Arte y Letras Cómics Sociedad

Los hombres que odiaban las vaginas

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Detalle de la cubierta de Obscenidad, de Rokudenashiko.

Cualquier cosa que venga de Japón, por estrafalaria y contradictoria que nos parezca, ha dejado de sorprendernos. Se ha convertido, como lo fueran los Estados Unidos el pasado siglo, en la «tierra del todo vale». En el país del sol naciente Occidente y Oriente chocan de formas inimaginables: por un lado se dice que los japoneses admiran el sistema capitalista y su gusto por el ocio, la cultura pop y la modernidad. Por el otro, que han llevado esto al extremo, lo han sobrepasado y han vuelto para contárnoslo.

Para unir Japón, penes, vaginas y cárceles vamos a tener que centrarnos en la figura de Megumi Igarashi (Shizouka, 1972) y su alter ego, Rokudenashiko (una palabra que significa algo así como «inútil»). Por sí misma, Igarashi es una artista plástica y autora manga que ha pasado su vida fascinada por la doble moral de su país. Lo que no sabía es que en 2014 sería encarcelada por su arte, que sería denominado «obsceno». De ahí que el manga autobiográfico que publica la editorial Astiberri en castellano se titule, precisamente, Obscenidad. La narración de estas páginas pone de relieve la misoginia y el doble rasero que la cultura japonesa tiene para con sus mujeres.

La definición oficial de «obsceno» nos dice que se trata de algo «ofensivo al pudor o la moral sexual» (Real Academia Española); esto por sí mismo podría aplicarse a la pornografía, ya sea explícita o no, y a cualquier cosa relacionada con el sexo que sea capaz de ofender la moralidad de alguien. Algo sencillo en estos tiempos. El problema viene cuando lo «ofensivo» del trabajo de esta artista es que expone los genitales femeninos como obras de arte. Tras una educación típica japonesa, la artista Rokudenashiko se dio cuenta del tabú que supone en Japón hablar de las partes íntimas femeninas, censurando palabras como manko, que viene a significar «chichi». Tal y como nos narra en las páginas de su manga Obscenidad, esta censura del lenguaje para algo que todas las mujeres tienen resultaba dolorosa. Y la mejor manera de combatir el dolor es con la belleza. Por eso Rokudenashiko centró sus esfuerzos en realizar obras de arte con forma de manko. Y tuvo lo peor que una persona que pone el dedo en alguna llaga moral o social puede tener: éxito.

A través de una campaña de financiación colectiva la artista creó una enorme barca con forma de manko y la utilizó en el agua, la compartió con sus mecenas y les dio a todos, como recompensa, un archivo digital de su vagina escaneada para que cada uno pudiera hacer objetos graciosos y artísticos con ello. Ese fue el principio del calvario. La artista fue encarcelada ese mismo año por «obscenidad» y difusión de pornografía. En Japón los genitales deben estar pixelados en todo momento en las películas pornográficas, y la divulgación de un archivo digital de una vagina escaneada puede llegar a considerarse difusión ilegal de pornografía. Tal y como narra de forma satírica en el cómic, la policía registró su casa, incautó todo el material artístico relacionado con su vagina y detuvo a la artista, encerrándola durante más de un mes en una prisión estatal.

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8 comentarios

  1. ¿No sería más adecuado el término ‘vulva’? (En la mayoría de los casos)

  2. Buen artículo, muchas gracias!

  3. Solo una corrección al autor. Dice reiteradamente «mako» y el término correcto es «manko». Respecto al cómic, lo leí no hace mucho y solo puedo decir: ¡compradlo!

  4. Interesante artículo. El problema es que lo que se dice en él es falso. Me sonaba que hay un festival en Japón en el que se muestran representaciones de vaginas, similares a las de los penes. Y en efecto: https://www.japantimes.co.jp/community/2016/07/03/voices/western-media-cherry-pick-facts-phalli-fit-japan-no-vagina-narrative/#.XWwzP3vgpeM
    Este artículo es muy clarificador. Se dice que en los templos Shinto se representan tanto penes como vaginas y que hay varios festivales dedicados a la vagina (incluso se hacen «visitas» penes y vaginas para unirse). Que la legislación anti-obscenidad no distingue entre genitales masculinos y femeninos. Que la palabra vulgar para vagina (mako) se considera obscena, pero la equivalente para pene también. Que se ha censurado también (y multado a los autores) la representación artística de penes. Que lo único que no está permitido es la representación realista de genitales sean masculinos o femeninos (de ahí la multa a Igarashi por distribuir imágenes de su vagina en forma de datos 3D, pero no por otras obras suyas representando vaginas).
    No culpo al autor, por lo visto es algo generalizado en Occidente interpretar mal lo que procede de Japón. Pero a mi me ha costado 5 minutos verificar que lo que se decía en el artículo era falso. ¿Es mucho pedir que los que se dedican a esto profesionalmente también lo hagan?
    Además, ¿se imaginan que en Japón se considerase obsceno representar los penes y no las vaginas? Me temo que entonces se vería también como una muestra de discriminación de la mujer, machismo, sociedad patriarcal, cosificación del cuerpo femenino, etc.

  5. En la pornografía japonesa se pixeles tanto penes como vaginas, me lo contó un amigo

  6. Incisos: en primer lugar, matsuri puede traducirse como festival, así que escribir «Matsuri Festival» no tiene sentido. El segundo inciso, y nunca mejor dicho, es que es falso que «todos, sin excepción, hemos salido de uno» cuando habla del coño. Yo no, por ejemplo, ni el resto de los nacidos mediante cesárea tampoco.

  7. pero…entonces A QUE SABE UNA VAGINA DE JAPON O UNA COLEGIALA JAPONESA..Y EN QUE SE DIFERENCIA EN SABOR DE UNA CHICA OCCIDENTAL LLAMESE GRINGA O ESPAÑOLA ,ETC,ETC.

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