¿Cuál es el mejor capítulo de The Office (versión EE. UU.)?

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The Office Imagen NBC
The Office. Imagen: NBC.

Si ahora mismo apareciese un genio con una lámpara mágica que pudiera concederme un deseo, tengo muy claro cuál sería. Nada de erradicar el hambre en el mundo o conquistar la paz: mi deseo sería volver a ver The Office por primera vez. Si usted ha visto la serie sé que me entiende. Nada es comparable a ese sentimiento. Cuando la empecé durante el confinamiento mis amigos no paraban de repetirme la envidia que les daba. Lo afortunada que era. Una vez vi el último episodio de la serie lo comprendí todo. Creo que cualquiera que termina The Office sería capaz de someterse a una terapia de electroshock con tal revivirlo todo desde cero.

Pero, ¿y si ese genio me concediese el deseo a medias? ¿y si solo me dejase volver a ver por primera vez un episodio, el mejor de todos? Eso ya sería más complicado. Mucho más complicado. Elegir siempre conlleva renunciar. Y nadie está dispuesto a renunciar a un solo momento de Michael Scott. Pero si no hubiese más remedio que hacerlo, elegiría uno de los que se encuentran dentro de esta lista, pues son para mí sin duda los mejores. Si el suyo también está entre ellos vótenlo y, si no es así, siéntase libres de compartir su favorito en comentarios. 

Advertencia: si no han visto la serie ¡cuidado! Están a punto de adentrarse en un artículo lleno de spoilers.

(La caja de voto se encuentra al final del artículo)


«Diversity Day» (Temporada 1, episodio 2)

Cualquiera que se adentre por primera vez en el universo The Office debe saber que este capítulo funciona a modo de criba. Una vez finaliza decides, te posicionas. Tomas partido en una de las grandes dicotomías de la historia de la humanidad. La tortilla con o sin cebolla. Comunismo o libertad. Leonardo DiCaprio o Brad Pitt. The Office: la amas o la odias. Y esto ocurre porque «Diversity Day» es la quintaesencia de la serie. Un episodio que define a la perfección el espíritu y el tono que adoptaría la sitcom (pero, sobre todo, su protagonista Michael Scott) a lo largo de sus nueve temporadas.

Todo comienza cuando la corporativa de Dunder Mifflin decide dar un seminario sobre diversidad en la oficina de Scranton. Michael, renegando (cómo no) de la forma de proceder de sus jefes, decide crear su propio «Día de la diversidad», jugando a una especie de «¿Qué raza soy?» en la sala de conferencias. En un ejemplo de inclusividad, Michael se preocupa por aunar todas las razas que conoce: negros, jamaicanos, italianos, asiáticos, judíos y (cómo no) hasta Martin Luther King. Los chistes son infinitos. La ofensa está servida, o la tomas o la dejas. The Office es como las lentejas.


«Fun Run» (Temporada 4, episodios 1 y 2)

Solo la sinopsis de este doble episodio ya es prometedora: «Después de que Michael atropelle a Meredith con su coche, ella descubre que está infectada con la rabia». Al igual que el resto de mortales, Michael Scott es una persona que lleva mal el sentimiento de culpa. Sin embargo, lo que le hace tan especial es la forma que tiene de abordarlo. Para enmendar su error, decide llevar a cabo una carrera benéfica («Michael Scott’s Dunder Mifflin Scranton Meredith Palmer Memorial Celebrity Rabies Awareness Pro-Am Fun Run Race for the Cure») contra la rabia, una enfermedad para la que ya existe una vacuna y de la que lo único que sabe es que sus pacientes desarrollan cierto «miedo al agua». 

De este capítulo, esas bizarras e incomprensibles criaturas que son los runners pueden extraer dos lecciones. Una, de parte de Andy Bernard: si valoráis vuestros pezones, protegedlos a toda costa de las camisetas de licra a base de mucho algodón y esparadrapo. Cuanto más deis el cante, mejor. Dos, la receta de la victoria de Michael Scott en una carrera contra la rabia: inflarse a fettucini Alfredo para acumular carbohidratos y no beber agua en ningún momento (por solidaridad, claro). 


