Arquitectura

Ciudades que nunca fueron y arquitecturas que todavía no existen. Mugak/ 2025

5. We make citiesbn
We make cities

La arquitectura, decía alguien, es el arte de erigir trampas para la mirada. Y, sin embargo, la quinta edición de la Bienal Mugak/ parece dispuesta a tender emboscadas no solo a la mirada, sino al pensamiento, a la memoria, al deseo mismo de imaginar una ciudad que no nos pertenezca todavía. Desde Alemania, Pakistán o México han enviado ideas que fluyen como el viento por las rendijas de la utopía. Se hace difícil no pensar en una Euskadi que no se parece a la Euskadi de los mapas. Las ciudades ya no son las ciudades, sino versiones alternativas de sí mismas, espejismos que Mugak/ despliega en marquesinas, plazas y museos para quien quiera mirar y quedarse.

Por ejemplo, ahí está Santos Bregaña, con sus «Ucronías de San Sebastián», devolviendo a la Concha la promesa de un puerto industrial que nunca fue, o al monte Urgull la sombra de un geriátrico imposible. Como si las derrotas del siglo XIX hubieran escrito cartas que el siglo XXI encuentra ahora en los bolsillos de un abrigo olvidado. Esas postales, firmadas por Harkaitz Cano, se exhibirán en marquesinas, aguardando que alguien las lea mientras espera un autobús y se pregunte qué clase de ciudad habita. Bregaña y Cano se confabulan con los muertos de 1813, con aquellos urbanistas que soñaron una Donostia que nunca tuvo chimeneas portuarias ni paseos de jubilados sobre el Urgull. La ciudad que pudo ser habla al oído de la ciudad que es, como un susurro de traición o de consuelo.

El laboratorio Maushaus y la asociación No Man’s Land prefieren invocar a Yona Friedman y su arquitectura sin arquitectos. En sus talleres, las capitales vascas se convertirán en patios de recreo donde la filosofía y la escultura efímera se dan la mano. Se trata de construir sin construir, o de edificar en la mente del paseante algo más que una estructura: un lenguaje de posibilidades. No hay cemento ni ladrillos, solo pensamiento y tela, solo la voz de Friedman flotando entre las manos de quienes asistan a los talleres y dibujen en el aire una utopía portátil.

Mientras tanto, en Hernani, el museo Chillida Leku se pone a conversar con los pájaros y los insectos. Interespecies se propone hacernos sentir como intrusos en nuestro propio planeta. Tres actividades —un taller, una performance, un debate— cuestionan la posición del ser humano y su manía de pensar que la Tierra le pertenece. Aquí, el Antropoceno es una jaula de oro, y la arquitectura, una llave que aún no sabemos usar. Los arquitectos Collar, Garbizu y Peña quieren enseñarnos a abrir la cerradura mientras escuchamos el crujido de las ramas y la respiración de otros seres que no hablan nuestro idioma, pero nos entienden.

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Un comentario

  1. Horacio lopez salcedo

    Me parece muy buena pagina me gustaría seguir recibiendo información muchas gracias saludos hasta pronto

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