
Nos citamos con Joann Sfar (Niza, 1971) en el histórico Café de Flore situado en la esquina más florida del bulevar Saint-Germain, donde eran clientes habituales Jean-Paul Sartre y Simone de Beauvoir, Pablo Picasso, Jim Morrison o Ernest Hemingway. El prolífico guionista y dibujante de cómics como La Mazmorra (Norma Editorial) o Vampir (Fulgencio Pimentel) acaba de publicar Cómo hablas de tu padre (Confluencias), un emotivo homenaje a la figura paterna. La familia de Sfar es judía de raíces sefardíes, lo que explica que en la mayoría de su obra esté presente la religión y también que podamos charlar con él en castellano. Hablamos con él sobre su familia, política, inmigración y, sobre todo, de cómic e ilustración. Sfar es un señor muy majo y muy comprometido con lo que hace, hasta tal punto que, cuando nos despedimos tras dos horas maravillosas, se acercó a comprar cervezas para compartirlas con sus alumnos de la Escuela de Bellas Artes durante el transcurso de la clase que imparte.
¿Cómo es que sabes español?
Mi abuela fue una judía de Argelia que tenía el español como lengua materna porque parece que su familia venía de Gibraltar. Además, tengo primos que vienen de Cuba, y cuando empecé a hacer tebeos trabajé mucho con José Luis Munuera, con Emilio Bravo —que es francés, pero su familia viene de Valencia— y después hice una película y trabajé con el equipo de maquillaje DDT, de Barcelona, con David Martí y Montse Ribé. Y soy muy amigo de Guillermo del Toro, muchos amigos míos hablan español. El problema es que hace un montón de tiempo que no lo he hablado. Y cuando trato de usar palabras del argot me dicen que están anticuadas.
En El gato del rabino, un burro y el gato discuten sobre si el apellido Sfar es árabe o hebreo. ¿Ya tienes una respuesta?
Lo que sé es que es más tunecino que argelino. Todos los Sfar vienen de Túnez, y por alguna razón mi familia es de Argelia. No sé por qué. Hay quien dice que era Safar, que es muy judío, y se cambió a Sfar para hacer negocios con los árabes.
¿Está relacionado con la palabra «sefardí»?
Sí, es lo mismo. En hebreo y en árabe solo existen las consonantes, no hay vocales, así que puedes cambiar una palabra. Lo que me gusta de esta historia es que en Argelia no hay una pureza racial o religiosa, eso no existe. Argelia no fue un país árabe conquistado por los blancos, era un territorio romano al que llegaron hebreos, después árabes, después españoles, después italianos, malteses… había gente tan diversa en Argelia que siempre fue un territorio cosmopolita. Lo interesante de El gato del rabino es que ocurrió en Argelia, pero podría ser París hoy día. O Niza, que es mi ciudad, porque esas poblaciones no han resuelto el mismo problema. Es el mismo, quizás incluso peor.
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Gracias por tan extensa entrevista. Es uno de mis autores de cómic favoritos.
Opino igual, uno de los mas importantes autores actuales de cómic.
Casi siempre se le asocia con La mazmorra, cuando para mí es su obra menos teresante, es muy superior El gato del rabino, como el propio autor reconoce.
Qué majo parece, ¿no?
Muy interesante…
Tiene que venir al Cusco
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¡Gracias!