«Dinner Party» (Temporada 4, episodio 13)

Si el sentimiento de vergüenza ajena llevado al extremo pudiese materializarse audiovisualmente, lo haría en este episodio. En «Dinner Party» no hay un solo momento en el que la comedia decaiga. Desde los primeros minutos, en los que descubrimos el negocio de velas de Jan (probablemente fuente de inspiración para las velas con olor a vagina de Gwyneth Paltrow), o el pequeño sillón en el que duerme Michael por los «problemas de espacio» de Jan; hasta la apoteósica pelea final entre ambos, en la que ella acaba tirando un Dundie a la minitelevisión de plasma de doscientos dólares de Michael. Lo que queda claro al finalizar el episodio es que, si alguna vez se lleva a cabo el remake de Sr. y Sra. Smith, Michael Scott y Jan Levinson son los únicos protagonistas posibles. 


«Stress Relief» (Temporada 5, episodios 14 y 15)

La mejor idea que tuvo Dwight Schrute en las nueve temporadas de The Office fue provocar un incendio en la oficina. Controlado, eso sí. Hasta cierto punto. En sus planes no entraba que Angela lanzase uno de sus gatos al conducto de ventilación para ponerlo a salvo. Ni que Michael tiraría una impresora por la ventana para pedir socorro. O que Stanley acabaría sufriendo un infarto (no debe caer jamás en el olvido que Michael intentará resucitarle gritándole que es negro y que Barack Obama es presidente). Gracias a esa maravillosa idea, los jefes de la compañía decidieron hacer un curso de primeros auxilios en la oficina, lo que nos dejó escenas icónicas como Dwight cortando la cara de un maniquí de RCP a lo Hannibal Lecter o el roast que le hacen los empleados de la oficina a Michael Scott. Hay mucho que agradecerle a Dwight. O más bien a PowerPoint. Porque como todos sabemos, PowerPoint es aburrido, y, gracias a ello, nadie prestó ni un ápice de atención a la presentación que Dwight hizo sobre prevención de incendios. Bendito PowerPoint.


«The Injury» (Temporada 2, episodio 12)

Este episodio, escrito por Mindy Kaling, quien da vida a Kelly Kapoor en la serie, hace que una se pregunte: «¿existe alguna trama demasiado surrealista para Michael Scott?». La respuesta es: jamás. Después de quemarse el pie por colocar una parrilla al lado de la cama para así despertarse con el olor del beicon recién hecho, Michael decide autoproclamarse discapacitado. Para ello tomará como ídolos a personajes tan ilustres como el presidente Roosevelt o Forrest Gump. Sin embargo, al final del capítulo, quien acaba en el hospital será Dwight, ya que pierde el conocimiento por haber estado trabajando todo el día pese a haber sufrido una contusión cerebral tras un accidente de coche. Si hablamos de Dwight Schrute, tampoco existe ninguna trama demasiado surrealista.


«Threat Level Midnight» (Temporada 7, episodio 17)

¿Qué ocurre cuando fusionas una película de espías al más puro estilo James Bond con otra de acción como Ocean’s Eleven o Karate Kid, a eso además le añades flashbacks a lo Armageddon y, por qué no decirlo, también algo del surrealismo de David Lynch

Únicamente Threat Level Midnight, la ópera prima de Michael Scott. 

A pesar de que cada minuto de la película es oro, destacan momentos estelares como la aparición de Dwight en el papel de un mayordomo robot parecido a C-3PO. La caracterización de Jim como Goldenface (con una capa de purpurina dorada que se corta al llegar al cuello). Y, por supuesto, la secuencia más costosa de toda la película: Michael volándole la cabeza a Toby —cinematográficamente— desde seis perspectivas diferentes. 

Tres años de escritura, un año de grabación, cuatro de regrabación y dos de edición fueron necesarios para que Michael consiguiese terminar su película. Las obras maestras tardan tiempo en cocerse. ¿O es que acaso Threat Level Midnight tiene algo que envidiarle a Boyhood?


«Goodbye, Toby» (Temporada 4, episodios 18 y 19)

«Si el diablo explotara y el mal se erradicase en el mundo, ¿qué tipo de fiesta daríais?». Si el nombre de ese diablo es Toby y su apellido Flenderson, su fiesta tendría lugar en el aparcamiento de Dunder Mifflin, habría una noria y sonaría a todo volumen una parodia de la canción «Goodbye Stranger» de Supertramp, reconvertida por Michael Scott en «Goodbye, Toby». Cuando el encargado de recursos humanos decide aceptar un puesto en Costa Rica, Michael se emocionará tanto que utilizará los ahorros que le ha ido dejando su senil abuela para organizar esta impresionante fiesta. Pero, aunque la marcha de Toby es memorable, más aún lo será la reacción de Michael ante su regreso la temporada siguiente. Sus continuos gritos repitiendo: «¡No, Dios! ¡No!» bajo la impasible expresión de perro pachón de Toby se ha convertido en uno de los más reconocidos memes de la serie.


