
Era una escena habitual hace treinta años: durante los viajes familiares en coche, los miembros más jóvenes de la prole se acomodaban en el asiento trasero del vehículo matando el tiempo ante una pequeña pantalla. La vía de escape inmediata para los niños y los adolescentes, frente al tedio de estar varios minutos sentados sin hacer nada ni socializar, era potenciar la actividad lúdica, mitigar la necesidad natural de jugar, zambulléndose en retos y aventuras construidas a base de píxeles. Portátiles como la Game boy o la Game gear cumplieron esta función durante la década de los noventa, mientras que aparatos como la Game boy advance, la familia de máquinas Nintendo DS o la Psp de Sony tomaron el relevo superado el año dos mil. Los ingenieros de las compañías de entretenimiento habían sido capaces de compactar las aparatosas consolas domésticas, que hasta entonces habitaban el salón de la casa, hasta convertirlas en centros de ocio capaces de viajar en el bolsillo.
En los últimos años, los avances tecnológicos se han centrado en colocar en las manos de la población diversas gamas de teléfonos móviles cuya potencia y prestaciones dejan en ridículo a las capacidades de los ordenadores de generaciones pasadas. Cada día, la oferta de entretenimiento desplegada al alcance de nuestro smartphone es mayor. La ubicuidad trae consigo el despliegue de plataformas de entretenimiento en línea al alcance de nuestra mano en cualquier momento, desde soportes de streaming como Twitch hasta nuevos casinos online como los más novedosos registrados en Time2Play. Superadas las barreras técnicas de miniaturización, los verdaderos avances actuales ya no implican el hardware de las máquinas, sino las aplicaciones que estos dispositivos móviles son capaces de albergar en su interior. El verdadero logro de la vida moderna fue trasladar las funcionalidades online al ámbito portátil, y desde entonces el objetivo se ha focalizado en actualizar el software para estar al día en el ecosistema de las redes sociales. Los más jóvenes de la familia siguen entreteniéndose durante los trayectos más aburridos asomándose a una pequeña pantalla. Pero ahora el contenido de la misma es diferente, y lo que capta sus atenciones son otro tipo de mundos: los terrenos de TikTok, YouTube o Instagram.

Tejido social
Facebook, Twitter y YouTube aparecieron a mediados de los dos mil. Instagram, Snapchat y Tiktok se presentaron ante el público durante la década posterior. Y en muy poco tiempo, cada una de estas redes pasó de ser una moda curiosa a asentarse como un fenómeno capaz de reescribir por completo la vida cotidiana, estableciendo sus propias normas en el modo en el que las personas se relacionan entre sí. Un nuevo lenguaje social basado en la hiperinteracción, en el estar conectado en todo momento y en todo lugar con la gente afín a través de internet. Algo que en la actualidad resulta totalmente natural para las nuevas generaciones, aquellas que no han tenido que afrontar la migración digital y ya han nacido en un entorno donde este tipo de plataformas han dejado de ser insólitas para convertirse en cotidianas.
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Solo puedo decir que, desgraciadamente, tienes razón. Al menos aquella época con sus máquinas de juegos era una cultura sana… Lo de ahora con las redes sociales que, paradójicamente, crean gente asocial… Es una aberración…. Y peligro… Puede que tus hij@s acaben en un sitio equivocado con la o las personas equivocadas…. Miedo me da…
Yo sigo jugando we :v
x2 :v
La «Game boy» señora actualice se. Es una consola abandonada por Nintendo desde hace muchos años ahora juegan con la Nintendo Switch además los moviles también los utilizan para jugar no solo para redes sociales.
A la TV la llamaban la «caja boba», o «pantalla idiotizante» , imagínense ustedes como llamar entonces a estas nuevas tecnologías con un poder tecnológico infinitamente mayor al de la TV. Yo lo llamaría, «caja lobotomizada». El problema no es la tecnología, si no los contenidos basura que genera la gente. Y es directamente proporcional, cuánto más tecnología, más basura.
¿Quién quiere la Game boy teniendo la PSP?
¿Quien quiere la PSP teniendo la R36S que los tiene todos?
Me mataste
Es normal que no se publique ningun comentario que realizo? a lo mejor tengo algun probleam con el sistema que comprueba que soy humano…
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Lo mismo ocurre que usté no sea humano, aunque piense que lo es. Es lo que le pasa a los replicantes y a los cyborg. Es una cuestión baladí como ocurrió con el cero, que inventaron los árabes, hasta que alguien cayó en la cuenta de que no era igual echar un polvo que diez y sólo media un cero de diferencia.
Manténganos al corriente de sus sospechas, por si algún día encuentra usté que, en efecto, se trata de un bot. No es que nos interese demasiado, pero mientras procure no entrar en la bañera, no vaya a producir un apagón.
Me encantó el comentario sobre Elion Mask , *un multimillonario ególatra» y megalómano faltó decir. Me gusta el espíritu vieja escuela de Jot Down
¿Gameboy? Eso ees muy viejo, incluso DS y PSP. Los jóvenes de hoy en día juegan a Roblox, Fortnite, y Switch, PS, Xbox o Steam deck. Y sí, también a juegos de móviles.
Es probable que suceda con la juventud, pero los ya mayores, seguimos jugando, y lo hacemos con consola que emulan juegos Retro, osea los que jugabamos cuando eramos pequeños, con la ventaja de que ahora podemos jugar a todo el catalogo cuando antes solo podiamos jugar a los que teniamos acceso…
Hay muchas marcas, pero Anbernic es una que se esta vendiendo por millones… La gente sigue jugando a consolas, portatiles o de sobremesa…
Mi padre nos apagaba la MegaDrive a la media hora de juego porque un amigo suyo (electricista) le había dicho que las videoconsolas podían estropear el tubo de imagen de la TV.
Lo de mirar como juegan otros no es nuevo. En las salas de recreativos, 30 años atrás, se acumulaban varias personas para ver como el diestro de turno, jugaba la partida. Solo se ha amplificado.
Creo que tenéis una errata en «se basó en construir álbumes de fotos públicos»