Música

Le parolier: «Cease to exist», las letras de Charles Manson

Charles Manson en 1970. Foto Cordon. canción Cease to Exist
Charles Manson en 1970. Foto: Cordon. Cease to Exist

Mañana de primavera en Lalaland. 1968: palmeras, surf, hippies y canciones inolvidables. El batería de los Beach Boys recoge a dos autoestopistas jóvenes y desaliñadas. Es la segunda vez que se las encuentra y, en solidaridad hippy, les invita a quedarse en su casa. Cuando regresa por la noche, resulta que un montón de gente se ha instalado allí. Formaban una especie de secta dirigida por un gurú bajito que cantaba, tocaba la guitarra y lanzaba, a quien quisiera escucharle, unos mensajes incomprensibles y contradictorios pero hipnóticos. 

Se llamaba Charles Manson y procedía de una familia trágicamente desestructurada. Era un obseso sexual y acumulaba mil frustraciones después de una infancia y adolescencia en reformatorios y centros para jóvenes delincuentes. A sus treinta y cuatro años había formado su propia familia, una comuna hippy donde encontraban refugio las chicas jóvenes que huían del entorno burgués de sus familias. Entre ellas, Susan Atkins, Patricia Krenwinkel y Leslie Van Houten se iban a convertir en tres de las asesinas más famosas del siglo XX. 

Dennis Wilson, rebelde, bohemio y vividor, quedó fascinado y mantuvo a la familia en su casa durante meses. Introdujo a Manson en la escena musical de Los Ángeles, le procuró una sesión de grabación en el estudio de su hermano Brian Wilson y convirtió en clásica una de sus canciones, «Cease to Exist». Una de las explicaciones posibles que se han dado a lo largo de los años respecto a los crímenes de la Familia Manson sería que se trató de un desvarío alucinado en venganza contra una autoridad musical californiana que no habría satisfecho las expectativas que Manson había puesto en él respecto a su carrera musical. 

Deja de existir

«Cease to Exist», Charles Manson

(Lie: The Love and Terror Cult, Charles Manson. Awareness Records, 1970). (12 Canciones compuestas y cantadas por Charles Manson. Movieplay, 1971).

Con producción de phil 12258cal, es decir Phil Kaufman —el hombre que robó el cadáver de Gram Parsons para quemarlo en el desierto—, Charles Manson grabó una docena larga de sus canciones. Phil las editó en disco a principios de 1970 al calor del eco mediático de los brutales asesinatos llevados a cabo por la Familia en agosto de 1969. Editado en España por el sello Movieplay con portada doble, diferente título y una canción menos, se exhibió alegremente en los escaparates de las tiendas de discos del tardofranquismo a la vez que las revistas sensacionalistas y de cotilleos saturaban el kiosco con noticias sobre los juicios y las extravagancias, irreverencias y locuras de aquellos sanguinarios hippies californianos.

«Cease to Exist» es una canción compuesta a medias por Manson, el gurú, y una de sus pupilas, Lynette «Squeaky» Fromme, aunque la firma de la autora desaparece en todas las ediciones discográficas y solo consta su autoría por unas declaraciones suyas de 2018. Squeaky fue la principal bordadora de la chaqueta ceremonial de Manson, trabajo colectivo de las Charlie’s Girls que representaba la historia de la Familia. Para ella, la canción tiene dos partes, una primera sobre un hombre y una mujer («I love you pretty girl») y una segunda sobre una relación entre hermanos («I’m your brother») que, dentro del contexto del momento, resultaría lógico extrapolarlo al amor universal propiciado por la subcultura hippy… o quizás no tanto, si tenemos en cuenta la inspiración satánica que se había apoderado ya de la Familia Manson. Para Manson es una canción sobre la relación tormentosa entre Dennis y sus hermanos y es, sin ninguna duda, la más conocida de sus composiciones.

Dennis the Menace

A Dennis Wilson le llamaban de pequeño «Dennis the Menace», es decir: Daniel el Travieso, por gamberro, desobediente y rebelde. La suya fue la primera versión que el mundo pudo escuchar de «Cease to Exist». El tema, que Manson había compuesto para los Beach Boys, se editó a finales de aquel mismo 1968 con el título «Never Learn Not to Love» como cara B de un single. La adaptación de un viejo tema country y rockabilly, «Bluebirds Over the Mountain» ocupaba la cara A. El disco ascendió rápidamente en las principales listas de ventas pero se atascó antes de llegar a la mitad de los Hot 100.

