Arte y Letras Lengua

Las lenguas de México, el incendio de las palabras

Las lenguas de México
Una familia de la comunidad indígena maya peninsular en Yucatán ca. 1930. Fotografía: George Rinhart / Getty.

Este artículo es un adelanto de nuestra revista trimestral nº 51 especial Fuego, ya disponible aquí.

México es un país multicultural cuya diversidad y riqueza se expresan en las manifestaciones artísticas que nos han revelado la historia, la arqueología, el arte y la cultura popular, en la urdimbre de tradiciones y saberes antiguos, en las creencias y costumbres, en la lucha por la independencia y por la libertad; México es un crisol en el que permanecen, sin desaparecer, diversas culturas originarias o fundacionales dueñas de sus propias lenguas (este será el eje de estas reflexiones: la lengua) y que, tras la conquista española o como expresara con su eterno espíritu conciliador don Miguel León Portilla, tras «el encuentro de dos mundos», dará paso a un mestizaje de singular relevancia en la historia de la civilización. En México-Tenochtitlán, convertido en el Virreinato de la Nueva España, los españoles mezclaron su sangre y su esperanza con los conquistados y de ello nació una nueva cultura. No es asunto menor, pues no sucedió lo mismo en otros territorios conquistados. José Clemente Orozco, el gran pintor mexicano, inmortalizó este suceso histórico en uno de sus murales que puede admirarse en el Antiguo Colegio de San Ildefonso, en el Centro Histórico de la Ciudad de México: Hernán Cortes da la mano a doña Marina o Malintzin, la Malinche. Los ha retratado como el Adán y la Eva de la creación mexicana. Si hablamos de «lengua» y de conquista, es ineludible hacer mención a ese portento que fue Malintzin, mujer que aprendiera rápidamente el español y que se convirtiera en traductora para los españoles y luego en pareja de Hernán Cortés. Su lucidez, valor e inteligencia merecen un reconocimiento que se le ha negado a lo largo de la historia. Ya es tiempo de reconocerla como lo merece.

Como todos los días hablamos una lengua o idioma, dejamos de lado la trascendencia y lo maravilloso de ese sencillo acto: hablar y escribir una lengua. Lo que representa para nuestra convivencia y para nosotros. Como docente, cuando alguno de mis alumnos dice que «no tengo palabras para expresar lo que siento o deseo decir», suelo invitarlo a leer más y a que haga florecer su vocabulario. Lo que no puede ponerse en palabras sencillamente no existe. Todo pensamiento, emoción, juicio y reflexión tienen paralelo en las palabras, es decir, en la lengua. He ahí su relevancia. Como señalara Octavio Paz: «La realidad más allá del lenguaje no es del todo realidad». Todo nuestro mundo está hecho de palabras, por ello será menester para el desarrollo del presente artículo el conocer, formalmente, qué es una lengua. La lengua es un sistema de signos lingüísticos convencionales utilizados por una comunidad para comunicarse. Desde el punto de vista de la lingüística, la lengua se diferencia del lenguaje y del habla. El lenguaje es la capacidad humana para comunicarse, y el habla es la realización concreta de la lengua en cada individuo.

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2 comentarios

  1. Todo lo mejor para usted y su misión, estimadísimo. Recordando a nuestra Malinche, permítame poner a su lado a Juana Azurduy, una heroína olvidada, hija de chola y español, bilingüe, nativa del antiguo Virreinato del Alto Perú que hoy es Bolivia. Luchó con convicción y ardor junto a su marido por la emancipación, asqueada de las condiciones inhumanas que el conquistador imponia a los nativos con los cuales compartía el lenguaje; perdió sus cuatros pequeños hijos a causa de una guerra despareja, famosa “Montonera”. Murió en extrema pobreza y olvidada por la narrativa oficial. “Juana Azurduy, flor del Alto Perú, no hay otro capitán más valiente que tú”, reza una histórica zamba.
    “Hoy en la escuela nos pusieron en fila, y con lápices y lapiceras como si tejieran nos revisaban los pelos buscando chinches. No son chinches, son piojos, unos bichitos que ponen huevos en el cuero cabelludo. ¿Cómo las gallinas? No, pavote, las gallinas son aves, los piojos y pulgas insectos. ¿Y por qué nos revisaban sólo a nosotros y no entre los maestros. Mmm… por que son más altos y los piojos no llegan tan arriba, solo a los enanos con cara de indio como vos”. Recuerdos de libros marginales”. Muchísimas gracias por los datos y lectura.
    PD: Es más que una curiosidad ese vocablo “Nonantzin”; como si hubiese habido un idioma primigenio del cual surgieron todos los demás. Nona, nana, mama, mimos. Y más considerando que las poblaciones precolombinas llegaron a las américas provenientes del lejano oriente, y estos a su vez del África.

    • «no-» es «mi», «nan» es «madre» y «-tzin» es diminutivo, que en náhuatl ea también honorifico (piense en cómo se usa «mamita» o «Diosito» en los Andes). Es normal que «mamá» se diga con sonidos nasales en muchos idiomas sin relación, porque son de los primeros sonidos que podemos hacer. Saludos.

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