Deportes

Un lunático en bicicleta: sobre José Manuel Fuente, el Tarangu

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José Manuel Fuente, el Tarangu. Foto: TDP.

«Yo estoy seguro que era un lunático. Que le afectaba la luna, vaya», contaba, años más tarde Txomin Perurena. «No sé si era la llena o la nueva, en cuarto menguante o creciente, pero algo. Se le cruzaba un cable y no sabías por dónde iba a salir». 

Al fondo, una figura silenciosa, pequeñita, rostro cetrino y concentrado, ojos mirando no se sabe muy bien qué. Fumando. 

Al fondo el mejor escalador del mundo.

Con todos ustedes… José Manuel Fuente.

El Tarangu. 

Un chaval de Limanes

Hace calor en Torrelavega. Es 9 de septiembre, año 1968, y hace mucho calor en Torrelavega. Aquí pasa a veces, suradas tardías que dan dolor de cabeza. Conoce la zona, incluso llegó a defender los colores del equipo Horno San José (olor a azúcar del torrefacto en las terrazas de Argumosa). Pero José Manuel no piensa en eso. Lleva maillot del Renault (no el francés, no el mítico de años más tarde, aun es solo aficionado) y un cartel escrito a mano junto a su dorsal. Todos lo leen, se dan codazos. Qué se ha pensado este.

«Quien quiera ser segundo en la cima del Escudo que me siga».

Al final no le sale del todo bien. Demasiado esfuerzo, demasiado generoso. Allí, arriba del puerto mudo, mirando a un mar que es solo embalse, Antonio García y Miguel Ángel Lazcano lo adelantan. No importa. Son las cosas de Tarangu, dicen. 

José Manuel Fuente (Limanes, 1945) heredó el apodo antes que nada. En parte porque así funcionan los pueblos pequeños (y aquel lo era… pan de borona, casas con suelo de tierra, hórreos medio caídos enfrente del hogar) y en parte porque… en fin, no había mucho más en la herencia. Su padre fue Tarangu, su abuelo fue Tarangu. Nadie sabe el origen, nadie sabe qué significaba entre veredas y seles. En las bicis… en las bicis ha quedado para siempre como sinónimo de anarquista trepador.

No ha sido el único, claro. Bahamontes, por ejemplo. O Gaul. O Trueba, Vietto, Pottier, Loroño. Tipos con tanta decisión que, a veces, se les nublaba el juicio. Bueno, en el caso de Bahamontes casi siempre, pero era tan genial que vamos a pasárselo por alto. Artistas, diría uno que busca engolarse. Niños de la pobreza que no crecieron por completo, contestará otro. Nos cuadra con Fuente. Las dos. Alguien impredecible, inconstante, que pasaba del entusiasmo a la decepción en pocos minutos. Un pasado difícil. La casa humilde, cuatro vacas, maíz en los campos. A solo quince kilómetros del Pozo María Luisa, canturreo de las primeras huelgas mineras durante el franquismo. Una de esas parroquias donde la partida se juega en voz baja y, a veces, cuentan cosas entre susurros. Allí nació Tarangu. Eso era, de alguna forma, carácter. El mismo que lo obligó a completar la etapa al día siguiente de haber muerto su hermano en un accidente. Viaja a Limanes de madrugada, vuelve hasta Reinosa para correr, ataca subiendo el Bardal, forma la escapada por Barruelo, pierde el sprint mucho más tarde, en Potes. Corre en homenaje al hermano.