«Niagara» (Temporada 6, episodios 4 y 5)

Lo sabemos. Jamás admitiría que este es su episodio favorito de The Office. Seguramente esté enterrado en ese cajón de placeres culpables que tanta vergüenza nos da admitir que tenemos, pero que tan poco le importa a la gente de nuestro alrededor (el caso es engañarse a uno mismo). A pesar de que la trama de este capítulo bien podría corresponder a cualquier comedia romántica escrita por Nora Ephron, en él también podemos encontrar momentos hilarantes. Por ejemplo, el rasgón de escroto que sufre Andy tras hacer un espagat. O la subtrama del que para mí es la estrella del capítulo: Kevin. 

No solo por su arriesgada apuesta por el peluquín (ya lo dijo Phoebe Waller Bridge en Fleabag: «Hair is everthing, Anthony») sino por las cajas de pañuelos que utiliza como zapatos después de que los suyos hayan sido incinerados por el mal olor que desprendían.

A todos aquellos fans acérrimos de la serie que pretendan calcar la boda de Jim y Pam, una advertencia: no hagan el baile de «Forever» de Chris Brown en la iglesia a menos que uno de sus invitados pegue una patada accidental en la boca a la dama de honor al más puro estilo Dwight. Hay que ser fiel a la trama.


«Goodbye, Michael» (Temporada 7, episodios 22 y 23)

Fueron los episodios más tristes y lacrimógenos en toda la historia de The Office. Después de que Michael tomase la decisión de marcharse a Colorado para continuar su vida con Holly, y a pesar de que nadie estuviese preparado para hacerlo hacerlo, llegó el momento de decir adiós a Michael Scott. Los guionistas se esforzaron, eso sí, en otorgarle la despedida que se merecía. Muchas risas, unos momentos desgarradores con cada uno de los personajes y una catarsis final en el aeropuerto que marcó el final de una era. «Suele decirse que, en tu lecho de muerte, nunca deseas pasar más tiempo en la oficina. Pero yo lo haré. Debe ser mucho mejor que un lecho de muerte. De hecho, no entiendo los lechos de muerte», Michael Scott dixit.


«Finale» (Temporada 9, episodios 26 y 27)

The Office no podría haber acabado de otra forma que no fuese con Dwight y Angela casándose. Aunque lo hiciesen dentro de sus futuras tumbas como símbolo de que la muerte es la única vía de escape a su alianza. Tampoco podría haberlo hecho sin el regreso de Michael como padrino de Dwight, cuadrando un último «That’s what she said» a la perfección. O sin un reencuentro de todos los personajes en la oficina con Creed tocando su canción «All The Faces» antes de ser detenido. 

Hacia el final de este episodio Andy Bernard pronuncia una de las frases más sencillas y a la vez más inteligentes que he escuchado nunca sobre la nostalgia: «Desearía que hubiese alguna forma de saber que estás viviendo en “aquellos buenos tiempos” (the good old days) antes de que estos que se conviertan en pasado». ¿Para qué sirve The Office además de para pasar un buen rato riendo? Para aprender sobre la vida.


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21 Comentarios

  1. Indudablemente, una de las mejores series de comedia de la historia. Siempre se habla de The Wire, Breaking Bad etc, y con razón, pero es que hacer buena comedia es mucho más difícil que hacer buen drama. Todos los personajes tenían sus momentazos, incluso aquellos que no intervenían más que de atrezo y luego se destapaban con una declaración que te dejaba con el culo torcido. Memorable Creed Bratton con su negocio paralelo de carnés falsos, o sus recuerdos sobre las orgías en Woodstock, o cuando, hablando de los talibanes suelta: ” Talibans are the worst…best heroin though…”

  2. Otro gran capitulo es en que Michael se obsesiona con una modelo que conoció hace años, creyendo que era su alma gemela…para después descubrir que había muerto hace unos años en un accidente automovilístico causado en gran parte por su adicción a la coca

  3. Cuando Dwight se compra el edificio. Memorable esa oficina donde tenía una máquina para dividir el papel higiénico

  4. Siendo una serie brillante, me quedo con Community. Ojalá hagáis una sobre ella, aunque creo que ganaría el del paintball de calle.

    • Community está bien, pero muy por debajo en cuanto a surrealismo y carisma de los personajes. “The Office” (USA) es la Capilla Sixtina de la comedia en televisión, y en la categoría de mini series, “The It Crowd”, “The Thick of It” y “The Office” (UK).

