Que por qué no desembarcan en Túnez, preguntan

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La costa italiana vista al amanecer y desde la cubierta del Bourbon Argos (MSF). Foto: Karlos Zurutuza.

La migración a través del Mediterráneo es un tema demasiado serio y complejo como para intentar abordarlo a golpe de tuit. Tenemos que hacer y hacernos preguntas, sí, pero también intentar buscar respuestas más allá de eslóganes interesados y clichés que solo añaden confusión. 

¿Qué es la flota de rescate humanitario?

Es un combinado de buques fletados por diferentes ONG para acometer labores de búsqueda y rescate en el Mediterráneo central. Desde que levaran anclas, allá por 2015, diversas organizaciones como Médicos Sin Fronteras, Save the Children, MOAS, Salvamento Marítimo Humanitario, Proactiva Open Arms o CADUS, entre otros, han sumado fuerzas en el mar. De los aproximadamente doce barcos que llegaron a simultanear dichas labores en sus mejores momentos, las cada vez mayores cortapisas por parte de los gobiernos europeos (cierre de puertos, requisamiento de barcos, procesos judiciales…) han reducido su número a dos o tres operando en la zona.

¿Pueden los barcos de la flota de rescate entrar en aguas jurisdiccionales libias?

No. Tanto ellos como los barcos de las diferentes armadas europeas navegan por la llamada «zona de búsqueda y rescate», una franja de entre 12 y 24 millas náuticas frente a la costa de Libia. Patrullar en sus aguas significaría violar su soberanía territorial.

¿Qué diferencia hay entre un migrante y un refugiado?

Los migrantes económicos son personas que han salido de su país en busca de oportunidades laborales. En ocasiones, provienen de países en pobreza extrema y pueden llegar a jugarse la vida para entrar en un país con el fin de trabajar. Los refugiados son personas que huyen de conflictos armados, violencia o persecución y se ven por ello obligados a cruzar la frontera de su país en busca de seguridad.

¿Por qué llega tanta gente desde Libia de repente?

No tan de repente. Durante la segunda mitad del siglo XX, decenas de miles de migrantes y refugiados comenzaron a partir hacia Italia en precarias embarcaciones mientras los oficiales libios miraban hacia otro lado. Gadafi era plenamente consciente de la preocupación que dicho tráfico suscitaba entre los antiguos amos de Libia y sus vecinos. Fue en 2004 cuando empezó a firmar acuerdos con diversos Estados europeos para controlar el flujo migratorio. En junio de 2009 firmó un acuerdo con Roma que consistía en operar patrullas navales conjuntas y permitía la entrega a Libia, sin responsabilidad alguna, de todo individuo capturado camino de Italia. Aquella política de «devoluciones en caliente» se demostró altamente efectiva: el número de africanos intentando acceder de forma ilegal al continente cayó un 75 %. A finales del mismo año, Gadafi firmó un nuevo acuerdo que incluía la construcción de campos de internamiento y torres de vigilancia en las playas. Durante un discurso en 2010, en una cena con ochocientos invitados organizada por su antiguo amigo y aliado, Silvio Berlusconi, Gadafi pidió cinco mil millones de euros al año a cambio de cerrar su país y su costa a refugiados y migrantes. El acuerdo no llegó a materializarse por el linchamiento de Gadafi y, a día de hoy, Europa no puede sentarse en la mesa con un líder que pueda cerrar los puertos.

Un «gomón» avistado en la zona de búsqueda y rescate frente a las costas de Libia. Foto: Karlos Zurutuza.

¿Qué pasa en Libia?

Desde el levantamiento de 2011 que acabó con el régimen de Gadafi en el país, dos gobiernos (uno en el este y otro en el oeste) apoyados en una miríada de milicias y apadrinados por potencias extranjeras se disputan el control del país.

