
Cuentan que cuando la «manía de los tulipanes» estaba en su punto álgido, un marinero holandés confundió un bulbo de esa flor con una cebolla. Lo puso a hervir, cosa que le supuso dar con sus huesos en la cárcel. «Con lo que vale el bulbo que te acabas de comer», le dijeron, «podría comprarse comida para alimentar a toda la tripulación durante un año». La anécdota es muy célebre; apócrifa quizá, pero resume a la perfección la surrealista burbuja de precios que los tulipanes experimentaron durante unos pocos años, un proceso que se produjo al margen de la gente común y que enriqueció a unos pocos, arruinando a otros en el camino. Fue la primera burbuja económica moderna, o por lo menos la primera que dejó una huella profunda en el subconsciente colectivo. Después sería esgrimida por muchos movimientos políticos como el símbolo de codicia sin control, la parábola ejemplar sobre la necesidad de regular los excesos del libre comercio. Incluso hoy, cuando hemos visto y vivido burbujas mucho peores, continúa despertando ecos muy familiares.
En 1637 un bulbo de tulipán llegó a valer mucho más que el equivalente de su peso en oro. Mucho más. Es verdad que no es la única flor que ha experimentado súbitos aumentos de precio en diversas épocas de la historia europea, cuando determinadas especies eran vendidas como artículos de lujo y una elevada demanda podía multiplicar su valor durante un periodo breve. Por ejemplo, madame de Pompadour, amante de Luis XV (y lo que hoy llamaríamos «creadora de tendencias») puso de moda los jacintos a mediados del XVIII; los aristócratas y burgueses que imitaban los caprichos de la famosa cortesana pagaban altos precios por hacerse con plantas maduras y con las propias flores. Durante el siglo XIX los floristas holandeses y alemanes exportaban jacintos a gente adinerada de medio continente y durante los picos de demanda, el valor de los jacintos se disparaba, pero por poco tiempo. El precio bajaba otra vez tan pronto la industria de la floristería incrementaba la oferta para satisfacer a los compradores. Una «burbuja de los jacintos», con las características que tuvo la de los tulipanes, hubiese resultado impensable.
El tulipán fue la emperatriz de las flores en el mercado europeo, la joya indiscutible de la jardinería. Su precio era alto de manera sostenida porque, además de su particular belleza, la oferta nunca podía crecer de forma exponencial si sucedían esos picos de demanda. Era una planta que maduraba con lentitud y no producía demasiados retoños. Para colmo, las variedades más vistosas eran las más costosas de cultivar, debido a una curiosísima carambola biológica que explicaremos un poco más abajo. Así pues, ante un incremento de la demanda, la industria del tulipán tenía poca capacidad de reacción. En consecuencia, los tulipanes, al contrario que los jacintos, nunca dejaban de ser un lujo. Siempre se pagaba mucho por ellos; nadie hubiese imaginado que terminaría generando una fiebre monetaria parecida a los cracks bursátiles de nuestra época, pero desde luego no era un producto cualquiera. Para entender por qué el tulipán pudo provocar un fenómeno semejante tenemos que remontarnos a los tiempos en que los asombrados ojos europeos contemplaron aquella flor.
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La flexibilidad a costa de los de abajo ha tenido siempre un no sé qué tan tradicional…Y tiene una raíz tan antigua —y tan necesaria y entrañable, dirán los de arriba— que el honor y la grandeza y la justicia son simplemente novedades desfasadas a su lado.
Un artículo muy bien escrito, da gusto leerlo (gracias!)
La nota me parecio excelente. El desarrollo del idioma castellano lo encontrado, correctamente equilibrado. Da placer encontrar una nota tan balanceada donde el escritor usa el idioma como si fuese la paleta de un pintor. El único error que encontré es que un campo de fútbol posee una hectárea es decir 10.000 metros cuadrados. Por lo tanto 50.000 metros cuadrados son 5 campos de fútbol.
bueno hombre, qué puntilloso: un campo de fútbol oficial tiene desde 90×45 hasta 120×90 , me parece que la media del escritor está bien sacada, en España es una especie de demencia nacional identificar las hectáreas con campos de fútbol… el texto tiene otros errores más de «bulbo» léelo otra vez
Sí que tiene errores de «bulbo», sí, jeje. Pero lo peor es que se le ve el plumero ideológico a la legua. En fin, por concretar los «bulbos» más grandes: Flandes y resto de Países Bajos NO eran colonia de España; estaban en unión personal. De hecho, Castilla se rebeló contra Carlos V precisamente porque se sentían colonia de Flandes y no al revés, aunque en época de Felipe II se cambiaron las tornas. En cuanto a la Compañía Holandesa de Indias Orientales, difícilmente pudo colaborar con Clusius aún bajo Felipe II, si ni se había fundado ni se habían independizado aún las Provincias Unidas. De hecho, se fundó poco antes de la muerte de Clusius (1602 por 1609). Pero el mayor error de «bulbo» es cuando dice que el mercantilismo favorecía el librecambio; es justo al contrario. Esa doctrina económica era favorable a la intervención estatal en la economía, y CONTRA ella escribió (tiempo después) Adam Smith. De botánica no sé mucho, pero me ha parecido detectar alguna contradicción en el tema de los tulipanes, pero no me arriesgaré a dar información que desconozco en gran parte.
