Ciencias o letras: una mala elección

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cienciacletrasb
DP.

A edad muy temprana, las/os jóvenes estudiantes tienen que elegir entre «ciencias» y «letras». Previamente tuvieron que escoger —en la escasa medida de lo posible— entre ser niños o niñas (no me refiero, obviamente, al sexo biológico sino al rol de género), y antes incluso de que nacieran, el orden establecido determinó si serían ricos o pobres. De entre estas y otras dicotomías difíciles de afrontar, la elección entre ciencias y letras parece la más libre; pero en realidad no suele serlo, y ello por al menos dos razones.

La primera es que para la mayoría resulta muy difícil considerar una tercera opción, o tan siquiera concebirla. Ser «de ciencias» o «de letras» se considera tan natural e inevitable como ser chico o chica, y no ser ni una cosa ni otra, o ambas a la vez, es tan «raro» —en ambos sentidos del término— como ser asexual, bisexual o hermafrodita, y plantea análogos problemas de adaptación, tal vez menos dramáticos, pero igualmente decisivos para el desarrollo de la personalidad. Y la segunda razón es que, desde la más tierna infancia, la familia, la escuela y otras circunstancias personales orientan insistentemente a niños y niñas en un sentido u otro. El condicionamiento no es tan fuerte como en el caso de la elección de género, ni se apoya en signos externos tan evidentes y supuestamente determinantes; pero las/os adolescentes suelen tener muy claro, o así lo creen, si «lo suyo» son las ciencias o las letras, si «se les dan bien» las temibles matemáticas —el pensamiento cuantitativo— o han sucumbido a la aritmofobia que unos planes de estudio lamentables inducen en un amplio sector de la población. Y esta fragmentación precoz de la mente y de la sociedad es una de las mayores taras de nuestra cultura. Elegir entre ciencias y letras es una mala elección, porque el fallo está en el mero hecho de decantarse por una de las dos ramas con exclusión de la otra.

Ciencia y literatura 

En su sentido más amplio, tanto «ciencia» como «literatura» son términos que abarcan casi todo lo relativo al saber, y que por tanto vendrían a significar lo mismo. Etimológicamente, ciencia es sinónimo de conocimiento, y la literatura incluye todo lo escrito, que es casi todo lo pensado. Sin embargo, en su acepción coloquial se han convertido en términos poco menos que antitéticos, y este divorcio entre «ciencias» y «letras» perjudica a ambos hemisferios culturales. Nuestra inconexa cultura es como un cerebro con el cuerpo calloso atrofiado. Aunque, a riesgo de desatar las iras de algunas gentes «de letras», hay que señalar que la situación no es simétrica. La ciencia avanza cada vez más deprisa, mientras que la literatura convencional está cada vez más estancada (puede parecer la opinión triunfalista de un científico, pero en realidad es el lamento de un escritor, puesto que hace muchos años que dedico más tiempo a la literatura que a las matemáticas).

La literatura rara vez se ocupa de la ciencia o tan siquiera se preocupa por ella, que, para no quedar excluida del universo literario, ha tenido que refugiarse en el dorado gueto de la ciencia ficción. Porque la literatura convencional, salvo rarísimas excepciones, no solo no incorpora los temas brindados por la ciencia, sino ni siquiera la nueva sensibilidad, la nueva visión del mundo que se desprende de los deslumbrantes logros científicos del último siglo. Lo que equivale a decir que, en más de un aspecto, muchos escritores actuales siguen atascados en el siglo XIX. Esperemos que los paladines de esa «tercera cultura» augurada por C. P. Snow en su ya clásico ensayo Las dos culturas acudan al rescate. Porque, parafraseando a Bernard Shaw (que decía que la juventud es un tesoro demasiado valioso para dejarlo en manos de unos niños), la literatura es demasiado importante para dejarla —solo— en manos de la gente de letras.

Literatura y ciencia

Pocas personas saben que no se descubrió el cero, clave de los sistemas de numeración posicionales, hasta el siglo V o VI de nuestra era, y menos aún son conscientes de la sutileza e importancia de este descubrimiento —o invento— trascendental. Aunque hay evidencias anteriores de un signo gráfico equiparable al cero tanto en Mesoamérica como en India, no empezó a utilizarse de forma operativa hasta hace unos mil quinientos años. Y no se extendió por Europa hasta el siglo XIII, gracias al Liber Abaci de Leonardo de Pisa, más conocido como Fibonacci, que aprendió de los árabes el sistema de numeración que estos habían importado de India. Cuesta creer que los grandes matemáticos de la antigüedad, como Euclides (cuya perfecta geometría se sigue enseñando tal como él la formuló) o el mismísimo Arquímedes (que se adelantó en dos mil años al cálculo infinitesimal y determinó el valor de pi con extraordinaria precisión), no conocieran el cero ni dispusieran de un sistema de numeración eficaz.

El sistema posicional decimal no se suele explicar adecuadamente, y sus algoritmos computacionales se aprenden de memoria, con lo que la mayoría de quienes creen «saber» las cuatro operaciones son, en el mejor de los casos, calculadoras mecánicas lentas y defectuosas. Y aunque resulte paradójico, este es un problema básicamente literario. El ser humano se constituye como tal mediante el lenguaje, y aprender es, ante todo, aprender a hablar. Y en las culturas no ágrafas, que en la actualidad son prácticamente todas, este aprendizaje básico se prolonga y consolida en la lectura y la escritura. Por lo tanto, enseñar es, en última instancia, enseñar a utilizar el lenguaje, es decir, a hablar —y a escuchar— correctamente, a leer de forma comprensiva y a escribir de forma comprensible. Y esto vale tanto para la enseñanza de la literatura o la historia como para la de las matemáticas o la física.

Tanto los individuos como los pueblos, en su infancia, aprenden mediante relatos. Por eso todas las culturas, en sus orígenes, expresan y transmiten su visión del mundo mediante mitos. Y por eso los niños quieren que se les cuenten esos «pequeños mitos» que son los cuentos maravillosos siempre de la misma manera: porque para ellos no constituyen un mero entretenimiento, sino también una forma de poner orden en su mente y de interpretar la realidad. Al oír contar los cuentos una y otra vez, los niños consolidan su aprendizaje lingüístico, a la vez que adquieren seguridad en el manejo de la información. Y por eso la enseñanza de cualquier materia, en sus primeras etapas, tendría que basarse fundamentalmente en los relatos. El «cuento de las cuentas» debería figurar entre las primeras historias narradas a las niñas y niños de corta edad, junto a Pulgarcito o Caperucita Roja, para conjurar el miedo a perderse en el bosque de los números.

Toda articulación del conocimiento es, en alguna medida, una narración. La literatura relata, la ciencia relaciona, y no en vano ambos verbos tienen la misma etimología. Es lamentable que la presencia de la ciencia en la literatura sea tan escasa; pero no es menos lamentable (en realidad es la otra cara de la moneda) que lo literario-narrativo esté tan ausente de la enseñanza y la divulgación de la ciencia, y que tan pocos profesores y divulgadores sean conscientes de que, también con las materias científicas, de lo que se trata es, en última instancia, de enseñar a leer. Y a gozar de la lectura.

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104 Comentarios

  1. El artículo apunta en una dirección muy acertada, por arraigada a algunas de nuestras creencias más ciegas.
    Como antiguo estudiante “de letras”, muchas veces lamento con nostalgia adónde fueron a parar las ciencias en mi vida…
    Escoger es, por definición, renunciar, y es una auténtica pena vernos impelidos a ejercer esa renuncia (muchas veces contra natura), a que nos sea velado un campo tan vasto y rico del conocimiento.
    Como tantas veces, a menudo ya es tarde cuando nos damos cuenta de la magnitud de lo perdido.

    Gracias por la lectura.

    • Nunca es tarde, Carlos. Cualquier persona inteligente y curiosa (y el mero hecho de echar de menos la formación científica denota lucidez e inquietud intelectual) puede iniciarse en el pensamiento cuantitativo con relativa facilidad. Y el esfuerzo compensa ampliamente: es como desarrollar un sentido nuevo. Gracias a ti por tu comentario.

  2. He conocido a músicos muy cultos y con una amplia gama de intereses; aunque es probable que en una profesión tan exigente abunden los superespecialistas. Con los matemáticos pasa algo parecido.

    • Hay varios casos de ajedrecistas-músicos de gran nivel en ambas actividades, como muy bien se ha dado cuenta aquí mismo en Jot Down, con el ejemplo descollante de Mark Taimanov, del cual nos ilustró E. J. Rodríguez.

  3. La frase “La juventud es un tesoro demasiado valioso para dejarlo en manos de unos niños” es tan, pero tan buena, que está en la categoría de las de Oscar Wilde

    • Desde luego; pero es que Bernard Shaw no le iba a la zaga en sutileza e ingenio. Sus debates con Chesterton son antológicos.

  4. Un artículo magnífico.
    El «cuento de las cuentas» condensa en unas pocas líneas, una larga historia.
    “El sistema posicional decimal no se suele explicar adecuadamente, y sus algoritmos … Y aunque resulte paradójico, este es un problema básicamente literario.” A la par de lo literario, ¿existiría un problema de experimentación y de representación visual?

    • Desde luego. El “relato” es fundamental, pero en muchos casos, por no decir siempre, debería ser un relato ilustrado y participativo. Gracias por la oportuna observación.

  5. Estoy de acuerdo en que se debería enseñar la ciencia (y concretamente las matemáticas) de otra manera; pero también debo decir que no sólo es ése el problema: hay personas a las que, desde niños, nos dolía la cabeza sólo con abrir un libro de matemáticas y ver todo ese entramado de símbolos (por no hablar de los “problemas de razonar”); y, sin embargo, a mí, abrir un libro de lectura o historia me fascinaba por las ilustraciones, grabados… igual que, más tarde, me fascinaban los temas metafísicos o psicológicos.