Actualmente, cada ciudad libia cuenta con su propio consejo local, sus propias fuerzas armadas y, en el caso de las localidades costeras, sus propios guardacostas. La atomización del poder acarrea una falta de seguridad que es, a día de hoy, una de las dos principales preocupaciones de los libios (la otra es la crisis económica). En el caso de los migrantes, estos quedan abocados a un estado de plena indefensión.

¿Qué es eso del triángulo de Lampedusa?

Las ciudades costeras de Zuwara y Misrata son, junto con la pequeña isla italiana, los hitos geográficos del principal foco de migración hacia Europa. Es precisamente en este lugar en el que se produce el flujo de personas hacia Europa a través del Mediterráneo.

¿Por qué llega la mayoría de los migrantes desde Libia si es un país tan peligroso?

La historia de Libia está repleta de episodios que hablan del traslado de personas, de forma tanto voluntaria como forzada, a Europa y América. Desde la Edad Media hasta bien entrado el siglo XIX, los puertos de Trípoli y Bengasi fueron destino final para caravanas de esclavos procedentes del interior de África; rutas mercantiles que se institucionalizaron durante los cuatro siglos de dominación otomana. Las rutas migratorias siguen vigentes porque las mafias del tráfico operan a su antojo en un país que carece de un Gobierno central que pueda garantizar la seguridad de locales y foráneos. Esto convierte a este rincón del Magreb en un lugar sin ley.

¿Por qué no se deja todo en manos de los guardacostas libios?

A finales de octubre de 2016, ochenta y nueve cadetes y oficiales libios constituyeron la primera remesa en recibir entrenamiento en el marco de la llamada Operación Sophia, la misión naval conjunta de la UE para combatir el tráfico de seres humanos y armas en el Mediterráneo central. El entrenamiento de los guardacostas libios, aún en vigor, es uno de los puntos más controvertidos, máxime tras los cada vez más numerosos incidentes entre la flota libia y ONG que participan en misiones de búsqueda y rescate. Organismos como la Misión de las Naciones Unidas para Libia aseguran tener «pruebas concluyentes» de que miembros de las instituciones del Estado y algunos funcionarios locales participan en el contrabando y el tráfico de personas. La ONG alemana Sea Watch incluso llegó a pedir a la UE que «reconsiderara» su proyecto de formación de los guardamarinas tras un dramático incidente en octubre de 2016. Según la ONG, una patrullera libia interceptó entonces una patera y golpeó con palos a sus ocupantes mientras impedía el rescate por parte de la ONG. Se calcula que más de treinta individuos perdieron la vida durante aquel incidente.

¿Por qué no desembarcan en Túnez?

El hecho de que los propios tunecinos estén saltando a pateras desde su costa es un ejemplo bastante ilustrativo de la situación que atraviesa el país. Túnez no tiene recursos ni para los de fuera ni para los de casa. Por otra parte, desembarcar a los migrantes en esta costa significaría enquistar más el problema dado que, antes o después, la mayoría de ellos retomarían el camino hacia Libia.

Dibujando en la cubierta del Dignity 1. Foto: Karlos Zurutuza.

¿Contribuyen las ONG de rescate a una precarización de las pateras?

Hasta la llegada de la flota de rescate humanitario en 2015, la mayoría de las pateras trataban de tocar tierra en Lampedusa, Malta o Sicilia, por lo que tenían más combustible y no iban tan atestadas. La presencia de los barcos de rescate se ha convertido en la excusa de los traficantes de personas para reducir el combustible y cargar aún más sus embarcaciones. Ya no se trata de llegar a tierra, sino de avistar lo que llaman «el gran barco». Así, las pateras fletadas por los traficantes han sido cada vez más precarias durante los últimos años: menos combustible y mucha más gente a bordo.

¿Favorecen las ONG de rescate la inmigración ilegal? 