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12 comentarios

  1. En esa etapa del naranco esta yo tenia 10 años me llevo mi padre un muy aficionado del tarangu que despues de años fundo su escuela de ciclismo en el cc colloto donde salieron muy buenos corredores uno de ellos campeon olimpico,bueno a lo que hiba ese dia siendo un niño todavia lo tengo muy fresco en la memoria orbayaba bastante lo tipico en asturias los altavoces de meta gritaban la etapa que venia muy emocionante desde pajares y toda la gente estaba muy escitada yo como niño veia que algo estaba pasando estaba en la misma linea de meta con mi padre y empiezan a pasar coches pintados motos de la guardia civil y entre la neblina del orbayu aparecio el EL TARANGU CON SU PIERNA SUELTA DEL RASTRAL Y CON LA CABEZA GACHA PERO CON CARA DE SUFRIMIENTO Y ALEGRIA A LA VEC.Pero lo que mas me impacto como niño fue ver al poco tiempo a otro corredor llegar a meta con unas BABAS COLGANDOLE DE LA BOCA QUE LE LLEGABAN HASTA EL MANILLAR y por la gente y mi padre me entere que era OCAÑA.Pasaron años despues de eso y por diversos motivos y gustos estuve años metido en ese mundo del ciclismo y jamas e visto llegar a un ciclista a meta como llego OCAÑA aquella etapa de la.vuelta a España nunca nunca y por eso lo tengo muy grabado en la memoria.Perdonarme si me estoy poniendo pesao pero es la primera vec que lo cuento y lo escribo incluso hablando veces con el tarangu jamas se lo comente a el .

  2. Excelente como siempre Marcos. Dos tronados como Fuente y Ocaña en estos tiempos serían impagables. Grandes corredores con un alma, un corazón y unos huevos que no cabían en el maillot.

    Pd.: Meribel-Les Orres, 8ª etapa del Tour 1973. No pasó por el Col de Vars, su recorrido incluia Madeleine, Télégraphe, Galibier, Izoard y ascenso a Les Orres. Casi 6.000 metros de desnivel positivo para 238 kms. ¡Alucinante!

  3. El artículo es muy bueno (suelen serlo Marcos). La cosa es que el ciclismo de hace 50 años, y los personajes que lo poblaban se prestan a ello. Entre que estaban tronados, los excesos que se cometían para competir y que las pruebas eran desmesuradas, pues salen las historias que salen.

  4. Como siempre brutal artículo; creo que no existe ningún deporte que permita contar historias tan bellas como el ciclismo; en cuanto a la historia de Carraca es impresionante, sobre todo la idea de verla en la imagen de un niño de 10 años.

    Por otro lado, me encantan tus referencias a Bahamontes; como toledano tengo el gusto de conocerlo por tener buena relación con mi padre y siempre me ha encantado escucharlo y contar sus historias; aun con su edad, sigue narrando sus carreras con una rabia impropia… pueda haber sido el ciclista más complicado de la historia de España.

  5. El link de la película alemana que comentás es incorrecto del todo.

  6. Era un niño cuando se dieron esas batallas. Con Fuente y Ocaña no dormía o por la excitación o por el disgusto de sus pájaras y caídas. ¡Qué tiempos!

    Sí quisiera apuntar, que Ocaña ganó el Tour de 1.973 y Fuente la Vuelta de 1.974 y no la del año anterior, como se da a entender por el artículo que, por otra parte, me ha encantado

  7. JOSE MARTÍN

    Magnífica narrativa. Acorde con lo narrado. El ciclismo no se puede comentar con perfume de despacho. Se falsearía su espíritu y su verdad. Eran otros tiempos… pero eran de verdad !! Brindo por los protagonistas.

  8. Me gusta el artículo…me parece muy, muy bueno, porque entra en el alma de aquel paisano mío que nos hizo soñar y amar el ciclismo. Aquel mítico Tarangu a quien también yo tuve la suerte de verlo entrar en el alto del Naranco pedaleando con una pierna sola. En aquel alto, está inmortalizado el gesto en forma de estatua en honor del gran Fuente. Coincido con la impresión de quien, ese día, también estuvo allí. No éramos muchos, pero los que allí estábamos, presenciamos algo mítico, único e irrepetible. Yo también recuerdo ver aparecer de entre la niebla y el orbayu, a aquel Ocaña desencajado, a Agostinho roto; a Santisteban – fallecido al poco tiempo en el Giro-, con la cara y el mailot manchados de sangre seca, debido a la tremenda caía en el paso a nivel de Ujo. Fue una página de oro del ciclismo.

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