
El 14 de agosto de 2013 Mahmoud Abu Zeid fue uno de los pocos reporteros que no dudaron en jugarse el pellejo. En aquel lugar y en aquel momento, a diferencia de reportajes como este, no se escribía sentado desde casa, sino que la información exigía acudir a ella. Los partidarios de los Hermanos Musulmanes llevaban cerca de mes y medio acampados en la plaza de Rabaa al Adaweya de El Cairo, en protesta por el golpe de Estado del mariscal Abdulfatah al Sisi, que había desalojado del poder a Mohamed Morsi, el primer presidente egipcio elegido democráticamente en las urnas. Que el mismo ejército sublevado desalojara a los islamistas por la fuerza era cuestión de tiempo. Los periodistas esperábamos el susto, pero solo quien estuviera dentro —junto a los acampados— a la llegada de las fuerzas de seguridad, se llevaría la instantánea que después competiría por convertirse en la imagen del año. Mahmoud, también conocido como Shawkan, era parte de la tribu de fotógrafos que convivieron semanas con los manifestantes para ganarse su confianza. Hasta que al amanecer de ese 14 de agosto ocurrió lo que todo el mundo temía. Soldados y policías irrumpieron sin compasión. Y Shawkan estaba allí para fotografiarlo. Quienes acudimos un par de horas más tarde vimos cadáveres y cientos de heridos huyendo desconcertados ante la amenaza invisible de los francotiradores, pero el cerco militar impedía ya presenciar en primera persona las atrocidades del régimen. Cerca de 1000 personas murieron en apenas unas horas en los escasos metros que circundan la plaza de Rabaa. Ninguno de los responsables ha pagado por ello y, sin embargo, Shawkan fue juzgado por estar allí, acusado de delitos de asesinato, pertenencia a un grupo terrorista o incitación a infringir la ley. Fue condenado a cinco años de cárcel. La fiscalía había pedido pena de muerte.
Antes de meterlo en prisión, la policía le propinó una buena paliza. El fotógrafo tiene ahora treinta y un años, de los que los últimos cinco se le han esfumado en prisión preventiva. Enfermo de hepatitis C, su caso se convirtió en un símbolo de la lucha por la libertad en Egipto. Pero las constantes peticiones de las organizaciones de derechos humanos tienen en este país un efecto absolutamente inocuo. La comunidad internacional tampoco ha elevado en exceso la presión, aunque durante su cautiverio fuera galardonado con premios como el Guillermo Cano por la Libertad de Prensa, que entrega la Unesco. Tras años de retrasos, finalmente la sentencia se conoció en septiembre del año pasado. El joven ya debería estar libre por haber descontado la pena, pero en el momento de escribir estas líneas las autoridades siguen alegando problemas burocráticos por los que no permiten su excarcelación. En el proceso se juzgaban junto a él a más de setecientas personas, incluida la cúpula mayor de los Hermanos Musulmanes. El juez repartió alegremente setenta y cinco penas de muerte, por ejemplo al expresidente Morsi, y otras tantas decenas de cadenas perpetuas. Según Reporteros Sin Fronteras (RSF), «para el gobierno de Egipto, como para otros de la región, la lucha contra el terrorismo se ha convertido en un as bajo la manga que le ha permitido reforzar el arsenal legislativo con el que reprime a los periodistas. Todos los medios de comunicación y periodistas independientes pueden ser acusados de terrorismo».
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El presidente Sissi. Habría que matarlo de la manera más cruel que exista. Ne gustaría verle suplicando . Asesino cobarde …
…y el mundo entero, incluidas Europa y España, callando ante el golpe de estado, porque seguro segurito que era mucho muchísimo mejor que no tener a unos islamistas radicales y altamente peligrosos en el Gobierno. ¿Los muertos, los encarcelados, los apaleados? Nada, fruslerías al lado del inmenso y violento peligro que suponían los islamistas.
Terrible lo de los periodistas y la represión en tarhir, pero
¿los hermanos musulmanes que murieron en esa plaza que «democracia» estaban defendiendo?
, la de las mujeres, los gays , los ateos , los cristianos, los anarquistas, la libertad de culto , la libertad de prensa, la libertad de decir, pensar, politicas?
Que estaban haciendo los HM cuando el pais se estaba cayendo a pedazos ?
Estaban discutiendo en el parlamento, el bikini en las playas, el acceso a pornografia el ateismo, la opera de aida en que hay mujeres con poca ropa, cubrir las piramides de egipto con cera, la rinoplastia.
Hay que poner en perspectiva, lo que nosotros conocemos como democracia es un insignificante barniz en egipto, lo demas comparar al sisi con mursi con mubarak es como comparar la gripe con la diarrea.
El la misma base la que no tiene arreglo, en encuestas en paises arabes la mayoria dice que esta de acuerdo con la democracia, luego preguntas por la sharia y derechos civiles y da escalofríos ver el resultado.
Lo de egipto nunca iba a salir bien, partiendo de una sociedad represiva esclava de una ideologia totalitaria, apoyada por la amplisima mayoria de población.
Es que es oír lo de la primavera árabe, la caída de los dictadores y lo que los sustituía y empezar a descojonarme.
Estaban oprimidos por sátrapas sanguinarios. Pero no se preocupen que en su lugar vamos a poner una teocracia maravillosa. O un régimen tribal estupendo. Ya verán que bien.
Este tio, sabe muchisimo mas que yo, pero decir que la primavera arabe hizo de oriente medio un lugar floreciente me parece una señora frivolidad. Hasta donde yo sé, y ruego que alguien me lo aclare si me equivoco, los hermanos musulmanes no estan muy a favor de los derechos de las mujeres, la libertad religiosa o la laicidad del estado. Hasta donde yo se, Morsi era un «moderado» que dependía de ellos y que estaba tramitando una ley para blindarse politicamente.
No se, es que de verdad, o este tio sabe algo que los demas ignoramos, o ha cometido una acojonante frivolidad en un articulo supuestamente serio.
Voy a leer ahora los comentarios, aunque por lo poco que he visto en el que tengo encima (kilgore) la opinión es generalizada.
Es lo que tiene la democracia, que a veces gana quien no te gusta, aquí en España tenemos habitualmente a esbirros de la banca o a sectarios del Opus Dei en el gobierno, y aunque sus métodos para llegar al poder estén parcialmente ligados a la corrupción y a la ignorancia, no se nos ocurre echarlos mediante un golpe y poner a unos militares a gobernar; tenemos la esperanza de que mediante elecciones vayamos mejorando. Al impedir gobernar a los HHMM, impedirles cometer errores, se anulan las alternativas, tan solo queda espacio para el radicalismo y la confrontación civil.