Música

Canciones con historia: «Jesus’ Blood Never Failed Me Yet»

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Gavin Bryars en el Barbican en un tributo a Derek Bailey. Foto: andynew (CC).

Si nunca ha escuchado «Jesus’ Blood Never Failed Me Yet», le aconsejo que espere al final del artículo, porque sería una lástima que la escuche por primera vez de fondo mientras me lee a mí, vulgar juntaletras, cuando puede buscar la ocasión, el lugar y el estado emocional idóneos para vivir la experiencia como esta música lo merece.

¿Experiencia? ¿Momento idóneo? ¿Por qué le digo esto? Como ya sabrán quienes ya conocen esta pieza, la primera vez que uno entra en contacto con ella nunca se olvida. Dónde estabas cuando pasó tal o cual noticia, y dónde estabas cuando oíste por primera vez «Jesus’ Blood Never Failed Me Yet».  Yo la conocí siendo un adolescente, por pura casualidad, mientras oía la radio sin prestar mucha atención. El locutor se puso a hablar de esta pieza, aunque yo me andaba distraído con otras cosas y solo capté algún nombre suelto que soltaba como referencia; recuerdo que mencionaba a Philip Glass, compositor que no tiene nada que ver con esta obra, pero cuyo nombre fue lo único que me quedó registrado de la presentación.

De la radio empezó a emerger una voz frágil. Sonaba rara; era la voz de un anciano cantando, y de un anciano que no parecía estar en buen estado. Después, poco a poco, un acompañamiento orquestal la iba envolviendo. No había nada de particular en la parte orquestal, formada por armonías sencillas, repetitivas, carentes de vocación por la novedad. Pero la combinación con aquella voz sonaba muy poderosa, mágico. Todo estaba en aquella voz. Quedé completamente hipnotizado, porque nunca había escuchado nada igual. Y, la verdad, no he vuelto a escuchar nada igual después. Durante bastante tiempo estuve intentando localizar aquella pieza de la que no sabía ni el título. Primeramente la busqué bajo la errónea idea de que la había escrito Philip Glass, a quien mi inacabado proyecto de cerebro seguía señalando como autor porque era el único nombre que me había entrado en la sesera. Por supuesto, rebuscando entre la obra de Glass no la iba a encontrar en la vida, aunque sí me topé con otras obras suyas que, por lo general, me dejaban completamente indiferente (cosa que me sigue pasando hoy con su música). Pero como Glass ha sido muy prolífico, supuse que aquella misteriosa pieza estaba en algún disco perdido. Eso sí, no entendía cómo era posible que en ningún texto sobre el compositor la mencionasen: «Es lo mejor que Glass ha hecho en su vida y a nadie parece importarle un pimiento», me dije. Aún no tenía noticia de la existencia del verdadero autor, el compositor británico Gavin Bryars, a quien descubrí con el tiempo.

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21 comentarios

  1. Joaquín Briones

    Gracias

  2. Luis Rodriguez Alba

    Adoro esa esta canción, desde hace muchos años, la adoro !!!

    Me produce sensaciones parecidas https://youtu.be/G6oA2cOPipU

  3. jose fernandez

    Excelente el artículo y excelente la música.
    Solo decir que a mi modo de ver la letra hace referencia al vino
    Gracias

  4. ernesto garcia

    Me parece que no se cita en el artìculo, pero por justicia, y esperando que la memoria no me esté traicionando, me apetece decir que muy probablemente el locutor de la radio fuera Ramòn Trecet, que cuando saliò el disco tenìa un programa en RNE Radio 3 a las 3 de la tarde y que puso el disco durante bastante tiempo. Desde luego yo creo que fue gracias a él que conocì la canciòn y la mùsica de Bryars.
    Por cierto, que Ramòn despedìa el programa cada dìa repitiendo la misma frase, tan cierta hoy como entonces (siempre si la memoria no me falla):
    «Buscad la belleza, es lo ùnico que merece la pena en este asqueroso mundo»

  5. Héctor Amado

    Está claro que es una clara alusión/referencia al vino, que en el misterio de la eucaristía corresponde simbólicamente a la sangre de Cristo.
    Yo también la escuche por primera vez en la radio, y sí me acuerdo que fue en aquel espléndido programa que realizaba Ramón Trecet y que se denominaba Diálogos Tres. Y sí, también reparé que el autor era Gavin Bryars.
    Posiblemente Ramón citara a Philip Glas por analogía. Aquel fue uno de los mejores programas de música «alternativa» de la cadena, de hecho se mantuvo en antena desde 1986 hasta 2008.
    Extraordinario tema este de Gavin Bryars, por cierto. Excelente artículo.

  6. Recuerdo perfectamente la primera vez que la escuché. Por sorpresa en la danza. Gracias, es un recuerdo imborrable.

  7. Gracias Ramón,
    La musica te la debo a ti….y a Radio3

  8. jose fernandez

    Gran musica y excelente artículo.
    Solo decir que en mi opinión la letra se refiere al vino

  9. Pablo Díez

    Coincido con Ernesto y Héctor. Yo también conocí ese tema y ese compositor gracias a Ramón Trecet y su fantástico programa. Aún tengo en el desván unas cuantas cassettes con las canciones que grababa de aquellos programas. Canciones que no se escuchaban en ningún otro sitio. Enhorabuena por el artículo.

