Arte y Letras Historia Literatura

Aparición de los negros en las letras españolas

Bashi-Bazouk, por Jean-Léon Gérôme, 1868–69.

Durante los siglos XVI y XVII, coincidiendo con el incremento de la trata atlántica, la presencia de esclavos africanos se volvió costumbre en la literatura española. El tipo jocoso del negro músico y lenguaraz surgió en las coplas, se instaló en el escaparate de la vida social que fue el teatro ligero e hizo su aparición en la incipiente novela. Los poetas jugaron a imitar las alteraciones que el «habla de guineo» hacía sufrir al castellano y a reproducir con pies métricos su ritmo musical, contagiados por la viveza de las jergas de germanías en ambientes donde la rítmica sincopada de los africanos despertaba un viejo poso de sonoridades mestizas. En sus obras dejaron constancia de un sorprendente estado de proliferación de la lengua muy distinto del marmóreo ejercicio de erudición aprendido en los colegios jesuitas, relacionado con la movilidad social y con el hechizo expansivo de las modas musicales de la época. Coplas con estribillos marcadamente rítmicos, bailes con nombres propios que retumban con afán de mito efímero, revelan una erótica de la fonación complementaria de la expresión danzante de la libido denunciada por los censores. A lo largo de los dos siglos siguientes a la invención de la imprenta, una marea musical y poética llevó en España la tradición oral hasta su extremo desarrollo. Esa actividad febril amplió el radio de acción de las canciones tanto como era posible antes del advenimiento de la era electrónica. Este es un aspecto de la literatura del Siglo de Oro poco tenido en cuenta hasta la fecha.

La presencia de africanos en la Península llegó a ejercer un influjo que los datos demográficos no explican. Los primeros rastros literarios pueden ayudar a comprender el significado de este hecho un tanto hermético. Los negros y su música aparecen primero, de forma todavía borrosa, en la literatura gallego-portuguesa: don Lopo Lias, nacido probablemente en Lugo, escribió en la primera mitad del siglo XIII una cantiga de escarnio que empieza diciendo: «En este son de negrada / haré un cantar». Está dedicada a un infanzón de Lemos a quien se reprocha su falta de aliño, el vestir un brial de tejido arábigo importado de Sevilla, ciudad recién reconquistada a los musulmanes. «Son de negrada» tiene en ese contexto un carácter particularmente despectivo y se refiere a la música de gente de piel oscura —moros norteafricanos o esclavos negros— que ya en la Edad Media era reconocible como adecuada para cantar coplas de escarnio en lengua de cristianos, aunque fuera con intención de producir un efecto grotesco.

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7 comentarios

  1. Yo personalmente no empecé a ver negros en Madrid hasta los años 1960 casi. Antes había filipinos y marroquíes como mucho.
    En cuanto a la literatura, creo que uno de los raros negros que aparecen de lo que he leido es en «El lazarillo de Tormes», y me pareció salía como algo normal y asimilado, por lo menos no muy extraño por aquella época, como sirviente y amante de una mujer. Hace mucho que lei ese libro.

  2. Muy interesante.
    Y como autor negro de las letras españolas, mencionar a Juan Latino (que no Juan Perro ;) , que consiguió una cátedra de Gramática en la Universidad de Granada y se casó con una mujer blanca de alta alcurnia por amor.
    https://elpais.com/cultura/2016/12/28/actualidad/1482944745_614102.html
    https://es.wikipedia.org/wiki/Juan_Latino

  3. Eva Rodríguez

    Para quien le interese el tema del Guineo, en mi tesis doctoral sobre La puesta en escena de Lope de Vega, tenéis una relación de partituras (p. 814) y datos sobre la danza que se bailaba junto a la música (pp. 947-50): http://digibuo.uniovi.es/dspace/handle/10651/25565

  4. Juan Fernández-Mayoralas

    Qué lástima que un artículo sobre este tema deje fuera la que quizás sea una de las primeras comedias antirracistas de Europa: «El Valiente negro en Flandes», atribuida a Andrés de Claramonte (1560-1626), en que se ensalza el valor de un negro por encima del de los blancos que le rodean. Entre otras muchas cosas decía:

    Blancos y negros proceden
    De un hombre, un ser los anima,
    Solo la región o el clima
    Los diferencia, y si exceden
    Los blancos en perfección
    A los negros, es por ser
    Desdichados, y tener
    Sobre ellos jurisdicción.

