La Liga de la Justicia o el tono del relato de superhéroes

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Imagen: DC / Warner Bros.

Llegó la cinta que prometía estremecer los cimientos del universo cinematográfico de DC. Ya saben, lo de siempre: «Mundos morirán, mundos vivirán…». Pero al final, como en la fábula, los montes apenas parieron un ratoncillo, por más que el roedor en cuestión fuera pariente de Super Ratón. Y es que el debut de la Liga de la Justicia en la gran pantalla venía herido de muerte desde su misma concepción, en un proceso plagado de malas decisiones, improvisaciones y cambios de rumbo con más mentalidad de espionaje industrial que verdadera vocación creativa. A estas alturas, ya sabrán ustedes del arduo camino (una película iniciada por Zack Snyder y rematada por Joss Whedon) y del resultado: una avalancha de críticas negativas, alguna que otra opinión un poco más favorable, y unos resultados en taquilla que llevan a Warner camino de perder varias decenas de los millones invertidos. Los diagnósticos a posteriori siempre parecen muy fáciles, y del mismo modo que todo español de a pie esconde un entrenador de fútbol en su interior, cada friki lleva oculto su productor cinematográfico que saca a pasear oportunamente con cada nueva película.

Es por eso que a rebufo del estreno de la cinta del supergrupo ha surgido un pequeño clamor popular (en forma de change.org, que es, junto con el flame tuitero, la forma que toman hoy en día los clamores populares) para que se haga público el director’s cut de Zack Snyder de la Liga de la Justicia. Según esta escuela de pensamiento, el verdadero pecado original del film es esa mano de chapa y pintura final aportada por Joss Whedon, que parece ser responsable del cambio de tono de la película respecto a sus predecesoras El hombre de acero y Batman v. Superman. Y así, solo restaurando la visión original de Snyder se haría (no veo manera de esquivar el chiste fácil) justicia con el film. Frente a esa idea (en principio hasta loable, por lo que tiene de preservación de la obra de un auteur) cabe proponer otra alternativa, que es la que defiende este ensayo: la manera de salvar La Liga de la Justicia pasaría por extirpar todo el material de Snyder que sea posible y hacer un Whedon’s cut. Aunque acabásemos quedándonos con un cortometraje. A grandes males…

Es evidente que La Liga de la Justicia apuesta por un registro de mayor ligereza, que se traduce en un ritmo más ágil y a veces atropellado, menos grandilocuencia y pretenciosidad y bastante más humor. También es verdad que todo eso choca frontalmente no solo con las dos cintas anteriores, sino con buena parte de lo rodado por Snyder para esta: como ya ha resaltado buena parte de la crítica internacional, esas dos almas de la película, correspondientes a sus dos máximos artífices, no engarzan bien… y se nota. Pero si se elimina cuidadosamente la huella de Whedon del resultado final, lo que queda es (como no podía ser de otra forma) una prolongación en argumento, tono y estilo de Batman v. Superman. Y aquella era una película tan infame que para listar sus pecados no habría espacio suficiente en un artículo de esta web (y recuerden: estamos hablando de Jot Down). Es ese sustrato, que los sucesivos reshoots y reescrituras han sido incapaces de borrar, lo que impide que la película sea la aventura optimista e inspiradora que su otra mitad se esfuerza por ser.

Los apologetas de este universo cinematográfico de DC han expuesto hasta la saciedad que precisamente ahí residía la gran virtud de las películas previas: frente a las cintas livianas e intrascendentes de Marvel, sostienen, Warner-DC ha apostado por un tono «adulto», más «profundo» y «maduro». Faltan comillas en el teclado para expresar toda la ironía que puede despertar esa afirmación ante los resultados finales. De todos los problemas que plantea esa defensa, el principal estriba en confundir la oscuridad lumínica con oscuridad narrativa. Dicho de otro modo: quitarle dos focos al set no garantiza una narración compleja, sombría ni, por supuesto, profunda. Si a Batman v. Superman se le suman doscientos lumens, resulta que la película no deja de ser un team-up tebeístico de manual, donde dos superhéroes se calzan hostias mutuamente hasta que en las últimas páginas se alían contra un enemigo común: del mismo modo que si a Thor: Ragnarok se le baja el brillo a tope no se convierte en El séptimo sello.

