
De la cima de Hollywood a la cárcel, el cineasta John McTiernan demostró un testarudo afán por dinamitar su propia carrera de la manera más surrealista posible. No pretendo frivolizar el calvario que atravesó este hombre —si bien por su propia culpa— y las terribles consecuencias profesionales que aún sufre hoy, siendo un septuagenario desterrado que probablemente nunca volverá a dirigir una película. Aun cuando se le quiera tener simpatía, es innegable que la crónica de su caída parece extraída de un tebeo de Mortadelo y Filemón. Y eso que viendo sus entrevistas uno nunca pensaría que es capaz de alcanzar cotas de insensatez como las que provocaron su espectacular descenso a los infiernos. Basta con escucharlo hablar para entender que es un individuo inteligente que ama su profesión, un cineasta que siempre habló con gran franqueza —y quizá más candidez de lo aconsejable— sobre el funcionamiento interno de la industria cinematográfica. Pero bueno, nadie es perfecto.
No es necesario recordar que John McTiernan es, pese a todo, un icono del cine. A finales de los años ochenta alcanzó el estatus de coloso. Y por muy buenos motivos: entre 1987 y 1990 dirigió una mágica trilogía de largometrajes que por sí mismos lo harán pasar a la historia: Depredador, La jungla de cristal, y La caza del Octubre Rojo. Fue un visionario que contribuyó a crear una forma nueva de concebir el cine de acción, aunque su carácter revolucionario no era tan evidente, pues era un director poco dado a las extravagancias formales. En ciertos aspectos, su cine recordaba a la acción eficiente de Don Siegel, Joseph Sargent o (puestos a ser obvios) John Guillermin, pero también era rupturista al estilo Sergio Leone. Depredador y La jungla de cristal combinaron maravillosamente el instinto palomitero con un comentario crítico sobre el cine de acción que se hacía por entonces. Podría decirse que McTiernan lanzó con sutileza el mismo mensaje que Paul Verhoeven o Joe Dante comunicaron a base de gamberradas.
A principios de los noventa, todo el mundo amaba el cine de McTiernan: el público, la crítica, los compañeros de profesión (y, dada la rentabilidad de sus estrenos, también los ejecutivos de los estudios). McTiernan tenía el mundo a sus pies y cualquiera con dos dedos de frente pensaba que iba a convertirse, o se había convertido ya, en el nuevo Steven Spielberg. Pero nadie es inmune a los vaivenes, y hasta el Spielberg de la época dorada tuvo tropiezos en la taquilla. Con el cambio de siglo, McTiernan empezó a encadenar fracasos comerciales y artísticos: El guerrero número trece, Rollerball, y la hoy olvidada Basic. La diferencia es que Spielberg supo reponerse de cada fracaso, mientras que McTiernan empezó a ponerse muy nervioso cuando comprobó que estaba perdiendo el poder que había acumulado gracias a sus anteriores triunfos. Y perdió la cabeza.
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El sonido Bugs Bunny en realidad está en el segundo 50. Y luego vuelve a usarse en el 1:03.
Esto va en gustos. Si vas a filmaffinity, los amantes de la aventura y la épica pone muy bien al Guerreo número 13, y yo también, pues me parece una estupenda película, al igual que Depredador y La jungla de Cristal. Lo que habla muy bien del director es como hizo cuatro clásicos del cine de acción y aventura tan distintos entre ellos como Depredador (terror), La Jungla (acción pura), Octubre rojo (bélica) y El guerrero número 13 (aventura épica). ¿Quíén ha hecho algo así? Tan sólo Spielberg.
(Lo de Omar Shariff no lo entiendo…para 4 cosas que dice, qué esperaba?)
Totalmente de acuerdo contigo. Añado que a mi Basic me gusto mucho.
Hace un par de años disfrute muchísimo viendo la pelicula con mi hija y me salté a proposito esa intro, ya que ella no sabia nada de la peli o el bicho. Su cara de flipe cuando se descubre que no es una peli solo de guerra sino de ciencia ficcion fue memorable!
Que oportunidad perdida para los espectadores en sala de cine en su dia.
Hay muchos más comentarios en la página puente:
https://www.meneame.net/story/depredador-magistral-deconstruccion-machote-1
Curioso fenómeno. Merece un artículo por sí mismo.
Excelente texto, gracias!
Depredador es una de las 2 ó 3 pelis que más me han obsesionado. Asina de claro. Y hoy en día, de vuelta de todo y con el culo pelao de ver cine palomitero, de autor y de tó , tiene detalles que siguen siendo acojonantes.
Grande cómo siempre Emilio. Gracias por la lectura.
Y el último gran héroe???
Pues a mí me gustó.
Gracias por el artículo. Da gusto leer a alguien como tú.
Desde luego, está claro que Depredador ha cobrado más valor con los años y como prueba, todas las secuelas, precuelas, etc. que ha tenido. La veo ahora con mi niño y, además, está envejeciendo muy bien, no tiene nada que envidiar a las pelis de acción/alienígenas que se hacen ahora.
Qué gran peli. ¡Vuelve, McT! ¡Y montaje del director de «El guerrero número 13»!
No hay ninguna deconstrucción, esa es progresismo berreta, los diálogos eran naturales entre hombres rudos, impensable en ésta época de cristal, hablando de la jungla
Le dijo un niño a un tendero machote:
– Que dice mi mamá que me dé una barra de pan y, si tiene huevos, una docena.
Y le dio trece barras de pan.