Cine y TV

‘Beavis and Butt-Head’: cabeza de culo

Beavis and Butt-Head. Imagen MTV.
Beavis and Butt-Head. Imagen: MTV.

«Huh-huh, huh-huh, huh»; así se ríe el descerebrado de Butt-Head (Cabeza de culo). Hace treinta y cinco años, cuando internet no se usaba de forma masiva y, por supuesto, los iPhones no existían, la mejor manera que dos adolescentes sin aspiraciones en la vida tenían de malgastar el tiempo y de volverse aún más idiotas era mirar uno tras otro los vídeos musicales de la única cadena de televisión que entonces los emitía sin descanso, la MTV. 

El canal por cable MTV (acrónimo de Music Television) comenzó a emitir en 1981 en los Estados Unidos y para los jóvenes de la época era lo más moderno que se podía ver. Hoy, con las redes sociales y los cientos de canales de TV y streaming, damos poca importancia a un vídeo musical. Pero hace tres décadas no eras nadie en tu pandilla de amigos si no habías visto el último vídeo de Michael Jackson, de Madonna o de Billy Idol

Tras diez años emitiendo vídeos y conciertos de rock y movidos por la necesidad de originalidad y renovación, los responsables de la cadena se pararon a pensar. Como consecuencia, y en un inteligente ejercicio de autoparodia, la MTV lanzó la serie de dibujos animados llamada Beavis and Butt-Head. En ella, los dos protagonistas, ataviados con camisetas de Metallica y de AC/DC y pantalones cortos, representaban lo más desquiciado y estúpido de la juventud americana de la época. Para dejar constancia de ello y de su aparentemente involuntaria incorrección política, los chicos pasaban el día viendo vídeos en la MTV y haciendo idioteces. Al contrario que las series de animación que se habían hecho hasta la fecha, Beavis and Butt-Head no quería hacer reír ni pretendía entretener escenificando las trepidantes aventuras de sus personajes. El nuevo programa tan solo reflejaba la insustancial forma de malgastar su adolescencia de dos chicos poco atractivos y bastante limitados intelectualmente. ¿Representativos de cierta juventud de la época? ¿Era ese el efecto que tanto rock y libertad había causado sobre los hijos de los baby boomers de los EE. UU.? Nada más y nada menos. La imperfección en el trazo del diseñador de los dibujos aportaba un toque más a la celebración de lo cutre, lo feo y lo desasosegante del show. En el episodio piloto —llamado «Frog Baseball»— Beavis y Butt-Head batean una rana repetidamente con un palo hasta que la matan; luego hacen lo mismo con un perro caniche, pero no se ve la escena, solo se escuchan los lamentos del animal. Entre medias tararean canciones de Black Sabbath y canturrean «Smoke on the Water» de Deep Purple. Mitología del rock y el metal. En uno de los lances, por accidente, Beavis se lleva un golpe en la cabeza procedente de Butt-Head. En el episodio se alternan imágenes de nuestros héroes en un sofá delante de la tele: ven vídeos de Milli Vanilli, Kiss y Guns N’ Roses. Estos dos últimos grupos, más rockeros, son del gusto de los chicos y lo celebran con comentarios y movimientos de cabeza. No opinan lo mismo de Milli Vanilli —más melódicos y de estética menos radical— y cuando aparecen en pantalla los dos cantantes acompañados de una chica, afirman entre risas estúpidas: «Esos dos tíos van a hacer un sándwich con la chica. Huh-huh, huh-huh, huh». Al final del episodio aparece un cartel con el clásico «Continuará» y otro que aclara que ningún animal sufrió daño alguno durante el rodaje, excepto Beavis, uno de los chicos. Es preciso recordar, para que se entienda la broma, que se trataba de dibujos animados, sin carne y sin hueso. Beavis and Butt-Head, como Ren & Stimpy, otra serie de dibujos animados que a base de humor grueso procuraba poner en cuestión los cimientos de la sociedad americana, nació con clara vocación de, cuando menos, tocar las narices. Y lo consiguieron. Los defensores de los valores tradicionales llegaron a afirmar que esas dos series pretendían corromper a la juventud americana. Podemos imaginar a Mike Judge, el creador de Beavis and Butt-Head, brindando con champán después de leer esas críticas a su programa. Misión cumplida. Los Simpson tampoco eran ajenos a esa nueva tendencia. 

Lo único que sabemos de las familias de los dos tarados es que la madre de Beavis supuestamente tiene una vida sexual muy activa. Mike Judge, el autor, según sus declaraciones, la imaginó como madre soltera. Beavis, algunas veces, en medio de su delirio exclama: «¡Mi madre es una puta!». 

Beavis es un pirómano y cuando algo no le gusta grita: «¡Fuego, fuego, fuego!», hecho que trajo a la serie algún quebradero de cabeza: En Ohio, en 1993, un niño de cinco años prendió fuego a la rou lotte donde vivía su familia matando a su hermana de dos años en el incendio. La madre denuncio al programa argumentando que su hijo quería imitar a los personajes de Judge. Pocas semanas después se reportaron otros incidentes parecidos. La MTV se vio obligada a retirar cualquier referencia al fuego de los guiones de la serie. ¿Acabó ganando el sistema? 

B&B no son genuinamente malos, son simplemente tontos, buscan sensaciones fáciles, que no les cuesten mucho esfuerzo. Como dijo su creador Mike Judge: «Lo están haciendo porque piensan que es guay y están tratando de impresionar al otro, a su amigo. A esa edad quieres mostrar a todos los demás lo salvaje que eres. Es una combinación de estar aburrido, buscando una emoción barata y ser realmente estúpido, una combinación peligrosa». 

No es casual que en la película Wayne’s World (1992), los personajes protagonistas, interpretados por Mike Meyers y Dana Carvey (esta vez actores de carne y hueso) nos recuerden por su necedad y por su obsesión enfermiza con el rock & roll a Beavis and Butt-Head. Por su parte, Mike Judge reconoció entre sus influencias a Monty Python, The three Stooges y Jerry Lewis

Toda la década de los 80 en los EE. UU. se caracterizó por gobiernos republicanos y mucho conservadurismo. Era cuestión de tiempo que lo políticamente incorrecto rompiera por algún lado. Por suerte para los amantes de la televisión lo hizo a través de la más autocrítica e inteligente de las burlas, Beavis and Butt-Head.

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3 comentarios

  1. Ojalá el artículo fuera 10 veces más largo o sea el prólogo a una serie dedicada a los personajes. B&B bien lo merecen.

  2. Para mí, unos personajes y guiones mediocres hasta la náusea. Incluso siendo metalero y veinteañero en aquella época.

    • Antonio Yelo

      De eso se trataba. También el dibujo estaba mal hecho a propósito. Viví en EEUU en los años 90. Esta serie tocaba un fibra especial y muy profunda de la juventud norteamericana de entonces del mismo modo que lo hizo la película Forrest Gump con la idea de lo que significa ser americano – para los adultos- por la misma época.

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