.

  2. Que digo yo que...

    … es que quedar penúltimo por delante del «discapacitado» es peor que tropezar y llegar último. Esto es, desde el cruel sistema de valores de la vida real escolar. Siempre podrá decir que tropezó para que le adelantara. De hecho lo hace. Otra jugada maestra del genial Esteban.

  3. Cuando era un niño las películas que miré de él fueron El Imperio del Sol y Tiburón, no me llamarían la atención ver las otras, hasta que publicaron Jurassic Park retomé a Spielberg. Hoy en día tampoco me apetece echar un ojo a las nominadas. Si volvería a ver El Imperio del Sol.

  4. Pingback: ¿Qué película de Spielberg ha retratado mejor la infancia?

  5. Por dios… va hacer ready player one? ..la historia es entretenida y romántica. Esta llena de referencias: videojuegos, musica, cine. Que le dan colorido.La va a desgraciar.

    Que pena. Desde el color purpura este señor no ha hecho nada decente.me temo lo peor.

    • ¿En serio nada decente? Entiendo que no te gustará la saga de Indiana Jones. Pero ¿no son decentes La lista de Schindler y Salvar al soldado Ryan?

      Puede que no te pueda gustar una pelicula, pero de ahí a decir que no es decente…

  6. Tienes razon . Es decente . Rectifico.

  7. Maestro Ciruela

    Hay un Spielberg que me interesa y otro que me produce sopor y éste último es el del cine pretendidamente para niños y adolescentes, ñoño y empalagoso hasta decir basta. Estoy empezando a creer que soy un tipo raro y agradecería alguna opinión de alguien que pensara como yo. Cuando tenía cinco, seis, siete años, veía «Peter Pan», «La Dama y el Vagabundo» y cosas así aunque las alternaba con muchas películas en cines de barrio con mis tíos más jóvenes (15, 16 años) tales como «Siete novias para siete hermanos», «El mayor espectáculo del mundo», «Los vikingos» e incluso con mi madre, gran aficionada al cine que a la salida del cole, nos llevaba a un local justo al ladito para ver, entre otras, cosas como «Las noches de Cabiria», «Rififi» o el «Frankenstein» de la Hammer. Pero vamos, quiero decir que a los trece años lo que yo veía, eran cosas como «007 contra Dr. No», «West side story», «La conquista del oeste» y eso después de haber visto un año o dos antes, «Ben Hur» o «Psicosis». Ahora, tíos con incipiente bigote ven «Harry Potter» y tíos con toda la barba desde hace mucho, babean nostálgicamente con tontunas como «Star wars», «Indiana Jones» o ¡¡»E.T.»!!
    De verdad, ¿no hay nadie por aquí que esté harto de ese cine tontaina de Spielberg y Lucas? ¿Es que las últimas generaciones han acabado en esto…?

    • El filete era mío

      Pero, Maestro, ¡qué cosas le dejaban ver a usted! ¡Psicosis, Frankenstein (Hammer)! Pero si a mí, que creo ser bastante más joven, no me dejaron entrar a ver «Espartaco» en reposición (primera mitad de los años 80 estamos hablando). Debió ser porque habían añadido la secuencia aquella de los caracoles y las ostras. Sin duda fue usted un gran afortunado por poder ver tantas joyas en pantalla grande.
      Reconozco que tengo debilidad por Spielberg, me gusta mucho. Y creo que después de «Salvar al soldado Ryan» encadenó una ristra de obras maestras que ya quisieran otros con más prestigio de cineastas “duros”. «ET» la vi de niño en el cine y no me gustó. Tampoco me gustó «Star Wars”. Yo era un poco raro de pequeño. “Star Wars” sigue sin gustarme y “ET” no la he vuelto a ver, por raro que parezca. De Indiana Jones me parece bastante buena la primera (“En busca del Arca perdida”) y las demás me producen entre cansancio e indiferencia, al margen de que todas tengan buenos momentos resueltos con la pericia narrativa que a Spielberg es difícil discutirle. Ahora, críticos sesudos y espectadores encallecidos debaten con denuedo sobre el último estreno de Marvel, por ejemplo, algo que hace 20 años hubiera sido tema solo para adolescentes y cuatro fanáticos de los cómics. Quizá todos nos hemos infantilizado un poco. O sea, que estoy y no estoy de acuerdo con usted. No sé si me explico. Con todo, Spielberg me parece uno de los cinco o seis mejores cineastas americanos vivos.

      • Maestro Ciruela

        A mí también me parecía asombroso que nos dejaran entrar en el cine para ver cosas como esas, aún con el obligado tutelaje de adultos pero el caso es que nos aprovechamos bien de ello.
        Spielberg, si dejamos de lado gran parte de su producción a la que antes me he referido, tiene a su favor un puñado de peliculones entre los que mis preferidos son: «El diablo sobre ruedas», «Tiburón», «El color púrpura», «El imperio del sol», «La lista de Schlinder», «Salvar al soldado Ryan», «Munich» y «Lincoln». Es decir, a mí el Spielberg que me gusta, es el que se pone serio para contar algo y cree totalmente en ello. No me gusta en cambio, ese humorcillo de patio de colegio que ha gastado para las epopeyas de galaxias y aventureros con látigo y sombrero de ala ancha; ese tufillo de estar contando algo que ya nos habían contado de maravilla, gente, entre otros, como Richard Fleischer, Cecil B. DeMille o Jacques Tourneur, pero con esa sonrisilla de «medio lao» como dando a entender a sus colegas: «En el fondo, yo hago esto porque soy la hostia de bueno y puedo hacerlo pero como comprenderéis, estoy (estamos) por encima del tema y naturalmente, no nos lo creemos porque somos demasiado guays. Naturalmente, Spielberg filma sus trabajos de maravilla, y como usted bien dice, la pericia narrativa y la factura técnica son, bajo mi punto de vista, irreprochables y el producto final es de lo mejor que se ha podido ver en cine desde que él está en el negocio.
        También estoy de acuerdo con usted en incluir a Spielberg (el que me gusta a mí) entre esos seis mejores directores americanos vivos. Saludos.

  8. Falta tiburon. Vida en una zona de veraneo, llegada de turistas y barcos. Salvo por el bicharraco, esos han sido muchos de mis veranos (y lo siguen siendo)

    • Además que la relación de Brody con sus hijos y el miedo a que a ellos les pueda pasar algo es eje fundamental de la película. Si en la lista está «War of the Worlds», ¿cómo se dejaron esa?

  9. cuánta razón hay en lo de las animaciones CGI pre y post Parque Jurásico.

    Ojalá una gráfica que relacionara «Calidad 3D – Año», impresa bien grande, con el año 1993 marcado en rojo fosforito y que colgara de la mayoría de los estudios donde se ruedan escenas de acción de hoy en día…

  10. Yendo estrictamente a responder la pregunta, creo que sería E.T.

    Saludos desde Paraguay!

  11. Hace mucho tiempo que su cine me aburre, pero Spielberg es un genio, un coloso del cine (al menos técnicamente) ¿Que rodó truñacos varios y es un poco moñas a veces? pues también, para qué engañarnos.

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