
Supongo que cuando en 1966 Sergio Leone eligió para rodar algunas escenas de la mítica El bueno, el feo y el malo en las estribaciones de la sierra de la Demanda y el valle del Arlanza lo haría por los magníficos paisajes, torcales y cañones de la zona. En la película, el Rubio, Angel Eyes y Tuco se enrolan en una carrera por encontrar un tesoro escondido en un cementerio con la guerra de Secesión como telón de fondo. Lo que quizá no sabía Leone es que este lugar había sido, muchos siglos antes, escenario de otras batallas, esta vez reales, y que estuvo habitado por gente dura y recia, gente de frontera, como muchos de los personajes de sus wésterns. Hasta el valle del Arlanza habían conseguido los cristianos recuperar territorio de al-Ándalus allá por el s. IX y aquí nacieron diferentes condados y señoríos, como el de Lara, subsidiarios del reino de León y que le sirvieron a este como tapón antes las incursiones de los vecinos musulmanes. Con el tiempo esos condados se unificaron en uno, el de Castilla, allá por el 931 y de la mano del conde Fernán González. La progresiva independencia de facto del nuevo condado del reino de León culminaría en el s. XI con el nacimiento del reino de Castilla.
Los hombres que repoblaron estas tierras, vascos, cántabros, astures, godos, mozárabes, eran bien conscientes de que la oferta de tierras y fueros tenía como contrapartida poca seguridad y un estado de alerta y guerra casi constantes. Estos hombres y mujeres castellanos aguantaron los embates enemigos muchas de las veces sin aliados, como cuando en el 987 el propio rey leonés Bermudo II puso pies en polvorosa ante la amenaza de las tropas de Almanzor huyendo a Galicia. García Fernández, hijo de Fernán González, y sus hombres fueron los únicos cristianos empeñados en defender su territorio. La pequeña y joven Castilla, llamada así por estar plagada de torres de defensa, se convirtió de este modo en una especie de milagro y en un canto a la resistencia.
Entonces era Castilla toda una alcaldía,
Magüer que era pobre e de poca valía;
Nunca de buenos homes fué Castilla vacía,
De Cuáles ellos fueron paresce hoy en día.
Varones castellanos este fué su cuidado,
De llegar su señor al más alto estado;
De una alcaldía pobre ficiéronla condado,
Formaronla después cabeza de reinado.
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La historia del Duque de Lerma y su «vestirse de colorado para no morir ahorcado» es de rabiosa actualidad: no es muy distinto el caso de R. Barberá, senadora para librarse de las garras de la Ley.
Así se escribe la historia de ssssPAÑA.
Vaya a limpiar sus prejuicios donde pueda, pero absténgase de dejar comentarios absurdos y faltos de respeto en un medio supuestamente cultural.
Se vé que no lees mucho JD, hazlo, incluido comentarios, y verás lo que son comentarios absurdos y faltos de respeto.
La verdad, no sé donde ves falta de respeto a nadie, ni aunque tú mismo o misma fueras Rita Barberá.
Enhorabuena por el estupendo artículo. En Castilla tenemos tesoros que no sabemos valorar, quizá con reivindicaciones como esta aprendamos. ¡Gracias Silvia!
¡Señora, ha llegao al barrio el cuñao…! Es ‘maguer’ (sin diéresis: la ‘u’ es muda).
Copio del DRAE la etimología para que se vea que no hay ‘u’: «Del gr. bizant. μακάρι makári ‘ojalá’, der. del gr. μάκαρ mákar ‘feliz, dichoso'».
Y no pasa na. Es un error muy común y que ya se cometía en el siglo XIX, cuando el Romanticismo puso de moda la Edad Media.