Deportes

El último Atlético de Madrid-Real Madrid de Paulo Futre

Paulo Futre. Foto: Cordon Press.
Paulo Futre. Foto: Cordon Press.

Luis Aragonés llamó a Futre a las tres de la mañana. Puede que le despertara, como dice el portugués cuando cuenta la anécdota, o puede que Luis ya se hubiera hecho a la idea de que a esa hora Paulo no solía estar dormido. «Recuerde lo que le hicieron a Pizo», insistió el de Hortaleza, haciendo referencia a aquel episodio en el que Míchel y Gordillo adelantaron al corajudo lateral del Atleti en plena carretera de La Coruña, camino de la Ciudad Deportiva desde Las Rozas. y le empezaron a pedir autógrafos y a gritarle: «Pizo, eres nuestro ídolo».

Por supuesto, Pizo Gómez lo tenía complicado para ser el ídolo de nadie. Lateral de los de entrega, canterano del Athletic de Bilbao y proveniente de Osasuna, formaba parte de lo que se podía llamar «vieja escuela»: un hombre duro, implacable en su banda y en el marcaje individual. La mofa era evidente aunque lo cierto es que contada más de veinticinco años después la historia no parece dar para tanto.

De hecho, aquel mes de junio de 1992, Pizo ni siquiera estaba en el equipo, sino cedido en las filas del RCD Espanyol. No sé hasta qué punto invocar a Pizo Gómez era la mejor manera de motivar al equipo. No sé siquiera si la anécdota es cierta: a veces Futre la ubica por teléfono a las tres de la mañana y otras en plena concentración, a las nueve, las sábanas aún pegadas.

Es lo mismo: a Luis le gustaban esas cosas, formaban parte de su pedigrí como entrenador. Con Futre las había tenido tiesas varias veces pero siempre de puertas adentro, como sucedería, por ejemplo, con Eto’o años después, en el Mallorca. Pero no, Futre no necesitaba motivación alguna para una final de Copa del Rey y menos si el rival era el Real Madrid de Paco Buyo —«la primera que tenga te la voy a colar», le dijo, desafiante, antes del partido con el que tantos encontronazos había tenido en sus cinco temporadas en España, incluyendo aquella esperpéntica expulsión de 1989, los dos rodando por el suelo en pleno estadio Bernabéu.

Futre y sus paquetes de tabaco. Futre y su evidente falta de disciplina. Quererlo u odiarlo. Niño mimado de la afición, que lo adoraba, y sobre todo niño mimado de Jesús Gil, que lo utilizó como gran reclamo para ganar las elecciones de 1987, cuando aquel chaval de veintiún años venía de ganar la Copa de Europa con el Oporto, donde formaba junto al argelino Madjer una delantera de época.

Este artículo de nuestro archivo está completo para lectores registrados. Registrarse es gratis y solo lleva un minuto.

Regístrate gratis

SUSCRIPCIÓN MENSUAL

5mes
Ayudas a mantener Jot Down independiente
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 
 

SUSCRIPCIÓN ANUAL

35año
Ayudas a mantener Jot Down independiente
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 
 

SUSCRIPCIÓN ANUAL + FILMIN

105año
Ayudas a mantener Jot Down independiente
1 AÑO DE FILMIN
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 

5 comentarios

  1. Guille, a ver si empezamos ya a llamar bien al Sporting:
    Es el Sporting de Portugal:SCP.

    Técnicamente el Sporting de Lisboa es en realidad el Benfica: SLB.

    Por lo demás, gran artículo como siempre.

    • Al Sporting de Portugal en España siempre se le llamó Sporting de Lisboa, igual que en el resto de Europa; igual que a Nacional de Montevideo se le llama así, y su nombre oficial no es éste, o al Barcelona y al Sevilla, que en Italia se les llama por su nombre en italiano, no por su nombre oficial, entre otros millones de ejemplos…

  2. Un colega del Madrid siempre me dice que cuando la cogía Futre, el Bernabéu se callaba, no sé si será del todo cierto pero le tenían mas miedo que a la peste, tanto como amor le tenemos los colchoneros.

  3. Según tengo entendido, la pelea Luis-Futre fue una pantomima que hubo que montar porque al portugués había que venderle si o si, el club (Gil) necesitaba la pasta.

  4. Error: fue Schuster, no Futre, quien le dijo a Buyo que en cuanto tuviera la primera ocasión le iba a meter el gol. Como así fue.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*