Notas de prensa

La adolescencia y la lectura: ¿misión imposible?

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Ser adolescente, más que ser difícil, es quizá una de las etapas vitales más determinantes de nuestro recorrido como seres humanos. Más que personitas, somos un cóctel de hormonas con patas que arrasa y es arrasado allá por donde pasa, un sinfín de dudas y preguntas y contradicciones, todo un circo de emociones. Un adolescente está en pleno descubrimiento, aprendiendo esto y aquello y lo de más allá, y vas tú y le dices que lea El Quijote. Ojo, no estamos, ni por asomo, criticando la maravillosa obra de Miguel de Cervantes, objeto de estudio durante años, sino simplemente puntualizando que quizá no es la mejor forma de fomentar la lectura en plena adolescencia. Para ello, a veces solo se necesita la chispa que encienda esa pasión, ya sea con el profesor de lengua indicado, un ambiente familiar o una recomendación de un amigo.

Porque, ¿qué necesita un adolescente para querer sentarse a leer? Una historia, claro, pero una con la que pueda soñar, emocionarse y, sobre todo, identificarse. Por este motivo, se deben intercalar lecturas estimulantes durante esta etapa y no llenar sus cabezas de clásicos que, quizá más adelante, pueda valorar desde una perspectiva más adulta. Conocer El Quijote y a los grandes autores y autoras es esencial, estamos de acuerdo, pero hoy en día hay muchísimas formas de conseguirlo que no son leyendo la obra completa para después hacer un trabajo, un examen o un análisis de la obra.

Desde la experiencia, puedo decir que la gran mayoría de lecturas que tuve durante la secundaria y el bachillerato fueron, más que un disfrute, una suerte de tortura medieval (o así lo siente un pubescente) que quise desterrar más pronto que tarde. Por suerte para mí, entre todo ese aburrimiento y desmotivación, apareció Belén, una profesora a la que miraba con chiribitas en los ojos cuando me dio una lista de más de 30 libros entre los que podía escoger; ¡mi salvación! Ahí es donde recuperé la fe en la humanidad (o por lo menos en los profesores) y mis ganas de leer revivieron (y mis notas también).

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Un comentario

  1. Gabriel Millan

    No estoy de acuerdo con el artículo. Tengo un hijo de 14 años y mi opinión está basada en lo que yo también aprendo de la relación de amor-odio que este cabezón tiene con la lectura. Yo creo que la mayoría de los clásicos son infalibles. No, es cierto que el Quijote no mola a esta edad. Tampoco el Dante ni Stendhal. Pero Twain, London, Poe, Stevenson, García Márquez, Wilde y Defoe no fallan. Encenderán el alma y el corazón de cualquier chaval que no sea un idiota perdido. Y se puede subir la apuesta, con algo de Cortazar, algo de Borges, Orwell, Yourcenar o Huxley.
    Y ahora pregunto: con este fantástico equipo titular de Champions realmente es aconsejable salir a jugar con suplentes como Chiki Fabregat o Laura Gallego??? (no tengo nada que decir contra ellos porque no los conozco, pero como cantan si antes de nombrarlos a ellos nombré a los otros monstruos….)

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