    Durante mucho tiempo tuve complejo, porque los padres, los profesores, etc., valoran que se te dé bien razonar matemáticamente, pero no que te pierdas en preguntas “acerca del ser” o acerca de lo bonito que es ese paisaje.

    Quién sabe, si hubiera tenido un profesor como tú… aunque ya te aviso que a mí me costaba entender, incluso, lo de a cuántos caramelos tocan tres niños si les das dos caramelos.

    • Es que el problema empieza en la más tierna infancia. Las matemáticas exigen un nivel de abstracción nada fácil, en general, para la mente infantil, y un primer fracaso puede provocar una reacción poco menos que fóbica. Que se puede agravar con esa peculiar valoración social a la que aludes. Y digo “peculiar” porque las matemáticas se les concede un gran “valor de cambio”, como diría un economista, y un escaso “valor de uso”; es decir, se consideran una herramienta laboralmente valiosa, pero no una manifestación cultural en el sentido convencional.

  6. Elegir una carrera de letras es conformarse con la ignorancia y el paro, de modo que peor para quienes la elijan. Las ciencias tienen la finalidad de resolver problemas prácticos, mientras que quienes estudian letras como mucho podrán resolver el crucigrama del periódico de los domingos. Soy profesor y siempre les digo a mis alumnos que estudien ciencias, porque siempre van a encontrar algo que les va a gustar y que sea útil para resolver los problemas actuales, mientras que los estudiantes de letras acaban siendo analfabetos funcionales, incapaces de programar, de hacer cálculos matemáticos, de entender la importancia del análisis diferencial, la física subatómica o los fractales. Quienes somos de ciencias somos capaces de eso y además de apreciar la belleza de una sinfonía o de un cuadro, pero para quienes estudian letras, el entendimiento del universo tanto en su carácter físico como matemático como elemental siempre estará prohibido o impedido. Además, los de letras siempre intentarán robar o tergicersar el nombre “ciencia” para sus despropósitos, como las “ciencias políticas” (como si la política fuese una ciencia). Creen que la “economía” (carrera basada en matemáticas de la cual se han apropiado) o psicología (carrera científica sensu estricto) son carreras de letras, cuando es todo lo contrario. De modo que este artículo debería de llamarse: “Ciencias (buena eleccion) o letras (mala elección)”.

    • Creo, Vicente, que eres excesivamente duro. Cierto es que hay personas “de letras” que viven totalmente de espaldas a la ciencia, pero no hay que generalizar; también he conocido a ingenieros que no habían leído en su vida un libro que no fuera técnico y casi alardeaban de ello. En cuanto a la apropiación indebida de la terminología científica, yo mismo la he denunciado en estas páginas (es especialmente lamentable en el caso de algunos intelectuales posmodernos), pero tampoco en esto hay que generalizar.

      • No creo que sea tan duro: los alumnos que he tenido muestran claramente que todos los alumnos de ciencias son capaces de entender y apreciar la literatura, el arte, la fotografía o la música… pero no pasa así con los de letras, que son verdaderos analfabetos funcionales. No discuto que haya científicos o ingenieros que sean incapaces de leer un libro no técnico (también he visto gente de letras igual, que conste), pero eso no es ser ignorante por defecto, sino por voluntad propia.

    • Es triste ver un profesor con tan poca idea de lo que es la ciencia (siguiendo su analogía, imagino que los Físicos y los meteorólogos también se han “apropiado” de las matemáticas) y de cómo funciona el mundo en general.

      Supongo que el hecho de que un porcentaje de los profesores llegue a serlo porque no tiene capacidad para dedicarse a “lo suyo” es uno de lo factores que impulsa el bajo nivel del conocimiento científico en este país.

    • Discrepo completamente. Imagine un mundo sin Derecho, sin democracia, sin derechos humanos, sin diccionarios, alfabetos, gramáticas, intérpretes, periodistas, historiadores…Lo que usted llama despectivamente letras ha hecho avanzar a la humanidad y es igual de práctico que lo que usted llama ciencias. La separación de poderes en una democracia o garantizar un marco jurídico seguro para las personas no se puede demostrar o derivar de la ciencia ni de los fractales. Todo el conocimiento es necesario y tiene un lugar.

      • Un mundo sin derecho (https://www.youtube.com/watch?v=uG3uea-Hvy4), sin democracia (¿existe democracia o un espejismo?), separación de poderes (permita que me ría), marcos jurídicos seguros (idem), derechos humanos (idem)… Es falso lo que usted dice: las letras generan más problemas de lo que resuelven. Confunde usted conocimiento con cultura.

    • Estoy en absoluto DESACUERDO, señor Vicente Gómez. Para empezar te diría que no se puede llamar analfabetos funcionales a los de letras y luego olvidarse poner la tilde en el propio apellido o decir, como dices: “… este artículo debería DE llamarse…”. En este caso, debería haber dicho “debería llamarse” (sin el de), porque no es una probabilidad lo que expresa, sino una afirmación. Deberíamos ser más humildes antes de dar lecciones.

      Respeto la ciencia y a los científicos (que también tienen sus discrepancias: Popper, Khun, Feryerabend…), pero un mundo donde sólo hay ciencia y no hay literatura, ni poesía, ni filosofía, ni psicoanálisis… me asusta. Es un mundo en el que sólo hay practicidad; conozco gente que sacaba 10 en todos los exámenes de matemáticas en el instituto, que incluso corregían a los profesores, y que, sin embargo, llevan una existencia absolutamente aberrante: un mundo en donde todo lo tienen calculado; sólo hacen un paseo si les es práctico para otro fin; como diría un psicoanalista: “son los politécnicos de la existencia; podrían expresar la vida en ecuaciones”. ¡¡Qué horror!!

      • No se preocupe: tiene usted derecho a estar equivocado. Primero, estoy acostumbrado a no poner la tilde en mi apellido, porque cuando publico en revistas internacionales mi apellido es más difícil de buscar si lleva tilde en el paper original. Segundo: “este artículo debería DE llamarse”. Soy consciente de los errores que cometo, pero creo que el lenguaje coloquial debería ser flexible. Tercero: ni digo que no tenga que haber literatura, ni poesía, ni filosofía, ni psicoanálisis, pero quienes la hacen deberían de tener un conocimiento científico y muchos ni lo tienen ni lo quieren. Por otro lado, me encantan esas personas que usted describe como “un mundo en donde todo lo tienen calculado; sólo hacen un paseo si les es práctico para otro fin”. La vida es demasiado corta para dar paseos sin no tienen una finalidad concreta.

        • Bien, o sea que el problema no es que haya literatura, o filosofía, o poesía, sino que hay gente de la literatura o la filosofía que no sabe de ciencia. Puede ser; aunque tampoco tengo claro que Rilke, Pessoa o Proust supieran mucho de ciencia, y parece que eso no les impidió escribir buena literatura (con que no despreciaran la ciencia –como, por desgracia, sí hacen los católicos– creo que es suficiente).

          Si usted quiere llevar una vida donde todo está absolutamente calculado, lo respeto, pero le pediría que no matase en sus alumnas/alumnos la imaginación, la espontaneidad y el placer vital de hacer cosas “inútiles y sin finalidad”. La vida es demasiado corta para no paladear el placer y la hermosura de lo “inútil y sin finalidad”.

          • Para nada: me siento orgulloso de que mis alumnos hayan seguido mis consejos y ellos al mismo tiempo me lo agradecen. No recuerdo haber tenido ningún alumno que me haya dicho que mis consejos no fueron útiles. Hoy en día la ciencia y la tecnología son imprescindible para vivir en ek mundo actual. Rilke, Pessoa y Proust vivieron en una época en la cual la ciencia y la tecnología tenían menos peso y no su situación no es extrapolable a la actualidad.
            Nunca he matado la imaginación de mis alumnos: les enseño a ser prácticos, a ser calculadores (en lo bueno y en lo malo) y a ser personas con pensamiento crítico. Y ellos ya saben perfectamente que lo que no es útil no tiene sentido salvo que sea un divertimento temporal. No porque lo diga yo sino porque es verdad. Creo firmemente que (como usted dijo más arriba) la vida es fácilmente expresable como ecuaciones y eso da más sabor y color a la vida, salvo para la mayoría de la gente de letras, incapaz de entender esa belleza matemática.

            • Me gustaría que profundizara en algunas cosas que ha dicho, si no le importa a usted, y si no le importa a Carlo (que se tiene que “tragar” nuestros debates antes de publicarlos):

              1) No dudo que ninguno de sus alumnos le haya dicho que sus consejos no fueran útiles; pero le pregunto: ¿útiles, para qué?

              2) Dice que hoy día la ciencia y la tecnología son imprescindibles para vivir en el mundo actual. Yo creo que lo han sido siempre, pero le preguntaría: ¿para vivir cómo y para qué?

              3) A sus alumnas/alumnos les enseña pensamiento crítico; y yo le pregunto: crítico ¿con qué?

              4) Ellos saben que lo que no es útil no tiene sentido salvo que sea un divertimento temporal. Y yo le preguntaría: ¿por qué un divertimento temporal –o perenne– no tiene sentido? ¿Y sentido para qué?

              Reconozco cierta “belleza” de la matemática (aunque a mí se me daba muy mal, lo reconozco). Lo que discuto es que esa sea la única belleza; creo que hay otras bellezas más bellas aún; incluso un perro o un burro no hacen matemática ni literatura, pero eso no quita para que ellos también disfruten de una siesta (quizá ésa es su manera de ver la belleza de la vida, quién sabe…).

