Cine y TV

Parpadeo: la pantalla sobrenatural

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Metrópolis (1927). Imagen: Universum Film (UFA).

El protagonista de la novela Flicker («Parpadeo») se llama Max Castle. Es un cineasta maldito en el sentido más literal de la palabra, porque se ha atrevido a filmar aquello que no se debe mostrar. La elección de este nombre no es por casualidad. El autor del libro, Theodore Roszak, utiliza para su héroe el mismo apellido que el de aquel director que divirtió al público con películas de terror de serie B aderezadas con trucos escénicos muy parecidos a los de las antiguas atracciones de feria. Años antes de que las ambulancias llegaran a recoger a la gente que salía con ataques de pánico de El exorcista, el pícaro William Castle ya situaba coches fúnebres y actrices disfrazadas de enfermeras cerca de los cines donde se proyectaban sus películas. En los pases de Macabre obligaba a firmar a los espectadores una «póliza de seguros» valorada en mil dólares, por si durante la proyección «fallecían de miedo».

Cuando estrenó House on Haunted Hill, gastó parte del dinero de la producción en la publicidad del efecto «Emergo». No era otra cosa que un muñeco de plástico fosforescente con forma de esqueleto que volaba por el patio de butacas mientras el público reía y gritaba. En 1959 lanzó el sistema «Percepto» para Escalofrío; de nuevo, con Vincent Price en el papel protagonista. El actor daba vida a un médico que experimenta con LSD y descubre que el miedo genera una reacción orgánica, un gusano gigantesco en el interior de la médula espinal. Como en una película barata y anticipada de David Cronenberg, Price extirpa el cuerpo extraño y en ese momento, cuando el bicho salía en pantalla, los operadores de los cines debían pulsar pequeñas descargas eléctricas en las butacas.

Pero, además de los sustos, Castle echó mano de un recurso antiguo del cine y la pintura: las imágenes conocidas como «subliminales». El director las hizo suyas, como si las acabara de haber descubierto, convertidas en el sistema patentado «Psychorama», que no consistía en otra cosa que insertar cartoons de monstruos y mensajes amenazadores de una fracción de segundo a lo largo del metraje. El ojo no las veía claramente, pero captaba su presencia y sentía cierta molestia ante lo que acababa de ver, pero sin verlo del todo. Este es el tráiler de Terror in The Haunted House, editado para que se puedan descubrir esas imágenes coladas a gran velocidad:

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3 comentarios

  1. Leí el libro este verano y lo disfruté mucho, ya en tiempos de mis estudios en la Facultad pensé que había una buena historia de misterio detrás de los inicios del cine y los primeros visionarios primitivos como Meliés…
    Gracias por el interesante artículo, como siempre un placer leerte, Grace

  2. Pingback: Papeles mojados: desaparecer bajo el agua, resurgir en los libros – El Sol Revista de Prensa

  3. Cao Wen Toh

    Luis Buñuel rasgando el ojo de una mujer es la imagen que me «arrebató» la infancia en algún recóndito programa de la segunda cadena de TVE. Ahora mismo me pongo a buscar el libro.

    https://www.youtube.com/watch?v=7ewWOHHcc_s

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