Deportes

Un hidalgo en bicicleta: sobre Luis Ocaña

Luis Ocaña
Luis Ocaña. Imagen: Archivo RTVE.

Tenía ojos tristes y mirada huidiza. Rostro muy moreno, patillas que se van engrosando año tras año. Aspecto frágil, quebradizo. El clásico chico que siempre está un poco apartado en las fiestas, ese que a veces se queda mucho rato observando el cielo. A lo suyo. 

Así era Luis Ocaña.

Solo que luego se subía en una bici. Y cambiaba. Por completo. Sobre su máquina Ocaña resultaba hermoso, etéreo. Resultaba bello. Quizá no tenía la pedalada más estética, el estilo más fluido. Jamás fue Koblet, pero tampoco necesitaba serlo. Siempre albergó una única obsesión. Que le reconocieran por su mentalidad, por su fiereza. 

Que nadie olvidase, nunca, quién era Luis Ocaña.

Ese chaval con acento tan raro

Luis Ocaña (Priego, 1945) fue un chaval de la posguerra. Uno de esos que siguió a su familia en busca de futuro mejor. Huyendo del hambre, vaya. «Todos éramos pobres», le contará décadas más tarde a Alisdair Fotheringham un vecino de Priego, «pero los Ocaña eran incluso un poco más pobres». Así que… emigración. Primero hasta el valle de Arán, que había mucho trabajo por lo de las hidroeléctricas. Luego, momento decisivo, cruzando el Portillon. Francia. Peregrinaje hacia donde se pone el sol. Hasta que llegan a Mont-de-Marsan. Setenta kilómetros a septentrión de Pau, algo más hasta Burdeos. Allí vivió Luis, allí se hizo ciclista.

Le ayudó un tipo peculiar. Pierre Cescutti. Antiguo combatiente en la Segunda Guerra Mundial. Dicen que si fue uno de los primeros que entró en el chalecito que Hitler tenía allá por Berghof, cerca de Berchtesgaden. Un sitio encantador, con sus vacucas, sus cumbres, sus bosques. Todo tranquilidad, que lo de planear genocidios estresa bastante. Y ¿qué hizo usted, Cescutti, cuando entró en ese sitio? Y Cescutti sonreía. ¿Yo? Me fui a la bodega, cogí la mejor botella de vino y nos la pimplamos los compañeros allí mismo. 

Fue este Pierre quien vio a condiciones a Ocaña. El padre (serio, severo) no quería que corriese. Él debe trabajar, es lo que toca. Pero Cescutti insistía. Tiene talento, puede ser un nuevo Anquetil. Al final se salió con la suya. Ayudó al asunto que a Luis lo echaron del trabajo por una cuestión menor. Anécdota sin importancia. Que le tiró un hacha a su capataz. Ya ven, fruslerías. Al parecer el otro se había metido con sus orígenes. «Yo soy más español que Franco», dijo un día Ocaña. 

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9 comentarios

  1. Al final, decidió irse a su manera. Si la vida pensaba darle una larga agonía, él no se lo iba a permitir. Ese carácter, que le empujó a pelear contra Merckx contra toda esperanza sin arrugarse nunca, se volvió al fin contra él mismo.
    Dios le perdone, pero gente como él hace bello cualquier deporte, pues no le gusta que nadie le tosa, por superior que sea.

  2. Colosal el artículo. Sólo precisar que si Ocaña dejó a Fuente en la etapa de Les Orres, fue por un pinchazo o avería de Tarangu, que perdió cerca de 2′ y luego recuperó la mitad hasta meta. Yo creo haber visto la etapa en TVE, ¿ es posible que se retransmitiera en directo ?

  3. Sí, retransmitieron desde el principio de la subida al Izoard, creo recordar. Ocaña siempre delante, Fuente a su lado un metro detrás. De vez en cuando hablaban, luego se supo que Ocaña le pedía relevos y Fuente se negaba. Al coronar el Izoard, Fuente esprintó y pasó primero, eso enfadó aún más a Ocaña. Al final del descenso del Izoard, Fuente pinchó y Ocaña atacó, llegó a tener casi 2 minutos a la mitad de la subida a Les Orres, pero en los últimos kilómetros cedió y Fuente llegó a 58 segundos.