              • Un par de aclaraciones, Óscar: yo no modero el foro, leo los comentarios una vez “moderados” y publicados. Y lo hago con gran satisfacción y provecho: es un privilegio conocer las opiniones de mis lectoras/es sobre mis artículos en sí y sobre los temas tratados en ellos. Gracias, una vez más.

                • Ah, eso me tranquiliza, aunque leer tantos comentarios no deja de ser un trabajo (a veces puede ser agotador). Por otro lado, el privilegio quizá es mío: nunca pensé que alguien como yo (con 11 años saqué un 2 de 100 en un test psicotécnico sobre inteligencia práctica, y luego, con 15 años, saqué un 16 sobre 100 en habilidades verbales) intercambiaría impresiones con un matemático de tu nivel. (Y el caso es que yo creo que tampoco en esa época era yo tan tonto como decían los test… no sé.)

              • Respuestas:
                1) Útiles para su futuro profesional y personal.
                2) Para vivir en un mundo donde puedan solucionarse la mayor parte de los problemas que nos afectan.
                3) No parece usted entender el concepto de “pensamiento crítico”. No vendría mal que ese concepto fuese enseñado en los centros de enseñanza para que los ciudadanos sepan apreciar la correspondencia entre el pensamiento, la opinión y la realidad.
                4) Porque no tiene una finalidad práctica.

                • Bien, entonces yo le respondo y le pregunto (sin ninguna animadversión):

                  Está cayendo en una argumentación circular: al final lo que usted está diciendo es que las cosas son útiles porque son prácticas, y son prácticas porque son útiles. En las cuatro respuestas sigue sin contestar; como mucho dice en la primera: “son consejos útiles porque les servirán para su futuro profesional y personal”. Y entonces yo le planteo lo siguiente:

                  1) Si mi futuro profesional va a consistir en ser un gran pintor de murales, o va a consistir en escribir “En busca del tiempo perdido”, ¿por qué me va a ser más útil profesionalmente aprender a hacer derivadas o matrices que aprender pintura o literatura?

                  2) Por otro lado, a nivel personal, a mí me satisface mucho deleitarme con los colores de una pintura de Watteau (no sé si el sabía mucho o poco de ciencia).

                  3)También alguien podría decir que aprender a especular con el precio del trigo en la bolsa de Chicago le va a ser útil en su futuro profesional (hay gente que ha tenido un éxito laboral en bolsa increíble).

                  • Gracias especialmente por este comentario. Puede ser que no me haya explicado bien.

                    1. Cuando hablo de su futuro profesional o personal, lo que indico es que estudiando letras la probabilidad de encontrar un trabajo remunerado de calidad en el que se resuelvan problemas prácticos es menor. Sobre todo en España, considerando las inmensas deficiencias de mercado de trabajo. El mercado de trabajo para profesionales científicos es malo, pero para historiadores, lingüistas o restauradores de obras de arte, por poner un ejemplo, es infinitamente peor. La mayor parte de los estudiantes que hacían una carrera de letras acababan en el paro y eligiendo profesiones ajenas a su carrera — tiempo perdido.

                    Obviamente nadie sabe cuál va a ser su futuro profesional cuando uno/a comienza una carrera: en general se sabe de qué profesión (idealmente) nos gustaría vivir, pero otra cosa es que ese sueño se haga realidad, pues depende de muchos factores. Yo siempre supe que quería trabajar en temas científicos y ser profesor de tale disciplinas… y me siento afortunado porque lo logré. Primero como profesor de secundaria, y después (al acabar la tesis) como profesor universitario tras mucho esfuerzo, por suerte fuera de España, donde la profesionalidad y calidad en la universidad son mejores y la posibilidad de financiación de proyectos científicos es relativamente más sencilla. Lo que sí puedo decir es que la mayor parte de las personas que conocí —de mi generación— que estudiaron carreras de letras no llegaron a ningún lugar y algunos aún están frustrados con ello. Y no es de extrañar: ¿por qué nadie les dijo la verdad? ¿Por qué nadie les dijo que hay profesiones que son imprescindibles y otras no tan necesarias? (Ojo, a pesar del mercado de trabajo de cada país). Mis estudios me permiten trabajar en varias disciplinas científicas, pero también me permitirían adaptarme rápidamente para trabajar en un banco, como restaurador de obras de arte o para impartir clases de literatura, por poner ejemplos. Pero personas de mi generación que estudiaron letras tienen “vetado” cualquier campo científico, por simple que sea, porque carecen de conocimiento cienfíco básico.

                    2. Especular con el precio del trigo —o de los que sea— o trabajar en bolsa en condiciones require conocimientos sobre economía, que son conocimientos buenamente matemáticos. Tengo una amistad que gana cantidades más que aceptables de dinero en temas de bolsa y domina matemáticas (desde análisis matemático, estadístico, hasta teoría del caos, simulaciones de Montecarlo…). Obviamente hay gente que juega en bolsa como si fuese una casa de apuestas… con los consiguientes resultados.

                    • Ya… pero entonces aquí estamos ante otro problema: no debemos confundir lo que es útil para el ser humano con lo que es útil para la sociedad en que vivimos: una sociedad hipertecnologizada, capitalista, productivista con la que yo no estoy de acuerdo. En mi opinión gran parte de los trabajos que se valoran hoy día (de la rama de “los números”, por llamarlo de alguna manera) no sólo son inútiles sino que son nocivos para la sociedad: la inversión en bolsa (provocadora de hambre y guerras en África, por ejemplo), la estrategia del marketing (idiotizante para la sociedad), los viajes espaciales (contaminantes a más no poder), etc., etc.

                      Creo que siempre ha de haber ingenieros para que no se nos caigan los puentes, arquitectos para hacer casas donde resguardarnos, médicos que nos traten, etc… pero se construyen demasiados puentes, demasiados coches, demasiados edificios, etc., y sin embargo, faltan más charlas, congresos, programas televisivos de literatura, de arte, de filosofía…, así que yo opto por una sociedad donde esté permitido a cada uno realizarse en lo que mejor se le da en beneficio de la sociedad y no en beneficio del sistema capitalista.

                      Ante esto, siempre he pensado que es mejor tratar de resistir que pasar por la rueda del “realismo”. Yo he conocido también a gente quería estudiar filología o Literatura, y estudiaron administración de empresas, porque sus padres, el entorno, etc., les decían que había que estudiar “cosas prácticas”, y han terminado con un trabajo más o menos bien remunerado, pero siendo pobres amargados y frustrados toda la vida, con vidas completamente insatisfactorias.

                      No sé exactamente qué formación tiene usted al margen de la científica; si le permite dar clases de literatura, o ser restaurador de arte, me alegro; pero ya le avierto que no es lo mismo tener una “formación” en literatura o arte que poder dar clase de literatura o de arte a nivel de bachillerato, no digamos a nivel universitario.

            • Le recomiendo la lectura del libro “La utilidad de lo inútil” desde una posición de humildad y respeto. Soy Ingeniero Químico y estudiante de guitarra clásica en el conservatorio, Mi experiencia personal es que necesito tanto de las humanidades así como del arte, para vivir de una manera más rica e intentar comprender el mundo que me rodea.

              • Interesante libro. Gracias por la sugerencia, Ruymán. Nuccio Ordine es muy popular en Italia como gran conocedor del Renacimiento y propugnador del espíritu renacentista, pero aquí es prácticamente desconocido.

    • Quizás está Vd. un poco confundido. Yo soy médico y en la Facultad tuve un compañero que creía en la partenogénesis de Mahoma. Hablo en serio; no bromeo. Es más: este chaval sacó unas notas excelentes durante toda la carrera, más de veinte matrículas de honor, tropecientos sobresalientes. Sin embargo, no se le podía hacer razonar sobre sus creencias religiosas, a pesar de que demostró en aquellos días, y lo demuestra actualmente hoy en el ejercicio de su profesión, un conocimiento de la ciencia médica sobresaliente.

      • No sé si tu comentario va dirigido a mí. En cualquier caso, creo que la de la religión es una cuestión aparte, muy delicada y compleja. No puede sorprenderte tanto lo del médico musulmán, cuando hay millones de católicos cultos que creen en la partenogénesis de Jesús.

        • No, no iba por ti, en absoluto, disculpa. Mi comentario iba dirigido al profesor troll. Esos católicos que citas no son cultos, al menos en el modo de entender el término cultura (de los varios que tiene) que a mí más me convence.

          • Entonces no hay católicos cultos, puesto que la virginidad de María es dogma de fe: quien la niegue no es católico, es un hereje, y hasta no hace mucho habría podido acabar en la hoguera.

            • Efectivamente, así es: no hay católicos cultos. No hay persona culta si no reniega de ese dogma de fe, pero, insisto, no, al menos, a través de una aproximación al término “cultura” muy concreta, repito, de las varias que posee el susodicho término.

              • Entiendo lo que dices y en buena medida lo comparto; pero me cuesta llamar inculto a un Chesterton, por ejemplo, o a un Vattimo. Tal vez habría que hablar más bien de delirio. Creo que la cuestión es demasiado compleja como para liquidarla en términos de cultura o incultura.

                • Es una cuestión demasiado compleja, difícilmente liquidable no sólo en términos de cultura e incultura, sino porque, además, Dios —cualesquiera que sean las cosas a las que los creyentes llaman Dios— es una consecuencia muy simple de la naturaleza del ser humano. Dentro de nosotros portamos características que nos impulsan a responder a todos los interrogantes que plantea el universo, desde descubrir los patrones que aumentaron las tasas de supervivencia cuando el hombre tenía que buscarse la vida hace 200 000 años de un modo que resultaría inconcebible en el año 2021, hasta plantear un teorema matemático de incompletitud. Dios fue, es y será los nódulos de conocimiento que el hombre no pudo, no puede y no podrá resolver, Dios se tornó, se torna y se tornará un sinsentido cuando el hombre descubrió, descubre y descubrirá la respuesta que anida en esos nodos. Hay una larga lista de incultos a los que… consentir… su estrechez de miras.

