
María Hesse (Huelva, 1982) no tiene recuerdos de ninguna época de su vida sin dibujar. Sevillana de adopción, mientras opositaba para profesora de Educación Especial abrió un blog de dibujo y soñaba con publicar un libro. Ahora tiene cuatro escritos e ilustrados por ella, y dos más en camino. Lejos de contentarse con los libros, María explora otros territorios que le alimentan el alma, como los conciertos ilustrados.
Delicadas y desgarradoras a partes iguales, sus ilustraciones están cargadas de simbología e historias, sus historias. Asegura que cada una de sus piezas habla de ella y de la forma en la que se relaciona con el entorno. De valores férreos, crítica y actitud guerrera, me encuentro con ella en Café Pavón, un café de barrio, de los de barra de zinc y techos con historia. Fue allí donde hablamos sobre ilustración, placer y capitalismo.
¿Cuándo dejó el dibujo de ser puro hobby para ti y empezó a convertirse en palabras mayores?
Tuve claro muy pronto que me quería dedicar a dibujar o pintar. No sabía muy bien hacia donde dirigirme exactamente, porque antes la profesión de ilustrador no se conocía, o al menos no se nombraba. Teníamos los libros de texto y nadie te decía que el hecho de ilustrarlos era una profesión.
Quise hacer Bellas Artes pero no pude. Hice Magisterio de Educación Especial e incluso estuve preparándome las oposiciones. Con veintiocho o veintinueve años decidí dejar de opositar y formarme como ilustradora. Hice un ciclo superior de Ilustración y ahí ya iba a por todas, me puse a tope. Abrí un blog de dibujo y me decía a mi misma: «Cuando sea profesora, funcionaria, empiezo a sacarme poco a poco la carrera de Bellas Artes y después voy a publicar un libro». Eso pensaba yo…
Y ahora ya tienes unos cuantos… ¿has ejercido alguna vez de profesora? ¿En qué medida puede favorecer la ilustración en el desarrollo de chicos con otras habilidades?
Sí, llegué a ejercer, y, desde luego, la ilustración puede favorecer en el desarrollo a cualquier persona. Creo que tenemos un problema serio con la educación por dejar de lado todas las disciplinas relacionadas con las ramas artísticas. El arte, además de estimular nuestra creatividad, puede ser una herramienta de resolución de conflictos y nos permite desarrollar ideas. Yo, por ejemplo, siempre he sido muy visual a la hora de estudiar y los dibujos me han ayudado mucho a desarrollar mi creatividad. También es importante que ese tipo de asignaturas no se enseñen como algo aislado, sino que los niños y las niñas entiendan la utilidad que tienen más allá de que te quieras dedicar profesionalmente o no a las artes plásticas. También ocurre con la música, la interpretación, la danza… Son disciplinas que nos vienen muy bien para sentirnos bien mental y físicamente.
Este artículo de nuestro archivo está completo para lectores registrados. Registrarse es gratis y solo lleva un minuto.






«También existe la mutilación en otros países con otras culturas, que tienen costumbres mucho más atroces, ahí ya hablamos de derechos humanos y, para mí, es muy complicado de abordar. Es por eso que yo, me atrevo más a juzgar lo que pasa aquí que lo que pasa en otros países, porque también me siento intrusa hablando de este tema. Habría que hablar con mujeres de esos países, es a ellas a quien tenemos que darles la voz. » Para mear y no echar gota.
Me imagino que la señoro María se refiere al documental donde Fernando Fernán Gómez dice algo así: «nunca me han interesado la mujeres inteligentes, solo las mujeres bellas». ¿Y qué problema hay con eso?. Si la señoro María hubiera dicho en la entrevista: «nunca me interesaron los hombres inteligentes, solamente los hombres de procedencia jamaiquina». Ahhh que mal, no la puedo cambiar y yo con mis DOGMAS, igualito a los curas y monjas. Ahhh un hombre que me haga reír, eso me gusta, etc. Lo único cierto es que entre F.F.G. y la señora María el UNIVERSO entero y el MAS ALLA los diferencia, profesionalmente digo.
Pingback: María Hesse – Concha Mayordomo Artista