Pero es que quizá ahí reside la clave: esta es una franquicia que no necesita oscuridad o existencialismo. A fin de cuentas, de lo que se trata es de reunir a un grupo de héroes bajo dos conceptos fundamentales: el de la esperanza que lleva Superman en el pentágono de su pecho y de la justicia que da nombre al equipo. Y ahí funcionan mal las paletas grisáceas. No en vano, entre los aciertos de Whedon está el reemplazar al músico Junkie XL por Danny Elfman: un compositor que, si bien no se encuentra en su mejor momento creativo, sí ha sabido entender que estos personajes funcionan mejor en su dimensión icónica. Por eso recupera su propio tema de Batman, compuesto para las cintas de Tim Burton, y también, aunque sea brevemente, algunos acordes del Superman de John Williams. De hecho, la mejor explicación posible de en qué consiste eso del tono superheroico no tiene plasmación en palabras sino en sonidos: escuchen del tirón The Helicopter Sequence de Williams como demostración práctica y emocional de lo que una película de (o con) Superman debería ser.

Y esto no ha de entenderse como una enmienda a las relecturas y deconstrucciones del género que se vienen llevando a cabo en las viñetas, sobre todo desde los años ochenta. Algo parecido le funcionó de maravilla a M. Night Shyamalan con la fascinante El protegido y, sin necesidad de irse fuera de la propia DC, Christopher Nolan abordó un enfoque «de madurez» para construir su imponente trilogía del Caballero Oscuro. Lo que pasa es que, como sucede a menudo con los grandes estudios, Warner Bros leyó aquel éxito de crítica y taquilla en términos absolutos y creyó que el tono solemne que había funcionado tan bien para aquel Batman sería una garantía de éxito aplicado a todo su plantel de personajes de tebeo. Pero ni Superman es el hombre murciélago ni Zack Snyder es Nolan. La mirada que sirve para un personaje no es apropiada para el otro, y sobre todo (y como siempre), es el talento tras la cámara el que acaba por marcar la diferencia. Por más que los rotulistas de los tráilers sigan intentando vendérnoslo como autor «visionario», el director de Sucker Punch solo tiene, en el mejor de los casos, una cierta habilidad para componer imágenes impactantes, pero sus dotes como contador de historias son nulas. Los planos de sus películas, aislados, pueden deslumbrar, pero a la hora de articularlos entre sí Snyder se da de bruces contra la dura realidad de la narrativa. Por eso la mejor parte de su Watchmen era el videoclip de los créditos iniciales al son de Bob Dylan, y por eso también las campañas promocionales de sus películas suelen prometer más de lo que ofrece luego el producto final.

¿Qué opciones se le abren al Universo DC a la vista de todo esto? Pues ante la improbabilidad de ver tanto ese «Snyder cut» que piden unos como el «Whedon cut» que se ha propuesto más arriba, lo que resulta evidente ante La Liga de la Justicia es que el golpe de timón ha llegado tarde y mal, pero también que era una medida necesaria. Sin entrar en lo puramente argumental (si harán un reboot total, si aprovecharán los presumibles viajes en el tiempo de la película de The Flash para hacer tabula rasa o si seguirán por la senda actual), la solución más interesante pasaría por consumar este cambio de tono en películas más acordes con el espíritu de optimismo que se asocia a los iconos del cómic: el mismo que emparenta directamente al Superman de Richard Donner con la Wonder Woman de Patty Jenkins. Y respaldar ese rumbo con una línea de producción clara (una visión creativa coherente y fuerte como la que Kevin Feige ha trazado en Marvel) y una serie de talentos incuestionables tras la cámara: el tipo de directores que de verdad tienen solvencia narrativa que aportar, y no solo una pose cool que pueda calar entre una parte del fandom. DC Cómics tiene miles de historias de las que puede nutrirse el medio cinematográfico, y a algunos de los personajes más icónicos de todos los tiempos; así que no hay excusa para no ofrecer a los espectadores un puñado de grandes películas. Y en estos tiempos que corren, no vendría mal un soplo de aire fresco en forma de justicia y esperanza. Aunque sea en una sala de cine.