          • Es muy fácil emplear el término “troll” cuando no se está de acuerdo con las comentarios ajenos, sin mostrar argumento alguno. Es el comodín que se emplea cuando se duda entre llamar “facha” o “rojo” al interlocutor. He ahí el nivel actual.

            • Facilísimo. Tiene Vd. razón: llamar “troll” a alguien es muy fácil. Sin embargo, no crea que no coincido con Vd. en todo lo que ha escrito aquí. Pero, me reafirmo, es Vd. un troll. Vd. busca provocar por provocar; humillar a cierto colectivo por el mero placer de humillarlo. Yo ignoro quién ha hecho avanzar al mundo en mayor medida: si el hombre de ciencias o el hombre de letras. Lo ignoro, créame, pero estoy razonablemente seguro de que la respuesta a esa pregunta está muy lejos de las tesis con que ha contestado Vd. a otros comentaristas en esta revista. Troll, es Vd. un troll.

              • Pues está usted equivocado: un troll no pide que se instruya en conocimiento de ciencias a quienes sólo estudian letras. Y no, tampoco me interesa ni provocar ni humillar —para qué— cuando lo que estoy “pidiendo” es una sociedad mucho más instruida en el conocimiento científico, con mayor capacidad para resolver problemas, pues el futuro no sera nada fàcil. Confunde usted una opinión que le puede resultar polémica con el troleo, pero por polémica que resulte creo que es un punto de vista acertado considerando los problemas actuales. Si tuviésemos una sociedad mucho más analítica y mucho más intruída en el conocimiento científico, habría algo de esperanza. Pero de momento vivimos una “edad oscura” tecnológic en la cual muchos ciudadanos dependen de la ciencia o de la tecnología pero son incapaces de entender ésta.

                • No, no estoy equivocado; quien está equivocado es Vd. Lea: “… mientras que quienes estudian letras como mucho podrán resolver el crucigrama del periódico de los domingos”. Eso no es una polémica; eso es una burla gratuita. Eso es un menosprecio (al menos un intento de menosprecio) de todo un gran colectivo. Es más: si alguien necesita recurrir al insulto, es porque algo en el fondo de su mente le dice que sus argumentos hacen aguas y debe alimentar los disparates para hacer mella en aquellos que no piensan como él. Aparte de ese sustantivo que no voy a repetir, por respeto a Frabetti, que nos recomienda, muy amablemente, que no le insultemos a Vd. pese a comportarse en este foro de manera inadecuada, y por respeto, también, a quienes deben decidir lo que se publica o se censura en esta ágora (revisando comentarios), aparte, repito, es Vd. un hemipléjico en el sentido más estrictamente ortegaygassetiano de la palabra. No sé cuáles son sus estudios, en qué disciplina está Vd. formado (he de admitir que no tengo ningún interés en conocer esos datos), pero, en cualquier caso, no le han servido de nada. Ha hecho Vd. un diagnóstico de la situación que se aproxima levemente al meollo de la misma, pero las medidas que propone resultan torpes y burdas. De la superioridad de la Naturaleza sobre todos nosotros, imho, no existen dudas: los humanos tenemos dos vertientes, una racional y otra irracional. Somos probablemente el único ser vivo sobre la faz de la tierra que puede pincharse heroína con la jeringuilla de un amigo VIH positivo, disfrutar plenamente la experiencia y ser consciente al mismo tiempo (¡al mismo tiempo!) del gran error que supone llevarla a cabo. Digo eso porque las soluciones útiles que tanto le agradan a Vd. son relativamente identificables; podríamos especular con una “cantidad” acerca del beneficio que los hombres de ciencias le han dado al mundo, pero ¿cree Vd. sinceramente que si, a partir de ahora, suprimiéramos ciertas manifestaciones humanas enseñándoles a los chavales solamente ciencia y tecnología, no incentivándoles en el arte (por el propio arte), todo ello en pro de resolver problemas útiles, el porvenir de la Humanidad sería mejor? A mí la Medicina me ha enseñado mucho, me ha incentivado a buscar el valor de x en una ecuación metiéndome por agujeros cada vez más estrechos. No obstante, cuando leí lo que Sancho le dijo a Alonso Quijano: “tome mi consejo y viva muchos años, porque la mayor locura que puede hacer un hombre en esta vida es dejarse morir sin más ni más, sin que nadie lo mate ni lo acaben otras manos que las de la melancolía”, crecí a nivel intelectual en igual medida. Las sociedades sin el conocimiento científico que han permitido los satélites orbitando el planeta o el desarrollo de la insulina, por poner un ejemplo aislado y aparentemente nimio en las CC de la salud, serían sociedad pobres, grotescas y pordioseras, pero una sociedad donde no existieran ni las bestias ni lo inverosímil, una sociedad sin gente como Sancho, sin gente abstraída en el vuelo de una mariposa (un vuelo que posteriormente se traza sobre una acuarela), es una sociedad igual de nociva que la anterior. ¡Qué mala suerte han tenido sus alumnos con Vd!

    • Por favor el que ha nacido un tarugo lo será siempre independientemente de la carrera que haya estudiado. Cuéntele a sus alumnos el cuento que quiera pero la realidad es que estudiar una carrera de ciencias no le eleva a nadie a la categoría de gran pensador. Únicamente tendrá en el mejor de los casos cierta fluidez con las matemáticas y con el pensamiento lógico. Paralelamente el que ha estudiado letras adquirirá una mayor habilidad con el lenguaje. Estoy siendo generoso ya que muchos se sacan las carreras sin entender nada , a base de años y regurgitar exámenes adquiridos por favores y de meter horas en academias. En parte por que profesores como usted animan a gente ,poco hábil en una carrera técnica y posiblemente si en otras disciplinas, a perseguir una carrera equivocada. En el caso de una ingeniería sin ir más lejos los alumnos tendrán cierta destreza a la hora de resolver problemas más o menos complicados con poca preparación. Sabrán buscarse la vida pero de ahí a que valoren la importancia de la física subatómica y los fractales… ¿El entendimiento del universo.?. Desé una vuelta por la universidad.
      Creo que confunde la correlación en que la gente brillante se suele sentir atraída por ciertas carreras con que esas carreras les convierte en brillantes.

      • “El que ha estudiado letras adquirirá una mayor habilidad con el lenguaje.” Falso: los estudiantes de ciencias son capaces de adquirir un lenguaje más técnico, más rico y más preciso que los de letras.

        “‘Desé’ una vuelta por la universidad”: ¿Por qué universidad? Hay más de una universidad. Dígame al menos qué país.

        La mayor parte de la gente que he conocido que ha terminado las carreras de letras no eran precisamente brillantes. El sistema los convirtió en analfabetos funcionales. Ya no digamos quienes estudian pseudocarreras como magisterio o historia.

  7. Y también matemáticos-músicos y, por supuesto, matemáticos-ajedrecistas. No es de extrañar, pues la matemática, el ajedrez y la música tienen bastante en común, empezando por el “arte combinatoria” que está en la base de las tres actividades.

  8. Yo también soy profesor, como el anterior forero, pero contrariamente a sus desmesurados argumentos, no creo, sino que estoy convencido de que son complementarias. Mi caso es particular, elegí las ciencias estando más dotado para las letras por pragmatismo laboral (es un hecho que las carreras de ciencias tienen mayor salida). También creo que se ha otorgado a las letras un prestigio del que no han gozado las ciencias, y valga como ejemplo de esto el hecho de que ser analfabeto es algo completamente peyorativo y asociado a la lectura y escritura en su sentido humanístico. Está peor visto ser “analfabeto de letras” que “de ciencias”. El “yo es que soy de letras” para justificar la ignorancia más básica en conceptos científicos equivalentes a distinguir un verbo de un adjetivo. Con todo, la sociedad hipertecnológica en la que vivimos y que irá a más obligará a un desplazamiento en esa correlación de fuerzas que tradicionalmente se decantaba hacia las letras, y por imperativo laboral, los contenidos científicos pesarán más en los currículums educativos y por tanto la sociedad no tendrá más opción que adaptarse y forjar una nueva era en la que lo científico sea lo intelectual.

    • Esperemos que esa transformación que apuntas, y con la que estoy de acuerdo, no aumente la brecha, sino que contribuya a superarla. Hace unos años le pregunté a Stephen Hawking cómo veía la actual relación entre ciencia y filosofía, y me contestó que los científicos tendrán que ocupar el puesto que los filósofos han dejado vacante. Yo apuesto más por un fusión enriquecedora para ambas partes. Una recuperación del espíritu de la antigua Grecia, cuando filosofía y ciencia eran una misma cosa.

    • Dani, una cosa es que sea verdad que el ser analfabeto científico no ha estado tan mal visto como ser analfabeto lingüístico, y otra cosa es pensar que en los currículums debería pesar más el conocimiento científico. ¿¿Más todavía?? El mundo es ya tan aberrante que lo único que cuenta para encontrar trabajo es ser hábil con las matemáticas, los números, la informática, el conocimiento instrumental, etc., etc. Y me niego a que la sociedad no tenga más opción que adaptarse a este sistema; éste sistema lo ha creado el ser humano… y, de la misma manera, lo podemos demoler. Yo sigo necesitando mirar al cielo, a las nubes, a las flores, o a mi interior… aunque esto no sea muy valorado esto en las currículums. ¿Qué clase de ser humano queremos? ¿Un ser humano que sólo viva para ser eficiente?