Los datos dicen que no. En 2013, cuando la envergadura de la crisis migratoria en Libia empezaba a preocupar a sus vecinos del norte, Italia desplegó un operativo de patrullas fronterizas y misiones de búsqueda y rescate bajo el paraguas de un programa nacional al que se llamó Operación Mare Nostrum. El elevado coste político unido a las dificultades de Roma para financiar en solitario la operación llevaron a la suspensión de la misma, en octubre de 2014. Organizaciones como Amnistía Internacional situaban en 70 474 el número de refugiados y migrantes que llegaron a Italia durante los primeros seis meses de 2015, aproximadamente 10 000 más que durante el mismo periodo en 2014, cuando Mare Nostrum seguía aún activo. Según la Organización Internacional para las Migraciones, el número de muertos en el mar se multiplicó por treinta en tan solo un año. Más que de un «efecto llamada» se trata de un «efecto huida». O lo que es lo mismo: eliminar la flota de rescate no significa reducir el número de los que intentan cruzar el Mediterráneo, sino elevar el de los muertos.

¿Qué pasa con los migrantes cuando desembarcan en Italia?

Se los traslada a un centro de acogida donde se les aplica el protocolo de inmigración correspondiente según la nacionalidad de cada uno. Los que no son repatriados de forma automática reciben un documento en el que consta la fecha de entrada en el país y en el que se explicita que no pueden trabajar durante los primeros dos años, lo que les condena a la mendicidad o la delincuencia. También sucede que muchos de los migrantes se escapan de los campos de tránsito y acogida, casi siempre para reunirse con sus familiares que viven en otros países. Lo hacen viajando clandestinamente por bosques y carreteras, o en trenes, a menudo con cierta connivencia por parte de las autoridades locales que no parecen tener objeción cuando los migrantes se dirigen fuera de sus fronteras.

¿Por qué llegan a España oleadas ocasionales de pateras desde Marruecos?

Es un instrumento de presión por parte de Rabat, sea para conseguir más dinero o prebendas de Madrid, o para denunciar gestos políticos españoles que perjudiquen (caso del Sahara Occidental). El rey Mohamed VI tiene un control férreo de la inmigración irregular a través de sus costas muy parecido al de Gadafi en su día, o al del actual presidente turco, Recep Tayip Erdogan. Los datos hablan por sí solos: del 1 de enero al 31 de julio entraron desde Marruecos 13 326 inmigrantes a bordo de 465 embarcaciones, 8 975 menos que los que llegaron durante el mismo periodo de 2018. También descendió el número en las vallas de Ceuta y Melilla.

¿Por qué tenemos que asumir nosotros el grueso de la crisis migratoria?

Lo cierto es que los llamados «países ricos» solo acogen el 16 % de las personas refugiadas en todo el mundo mientras que Bangladesh, Chad, RD Congo, Etiopía, Ruanda, Sudán del Sur, Sudán, Tanzania, Uganda y Yemen reciben al 33%. Combinados apenas suman el 1,25% del PIB mundial. Líbano es, junto con Jordania, el país con la concentración per cápita más alta de todo el mundo (uno de cada cuatro habitantes).

La brigada de Los Enmascarados, que luchaba contra el tráfico de personas, opera ahora en la frontera con Túnez. Foto: Karlos Zurutuza.

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5 comentarios

  1. Y posibles soluciones?

  2. Grego

    Se dice que los problemas complejos no pueden tener soluciones simples.
    El problema de fondo que yo veo es que la causa principal de las emigraciones suele ser la falta de oportunidades de supervivencia, ya sea por motivos económicos o por bélicos.
    Cuando se deje de explotar sin escrúpulos al tercer mundo y este deje de pertenecer a esta deplorable definición, se reducirá notablemente el fenómeno de la emigración, pues la gente no se va de su tierra ni se desarraiga de sus orígenes por capricho, sino por pura y simple supervivencia.
    Hasta tanto se coge el toro por los cuernos, si es que algún día hay voluntad tal de hacerlo, habrá que auxiliar de alguna manera a las personas antes de dejarlos morir impunemente mirando hacia otro lado.
    A lo largo de la historia siempre se han producido emigraciones y estas han llegado a formar parte de nosotros y de nuestra evolución. No sé porque ahora están tan demonizadas, cuando en Europa, especialmente el sur de ella, ha sido un fenómeno muy común hasta épocas muy recientes. ¿Quien no tiene algún pariente que haya emigrado?
    «No pidas a quien pidió ni sirvas a quien sirvió»

