Música

Artistas urbanas: conquistando muros 

Artistas urbanas
Missy Elliott, 2010. Fotografía: Andy Sheppard / Getty.

En 2019, Missy Elliott se convirtió en la primera mujer rapera incluida en el Salón de la Fama de los Compositores (SHOF), tan solo dos años después de que Jay-Z fuera el primer rapero que logró el mismo reconocimiento como compositor en 2017. Iconology fue el trabajo que la elevó a esa posición en un momento en que Elliott regresaba a la música urbana después de una larga pausa que siguió al lanzamiento de su colaboración con Lizzo en «Tempo». 

Missy batió otros muchos récords desde que empezó en la música. Corrían los primeros años noventa del pasado siglo XX, y ella integraba el grupo femenino Sista cuando aún era una desconocida. En 1997 se posicionó en el número tres de la lista Billboard 200 con su primer álbum en solitario, Supa Dupa Fly, el mayor debut de una rapera hasta aquel momento. Su consolidación llegaría con Under Construction (2002) y, con el tiempo, se configuraría como una de las artistas más influyentes tanto en lo musical como en lo estético: sus vídeos son únicos y se han copiado hasta la saciedad: outfits, peinados y coreografías incluidas. En 2020, Billboard la situó en el número cinco de su lista de los cien mejores artistas con vídeos musicales de todos los tiempos. La medida de esa influencia llega hasta los juzgados cuando, en 2022, gana la demanda contra Bad Bunny por haber utilizado un riff de guitarra de su canción «Get Ur Freak On» sin el consentimiento de Missy. 

Pero ni sus coetáneas, ni Missy Elliot, ni, por supuesto, las que llegaron después habrían podido pisar tan fuerte si no fuera por las pioneras del hip hop, aquellas que alzaron su voz para generar un espacio propio con su irrupción en un panorama dominado absolutamente por hombres. Una escena exclusivamente masculina que se ve sorprendida por la aparición de las pocas artistas que, a mitad de los años ochenta del siglo pasado, reclamaron una atención que se ha mantenido en alza hasta llegar a hoy. ¿Cómo aparecía hasta entonces la mujer en la escena del hip hop? Cosificada y sexualizada, a veces, de manera ofensiva, sin otro papel que el de acompañante secundaria. Ellas, las nuevas cantantes, rompieron con el estereotipo masculino del tipo duro del barrio, siempre rodeado de féminas tratadas con desdén o consideradas como prostitutas, pérfidas o malvadas. Ellas dejaron de lado unas letras misóginas y sexistas que siempre consideraban y consideran a la mujer como objeto, muy por debajo del hombre, como una mala influencia, alguien a quien se puede tratar sin ningún respeto. La figura de la mujer se identifica con alguien que engaña, aprovechando la posición preeminente de género. Una visión negativa y limitada que cosificaba de manera recurrente a la mujer. Estas artistas rompen totalmente con la imagen de la mujer que se dedica al espectáculo, a la canción: inicialmente, se vistieron como sus colegas hombres en versión feminizada (cazadoras, pantalones anchos, ropa y zapatillas deportivas, camisetas de gran tamaño y jeans holgados). Pero pronto encontraron un estilo propio y no se avergonzaron de exhibirse con la que hoy reconocemos como vestimenta de tono excesivo: las marcas (la logomanía o amor por los grandes logotipos que, de hecho, popularizan a algunos diseñadores, incluso apareciendo en sus letras), las cadenas sobredimensionadas y las joyas de gran tamaño, la ropa estrecha, microbikinis, tangas, transparencias, conjuntos que marcan pechos y caderas, tejidos brillantes, maquillaje exagerado. Ellas rompen tabúes: hablan del cuerpo sin complejos, de la sexualidad femenina sin cortarse, son irreverentes. Por otro lado, piden la unidad y enarbolan la bandera de la igualdad ante la discriminación de género y ante la diferencia racial. Porque las raperas, igual que ellos, son mayoritariamente afroamericanas. Muchas vienen del underground y empiezan a abrirse camino estudiando en escuelas de música e incorporándose a la industria, primero, como colaboradoras en grabaciones y formando grupos, para después convertirse en solistas, si es que podemos utilizar en el hip hop esta terminología. Son valientes y jefazas por todos esos motivos. Ellas son las que allanaron el terreno a muchas otras que vendrían después.

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3 comentarios

  1. Pingback: Jot Down News #24 2024 - Jot Down Cultural Magazine

  2. Hola Pilar
    Todo lo que cuentas es cierto peeeroo…
    La auténtica pionera es Sylvia Robinson, cantante en los cincuenta y setenta, co-propietaria de Sugar Hill Records y productora de los primeros éxitos del genero (Rapper’s Delight y The Message). El primer single de su empresa fue el de Sugarhill Gang pero su segundo sencillo -y éxito menor- fue de un trío femenino The Sequence «Funk You Up» (primer grupo de rap femenino entrando en listas ¡en 1979!). Es el clásico tema de auto-bombo y tiene su gracia pues una de ellas se llama Blondie y es muy difícil no recordar que el primer tema que llegó a número uno con rap fue, dos años más tarde: Rapture por Blondie -la nuevaolera, no la rappera-. También merece la pena recordar que la compañera que rapea como «Angie B» no es otra que Angie Brown; hoy conocida como Angie Stone y la única del trío que ha tenido una gran carrera.
    Un saludo, Manuel.

  3. Gianna Torres

    Que interesante! Soy de Brasil y aprender sobre la cultura urbana y el rollo de las mujeres en esta construcción es muy importante!!

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