      • Es un toma y daca. Efectivamente, si los currículums cada vez otorgan más peso a las ciencias, quizá nos veamos abocados a un mundo impersonal. Pero la clave está en ver la ciencia desde una perspectiva humanístico, y viceversa. El equilibrio es difícil, pero es cierto que hasta ahora esa “batalla” la han ganado las letras. Lo que está ocurriendo desde hace 20 años es un acortamiento colosal de esa brecha en favor de las ciencias, gracias a la eclosión de internet.

      • Los problemas no los resuelven quienes sin más miran a las estrellas, sino quienes analizan su luz para explicarnos la física y la química y la evolución del universo, o quienes diseñan, construyen y vuelan en vehículos para llevarnos a ellas.

        Yo no necesito a nadie que mire las nubes, sino a quien estudia su dinámica y evolución para predecir la meteorología y climatología con un fin práctico.

        Yo no necesito a nadie que sin más mire a las flores, sino a alguien que estudie su evolución, los procesos de polinización y su bioquímica para mejorar cosechas, para producir con seguridad alimentos.

        Yo no necesito a nadie que mire a su interior sin entender o explorar la bioquímica humana o sin mejorar la medicina actual.

        Esas personas que simplemente miran las nubes, las flores o las estrellas sin preocuparse en solventar los problemas actuales se aprovechan de quienes buscan soluciones a problemas o necesidades que afectan a millones de personas, de personas que sí realizan el trabajo útil para mejorar nuestras vidas.

        ¿Qué clase de ser humano queremos? ¿Personas que se dediquen a mirar las flores, las nubes o las estrellas y que no ofrezcan nada o personas que sepan entender, analizar, razonar y contruir un futuro prometedor?

        • Es que para construir un futuro “prometedor”, o sea, un mundo donde no haya explotación, ni despilfarro capitalista, ni destrozo de la naturaleza hace falta todo ese conocimiento técnico que usted ha dicho, PERO TAMBIÉN HACEN FALTA seres humanos que miren a las flores, a las nubes, o a las estrellas sin pretender nada más que el placer de mirar. Precisamente a causa de que la gente sólo mira con fines útiles las flores, las nubes, las estrellas (o a los cerdos y a los pollos) tenemos el mundo infernal que tenemos: desde la contaminación producida por las teles gigantes y los coches cuatro por cuatro, hasta los mataderos a las afueras de nuestras ciudades.

          • Su argumento es completamente absurdo: está usted mezclando la ética con la inteligencia o preparación profesional, cuando son asuntos completamente independientes. La explotación, el despilfarro o el destrozo de la naturaleza no están ligados a las ciencias ni a las letras, sino a la naturaleza humana. La practican los poderosos con poca o nula conciencia (estén a la altura que estén), sean inteligentes, tontos, cultos o analfabetos. Hay que señalar, sin embargo, que los tontos (tengan el conocimiento que tengan) son bastante más peligrosos e irresponsables que los malvados.

            Esa gente que sólo mira las flores, las nubes o las estrellas por el simple placer de mirarlas tiene necesidades básicas como cualquier otra persona (salud, alimento, sexo…) y no están fuera de la ecuación: pueden ser tan explotadores o irresponsables como cualquier otra persona que usted se pueda imaginar. La diferencia es que una persona que no tenga conocimientos científicos será prácticamente incapaz de resolver problemas prácticos. Los problemas de contaminación, de gasto irresponsable de recursos naturales (capitalista o comunista — o lo que sea) no se van a resolver mirando flores o nubes. Se solucionan con análisis riguroso y metodología científica.

            El mundo no es infernal ni es celestial. Es como es, dependiendo de donde haya uno nacido, cuán responsable sea en la vida y con qué personas y situaciones se encuentre. Es una ecuación compleja, pero determinada.

            • Claro que los que miran a las flores pueden ser dañinos para la sociedad, exactamente igual que lo pueden ser los que saben resolver grandes problemas prácticos (hasta ahí estoy de acuerdo). Pero para resolver los problemas de despilfarro capitalista, destrozo de la naturaleza, alienación humana, etc., hace falta no sólo tener conocimientos prácticos que optimicen los recursos, o que sirvan para construir puentes; hace falta también vivir de otra manera, y para vivir de otra manera hace falta tener imaginación, poesía, fantasía, etc., y para ello hace falta gente que estudie literatura, historia, psicoanálisis, filosofía; en definitiva, hace falta un ser humano que no sea práctico las 24 horas del día.

              • Falso: para vivir de otra manera hace falta resolver problemas prácticos empleando la imaginación y el conocimiento científico. Reciclar, conservar, construir eficientemente, obtener energía limpia, no contaminar, etc… requiren aplicar imaginación al conocimiento científico. La fantasía, poesía, etc… pueden mostrar un panorama precioso, pero no soluciona esos problemas.

                • Pienso que la fantasía, la imaginación, la poesía, etc., pueden contribuir mucho a que la gente viva más para leer, admirar un paisaje o mirar en su interioridad; de esta manera la gente vivirá menos para consumir todoterrenos, consumir psicofármacos, consumir viajes a Taiwan ida y vuelta en un fin de semana (con la contaminación que ello implica), consumir menos en general (y así reducir la basura de plástico), consumir menos elctrodomésticos (nuestra basura electrónica acaba en Somalia o Ghana, donde hay niños que nacen sin brazos y sin piernas a consecuencia de los tóxicos que despide todo eso cuando lo queman), etc., etc…

                  Así, la fantasía, la imaginación, la poesía servirían para vivir en un mundo mucho mejor.

        • Yo soy de las que siempre ha pensado que son campos totalmente complementarios. Cómo no iban a interesarme las Ciencias y las Letras en igual medida si ambas engloban El Conocimiento humano (con mayúsculas) en todas sus manifestaciones. Después de leerme tanto el artículo como algunos de los comentarios sigo teniendo una duda, Carlo… ¿Qué nos pasa a lxs que elegimos Las Bellas Artes?!!. ¿Es el Arte la tercera vía?. Jamás he conocido a un/a artista que desprecie nada relativo al campo científico ni al de las Letras y sin embargo el Arte sí que es la materia más denostada en el sistema educativo. De eso no hay duda. Si Filosofía ya estaba en horas bajas hace una década, del arte (práctico, no teórico) ya ni hablemos. Ni siquiera sé si ahora mismo existe alguna asignatura artística… ¿Eso?, eso es un imperdonable! :))

          • Una buena amiga mía da unas maravillosas clases de arte en un IES de Barcelona, al que recientemente me invitó para que hablara de Joan Brossa con sus alumnas/os y les ayudara a montar un espectáculo brossiano. No sé si esto es frecuente o excepcional en el actual sistema educativo, pero sí tengo claro que la formación artística es importantísima.

  9. Como acaba de decir Frabetti, hubo un tiempo en que los científicos eran filosofos. Y los filósofos científicos. No hace mucho uno podía estudiar el bachillerato por ciencias puras (un servidor lo hizo) y la literatura, la Historia, el Latín, la filosofía eran obligatorias (la última hasta los cursos finales). Te daba una perspectiva, una visión general, unos conocimientos, quizá de un dedo de profundidad, para andar por el mundo. Y yo sigo pensando, seimpre se lo he dicho a mis hijas, que un ser humano con una inteligencia media, tiene capacidad de sobra para interesarse y conocer la literatura y la química elemental. Lo único que se necesiya es que lo que diseñan los planes de estudios quieran a gente formada y con capacidad para pensar por si mismos, aunque serán menos manejables, y un poco de suerte a la hora de encontrarte con buenos profesores dispuestos a enseñarte. Si das con un supremacista de la ciencias, se te ha caído el revolver al río….

    • Totalmente de acuerdo. El problema es que los que diseñan los planes de estudio quieren gente manejable, aunque piense menos. Como casi siempre, como casi todo, es, en gran medida, un problema político. Y, sí, puedes tener la suerte (yo la tuve) de encontrarte con buenos profesores. O puedes tener la desgracia de topar con uno que te haga odiar las mates. O la filosofía, la menso rentable y la más importante de las materias.

      • Fíjate, Carlo, a cuento de esto que dices, que en una ocasión, el filósofo (de la ciencia) Jesús Mosterín dijo que no sabía si la filosofía servía para algo, y que no le importaría nada que desapareciera del bachillerato. Sin embargo dijo que las matemáticas son inevitables. Es el mismo debate: lo que es “útil”, lo que “sirve”. Pero ¿para qué? Incluso desde un punto de vista de la utilidad, a mí no me ha servido para nada haber hecho polinomios, o derivadas, o funciones, etc., y sí me ha servido leer a Foucault, a Horkheimer o a Marcuse (a los que no estudié nunca en el bachillerato, por cierto), autores que me han servido quizá para plantearme en qué clase de mundo “práctico” tan horrendo vivo.

        • Admirado maestro, algo que aprendí del buen hacer de gente como tu que transita en mundos distintos es que el conocimiento no es un juego de suma 0, los avances de una disciplina no invalidan a la otra.

          Todo suma, la ciencia y la letra, la filosofía y las matemáticas, la biología y la antropología, el arte y los números.
          Creo que por muy devaluadas que estén las letras, en este mercado laboral prostituido, te permiten entender mejor el mundo en el que vivimos, los tribalismos y los cliches, las corrientes de pensamiento que subyacen. Como diría Marx hay mucha ideología disfrazada de falsa conciencia y la ignorancia hace que no nos demos cuenta.

          Mi miedo es la excesiva especialización que demanda este sistema de turboconsumo. Ignorantes en todo y expertos cada vez en nada.

          • Sí, la superespecialización es un proceso que empezó con la revolución industrial y parece imparable (razón de más para intentar pararlo por todos los medios). Cuando estudiaba ingeniería, conocí a un ingeniero alemán que me preguntó cuál era mi rama, y cuando contesté: “La ingeniería industrial”, replicó que eso no era una rama, sino algo muy general. Y cuando le pregunté cuál era la suya, para hacerme una idea de lo que quería decir, me contestó: “Los tornillos”.