  3. Ben Amí

    «Bangladesh, Chad, RD Congo, Etiopía, Ruanda, Sudán del Sur, Sudán, Tanzania, Uganda y Yemen reciben al 33%»
    Muy cierto, deben ser más prósperos que Túnez. Al igual que Turquía, Líbano y Jordania

    «Túnez no tiene recursos ni para los de fuera ni para los de casa.»
    Sustituyendo España por Túnez, te lo suscribe Santi Abascal.

    Recensión: el artículo presenta algunos datos y razonamientos interesantes pero fracasa en ofrecer la respuesta que parecía tan obvia en el título. Es de agradecer la ausencia de especulaciones sobre el concepto de «puerto seguro» en el derecho marítimo internacional y los tratados que Túnez haya o no firmado.

  4. Decir que Tunez no es un puerto seguro es una falacia. Aparte de lo que comenta Ben Ami, ««Bangladesh, Chad, RD Congo, Etiopía, Ruanda, Sudán del Sur, Sudán, Tanzania, Uganda y Yemen reciben al 33%». Muy cierto, deben ser más prósperos que Túnez. Al igual que Turquía, Líbano y Jordania», Tunez es el segundo pais del Africa continental con un Indice de desarollo humano mas elevado, el 3er pais del Afdrica continental con mayor PIB per capita, ademas de ser considerado como el único país sinceramente democrático del Mundo Árabe (https://freedomhouse.org/report/freedom-world/2015/tunisia , https://www.economist.com/briefing/2014/08/14/tethered-by-history).
    Pais con redes de autopistas, de ferrocarril, 30 aeropuertos, recursos naturales propios, un 60% de terreno que permite la agricultura; esperanza de vida de 79,9 anos, indices de criminalidad mas bajos que en Australia, N. Zelanda, Belgica, Italia (https://es.numbeo.com/criminalidad/clasificaciones-por-pa%C3%ADs).

    Total, que el articulo esta bien, pero en relacion al titular, no puedes simplemente decir que «Túnez no tiene recursos ni para los de fuera ni para los de casa» sin dar ni datos ni argumentarlo.

    La principal conclusion que yo saco es que acabar con Gadafi y el estado libio ha sido como pegarnos un tiro en el pie a nosotros mismos.

    Y mi opinion en lo referente a la inmigracion es que se usa unicamente de forma politica, no hay nadie haciendo nada para frenar la inmigracion, ya sea combatiendola desde sus raices (erradicar el tercermundismo) o de cualquier otra forma, y ademas que se usa de forma propagandistica, dando una vision fatalista y muy deficiente de los inmigrantes que vienen, lo cual sera verdad en muchos casos, pero la idea que se tiene de esas gentes esta muy alejada de la realidad. Toda esa gente tiene su telefono movil, sus cosas, han pagado sus miles de euros por atravesar africa y ser transportados en barco, y sobre todo, que la situacion en europa ya no es la que era antes. Asi que la unica solucion es abordar el problema con toda su seriedad, sin hacer politica de ello, y trabajar para solucionarlo.

  5. Creo que la UE tendría que ser más solidaria con España e Italia, las dos costas más próximas al Africa y asumirse la gestión de aquellos casos más dramáticos como bien lo dice su constitución. Transferir un mínimo porcentaje de emigrantes en cada país de «buena voluntad» de la unión, no representaría jamás ese peligro absurdo -la substitución racial, la invasión-, del cual la derecha se hace portavoz. Antes que nada es un problema de humanidad, humanidad que tendrían que mostrar y aplicar los más poderosos. Pero son tiempos difíciles los actuales, con políticas patrioteras y egoístas.

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