
Los cines ya no son rentables y van a cerrar en masa. Según la Federación de Cines de España, FECE, el 96 % pueden ir a la quiebra antes de fin de año. La clave de este descalabro económico no es la falta de afluencia de público por el COVID-19, sino la nueva forma de reparto de las ganancias. Padre no hay más que uno 2 y Tenet, por poner dos ejemplos, recaudaron en nuestro país prácticamente lo mismo que las anteriores entregas de sus directores (Dunkerque en el caso de Nolan). Si hay oferta, con pandemia o sin ella, la gente va al cine.
Pero no la hay, ni la va a haber al menos en los próximos dieciocho meses. Estos títulos han sido una excepción, porque han apostado por seguir el único modelo de explotación que se ha demostrado viable para las salas. El estreno primero en la pantalla grande, y su distribución después por el resto de los canales. La tendencia global apunta en sentido contrario. Los estudios estadounidenses, especialmente Hollywood, siguen aplazando producciones que tenían previsto lanzar en 2020. Y las plataformas quieren crecer haciendo los estrenos en su propio canal. Lo que deja a las salas con unos ingresos insuficientes para cubrir sus grandes costes, el mantenimiento del local y las nóminas de sus trabajadores.
Un problema histórico
Parece una broma, pero no lo es: en 2008 se publicó un estudio científico para determinar por qué las palomitas eran tan caras en los cines, y en la muestra elegida entraron también salas españolas. Su conclusión general dejaba claro que este producto, junto con los refrescos, subsidiaba el precio de las entradas, demasiado bajo. La venta pura en taquilla solo dejaba a la sala de cine el 40 % de sus beneficios, el resto tenía que abonarlo al distribuidor.
Y aunque desde 2012 las entradas subieron su precio en un tercio, a partir de ese aumento la media se ha mantenido prácticamente igual, sin que ello afecte al reparto entre la sala y el distribuidor. Mientras tanto el número de espectadores no ha dejado de descender, obligando al cierre de más y más salas, hasta alcanzar las 600 en la última década, con un acusado incremento en 2018, en que desaparecieron 42. Y eso solo en nuestro país.
El pasado año parecía ir, por fin, a darles un respiro. La recaudación aumentó un 7 % gracias a Disney, que es la productora que más ingresos genera aquí, y los cines confiaban en rentabilizar la inversión generalizada que habían realizado mejorando y acondicionando sus locales. 2020, preveían, iba a ser estupendo.
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