  10. En última instancia, estamos hablando del orden establecido y en qué medida lo aceptamos (y en este sentido creo que Mosterín era bastante contradictorio: crítico en algunos aspectos y acomodaticio en otros). En un mundo mercado, es inevitable que un burdo utilitarismo materialista (en el mal sentido del término) prevalezca sobre otras consideraciones.

  11. El día posterior a la lectura de tu artículo me topé con otro, amenísimo, de una científica latinoamericana renombrada, seguro que lo has leído, “Ciencias y Humanidades tendrían que ir de la mano”. Parece que tu inquietud es más que compartida. En resumen, faltaría una decisión política social, lo más dificil. Y si se lograra implementar sentiría gran curiosidad por saber qué lecturas se aconsejarían introducir en el plan de estudio de las Ciencias y su contrario. Personalmente creo que es aberrante separarlas aduciendo motivos de incompatibilidad teorética y peor aún, de utilidad práctica, ya que lo más “práctico” que ha dado este universo somo nosotros, que morimos (hasta ahora) y solo permanecerán los sueños, y no hay fórmulas matemáticas para describirlos, a no ser que se quiera renegar de nosotros mismos (esta convicción mía tal vez se deba a que descubrí la unidad y sus espejismos asociada a la luna, experiencia infantil que aun hoy me emociona: A la una con la luna, a las dos tiene tos, a las tres al revés… etc. etc. El tres y su revés, todavía no lo entiendo. No sé si es cero, o menos tres. Bromeo, mas no tanto). Además, estoy convencido de que los científicos, la única casta que admiro, necesitarán siempre, aunque lo nieguen, de la metafísica, literaria por necesidad y exigencia, porque creo que para ellos es muy difícil dar forma a las metáforas, figuras que no obstante se presenten inasibles o sin patrones logicos, desde los albores de nuestra presencia ha llenado nuestra imaginación y dado inicio a la ciencia. Y espero que consideren el concepto del Tiempo, que tanto desvelo les ha causado, como una de las últimas metáforas, quizás del propio universo que, por lo visto, no necesita de él para morir y renacer eternamente. Siempre un placer leerte y, en especial modo, los comentarios que arrastrás.

  12. El video de los Simpson no pasa de ser una simpleza que confunde Derecho con abogados y en su lugar se podría poner uno de científicos vendidos a dictadores y multinacionales o sobre grandes farmacéuticas. Organizar jurídicamente un estado es una tarea muy compleja y que ha llevado milenios a la humanidad. Lo que usted hace es recoger cuatro ideas vulgares y populistas sin pensamiento crítico. Aunque le parezca mentira el simple hecho de estar usando los dos un alfabeto con mayúsculas y minúsculas, signos de puntuación, tener diccionarios o un gramática ha sido una colosal tarea que ahora nos permite entendernos y también le permite a usted hacer ciencia. Del mismo modo que ha habido grandes nombres en el Derecho como Hammurabi, Justiniano, Alfonso X el Sabio… que han hecho avanzar a la humanidad y tener instituciones modernas. Podría seguir con la diplomacia, la historia…Decir que las letras crean problemas es como decir que las ciencias los crean pues fueron científicos los que crearon la bomba atómica o el Zyklon B

    • Lea mis comentarios más arriba, donde respondo a lo que usted dice. Ya le adelanto que está usted mezclando la ética con la inteligencia o preparación profesional, cuando son asuntos completamente independientes.

    • 1. ¿Habría medicina sin médicos, astronomía sin astrónomos o derecho sin abogados?
      2. No recojo ideas ni vulgares ni populistas. pues proponer que las personas que estudian letras también sean instruidas en el conocimiento científico y en el pensamiento crítico no es precisamente una idea popular ni precisamente vulgar. Expresar que la ausencia el conocimiento científico impide la resolución de problemas prácticos no es vulgar: es un hecho. Una vacuna contra la malaria o contra el covid-19 no la desarrolla un abogado, un escultor, un poeta o un político, sino científicos preparados capaces de resolver problemas.
      3. La ética es un asunto independiente. Usted intenta mezclar sustancias inmiscibles: la ética no depende ni de la inteligencia ni se la formación. Es una cuestión referida a la naturaleza humana y el ambiente en el que uno se encuentra. Ha habido científicos con ética admirable y mala gente, obviamente, del mismo modo que ha habido políticos que han hecho lo mismo. O abogados. O pintores. O directores de cine. Por cierto. el Zyklon B era originariamnete un pesticida para fumigar cosechas: no se creo con la finalidad de asesinar en masa a personas. La bomba atómica nace a partir de los conocimientos desarrollados sobre la fisión nuclear, cuyo objetivo inicial es producir energía controlada. Mire a ver, por cierto, quién financió la contrucción de la bomba atómica. O la producción en masa del Zyklon B en los años 40 del siglo pasado. Por terribles que sean la bomba atómicas, investigue cuántos fallecidos se habrían contabilizado en la Segunda Guerra mundial si los EEUU no las hubiesen lanzado sobre Japón. Volviendo al tema: no hablo de ética, sino de la capacidad de resolver problemas prácticos. Las letras crean un problema muy serio al desplazar a las ciencias para parte de la población e impedir a ciudadanos contar con un conocimiento científico necesario para muchas facetas prácticas de la vida y para resolver problemas prácticos.
      4. Por cierto, no dudo de la utilidad de las lengua, pero éstas separan más que unen. No es de extrañar que haya tantos idiomas y que el mundo esté como esté. Sólo hay que ver los problemas en España y en otros países del mundo y qué papel juegas las lenguas regionales como instrumento de separación. El mejor ejemplo de lenguaje útil lo han expuesto los científicos: si existiese una civllización extraterrestre que quisiese comunicarse con la humanidad, el lenguaje universal para establecer un contacto serían las matemáticas.

      • 1. Por supuesto que puede existir el Derecho sin abogados. Ya lo ha hecho. La figura del abogado surge con la cultura greco-romana y ha ido evolucionando a lo largo de los siglos.
        2. Evidentemente es necesario crear vacunas, pero también hace falta crear una ley electoral. ¿Cuántos españoles comprenden la ley electoral actual y los efectos que tendría un cambio en la misma.?¿ O los distintos tipos de monarquía y república existentes en el mundo? ¿O las diferencias entre un estado centralizado, autonómico, confederal o federal? ¿Es necesario crear nuevos modelos?Esas decisiones que implican cambios en nuestra vida no las puede tomar un matemático o un físico.
        3. Como usted dice los científicos ponen a disposición de la humanidad la energía atómica y el Zyklon B, es nuestra tarea darnos normas sobre como usarlas. Es nuestra tarea evitar la proliferación y el uso de las armas nucleares y eso se hace con la diplomacia, por poner un ejemplo. Desde luego será imperfecta pero afortunadamente hemos conseguido que no estalle una guerra nuclear.
        4. El lenguaje matemático sirve para expresar unas cosas y no otras. Tiene sus limitaciones, como todos los lenguajes humanos.

  13. Gracias a los avances en neurociencia, sabemos que la forma en la que mejor aprende el cerebro es con los aprendizajes transversales. Es decir, que requieren de la activación de diferentes zonas especializadas en distintas tipologías de actividad y, por lo tanto, de una fuerte conectividad cerebral.
    Si poco a poco se extienden y se implantan metodologías de aprendizaje basadas en la transversalidad y lo significativo, esa visión dicotómica de letras y ciencias irá quedando obsoleta. Espero con impaciencia ese momento.

    • Por suerte, se están implantando y extendiendo; pero el momento en que la visión dicotómica quedará obsoleta aún está lejos, me temo. Entiendo que lo esperes con impaciencia; pero te sugiero que lo esperes sentada.

      • Parece que en Cataluña se está diseñando un nuevo bachillerato en teoría más competencial. También se está creando un “bachillerato general” donde se podrán escoger asignaturas “artísticas”, “científicas” …
        Ya veremos cómo queda el proyecto una vez se aplique. Pero menos da una piedra.

  14. En “Dialéctica de la naturaleza”, Engels, poco sospechoso de idealismo, pone en su sitio a los científicos arrogantes que desprecian la filosofía. Para mí también es un placer leer los comentarios que arrastro, entre ellos los tuyos, asiduos y siempre oportunos.

  15. Lo del troll/profesor Vicente Gómez de traca. Pobres alumnos. Conozco a cantidad de licenciados en carreras de ciencias puras que en la vida real son auténticos analfabetos e incompetentes en todo lo que no sea su limitado campo de estudio.
    Ambas ramas del saber deberían ir de la mano. Encaminarnos hacia una fusión humanístico-científica para cualquier carrera que se precie en un futuro.

    • Una vez más, vemos cómo el personal (ya hay otro más arriba) usa el término de “troll” cuando no tiene argumentos. “Si no estás de acuerdo con esa persona pero no sabes si es rojo o facha, llámalo troll” — debe de ser parte del decálogo del argumentador que no puede ofrecer recursos intelectuales.

      Ya he dicho más arriba que el hecho de estudiar no te hace competente, pues quiene no tiene inteligencia o interés por nada no logrará ser un profesional digno. Lo que usted parece no entender es que mientras la mayoría de la gente con estudios de ciencias es capaz de entender la belleza del arte, de la música, fotografía, quienes sólo estudian letras y serán incapaces de entender o analizar los procesos que suceden en el universo al no contar con una base física, química o matemática. Lea usted el ejemplo que expuso Richard Feynman sobre su amigo artista Jirayr Zorthian. Este último le decía:

      “I as an artist can see how beautiful this [flower] is but you as a scientist take this all apart and it becomes a dull thing.”

