
Tras pasar por las redacciones de medios tan heterogéneos como Canal Sur, CNN, Cinco Días o Esquire, y vivir intensamente la burbuja de las punto com, la periodista Mar Abad (Almería, 1972) hizo un paréntesis en su carrera profesional para viajar a Alemania y aprender chi kung y taichí durante casi dos años. Al volver a España con lo aprendido fundó Yorokobu, un medio completamente diferente a lo que había entonces en el panorama nacional y cuyo sugerente título en japonés significa «estar feliz».
A Mar le gusta el periodismo, la comunicación, el diseño y la tecnología, y aunque pertenece a la generación X su confianza en la humanidad descansa sobre la generación Z. Quedamos con ella en una céntrica cafetería de Madrid donde como imaginarán acabamos tomando té, para hablar sobre la revolución tecnológica en la que estamos inmersos y cómo en el pasado podemos encontrar respuestas a los retos que nos depara el futuro.
¿Casi todo lo que sabes de periodismo se lo debes a…?
Mucho a Manuel Chaves Nogales porque, después de leer casi todos sus artículos, creo que tiene una mirada increíble y una valentía brutal. A Carmen de Burgos, una de las primeras periodistas españolas y la primera corresponsal de guerra. Para mí es una inspiración vital por lo atrevida, lo valiente, lo decidida, lo brava, lo autosuficiente, lo ambiciosa. Es la persona que me hubiese gustado ser. Y también a las personas con las que he trabajado. Aprendí muchísimo en La Voz de Almería, de mi jefe que se llamaba Antonio Fernández, por la mañana me mandaba a que me buscase la vida y encontrase temas. Esto me hizo una todoterreno y me enseñó muchísimo más que internet e incluso más que la facultad.
Empezaste en la redacción de Canal Sur y La Voz de Almería. ¿Qué recuerdas de aquella etapa?
Pues mira, de Canal Sur recuerdo mi primera noticia que fue de un atraco, fue que a una mujer le pusieron un cuchillo entre las piernas. Supongo que siempre la primera noticia te deja huella. Recuerdo la primera de Canal Sur y recuerdo la primera de La Voz de Almería, que curiosamente fue también de un tema de inmigración, de marroquíes que venían en pateras, eso ya ocurría en aquella época y parece que por desgracia se ha convertido en un tema recurrente que ha ido a más. Estaba en la sección de Local haciendo prácticas en verano porque estaba estudiando y en época estival no hay nada de información, entonces tienes que buscarte un poco la vida porque están paradas las administraciones y las empresas también están un poco más a medio gas, por lo que en ciudades pequeñitas como Almería recurres a los sucesos y alguna vez también tocaba escribir del calor que hacía, que eso era quizás lo más complicado.
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Mar; qué lista y qué maja eres.
Y vuestra labor. Sería fácil, con que dejeis de alinearos con lobis de poder, suficiente.
Yo hice la mili en Almería, iba a pillar chocolate al barrio de Pescata a un gitano que le decían el¨ Boquerón¨.Hace 30 años.
Jajaja. Increíble. Pescadería vive, la lucha sigue!!
¿Solo una cura de humildad?: http://elvillanoarrinconado.blogspot.com.es/2016/05/periodistas-libertad-de-expresion-y.html
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