Cine y TV

Malditos ochenta

Turbo kid. Imagen: Epic Pictures Group.
Turbo Kid. Imagen: Epic Pictures Group.

Contemplar la década de los ochenta desde la distancia mola lo suyo, pero viene a ser lo mismo que ser espectador de la detonación de un hongo nuclear: es bonito de ver si uno está situado a kilómetros del punto de impacto, pero no deja de dar la sensación de que tiene que resultar poco agradable encontrarse en el centro de toda esa mierda y que, en el fondo, el búnker y los prismáticos no han sido tan mala idea. Se trataba de una época donde la humanidad se atrevía a aventurarse realmente en la tecnología, el cine aprendió que fabricar blockbusters para las masas resultaba muy rentable y la televisión comenzó a ejercer de acueducto de tendencias cuando el cable llegó hasta los televisores americanos magnificándolo todo. Los culebrones, las series, los dibujos animados y los talk shows no nacieron en los ochenta, pero durante esos años les creció el vello en lugares recónditos y sus influencia adquirió proporciones colosales, cuando nació la MTV lo pop directamente lo inundó todo.

La moda bebía de todo eso y estaba pasando una vergonzosa etapa de buscarse a sí misma: lo indeciso de los experimentos capilares que saltaban entre los cardados y las mullets yonquis, las camisetas tejanas y de Members only, las Ray-Ban en formato aviador que popularizó Top gun o las hombreras recuperadas del baúl de las abuelas crearon tendencias rebotando en el resto de un planeta que consideraba a Nueva York el foco cultural más importante. La gente salía a la calle como si se hubiesen caído en el guardarropa de la serie Fama.

La escena musical transitaba carreteras paralelas, pero ofrecía una producción de la que parecía que no habría que arrepentirse demasiado en el futuro, aunque esa sensación era algo que dependía mucho de la geolocalización: el cabrón que en este país etiquetó aquella etapa como «la edad de oro del pop español» tenía unos huevos que podrían figurar en la sección de metales de la tabla periódica, y todos aquellos testigos que no le quitaron el micrófono a Alberto Comesaña en cualquier actuación de Semen Up deberían ser juzgados por complicidad como mínimo.

Drive y la música magenta

Jorge Loser etiquetó en algún momento a los hijos del Drive de Nicolas Winding Refn, y su influencia detonadora de retrocultos, como la «generación neón», y esa resultaba una clasificación más certera de lo que pudiese parecer en un primer vistazo. La de unos productos modernos que a través de una estética pasada de moda lograban crear una atmósfera muy particular, una en la que todo el mundo parecía vivir en una habitación de un hotel con todas las ventanas enfocando al rótulo luminoso del edificio. El magenta y la luz nocturna traían de la manita todo un saco de elementos estéticos: dibujos de palmeras, el Miami hortera ochentero, colores chillones, una inocente serie B y mundos virtuales prehistóricos. Y aquello salpicaba a todo tipo de obras de consumo popular: cine, videojuegos y música.

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14 comentarios

  1. Risky Bussines popularizó el modelo wayfarer. Fue Top Gun la que popularizó la Rayban 3025 aviator.

  2. Recomiendo Moonbeam City, hermosa estética.

  3. Muy interesante, aunque poniendome en modo cinefilo tocapelotas me hubiera gustado que al hablar de Walter Hill hubieras nombrado «Calles de fuego» creo que representa muy bien el cine ochentero :)

  4. ‘Kung Fury’ es una obra maestra.

  5. ¿Para cuándo el análisis sociopolítico de Tango y Cash? Escribes de la hostia

  6. me he quedado de piedra con el couch gag de los simpsons. Deberiamos de exigir que LA-Z Rider se hiciera realidad. Impagable ese Ned Flanders como Fernando Withmore!!

  7. Pingback: Knights and Bikes: Otra dosis de nostalgia ochentera - Nivel Oculto

  8. thunderdomme

    Articulo muy bien escrito, si señor.

    Sobre Turbo Kid he de admitir sin reservas que ha sido toda una revelación para mí, y mira que al principio no esperaba mucho de ella… sensacional ,en imagen y sonido, menudos temazos!!

    Echo en falta alguna referencia a Mad Max, otro reborn en toda regla y ochentero como el que más.

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