      El artista era capaz de ver la belleza de una flor, pero incapaz de comprender el origen del color en la flor, la fotosíntesis o las propias consecuencias de la química orgánica en la naturaleza de la flor y su interacción con el ambiente. Feynman podía ver perfectamente la dimensión estética y científica, pero su amigo tenía una visión incompleta y sesgada. Eso es lo que ocurre con las personas que estudian letras: tienen una visión completamente sesgada, que para colmo les impide la resolución de aquellos problemas prácticos para los cuales se requiere formación científica.

      De modo que no, no hace falta que ambas ramas vayan de la mano: lo que es imprescindible es potenciar el conocimiento científico a todos los niveles, porque sin éste nos quedaremos desnudos en la intemperie.

      • Vicente, usted dice que el artista ve sólo la belleza de la flor, pero el científico ve la belleza de la flor y además tiene el conocimiento científico de la flor. ¿Me podría decir que entiende por “belleza”? ¿Y para qué le serviría al científico apreciar la “belleza”, puesto que la “belleza” no es un conocimiento “práctico”? GRacias.

        • Elija usted la definición de belleza que quiera, porque no creo que sea exista una definición que se ajuste a los puntos de vista de cada persona. Estoy de acuerdo en que para un científico apreciar la belleza no tiene un valor práctico. Simplemente es algo que sucede sin más (sin que podamos impedirlo, aunque tampoco hay motivo para ello).

          • Pero ¿es necesaria o no la belleza? Dice “es algo que sucede sin más sin que podamos impedirlo, aunque tampoco hay motivo para ello”.

            Entonces, ¿debemos preocuparnos por potenciar el sentido de la belleza o podemos prescindir de ella porque “no es práctica”? No me queda claro por qué un científico puede apreciar algo que no es práctico si lo que no es práctico no tiene importancia.

            El hecho de que diga que no podemos dar una definición de la belleza es la prueba de que es algo sobre lo que habrá que reflexionar: ahí entran en juego la filosofía, la literatura, el arte, que a lo mejor tienen más que decir de la belleza que la ciencia.

              • Si, quién sabe si a lo mejor otro día escribes sobre todo esto: para qué sirve la belleza, qué es la belleza, o para qué sirve la poesía (en sentido amplio, no sólo me refiero sólo a los poemas). Por qué las necesitamos. ¿O no las necesitamos? (Espero que sí las necesitemos).

  16. El rol de género no es algo que se elija. No es conciente. Por lo tanto no se puede elegir. Lo demás es discutible y por eso supongo el enorme volumen de comentarios que la nota ha generado jaja :) Yo simplemente diré que muy lindo en la teoría, pero en la práctica se necesita mucho “orden” para que la sociedad sea funcional, si todo se mezcla les apuesto a que el mundo colapsaría. Por eso la educación es tan “cuadrada”. Es porque somos como un enjambre de abejas, o encajas o estás fuera, y apuesto a que todo padre quiere que su hijo encaje… O no?? Nadie se va a poner a jugar a los dados con el futuro de los niños, así que no es tan fácil hacer cambios profundos en la educación…

    • Se elige -en la escasa medida en que se elige algo y en el supuesto de que el libre albedrío no sea una ilusión- la forma en que se ejerce y manifiesta la masculinidad o la feminidad (o cualquier otra opción), y eso es, básicamente, el rol. Y no todo padre quiere que su hijo encaje (aunque sí la mayoría seguramente), ni toda alternativa es jugar a los dados, aunque el azar siempre desempeñe un papel importante. No, no es fácil hacer cambios profundos en la educación; pero algunos pensamos que es urgente y necesario.

  17. En realidad, lo que sucede en el sistema educativo español es que los alumnos tienen que escoger entre Letras o mitad Letras/mitad Ciencias a los 15/16 años. Pues la modalidad de Ciencias (solo una, recordemos que hay también Humanidades y Ciencias Sociales, con los dos itinerarios diferenciados indicados en su título, y Artes) permite obtener el título de bachillerato cursando en 2º curso Inglés, Castellano, Historia de España, Galego(hablo de mi caso), todas obligatorias, Matemáticas II, Química, Biología(optativas de la modalidad), Historia del Arte(optativa de otra modalidad) y Francés II(específica). Echen cuentas de qué proporción de materias científicas habrá cursado el bachiller al entrar en la universidad.
    Por si hubiese alguien interesado en examinar cómo han cambiado (o no) las cosas desde el BUP/COU, les dejo un enlace: https://matematicasnarua.blogspot.com/2019/03/a-aparente-desaparicion-das-humanidades.html

    • Gracias por el interesante comentario y enlace. Y quede claro, por si mi condición de matemático pudiera sugerir lo contrario, que Platón me parece tan importante o más que Euclides.

      • Por si diese la impresión contraria, también yo opino lo mismo sobre Platón*. Lo que creo es que hay mucha sobreactuación alrededor de la desaparición de las humanidades, parece que se adivina la decadencia de Occidente porque la materia escolar de Historia de la Filosofía(Hª de la Filosofía, recordemos, que Filosofía sigue siendo obligatoria en 1º de BAC) sea optativa para los alumnos de Ciencias, cuando aproximadamente el 40% de la población no llega al bachillerato. Y cuando la materia es una enumeración apresurada de ~7 autores y obras, no la supuesta apertura del tercer ojo que algunos simulan.

        *Si cambiamos Euclides por Newton, ya no lo tengo tan claro ;)

  18. En Francia ya no hay ramas de ciencia, letras y sociales.
    Si bien antes los alumnos se limitaban a “ciencias”, “economía” y “letras”, la reforma del año pasado les abrió un abanico elecciones que le ha venido bien a más de uno.

    Historia/geogragía
    Literatura/filosofía
    Ciencias económicas/sociales
    Biología/geología
    Física/química
    Matemáticas
    Arte
    Ecología
    Ciencias numéricas
    Literatura/lenguas extranjeras
    Cultura/lenguas antiguas
    Ciencias de la ingeniería

    Son las 12 opciones que ofrece el nuevo Bac. El alumno elige 3 de ellas en el penúltimo año de instituto —que se imparten a razón de 4h/semana/opción— de las cuales elige las 2 que mantiene al pasar al último año —a 6h/semana/opción.

    Con este sistema, los famosos “indecisos” se dan un año más para madurar la decisión: si dudo entre ingeniería y administración, eligo mates, física/química y economía el penúltimo año; ya veré si me dejo FQ o economía el año siguiente.

    También da lugar a combinaciones interesantes y personalizadas: ecología y biología, historia y FQ, matemáticas y filosofía… (¿cuántas en total?)

    Y los que quieran pueden quedarse con las ramas clásicas: mates y FQ, filosofía y arte, HG y economía…

    A todo esto lo acompaña una formación superior en sintonía. Se diversifican los perfiles y los estudiantes aciertan más con los estudios.

  19. “No os pido una redacción” y “eso se lo preguntaréis a vuestro profesor de ciencias” son dos frases que me han frustrado tantas veces en clase.

  20. RUEGO A MIS AMABLES COMENTARISTAS que no (des)califiquen a otros foreros por muy peregrinas o inadecuadas que puedan parecerles sus opiniones. En concreto, Vicente Gómez no merece en absoluto ser llamado troll, término que se utiliza para designar a quienes boicotean o contaminan los foros con insultos o despropósitos; sus opiniones están expuestas con corrección -en ambos sentidos del término- y se toma la molestia de contestar a todos sus interlocutores, por lo que merece el mayor respeto. Y creo que, además, vale la pena leer sus comentarios con atención; se puede no estar de acuerdo con ciertos extremos (yo mismo no lo estoy), pero las cuestiones que plantea son importantes.

    • No se preocupe, D. Carlo, nunca hago caso a las ofensas y por tanto no me afectan. Primero porque no me suele importar mucho las opiniones ajenas sobre mi persona — a fin de cuentas soy consciente de mis éxitos, pero también de mis limitaciones… y hago lo que puedo (en la medida de lo posible) por emplear argumentos racionales. No soy de izquierdas, ni de derechas ni de centros: tengo biblioteca, estudios y simplemente estoy de acuerdo (o no) con las ideas y los puntos de vista en base a su validez lógica, independientemente de dónde o de quién procedan.

      Y sinceramente, creo que:

      1) Aunque exista en la actualidad un acceso a la información extraordinario, hay una carencia enorme de conocimiento en el campo de las ciencias. Esa carencia es peligrosísima y las consecuencias de esa carencia ya comienzan a verse hoy en día, pero se volverán peligrosas más tarde que temprano. Las primeras consecuencias (escuchar barbaridades como que la Tierra es plana o hueca, que las vacunas provocan autismo o absurdeces similares) pueden provocar risa, pero las teorías conspirativas y las pseudociencias crecen en un mundo donde el acceso a la información es excelente, lo cual refleja graves carencias del sistema educativo. Tenemos acceso a la tecnología de todo tipo, pero pocos entienden cómo funciona un tubo fluorescente, un reactor nuclear o para qué sirve el pancreas. Hay cada vez más personas que confían en la homeopatía, en la astrología o en la acupuntura, y menos que confían en la energía nuclear o las vacunas. Todo eso pasará factura.

      2) Al mismo tiempo, la humanidad no está ni mínimamente preparada para evitar o responder a un fenómeno tipo Tunguska (impacto de un pequeño asteroide o cometa), un pulso electromagnético, a la inversión del campo magnético terrestre o un virus realmente peligroso. Ya no digamos fenómenos meteorológicos o climatológicos extremos, o a un cambio climático gradual. El conocimiento científico que tenemos no es muy amplio y la capacidad para resolver problemas es extremadamente limitada.