Ah, y hay una contradicción de «bulbo» gigante cuando primero dice: «el comerciante PAGABA los bulbos en invierno o primavera, pero no los recibía hasta el verano siguiente», pero luego cuando estalla la burbuja afirma: «los cultivadores (…) se arriesgaban a no cobrar un solo florín cuando llegase el momento de la cosecha». O cobraban por adelantado al firmar el contrato como dice primero (e indica la lógica y lo que sé de los contratos de futuros), o cobraban a la entrega.
Balanceado es incorrecto. Correcto: equilibrado
Es una historia en la que podemos contemplar, que pasa cuando nos da, a los seres humanos, por endiosar a cualquier cosa de la creación. El tulipán llegó a sr tenido como la flor del paraíso, la flor del universo y la flor del no va más. Fue, por un tiempo, una especia de dios delos botánicos, pero terminó, como todos los dioses que nos creamos, por ser uno entre muchos. Por eso hoy hay tulipanes en todo lugar y ya no vale un bulbo su peso en oro. ¡¡A Dios gracias!!
joder qué buen artículo!! felicidades Rodríguez
Muy bueno.
Buen artículo.
Una cosa, las Provincias Unidas, Flandes… NO eran una colonia del imperio Haubsburgo de Felipe II. Formaba parte del Imperio, de ahí el trauma que supuso una pérdida intrínseca del Imperio. Flandes no era México.
Por favor, corríjanlo porque en términos históricos es una barbaridad. Es como decir que la Unión Europea es un Imperio o que Australia es una colonia porque son súbditos de Isabel II.
buen articulo. Gracias
Este artículo está fantásticamente escrito y el contenido es excelente. De verdad da gusto leerlo, ¡muchas gracias!
!Vaya! !Qué gusto leer algo bien escrito!
Da gusto leer artículos tan bien escritos. Enhorabuena!
Buen artículo, aunque en mi opinión deja entrever constantemente la posición ideológica del autor.
Habla de que «todos parecían confiar en que las leyes del mercado sostenían el proceso» , cuando el concepto de ley de oferta y demanda no es formulado por A.Smith hasta el 1767, o la ley de Say, conocidas como leyes del mercado, hasta 1803.
Se habla de las autoridades holandesas como fieles militantes del liberalismo económico, cuando aun faltaban unas cuantas décadas para que Adam Smith naciera.
Por tanto, se podría decir más bien que los agentes envueltos en el episodio (vendedores, compradores, cultivadores, brokers, autoridades ) actuaron siguiendo la (i)lógica habitual, y la omnipresente avidez humana, y no unas creencias a pies juntillas en las leyes del mercado y su autorregulación.
Excelente artículo. Hay un librito muy bueno sobre el tema, «El hombre que cambió su casa por un tulipán», de F. Trias de Bes, ed.Temas de hoy.
Un muy bien ejemplo de la necesidad de regular los mercados, que, en contra de lo que afirman los neoliberales, no se autorregulan. Además, eso del «mercado libre» siempre ha sido una falacia: el mercado no es libre, ni mucho menos, esto del mercado libre es como la física, que trabaja en concidiones ideales, que nunca se dán en la práctica: ausencia de rozamientos, de fuerzas externas, etc.
El desmesurado crecimiento de la economía especulativa ( producido sobre todo desde la desregulación financiera de M. Thatcher y R. Reagan ) es la consecuencia de los males actuales: aumento cada vez mayor de la brecha entre ricos y pobres, al coste de un enorme sufrimiento de las clases populares.
Muy curioso es de: «deja entrever constantemente la posición ideológica del autor». ¿ Habrias dicho lo mismo si hubiera sido al revés ? Curiosamente, cuando alguien sostiene posiciones de izquierda, se suele afirmar eso de que se significa ideológicamente, como si hacerlo desde la posición contraria no fuera posicionarse ideológicamente.
Excelente artículo pero estoy de acuerdo que tiene cierto aire «tendencioso».
El libre mercado no esta en contra de la regulación. Es más, sin regulación no puede existir el concepto de capitalismo porque se iría al «garete». Adam Smith, padre del liberalismo económico defendía que el Estado solo y únicamente debía proveer aquellos bienes que el mercado no era capaz de proveer por sí mismo de forma eficiente: Educación, Infraestructuras, Justicia, Sanidad y Defensa.
Y además encargarse de obtener impuestos para financiar estos servicios y ser árbitro para que hubiera «fair play».
Es decir, el liberalismo dice que si los mercados son un partido de futbol, el Estado debe ser un árbitro pero no poner zancadillas a los jugadores o intervenir en sus estrategias de juego.
Establecer comparativas entre ricos y pobres es del siglo XIX. No creo en la igualdad sino en la igualdad de oportunidades y eso solo se consigue con una buena educación y un Estado eficiente que regule el mercado pero que no fastidie la iniciativa privada.
