
Es lo más vendido de la tienda de souvenirs. Por congruencia, es la pieza preferida del millón largo de visitas que recibe cada año el Museo Reina Sofía. Siempre hay gente ante el Guernica. Con esa sensación impalpable de estar viendo algo grande. Muy grande. 349,3 x 776,6 cm exactamente. Y eso que Picasso no era pintor de gran formato… Solo había realizado otra obra a esos tamaños, para el telón de un ballet de Diaghilev. Nada que ver. Este mural era un encargo del Gobierno de Negrín para la Exposición Internacional que en 1937 se celebró en París. Colisionó con la Guerra Civil. Pensaron que un artista con fama era la mejor propaganda para la causa republicana. «Si tenemos a Picasso en cuerpo y alma, el impacto será mayor que una batalla ganada en el frente a los fascistas». Por eso también le nombraron director del Museo del Prado. Le gustaba presumir de este cargo, que ejercía a distancia desde Francia.
Por aquel entonces vivía en un apartamento-taller de la rue Boétie, en el número 23, entre una polvareda de resmas, yesos y Renoirs tuertos. «Si quieres matar a una pintura basta con colgarla bien de un clavo y pronto no verás nada más que el marco». El lienzo para pintar el Guernica no cabía, por lo que se buscó un segundo estudio en la rue Grans Augustins número 7.
…había un botín consistente en sus propias obras y cuadros de Matisse, Braque, Gris, el aduanero Rousseau, Modigliani y de ciertos otros. Las mesas y sillas estaban llenas de una increíble variedad de objetos: máscaras negroafricanas, cerámica, fragmentos de vidrio retorcido que había recogido en Martinica, bronces antiguos, moldes de yeso, sombreros raros, ediciones de lujo… Picasso guardaba botellas de agua de colonia, tabletas de chocolate, barras de pan, paquetes de cigarrillos, cajas de cerillas, e incluso sus zapatos viejos, que estaban alineados debajo de una mesa…
Vemos que no se molestaba en ordenar cuando Jean Cocteau le visitaba. Salían a almorzar juntos a Le Catalan, el bistró de al lado. Con Brassaï, Braque, Eluard, Sartre, Beauvoir… Jugaban a pintarrajear los manteles con mostaza. Manchas por miles de euros a subasta. Un inspector alimentario les pilló comiéndose un chateubriand en una redada; chaparon el restaurant por ser día de vigilia y a Picasso le multaron por carnívoro. A día de hoy, el bar sobrevive con sesiones de DJ y soirées deportivas. En cuanto al taller, está medio abandonado, a expensas de reconvertirse en hotel de luxe.
Este artículo de nuestro archivo está completo para lectores registrados. Registrarse es gratis y solo lleva un minuto.







Pingback: El Guernica de Picasso. Historia de un souvenir – Jot Down Cultural Magazine | METAMORFASE
No soy un experto, pero creo que ha incurrido en algunas inexactitudes: cuando nombran a Picasso Director Honorario del «Prado» (Septbre. de 1936), Negrín no es Presidente del Gobierno. Picasso no ejerció como Director a distancia, de hecho ni siquiera tomó posesión del cargo. Málaga no fue ametrallada sino tomada por Queipo de Llano; en la plaza de toros se fusilaron a unas 3000 personas, mientras que a los que huían por la carretera costera de Almería se les ametrallaba desde el aire y se les bombardeaba desde los cruceros Baleares, Canarias y Almirante Cervera. Picasso no pintó los «bocetos» del pintor y la modelo hasta 1963. Finalmente, los primeros bocetos, sobre el encargo recibido por el Gobierno de la República, tienen fechas del 18 y 19 de Abril de 1936 y pretenden visualizar lo que se le ha encargado: los militares insurrectos están bombardeando Madrid sin respetar el Patrimonio artístico y cultural. Esta idea continuará a lo largo de los sucesivo bocetos y sobre el propio lienzo, aunque irá corrigiendo símbolos.
https://guernicaeramadrid.wordpress.com
Una de las pinturas más importantes de nuestro país y los acontecimientos históricos nos marcarán para siempre. gran artículo. Sergio
Pingback: Tras el velo de la muerte – Siente la música de la vida que te envuelve suave, cálidamente.
Pingback: “Piedad y terror en Picasso”. Algo más que el camino hacia el Guernica
Picasso confesó en varias ocasiones: yo las llamo asonancias y por estrañas que parezcan se encuentran en muchas de mis obras. Así han quedado en sus obras como enigmas ocultos.
Obra por excelencia y de calado histórico. Picasso siempre sorprende.
Después de tantos años, la historia de Guernica ha jugado un gran papel en nuestra democracia. Y todavía lo sigue haciendo.
Nadie olvida ni perdona.