Con arreglos de Bruce Johnston, otro de los Chicos de la Playa, Dennis convierte el difuso mensaje original que había escrito Manson en un sencillo pero intenso tema sobre el amor y el deseo, una especie de prólogo de lo que serían sus grandes canciones posteriores con Daryl Dragon. Hacía muy poco que el batería se había estrenado como compositor con caras B y cortes de relleno, pero participará activamente en los siguientes álbumes del grupo hasta su fallecimiento en 1983. Como pago por los destrozos y robos perpetrados por la Familia durante su estancia en casa de Dennis, —incluyendo un Ferrari y un Rolls— Manson le regaló su canción renunciando, nunca sabremos si de buen grado o no, a su nombre en los créditos.

Para su adaptación del tema de Manson, Dennis recurre a la vieja comparación de la seducción con una batalla: «Deja de resistirte, ven y dime que me amas», «someterse es un regalo, dáselo a tu amante». Solo dos vocablos, «exist» por «resist» y «brother» por «lover», bastan para cambiar completamente el sentido de la canción y convertirla en algo más convencional y comprensible tanto para sus compañeros del grupo —que debían interpretarla con sus características armonías vocales—, los ejecutivos de su discográfica y los programadores de radio, como para el público.

«Never Learn Not to Love» consta de tres estrofas de tres versos, las dos primeras mantienen la contraposición del original de Manson entre un exigente requerimiento amoroso y la generosidad y entrega del que canta. El estribillo es una versión simplificada del original: «Nunca he recibido una lección que haya aprendido. (Pero) sé que nunca aprenderé a no amarte».

«Never Learn Not to Love», Dennis Wilson

(Cara B de single, The Beach Boys. Capitol, 1968) (20/20, The Beach Boys. Capitol, 1969)

Amor y terror

Uno de los cambios que hizo Wilson a la canción de Manson fue eliminar la llamada con que comienza la versión original: «Pretty girl, pretty pretty girl». El señor de treinta y cinco años que escribe y canta, un hombre que sabemos marginal, desarraigado y con antecedentes penales, se dirige al eterno ideal masculino: la mujer joven y bonita. Si la chica guapa le atiende será una victoria para el exconvicto que, en su primera estrofa, se vuelve exigente hasta el extremo con órdenes drásticas: «Deja de existir» y «Renuncia a tu mundo». «Come on, you can be», dice a continuación, quizás la promesa que hacía Charlie a sus chicas para atraerlas a su comuna, donde trabajaban de sirvientas y esclavas sexuales en perpetuo estado de adoración a su líder. 

Manson no llevó a cabo los asesinatos que se cometieron las noches del 9 y 11 de agosto de 1969, pero incitó a cometerlos a Tex Watson, Bobby Beausoleil, Steve Grogan (guitarrista y bajista de esta grabación) y las tres jóvenes, Leslie Van Houten, Susan Atkins y Patricia Krenwinkel. Que una de sus víctimas fuera la joven, bella y prometedora actriz Sharon Tate, entonces casada con Roman Polanski y embarazada de su hijo, horrorizó a la opinión pública. El padre de Sharon participó activamente en la investigación. 

Como en todas las sectas, los miembros de la Familia Manson se hallaban sometidos a la voluntad del jefe. Drogas, sexo salvaje, poca comida, menos jabón y muchas charlas doctrinales de su jefe habían convertido a las Chicas de Charlie en poco menos que zombis. Manson era quien decidía qué comían, cuándo dormían y con quién se acostaban, y era él quien controlaba sus dosis de LSD. Pero, sin embargo, el creador de aquel culto de amor y terror nunca permitía que las drogas le llegasen a dominar. 