  5. Abdel Mounaim Chahed

    Gracias Eva por compartirlo.
    Saludos.

  6. Paco Guerrero

    Buen articulo del doctor en filosofua Santiag Auserón. Su busqueda de la «negritud» en la musica le ha llevado por interesantes caminos.
    Recomiendo su libro » El ritmo perdido». Hace poco a editado un breve opusculo sobre sus investigaciones musicales en Cuba.
    Tambien os recomiendo a su amigo Raúl Rodriguez antropologo muy centrado tambien en las influencias negras en la música que consigue adaptar en sus conciertos el tres cubano al flamenco consiguiendo una interesante musica mestiza.

  7. Me llama la atención que alguna clase de integración del hombre negro en tales siglos se realizara de un modo arcaico desde la literatura, y aún más raramente desde la música durante el Siglo de Oro, entre personajes que se hallan entre las miserias, vulgaridad, problemas o ensalzamiento de las tramas de la obras que Santiago Auserón relata tan coherentemente enmarcadas en el sello hispánico de antaño. Si hay algo asimilado en esta literatura del Siglo de Oro español que yo observe es la falta de trauma en la participación social de las minorías en la vida literaria como actores salidos de la imaginación de los literatos. Otra cosa bien distinta son los derechos sociales, fueran inexistentes o escasos, más si los comparamos con la actualidad.
    Tal literatura teatral usa al negro como la guindilla a las lentejas, para dar sabor al sainete, personajes de breve aparición pero brillantes, con luz propia, breves en su intervención, salerosos, especiales, o divertidos, casi nunca primeras figuras. Nuestro idioma, la conocida colonia o país del que proviene el negro, son requisitos que hacen que pueda ser de confianza para desempeñar cualquier papel relevantemente secundario. La finalidad del relato parece desear mostrar al negro integrado solventemente, sea negativa o positivamente, con los filtros religiosos e idiomáticos suficientemente supuestos y demostrables para ser aceptado, pese a sus singularidades en materia musical, dicción extraña del idioma o costumbres paganas extrañas juzgadas peligrosas. No sería tan facil hoy lograr esa feliz y efímera armonía teatral entre la multiplicidad de destinos no únicamente ex coloniales de los que proviene tal género de personas, no parece que de otrora colonias que no fueron influenciadas en el devenir de nuestra historia provengan personas con la lección aprendida y asimilen tales principios incondicionalmente, seguro que culturalmente suspenden alguno de los exámenes por motivos como la indiferencia de la población de acogida, exotismo musical sin continuidad de éxito, simples figurantes sin líneas de texto, invisibilidad social, y errónea comparación inevitable con el avestruz que guarda su cabeza en tierra para esconderse, con el fin de preservar su mismidad sin ser alienado por la cultura española. El ya asimilado aporta lo básico para poder pertenecer a una producción más elaborada y completa, aunque con derechos por alcanzar en otros órdenes, como el resto de los nacionales, mientras que del no ha sido colonizado por la influencia hispánica no se espera tal fidelidad, pueden quedar a la cola de su asimilación o simplemente no querer hacerlo. El guineano, negro sudamericano, tiene la posibilidad de sentirse como en casa antes que un africano, un hindú o incluso afroamericanos estadounidenses le faltan requisitos que se encuentran en la ya extinta historia colonial, no basta el idioma y el color, hay que mostrar picardía como al menos un signo característico de reafirmación de la singularidad del carácter hispano, para ser parte de la comedia de la vida. Para el resto, parece estar vedado, nos parece que aquel colonialismo que no llegamos a realizar es de una índole que si bien no les convierte en enemigos, les aleja del disfrute de postularse como miembros participativos plenos de nuestra sociedad que les acoge, debido a la influencia de la historia que nos remite a no considerar bajo el paraguas de nuestra historia a miembros de ex colonias ajenas a nuestra influencia.
    Un gran artículo, ha conseguido hacerme reflexionar y cotejar el pasado histórico con el aqui y ahora.

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