  10. Maestro Ciruela

    Hacía casi 25 años que no escuchaba esta pieza de la que no sabía nada antes de grabarla en una de las viejas cintas de casette allá a por los 90, creo que en el 93 o 94. También yo la descubrí entonces a través de Radio3 aunque juraría que a pesar de no perderme ningún espacio de Trecet (Diálogos Tres) fue con Diego Manrique y su «El Ambigú» como conseguí su grabación. La escuché muchísimo durante meses sin poder explicarme el tremendo influjo que ejercía sobre mí que por esa época estaba atravesando un calvario personal, llevándome al llanto casi siempre que la escuchaba, motivo por el que tuve que obligarme a dejarla fuera de mi vida. El caso fue que extravié esa dichosa cinta y es la primera vez que después de más de veinte años, he podido volverla a escuchar ya que nadie, antes ni después, pudo darme razón de qué se trataba cuando les decía que era «algo sobre la sangre de Cristo y que la cantaba un viejo vagabundo de Londres» Creo que ahora podré disfrutarla sin dolor aunque siempre sentiré melancolía con su escucha.

  11. Qué belleza en su simplicidad y monotonía! Es la primera vez que la escucho. Que sorprendente e imprevisible es este «asqueroso mundo». Muchas gracias a JD y al autor.

  12. Yo, aunque también escuchaba todos los días después de comer el programa de Trecet, estoy seguro de que también la escuché por primera vez con Diego Manrique. No mucho después compré el CD, la versión larga con Tom Waits.
    Recuerdo una noche que lo escuché con mis amigos, que no lo habían oído nunca. Lo nunca visto, ni oído, pura magia. Delante de la chimenea, todos callados, durante una hora, sin comentarios, sin risas, solo la el fuego, la música.., y la voz.

  13. Salva Redón

    Fue con Diego Manrique en El Ambigú como conocí esta subyugante pieza. Ignoro si Trecet también la puso en su programa. Escuchaba a ambos casi a diario. Qué grandes.

  14. Fue Ramón Trecet, si. Tengo un recuerdo nítido y preciso del momento en que la pinchó, tanto de sus comentarios como de la música en si.

    Aquella melodía se quedó grabada como un símbolo de un profundo desamparo.No la volví escuchar, ni quise, aunque me acordaba mucho de ella

    Hoy, cuando la vida y los años me hacen sentir ese desamparo, aparece éste artículo y pincho en el link de youtube y…

  15. Yo compré el cd de Bryars en un rastrillo, lo escuché y ya no me pude quitar la estrofa de encima. Muchas veces me sorprendo silbándola. Era un enigma que ahora tiene explicación.
    A todos los nostálgicos de Diálogos tres, echad un oído a un podcast: perpetuum mobile…

  16. Andres Caceres

    Muchas gracias por señalar este casual mantra tan magnético.
    Mi mente ya estaba ajustando escalas y armonías cuando empieza a entrar el acompañamiento.
    Es la sensación de «todo encaja» y «nada es lo esperado» la que hace, junto con la historia, reflexionar sobre cada vida vivida. Sin belleza, sea cual sea, la vida es solo una espera, y la espera es angustia. Incluso la letra transmite el mensaje que uno construye oyéndola…y es que «todo encaja» aunque sea casual.

  17. Maestro Ciruela

    Cabe la posibilidad de que ambos, Trecet y Manrique pusieran el tema en sus respectivos espacios. Sé que mi grabación fue de «El Ambigú» porque la cinta estaba dedicada exclusivamente a piezas incluidas en él. Lo que no entiendo es por qué no consigo asociar esta composición con el programa de Ramón Trecet aunque ya sé que el estilo encajaba en «Diálogos Tres». Y que conste que no estoy negando que Ramón lo pinchara, solo que no consigo recordarlo. Misterios de la memoria selectiva…

  18. El artículo es correcto en cuanto a la genesis de la version original de la composición editada en LP en 1975, que fue el primer volumen de la serie Obscure de EG Records que dirigió Brian Eno. Tiene que serlo porque básicamente calca la historia que cuenta el propio David Bryars en las notas del CD de 1993.

    Acotemos que Gavin Bryars inauguró la serie Obscure porque en aquellos tiempos Brian Eno llegó a estar obsesionado con él hasta el punto de llegar a llevar el mismo peinado. Por entonces ambos tenían pelo.

    La participación de Tom Waits se debe a que era propietario y forofo del LP original y se lo perdieron en una mudanza. Hizo lo que pudo por conseguirlo y llegó a ponerse en contacto con Gavin Bryars por si aún tenía algún ejemplar. No consiguió el disco pero sí impulsó la grabación del CD, siendo en ese sentido mucho más que un cantante invitado.

    Poseo tanto el LP como el CD y tras muchas escuchas puedo decir que el LP está decompensado en el sentido de que The Sinking of the Titanic, que da título
    al disco y ocupa la Cara A empequeñece al Jesus Blood.

    Jesus Blood realmente mejora en la version extensa, que va funcionando por acumulación y es apabullante al final con el vagabundo, el vozarrón de Tom Waits y el tutti de la orquesta.

    Encuentro muy plausible el comentario de jose fernandez.

  19. Jorge Garcia

    Muchísimas gracias por el magnífico artículo. Hace un rato escuché la canción y pude notar una inocencia infantil en la voz, la inocencia de un hombre que llegó a un nivel superior de entendimiento, a una sabiduría que sólo nosotros podemos llegar dentro de muchos y muchos años de llanto, arrugas y canas, como en «Narciso y Goldmundo» de Hesse. Por cierto, la canción me recordó al disco de Earth «The Bees Made Honey in the Lion’s Skull» y en especial a «Lift Your Skinny Fists Like Antennas to Heaven» de Godspeed! You Black Emperor . Por cierto, parece que a Bowie también. https://www.rollingstone.com/music/news/david-bowies-ipod-chinese-folk-rufus-wainwright-steve-reich-20100125

  20. Manrique y Trecet, los dos a la vez ponían la versión CD de esta maravilla musical, que subyuga a tanta buena gente. En nuestra atea casa suena siempre en la cena del 24-D.

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