La segunda estrofa de la canción tal como fue escrita por su autor es su propia declaración de amor y entrega, algo tan sencillo como «I love you pretty girl» o «Mi vida es tuya y tú puedes poseer mi mundo»: una muestra de generosidad correlativa y contrapuesta a las exigencias del principio. Manson toma conciencia de sí mismo en el estribillo cuando declara «Nunca he recibido una lección que haya aprendido»: es el individuo marginal, el rebelde quien habla. Había sido un mal estudiante que se saltaba las clases a menudo y que nunca se logró integrar en una sociedad que rechaza al hijo de madre alcohólica y carcelaria, y que hace imposible la reinserción del delincuente juvenil. Seguramente esta frase contiene una crítica inconsciente al sistema. 

«A todos nos llega nuestro turno», continúa, quizás conectando con la idea del karma o de una ley natural de justicia universal. «And I love you» concluye antes de la frase que los Beach Boys eligieron de titulo para su versión: «Never Learn Not to Love You», que puede ser un imperativo de autodefensa para esa persona a quien ama: «No aprendas nunca a no amarte» o, si suponemos un sujeto «I» elíptico, podemos traducirlo mejor como una promesa de amor eterno algo retorcida, como si le estuviera costando declarar que «Nunca aprenderé a no amarte».

Finalmente, la última estrofa introduce el tema de la fraternidad y las relaciones entre hermanos con una palabra intrigante que se sale del vocabulario habitual de las canciones: «Submission». Después de mostrarse exigente y chulesco con el autoritario y definitivo ««Cease to Exist»», Manson nos habla en su canción más famosa del amor como entrega y rendición y lo combina con una frase equívoca que habitualmente se interpreta como dedicada a los hermanos Wilson pero que puede ser una llamada al amor universal: «Submission is a gift, give it to your brother». Frente al mensaje individual de Dennis Wilson a una mujer, Charles Manson, instigador de una masacre sangrienta y terrible que se prolongó durante varios días, cambia de registro e incluye una de las propuestas obsesivas del hippismo: «Everybody, I love you».

Mentira

En 1968 ningún sello discográfico quiso editar el disco Lie: The Love and Terror Cult de Charles Manson. Sería su mismo productor quien pagó una edición de dos mil ejemplares, una inversión que no logró recuperar. En 1974 Kaufman consiguió que lo incluyera en su catálogo un pequeño sello neoyorquino que editaba discos de Sun Ra, Ornette Coleman, Robbie Basho y Albert Ayler junto a los de The Fugs y Timothy Leary

A partir de 1983 se editarían hasta diecinueve álbumes y downloads digitales de Manson con música, palabra hablada, grabaciones en vivo, etc. Pero Lie, el primer álbum de Charles Manson, es sorprendentemente brillante. La música de un hombre incomprendido y desesperado que busca expresarse con las cuatro posturas que conoce en la guitarra. Música de cantautor folky, muy sencilla y muy intensa. Además de intentar convertir en comprensible el extraño poema de Manson, la versión de los Beach Boys enriquece ostensiblemente la armonía lejos de los simples acordes de la original. Muchas de las canciones de Manson tienen que ver con la experiencia personal de su autor: «Don’t Do Anything Illegal» o «Big Iron Door», otras, como «Ego» o «Mechanical Man», son a la vez prospecciones del futuro cercano y críticas a la sociedad hablando de ordenadores y de la deshumanización del individuo mucho antes que grupos futuristas como Kraftwerk o Aviador Dro.

En verano de 1969, los crímenes de la Familia Manson hicieron planear una sombra color rojo sangre sobre el idealismo juvenil. La contracultura californiana no se agotó, pero los sectores reaccionarios obtuvieron razones de peso para renegar del sueño de paz, amor y drogas. El asesinato de un chico del público durante el concierto de los Rolling Stones en Altamont añadió sal a la herida. En 1971 Nixon empieza su desafortunada War on drugs.

Una de las cosas más difíciles en la apreciación y valoración del arte, y también en la vida cotidiana, es diferenciar al creador de su obra y a la persona de sus actos. Los vecinos declaran a las cámaras de las televisiones sensacionalistas que un asesino violento parecía «muy buen chico» y «me saludaba siempre en el portal» o «una vez me dejó una tacita de sal». Mientras, otros cancelan a Woody Allen por sus escándalos sexuales. Y muchos más se preguntan ¿qué hacemos con Phil Spector?

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2 Comentarios

  1. Pingback: Le parolier: «Cease to exist», las letras de Charles Manson - Frases de Amor

  2. mercedes arancibia

    Excelente artículo.

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