Muy bonito todo, sí.Lástima que la realiidad se parezca a esto como un huevo a una castaña.
¿ De verdad crees que hay fair play , o sea que se actúa con imparcialidad y honestidad ? ¿ Te parece que los poderes empresariales, financieros y económicos no hacen trampas ? No hay más que ver lo que ha sucedido con el posible pacto Psoe-Podemos, que se han encargado de hacerlo imposible, porque iba claramente en contra de sus intereses .
¿ Crees que el Estado es neutral ? ¿ te suena «eso la Fisicalía te lo afina» ?
Mira, la teoría capitalista es muy bonita: todos tienen oportunidades, todos tienen sus medios de hacer presión, etc; la pena es que luego, la realidad, no se parece en nada: en pocas palabras, el pez grande se come al chico.
¿ Comparar entre ricos y pobres es del siglo XIX ?
Eso ves a decirlo en algún comedor social, o en la cola de Cáritas, verás que risas… Como dijo Cospedal, eso de que los ricos deben pagar mas impuestos es demagogia.
Iba a intentar explicar los fallos de tu argumentación Luchino, pero veo que unknownobservator ya lo ha hecho por mí. Excelente réplica.
Criticar el liberalismo con esos argumentos es como criticar la economía y la sociedad Inca solamente conociendo de oídas como funciona, intentemos informarnos antes de realizar criticas injustificadas (ésto también va por el autor), y no achaquemos al liberalismo (que no «neo», o capitalismo de amiguetes) económico los errores de los que se creen más listos que nadie haciendo negocios, que han existido, existen y existirán.
unknownobservator lo único que ha hecho, como digo en mi comentario de las 12:10, es exponer las supuestas virtudes del capitalismo, y sus bondades teóricas ( la regulacion, el fair play, la igualdad de oportunidades ).
El problema es que, eso es la teoría y está, sobre el papel, muy bien. Pero la práctica, o sea la realidad, no tiene nada que ver con eso.
Ejemplo: los trabajadores tienen, ante supuestos abusos de los empresarios, sus métodos de hacer presión ( principalmente la huelga ), con lo cual habría un equilibrio – todo el mundo tiene su forma de presionar – . Pero lo cierto es que el trabajador es la parte débil y muchas veces, aunque el salario o las condiciones de trabajo le parezcan malas, no tiene más remedio que aceptarlas, porque si no se muere de hambre.
¿ De verdad creeis que, en una sociedad capitalista, las partes actúan con fair play, con honestidad ? ¿ no hay trampas, martingalas, y juego sucio por parte de los poderes económicos y empresariales ?
lo de “deja entrever constantemente la posición ideológica del autor” no es curioso. Es descriptivo.
El texto aparenta ser una narración, descripción y explicación de lo que pasó en la época, pero sin embargo el autor incurre en aquello de arrimar el ascua a su sardina, o mejor, lo de que el Pisuerga pasa por Valladolid, para dejar apuntada su posición ideológica al respecto del liberalismo económico. Y en ese punto es donde el texto pierde el sentido, porque incurre, para acercar el ascua al máximo posible , en a introducción de conceptos y valoraciones que se alejan del contexto de la época.
Me parece genial que se intente teorizar , en base a una postura previa, sobre un tema. Pero no disfrazándolo de «esto es lo que ocurrió» , porque no es así.
Y como digo, habla de las leyes del mercado, del liberalismo de las autoridades, cuando ni si quiera existían entonces esos conceptos.
Luchino, lo que tú consideras ser «la parte débil» no es más que el hecho de que el empresario es el que posibilita el puesto para el trabajador a cambio de un salario todos los meses, mientras que la empresa paga al día y espera obtener beneficios en el medio-largo plazo (y sí, hoy en día los impagos y las quiebras son habituales, pero no por ello estoy describiendo algo ideal o utópico); así que dime: ¿El trabajador es el punto débil por ser un asalariado que todos los meses recibe su nómina? o ¿No será que el empresario (la empresa) que es el que realmente arriesga su propio capital tiene la última palabra en las cuestiones importantes dentro de la misma?. Es una posición de ventaja en muchas ocasiones, sí, pero no por ello es una injusticia.
Sobre el tema del juego sucio y las trampas de las que hablas no entiendo cual es el objetivo de la critica: trampas, la última vez que miré, las hacían todos, desde el administrativo que pasa horas mirando el Facebook en su puesto de trabajo hasta el empresario que cobra en B a sus clientes, es algo (sobre todo en nuestra cultura) intrínseco al ser humano, ley del mínimo esfuerzo.
Excelente artículo, que explica la situación de manera correcta y amena.
la parte débil*
Gracias a los correctores.
Gran artículo! Informativo, muy bien escrito y ameno de leer. Julian, desde Holanda :-)
¡Excelente artículo! Hace no mucho emitieron un documental en la 2 que explicaba justamente esta burbuja de los tulipanes.
Holanda estaba al pil-pil en aquellas décadas, con lo de la crisis esta, los artistas flamencos y el descubrimiento del dodo
Gran artículo, ¡Gracias!
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¡Gracias!