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10 comentarios

  1. Herejía: el Batman de la trilogia de Nolan es una basura. Es un robocop vestido de negro. Son buenas peliculas, con sublimes villanos, en la que falla el personaje principal. Por eso nunca entiendo la reverencia que se le hace a estas peliculas de Nolan.
    Herejía2: cuanto más se parezcan a los cómics, mejor me parecen los superhéroes de las peliculas. Por eso creo que el Batman de Affleck es el mejor.
    …venga, a despotricar.

    • Antonio B

      Joder… Por fin alguien que piensa como yo!!!!
      Yo no lo habría expresado mejor.
      Estoy de acuerdo en TODO lo que dices.
      Creo que el problema es que cuando alguien quiere hundir una peli (por ejemplo, la competencia) contrata un par de críticas negativas y las difunde a lo loco.. y todos los demás críticos, en lugar de tener su propia crítica, solo saben seguir la corriente general para sentirse cultos y expertos en el tema.
      La narrativa de Nolan es basura.. y cuando saca las panorámicas de Gotham en las que aparece el Empire State: me da la alergia.
      BatFleck el mejor

    • ´David Cosos Castel

      Totalmente de acuerdo con Manu!
      Por cierto, ni las peliculas de la Dc son tan malas ni las de Marvel tan buenas.

    • Lo que más destacó de Batman v Superman fue precisamente la caracterización de Ben Affleck como el Batman de «El regreso del Caballero Oscuro». Que ya luego los guionistas no lograran dar con una motivación a la altura de la que se aprecia en la obra original (Superman, como agente del Gobierno, y Batman, como un renegado de la ley, garante de la justicia en una ciudad precisamente sin ley) es fallo de los guionistas (me niego a creer que fuera cosa de David S. Goyer).

    • De acuerdo contigo; narrativamente Nolan no és mejor (por lo demostrado en la trilogía del CO) que Snyder. Y Affleck, como Batman, mola.

  2. La Liga de La Justicia se la pegó precisamente por culpa de que el espectador sospechara que se la iban a volver a colar, como en Batman v Superman (caso de estudio de cómo estropear la adaptación de uno de los mejores cómics de todos los tiempos -The Dark Knight Returns- con un argumento más incoherente imposible).

    Coincido también con varios de tus argumentos, es más, yo añadiría que la competencia se ha tomado su tiempo para desarrollar los personajes y no introducirlos en apenas 15 min. (véase Flash o Aquaman). Pero, lo de alabar el trabajo de Danny Elfman en esta película…¿Realmente has oído la BSO? Es cierto que lo contrataron al final de la producción, y que no tuvo demasiado tiempo para desarrollar nada, pero no se puede destacar nada aquí de un tío que se ha cargado el trabajo ya desarrollado en El Hombre de Acero (el ejemplo perfecto de cómo una BSO impresionante puede hacer buena una película normalita) y Batman v Superman (de lo poco que se salvaba era la BSO) y que lo único que ha hecho es utilizar un copia-pega de otros autores. Lo de Elfman es indefendible.

    PD: Lo del cambio de tono, sinceramente, no lo veo (de lo de Batman haciendo chistes, mejor ni hablar). Muchísimo menos el corte de Joss Whedon. Yo creo que tanto Warner como DC deberían haberse dado cuenta hace tiempo que lo que falla es la coherencia de la historia (y las prisas por construir un universo cinematográfico unificado en sólo 3 películas)

  3. Tergiversador de Enredos

    Sueño con un mundo en el que la Marvel adquiere los derechos de Batman, y de esa forma puedo ignorar la vertiente superheróica de DC (Vértigo es otra cosa), pues, salvo por el hombre murciélago, no me interesa lo más mínimo.
    Por desgracia, para seguir disfrutando de mi adorado justiciero de la noche, tengo que soportar al soso de Superman, la sosa de Wonderwoman, al soso de Flash, y a todos los demás sosos que en mi mente se funden en la masa de sosa intrascendencia de la Distinguida Competencia.
    Ay, los sueños sueños son…

  4. Surfer

    esta pelicula de la liga es una bazofia ,una basura total,tantas cosas que se pueden criticar coincido con esta y muchas otras criticas aunque nose porque muchos dicen que lo unico bueno es flash y o wonder woman,ese flash es pesimo no es gracioso es un imbecil y con este traje robotico y feo,y la mujer maravilla sigue siendo la misma flaca que no recibe ni un golpe y nada le afecta,batman es lo unico que se salva un poco y eso por ben Affleck aunque en esta pelicula no sobresale en nada,pero bueno parece que los fanaticos no ven esto y la familia rusa no tiene sentido aparte que son los unicos seres humanos que salen,es absurdo aparecen estos invasores el cielo es rojo oscuro y no se ven los seres humanos corriendo ni autos ni policias nadaa!!! donde estan los seres humanos ,solo existe la liga ,o que planeta es ese ? que expliquen es la tierra o marte?

