Arte y Letras Literatura

La pulla ilustre

La pulla ilustre
G.K. Chesterson. Imagen: DP.

El escritor británico G. K. Chesterton (1974-1936) ocupó un espacio importante en las estanterías de la historia de la literatura gracias a obras como El hombre que fue jueves, La esfera y la cruz, la saga del padre Brown o El hombre que sabía demasiado. Pero también ocupó un espacio importante en el mundo en general gracias a su metro noventa y tres de estatura, y a sus más de ciento treinta kilos de peso. Porque Chesterton era una de esas barrigas rotundas que caminan orgullosas arrastrando a un hombre tras de sí. Ocurría también que el escritor gustaba de meterse con sus colegas a base de comentarios jocosos: en cierta ocasión, estando en compañía de su amigo el dramaturgo George Bernard Shaw, Chesterton contempló el escuálido físico de aquel y se le ocurrió espetarle un rudo «Al mirarte, cualquiera pensaría que la hambruna está azotando Inglaterra». Una ofensa que Shaw replicó con «Al mirarte, cualquiera pensaría que la has causado tú». La pulla entre ilustres. Probablemente la más elegante de las ofensas.

El profesor Anthony Arthur, un hombre versado en grescas entre literatos insignes, observó que la sociedad encontraba muy morboso el contemplar a dos escritores saltar al barro para arrojarse insultos barriobajeros a bocajarro. Y concluyó que el interés por este tipo de bullas intelectuales nacía en el derrumbamiento del mito: «Esas escenas nos atraen porque hacen que nos preguntemos cómo es posible que unas personas que son capaces de describir de forma tan vívida el fracaso (y el triunfo) se encuentren ellas mismas tan lejos de la perfección».

En realidad, también existe otra razón evidente: asumiendo que, como decía Edward Bulwer-Lytton, la pluma es un arma más poderosa que la espada, es fácil deducir que una pelea protagonizada por dos virtuosos de las palabras, empuñando plumas estilográficas, suponga un espectáculo digno de agarrar bolsas de palomitas de tamaño equis-equis-ele. Porque los enfrentamientos entre literatos son el equivalente al beef contemporáneo entre raperos, hiphoperos, traperos y otros trovadores modernos. Algo similar a lo que le disparó hace dos días Residente a J Balvin en esa famosa sesión de Bizarrap, pero protagonizado por personalidades que apilan en sus armarios best sellers, libros considerados obras maestras y Premios Nobel de literatura. En el terreno de las letras, las pullas adoptan todo tipo de forma y medio: algunos escritores disparaban las ofensas sobre eminencias fenecidas, otros las azotaban a la cara de sus rivales contemporáneos, otros las deslizaban entre sus textos, y algunos otros directamente deslizaban sus puños sobre las caras de sus enemigos.

Este artículo de nuestro archivo está completo para lectores registrados. Registrarse es gratis y solo lleva un minuto.

Regístrate gratis

SUSCRIPCIÓN MENSUAL

5€mes
Ayudas a mantener Jot Down independiente
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 
 

SUSCRIPCIÓN ANUAL

35€año
Ayudas a mantener Jot Down independiente
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 
 

SUSCRIPCIÓN ANUAL + FILMIN

105€año
Ayudas a mantener Jot Down independiente
1 AÑO DE FILMIN
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 

7 comentarios

  1. Fernando Triana

    Excelente artículo. Muy divertido.

  2. Gran parte de estos enfrentamientos tenía un motivo muy simple aunque inconfesable: la envidia. Un literato, por bueno que sea, siempre envidia al que cree que es mejor.
    Encuentro a faltar ejemplos de nuestros intocables del Siglo de Oro. Lo que llegaron a cruzarse Góngora y Quevedo…
    Muy buen artículo. Pero olvidó señalar lo que señala Borges en «El arte de injuriar»: Tres reyes mandan en el póker y no significan nada en el truco; para indicar que la injuria es un juego distinto al de la literatura.

  3. Según Borges, a Enrique Anderson Imber alguien le dijo que nunca había caído en las garras de la.imaginacion…
    Anderson pensó que era un cumplido, remató Borges
    (Lo cuenta Cobo Borda recordando algunas veladas con Borges y Pepe Bianco, si alguien lo encuentra, disfrutará la afilada lengua de Borges

  4. Y lo de Góngora y Quevedo?

  5. Paedicabo ego vos et irrumabo/Aureli pathice et cinadae Furi,/qui me ex versiculis meis putastis,/quod sunt molliculi, parum pudicum

    Puestos a recordar escritores que no encajan bien las criticas, hay que rememorar a Cayo Valerio Catulo siempre!

  6. Hola, gracias por su tiempo, me gustaria saber si hay algun libro en castellano…sobre flyting sobre lo recogido en este post..

    Gracias, un saludo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*