
Una de las mejores formas de visitar Venecia es pasear por las otras Venecias, las Venecias modestas y diminutas, con canales sencillos y casitas de colores, ubicadas en las pequeñas islas de Burano y Murano, en la laguna véneta. Son las Venecias que se alejan de lo turístico y se mantienen en lo genuino.
Pero existen más Venecias lejos de Italia, y una de las más fascinantes es la villa de Aveiro, en la Región Centro de Portugal. Conocida históricamente por sus extensas salinas, de donde se extraían grandes cantidades de sal marina que se exportaban a toda Europa, hoy en día es una tranquila localidad costera famosa por su tradicional barrio marinero, sus canales y las curiosas embarcaciones que los recorren, similares a las góndolas, conocidas como moliçeiros.
Las salinas son, de hecho, el origen de la Aveiro actual. Las algas de la ría, denominadas moliço, eran muy apreciadas por su alto contenido en sales y nutrientes. Los vecinos las recolectaban y las transportaban a través de la ría hasta el centro del pueblo. Para ello utilizaban las mismas barcas en las que hoy, décadas después, se pueden recorrer sus canales.
Merece la pena descubrir la villa a bordo de un moliçeiro. Por las mañanas, cuando hace buen tiempo, los barqueros se sientan en uno de los bancos de piedra que flanquean el canal en ambas orillas, esperando a sus pasajeros. Durante todo el día, justo hasta que comienza a atardecer, los moliçeiros surcan los canales que separan los barrios, lo que ofrece al visitante una hermosa perspectiva de la villa, contemplada desde un asiento de madera en la barca.
Los antiguos y solemnes edificios que se disponen a lo largo del canal principal evocan una época de esplendor económico, coincidiendo con el auge de la industria de la sal y el bacalao. Al llegar a Beira Mar, el barrio de pescadores, las construcciones pierden altura y se tornan en alegres casitas de colores que parecen querer confundirse con los propios moliçeiros, cuyas popas y proas, que se alzan orgullosas sobre el agua, están decoradas con flores, cintas y demás adornos. En realidad, cada casa está pintada con un color diferente para que los marineros pudiesen reconocer su hogar desde el agua cuando llegaban a tierra en los días de niebla. Hay algo bello pero triste en esa historia.
El barrio de Beira Mar se encuentra delimitado por dos de los canales. Casi todas sus calles, de carácter peatonal, están pavimentadas con el conocido empedrado portugués, compuesto por adoquines colocados a mano por mestres calceteiros y que conforman singulares mosaicos. En uno de los accesos al barrio, sobre la intersección de dos canales, hay un puente desde el que se pueden contemplar varias pasarelas peatonales que cruzan el canal principal prolongándose a lo lejos. A su lado se encuentran edificios tan magníficos como los del hotel Palace y el museo. Por alguna razón, todo en la zona parece inconexo, colocado al azar, y, sin embargo, hay en ello una cierta coherencia. Como si el entorno, ecléctico e ilógico, encajase perfectamente por casualidad.
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Pingback: Todo Portugal se encuentra en Aveiro – Jot Down Cultural Magazine | METAMORFASE
Tú conoces muy poco Portugal, o lo conoces demasiado, y la síntesis con Aveiro te ha salido un tanto forzada.
«La abundancia de heladerías, la inexistencia de cafeterías, los platos típicos…»
¿Inexistentes cafeterías? ¿En Portugal? ¿En serio?
¿Inexistentes cafeterias? En Aveiro hay cafeterias en cada esquina.
¿Impensable escuchar gritos en un terraza? Todo lo contrario, por ser un ciudad dedicada mayormente a la pesca se habla muy alto, hay un dicho en Portugal «hablar como sardinera» ya que todos los pescaderos vendiendo el pescado lo hacen a voces, no es algo malo, todo lo contrario, un encanto más de esa hermosa ciudad, que nada tiene que ver con mala educacion.
Todo lo demás, perfecto, conseguiste describir espectacularmente bien todos sus encantos.
Moliceiro é que é correcto e não Moliçeiro…
En Portugal siguen horarios europeos, se almuerza a la una y se cena a las ocho. Pues como en España, porque si uno se fija, cuando en Portugal es la una en España son las dos y cuando en Lisboa son las ocho, en Madrid las nueve. O sea, comemos al mismo tiempo, pero a distinta hora, porque los portugueses volvieron a cambiar la hora después de la Segunda Guerra Mundial, al contrario que España. En España no es que se hagan las cosas tarde, es que no seguimos la hora oficial sino la solar.
Yago:
Digamos que cuando en Lisboa son las ocho, en Galicia son las ocho.
Hay mucha España más allá de la M-30
Y que en España seguimos la hora del Eje Berlín-Roma y no la que nos corresponde. El meridiano de Greenwich pasa por Bujaraloz (Aragón) y Castellón, bastante al este de Madrid. Si nos regimos por él, y dado que el 90% de España está a su oeste, como Lisboa, como Londres o como Dublín, a ver si vamos a ser nosotros los que estamos en una hora rara.