  5. Hace años vi hasta la cuarta temporada y, como tú, aproveché el confinamiento para verla entera. Qué mierda fue el confinamiento, pero qué animado me lo hizo The Office. Y qué vacío cuando terminó. Muchos dicen que la serie pega bajona cuando se va Carell y sí, es cierto, pero ojalá todas las series bajen del sobresaliente al notable alto cuando su protagonista se va.

    Y, eh, la de Ricky Gervais, a su manera, otra pedazo de serie. Ambas me gustan igual.

  6. Obra maestra. Vista completa dos veces, seguramente antes de morir la veré completa una vez más. Eso sí, siempre siempre en VOS.

  7. Casi todos los personajes de esta serie darían para un Spin-off y yo probablemente lo vería. Ese primo taradísimo de Dwigth en la granja de remolachas.

    • El término bizarro puede emplearse, en alusión a una cosa, con el significado de ‘extraño, raro, insólito’, tal como recoge el Diccionario de americanismos, de las Academias de la Lengua.

      Aunque tradicionalmente se ha censurado este uso por considerarse influencia del francés, se encuentra extendido desde hace tiempo, y así lo refleja el diccionario mencionado, que indica que se trata de una voz utilizada principalmente en Puerto Rico, Chile y Argentina. Este valor se une así a los ya registrados en el diccionario académico de ‘valiente’ y de ‘generoso, lucido, espléndido’.

      También aparece recogido en el Diccionario del español actual, en el de mexicanismos de la Academia Mexicana de la Lengua y en el Diccionario de uso del español, de María Moliner, que ya en su primera edición señalaba que se empleaba con el sentido de ‘extravagante, sorprendente o gracioso’.

      Según estas definiciones, no serían rechazables frases como las siguientes: «Son leyes bizarras, raras, exóticas, que se explican únicamente en el contexto autóctono», «Una creativa, austera y bizarra publicidad que está haciendo hablar a todos en la Argentina» o «La foto más bizarra de Hillary Clinton».

      https://www.fundeu.es/recomendacion/bizarro-significa-raro-extravagante-valiente/

  8. Uff, la serie está bien, tiene sus momentos pero no es más que una serie tipo Friends con algo de bizarrismo.

    It crowd, arrested devolepment, community, seinfeld, lts always sunny in Philadelphia, curb your enthusiasm… Sin pensarlo mucho, son bastante mejores. De hecho fui incapaz de terminarla, la última temporada la dejé a medias.

    • “Curb your enthusiasm” no la he visto, quiero verla, “Seinfeld” nunca me hizo gracia, sobrevaloradísima, y “Arrested Development” me pareció una maravilla hasta que la resucitaron tras la cancelación. Merece estar en un Top-10. Nada de acuerdo con que tenga que ver con “Friends”, se parecen como un huevo a una castaña.

      • Normal, si no te gusta seinfeld que creas que esto te parezca bueno.

        Se parece a Friends en el buenrollismo y trazabilidad de relaciones entre protas para mantener el interés ñoño por el culebrón, se parece a friends en meter coñas políticamente incorrectas más inofensivas que Vinicius cojo, se parece a Friends en tener claramente rolificados los personajes desde el minuto 1 y no darles ningún tipo de evolución. Se parece, en definitiva, a friends en querer complacer al público medio

        • Si “The Office” triunfó (relativamente, porque su éxito fue más bien local ceñido a USA) fue por el tirón de Steve Carell que ya era una estrella de Hollywood. A partir de ahí, arrastró al resto de personajes en la fama, insisto, restringida a EEUU, porque fuera de ahí pocos saben quiénes son John Krasinski y Rainn Wilson, no digamos ya el resto de actores. La trazabilidad de las relaciones de los personajes es un criterio tan pedestre que por la misma regla de tres todas las series se parecerían entre todas, no solo a Friends, ¿o no hay relaciones entre los personajes de Los Soprano, por mencionar una? Luego hablas de coñas inofensivas. Definitivamente no hemos visto la misma serie, baste poner como ejemplo el episodio de las razas.

  9. Acabo de terminarla … me quedo triste por eso … pero me pareció impresionante sin dudas de las mejores sitcom de la historia! Decayó un poco sin Steve carrel pero se mantuvo bien hasta su final… totalmente recomendable… he visto todas las series mencionadas en los comentarios así que… si tienen alguna recomendación más los leo. Saludos

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