  5. Es que vamos a ver en pleno s.XXI, cualquier película que incluya al Superman, superheroe de los años 20, está condenada al fracaso. Encima nunca nadie se ha atrevido a mostrar un Superman más oscuro por lo que los guiones de sus películas siempre han sido lamentables.
    Exceptuando Wonder Woman, todas las películas de DC desde Nolan han sido lamentables. Y siempre ha habido potencial, y quizás eso es lo peor. Pensar lo que pudo ser Suicide Squad y la mierda que sacaron…solo La Torre Oscura me ha hecho sentir peor.

    El problema con la Warner es que se piensan que pueden replicar a Nolan, creando peliculones y blockbusters a la vez, pero muy probablemente ni Nolan sea ya capaz de volver hacerlo. Deberían decidir que quieren ser (sin auto-engañarse), quieren copiar el modelo Marvel y sacar pasta de cualquier tebeo? O quieren intentar hacer grandes películas que no llamen la atención de las masas? Porque parece que se quieren quedar en el medio, y no están llegando a ninguna parte.

  6. RavenJota

    ¿De verdad el problema es el tono? ¿Es que solo puede haber una fórmula para hacer cine con los superhéroes?

    Discrepo enormemente de esa idea. El problema de DC no ha sido siquiera apostar por un tono supuestamente más intimista y profundo que su competencia. Ha habido películas que se han enfocado así y han tenido éxito entre el público y la crítica (la mencionada trilogía de Nolan o la reciente Logan). ¿Cuál es entonces el gran problema de las películas de DC/Warner?

    A mí parecer, planificación desastrosa aparte, el gran problema es que todo el proyecto ha pivotado sobre un adolescente mental llamado Zack Snyder. Hablamos de un señor incapaz de llevar el drama, y que ya demostró en Watchmen que sus carencias respecto a guión, narrativa, ritmo y enfoque de las obras, son tan notables como sus fortalezas respecto a la estética, la atmósfera y la producción de videoclips.

    Tanto en MoS como en BvS nos encontramos con esos problemas. La primera nos presenta a un Superman que no es otra cosa que un trasunto de Jesucristo (sonrojante el salto desde la nave de Zod haciendo la cruz con los brazos), cuyo conflicto principal es potente, pero que no se consigue construir correctamente porque una de sus patas, la que corresponde a la fe en la humanidad que debería llevarse a través de los flashbacks con Costner (escenas aun más sonrojantes), no tiene discurso alguno.

    En BvS nos presenta la evolución de ese trasunto de Jesucristo, con el Hombre, representado por Batman, negando a Dios y matándolo. Pero lo hace rematadamente mal, pues en ningún momento hay un conflicto real entre ellos, sino que todo está orquestado por un Luthor cuyas motivaciones son ?¿?¿ Y así llegamos, a un giro en torno al nombre de la madre de ambos que, si bien se entiende en torno a esa narrativa, el film no se merece porque no sabe desarrollarla, quedando así como algo completamente ridículo.

    Y con todo esto lo que quiero decir es que si quieres dar a tus películas un tono serio y trascendente, las cosas que narras y el discurso que das deben serlo también. De nada me sirve que la pretendida transcendencia no sea otra cosa que Snyder dándole al slow motion en el guion para decirte «mira que idea tan poderosa tengo en mente». Hace muchos años que dejé atrás la adolescencia y esa pose de Shadow el Erizo, no me apetece recrearme en ella años después.

    PD: Sobre el Batman de Nolan solo digo que hay que tomarla como una historieta de Batman llevada al cine. Nolan emplea al personaje para dar vueltas en torno a la idea de Justicia/Venganza en su primera parte, y sobre la necesidad de un sistema complejo que provea justicia superior al individuo en la segunda. No le importa mucho Batman sino como hilo conductor de esas ideas, por lo que el personaje queda desdibujado.

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