      3) El sufrimiento que la humanidad ha soportado durante los últimos 100-200 años (consideremos los dos últimos siglos simplemente) es extremo, muchas veces a consecuencia de la propia naturaleza humana: hambrunas extremas y asesinatos masivos con millones de muertos, guerras devastadoras, epidemias dramáticas, fenómenos terrestres y meteorológicos muy adversos. No hablemos ya de problemas de superpoblación, de contaminación, falta de recursos energéticos, entre muchos otros. Dado que buena parte del mundo ha vivido un periodo de relativa prosperidad y tranquilidad amplio, hay cierta tendencia a olvidar (sobre todo en las nuevas generaciones) que la muerte y el dolor y la tragedia están siempre “a la vuelta de la esquina”, tanto a nivel individual como colectivo. Para muchas personas los problemas hoy en día son actualizar el sistema operativo del teléfono móvil o que el pedido de Amazon se retrase 2 días. Muchos se quejan de los confinamientos por el virus Covid-19 pudiendo estar en sus casas viendo series por TV, cuando la realidad es que ese virus en comparación con otros es nimio. Parece que la llamada gripe española de principios del siglo XX nunca existió…

      Creo firmemente que el conocimiento científico es la única manera posible de minimizar o resolver esos problemas. No digo que todo se haga siempre bien o que existan soluciones perfectas, pues no las hay. Pero si nos empeñamos en mirar a otro lado, los problemas no se marcharán. Algunas de las amenazas mencionadas más arriba no son una probabilidad, sino una certeza, pues ocurrirán queramos o no. Pero siempre existe la posibilidad de minimizar las consecuencias de los problemas y eso depende de nosotros: por eso es tan importante potenciar enormemente el estudio de las ciencias. Necesitamos personas —y muchas– muy preparadas para lo que va a venir, porque no son amenazas para un futuro distante. No se puede dedicar ni tiempo ni dinero a estudios que no son prácticos o que no generan empleos sin preparar a los ciudadanos para resolver muchos problemas que requieren respuesta y acción. Entiendo que para muchas personas esto puede resultar deprimente, corrosivo o desagradable, pero las amenazas a las que se enfrenta la humanidad son mil veces peores.

      Lamento si este texto ha sido largo. Sólo me resta agradecer su tono tranquilo, constructivo y conciliador.

      • Entiendo sus argumentos y le doy parte de la razón. Por supuesto que hace falta seguir investigando y buenos científicos. Eso queda fuera de toda duda. También que hay que luchar contra las teorías de la conspiración. Pero a eso le sigo añadiendo un par de cosas más. La ciencia es neutra depende de como se use creará o agravará problemas (del mismo modo que la filosofía y el derecho). A eso me refería con la bomba atómica y el Zyklon B. Necesitamos una formación global en ética, filosofía, derecho y necesitamos buenas mentes que se dediquen a ello y para eso hace falta gente que se forme y dedique su vida a ello. A mi Nelson Mandela o Martin Luther King (entre tantos otros) me parece que han sido grandes figuras del s. XX, figuras necesarias y la humanidad habría perdido mucho sin ellos y sin tantos otros.
        El segundo punto es que también hay teorías conspiranoicas que tratan de tumbar la democracia y los derechos humanos y es necesario que la gente se forme para no creer al primer político de turno.
        En consecuencia sigo creyendo que hace falta que las ciencias y las humanidades vayan de la mano y que necesitamos gente brillante en todos los campos del saber.
        Un saludo

          • De acuerdo, me refería a lo que podemos hacer con ella, con los resultados obtenidos. Pero evidentemente el método que adoptemos y los presupuestos que tengamos harán de ella una u otra. Hace poco leía el Elogio de la sombra de Tanizaki, en el que se llega a preguntar como hubiera sido la ciencia moderna de haberse desarrollado en Japón o China en vez de en occidente.

      • Voy a decirlo otra vez. Troll.
        En el foro el único que habla en tono despreciativo, repitiendo machaconamente la superioridad intelectual de las personas de “ciencias” sobre las de “letras” es este señor. Lo hace además esgrimiendo unos supuestos absolutamente distorsionados: segregacionismo, afán de diferenciar (cuando cualquier persona medianamente culta comprende que es una separación de materias propia del pasado y que los nuevos planes de estudio ya tienden a corregir); elitismo (los de “ciencias” son capaces de dominar todos los saberes, el resto de personas no); idolatría hacia la ciencia y el progreso (muy propio del dataísmo de estos días), etc.
        Al contrario de lo que opina este señor, creo que la teología y la teleología de antaño se fusionaron y ahora el único fetiche de la sociedad actual es su sublimada ciencia. Mayoritariamente, la gente en general y la juventud en particular ha devenido en una masa acrítica, sin conocimiento humanista relevante, altamente idiotizada por el pensamiento único productivista-dataísta-tecnológico-cientificista.
        Cuando habla de utilidad, productividad, beneficio, el señor Vicente Gómez no deja de ser más que otro teleñeco al servicio del establishment tecno-científico-neoliberal.
        Por eso, estimado profesor, le invito sin acritud a bajar del pedestal y, a valorar por igual las matemáticas y la historia; la física y la literatura; la química y la filosofía; la gramática y la biología, etc, etc. Por el bien de usted, de sus alumnos y de esa nueva humanidad con grandes desafíos que está por llegar.

  21. Estoy totalmente de acuerdo. Por so me dedico, básicamente, a la divulgación científica y a la mal llamada literatura infantil (con orientación científica/racionalista). Gracias a ti por tus comentarios (en este foro solemos tutearnos, y Don Carlo es una ópera de Verdi :)).

  22. ¿Qué mejor conjugación de ciencia y literatura que el libro de Arsuaga y Millás? Trascienden relación y relato, se contagian, como Quijote y Sancho

    • No lo he leído, pero conociendo a ambos personajes, seguro que es interesante. Gracias por la recomendación, Patricia.

  23. Mi admiración a Don Vicente Gómez por su prosa clara y convincente que me ha hecho sentir por un momento un inútil funcional, situación bochornosa que he superado sumergiéndome en Euclides y la belleza de sus círculos, rectas, arcos y rectángulos de quienes no fue el inventor, sino su descubridor, el primer adelantado.

    A mi las matemáticas se me daban malas,
    lo confieso, aun amando sus formas visuales,
    el “α”, el “1”, el “.” eran obras de arte en sí,
    y que decir de la “x” depositaria de todos
    los enigmas idos y por venir que solo la
    fantasía podrán resolver .
    Don Vicente tendrá que aguantar a este
    paria sin futuro que en su futuro ya está
    vivito y coleando, pagando intereses
    compuestos, tasas, IVA e impuestos,
    y se sienta en los últimos bancos a mirar
    y esperar que su admirado profesor le explique
    una vez por todas qué diablos es el Tiempo.
    Estoy seguro de que Don Vicente Gómez comprenderá y aceptará esta ironía. Mis respetos y admiración.

    • Hace años, caro Eduardo, propuse el término “anaritmetismo” para, por analogía con “analfabetismo”, designar la incapacidad de “leer” el lenguaje de los números. No estoy de acuerdo con la expresión “analfabeto funcional”, que se refiere a los que no son capaces de leer un texto de forma comprensiva, aplicada a quienes no entienden las expresiones matemáticas. Por otra parte, dicho anaritmetismo no es sinónimo de inutilidad, ni mucho menos: hay personas muy útiles que no saben resolver ecuaciones, y en mis largos viajes por la América profunda he conocido incluso a auténticos sabios y sabias que casi no sabían leer. Pero es indudable que el analfabetismo cierra muchas puertas, en una cultura no ágrafa, y el anaritmetismo también, en una sociedad cada vez más tecnológica.

  24. Para mí fue muy fácil la elección, la ciencia es algo que escapaba a mi, sin embargo la historia, historia del arte me apasionaba. Pero es cierto que es una manera bastante arcaica de elección

    • Ese es el problema, Sara: que nos educan de forma tan inarmónica que resulta “fácil” que se nos “escape” todo un hemisferio del saber.

  25. Ha sido un enorme placer leer un hilo tan interesante. Frabetti debería mediar entres Israelíes y Palestinos pues tiene el don de la diplomacia. Entre los polemistas, a pesar de que en ocasiones resulta algo pedante, es imposible, al menos para mí, no decantarme por Vicente Gómez en su disputa con Óscar. La gente de ciencia, en su mayoría, también es de letras. Al fin y al cabo escriben sus opiniones. Por desgracia, la mayoría de gente de letras no tiene una base científica similar. El hombre de ciencias también disfruta (ya digo, en general) de ver una bella rosa que florece en primavera, pero no pretende que se enseñe eso en el Instituto, ni mucho menos en la Universidad. Claro que es importante, ¿y qué diremos de ver nacer a un hijo? pero tampoco deben destinarse recursos para su enseñanza. Yo, como soy más de letras, tenía un rosal precioso, pero lo destruí. Mi sensibilidad no me permitía regarlo con vulgar agua, lo regaba con los mejores vinos de Champagne. El rosal murió pero ¿qué más da: Oh love, oh live, not love but life in death! Mi vecino tenía un rosal que no era nada del otro mundo y ni siquiera le hacía mucho caso. Sin embargo lo regaba con agua y sigue dando flores, especialmente en Primavera. Resumiendo, yo creo que la ciencia no sólo es más útil que las letras sino que que también produce más belleza.
    Gracias por vuestros reveladores comentarios.

    • Gracias, Nadie. Yo también soy “de ciencias” y espontáneamente me inclino hacia ese lado; pero intento ponerme en lugar de la gente “de letras” y entender sus razones (e incluso sus sinrazones). Desgraciadamente, no podría afrontar con la misma calma el conflicto palestino-israelí, puesto que tengo claro que el binomio Washington-Tel Aviv es el eje del mal, con el que no hay diplomacia que valga.

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