  4. La etapa de Les Orres la retransmitieron pero conectaron cuando quedaban pocos kilometros para la meta y Fuente se había descolgado por un pinchazo, aunque al final recupero tiempo ante un Luis Ocaña visiblemente agotado.
    El comentarista de TVE era Juan Martín Navas.
    Al Tour de 1974 no fue por haber sufrido una caída en el Tour de L’ Aude, como preparación del Tour.
    De todas formas, estaba falto de forma por sus problemas en la Vuelta. El frío y todo un equipo LAS le dejó muy mermado.
    Sin su maldita mala suerte,debería haber ganado los Tours de 1971,72 y 73.
    Un corredor de leyenda con una clase excepcional. Todo un campeón difícil de olvidar para los amantes de este bellísimo deporte.

  5. La etapa de Les Orres la retransmitieron pero conectaron cuando quedaban pocos kilometros para la meta y Fuente se había descolgado por un pinchazo, aunque al final recupero tiempo ante un Luis Ocaña visiblemente agotado.
    El comentarista de TVE era Juan Martín Navas.
    Al Tour de 1974 no fue por haber sufrido una caída en el Tour de L’ Aude, como preparación del Tour.
    De todas formas, estaba falto de forma por sus problemas en la Vuelta. El frío y todo un equipo KAS le dejó muy mermado.
    Sin su maldita mala suerte,debería haber ganado los Tours de 1971,72 y 73.
    Un corredor de leyenda con una clase excepcional. Todo un campeón difícil de olvidar para los amantes de este bellísimo deporte.

  6. Constantino

    Unas pocas falsedases se han contado por aquí.
    1º. Ocaña fue un ciclista del dopaje de la época de los esteroides. Su cuerpo y el de Merckx estaban deformados por el consumo de los mismos, aunque en la época los consumían para entrenar más y con menor descanso. Hay un vídeo de la etapa Orcieres-Merlette del Tour 71 en donde aparece Ocaña con un perímetro dorsal sobrehumano. Thévenet reconoció correr hasta las cejas de cortisona entre 1975 y 1977. El Tour del 77 se denominó «Tour del Dopaje» y Ocaña pringó. Esa fue la razón de su retirada.
    Un tramposo. Como la mayoría de los campeones de ese deporte. Diría «todos» de no mediar Bernard Hinault.
    2º. Te ha quedado muy bien lo de que era más español que Franco, pero hizo campaña por Le Pen. Era de extrema derecha.
    Un facha.
    3º. El suicidio no fue concluyente. La gendarmería francesa cerró en falso este caso a la espera de nuevas pruebas. Ocaña andaba con líos de faldas. Su esposa estaba harta del tema. Apareció una novia nueva, un divorcio y una boda en el horizonte. Un tipo que anda haciendo los preparativos de boda se suicida. Pues qué raro. La esposa de la que se iba a divorciar dijo que estaba deprimido, que llevaba años así debido a la hepatitis C que padecía. Se quedó ella con toda su fortuna. Si no se hubiera suicidado, le habría tocado como mucho la mitad. Qué suerte, ¿no?
    Las leyendas las tienes tú en la cabeza, Pereda, que tienes más cuento que Calleja.

    • Constantino, dice muy poco de ti como persona tu comentario. Ocaña fue un grande, tenía, Luis Puig «dixit» un enorme quijote en su casa de Mont de Marsan. Nunca quiso ser francés, y enseñó a muchos ciclistas jóvenes lo que debía ser un corredor moderno. Era tuberculoso, y luchó contra ello. Era rebelde. Era un luchador. Eres tú algo de eso? Mejor creo, te callas.

  7. Felicidad ibañéz de elejalde.

    Y0 que aprendí ándar en bicicleta antes que andar normal. Me ha gustado mucho este relato. Soy hija de un profesional del ciclismo de los años 1922,23,24 etc. Y me sigue gustando mucho. Y ahora digo que me quedo con
    EDDY MERCHX.

  8. Gracias Marcos Pereda. Gracias Luis Ocaña.

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