
¿Es usted fan de las series? ¿De los que protestan airadamente en Twitter si determinado personaje muere o si en un capítulo no sucede lo que le gustaría, y desea que un doloroso trending topic plasmado de opiniones negativas fuerce a los guionistas a rectificar sus desmanes? Pues bien, el futuro podría traerle malas noticias. Existe la posibilidad, aunque aún remota, de que los creadores de series se centren más en la coherencia artística y no en los arrebatos multitudinarios de las redes sociales.
Los adolescentes utilizan un término muy gracioso para referirse a la comunidad de fans de un determinado cantante o algún grupo musical, un término que se ha hecho popular incluso en España: fandom. Ya saben, sobre todo si tienen ustedes hijas, hermanas o sobrinas pequeñas, quizá estén familiarizados con frases como «El fandom de Justin Bieber es el mejor» o «Katy Perry sí que sabe cuidar a su fandom», cosas así. La sociología que hay detrás del fenómeno no es muy complicada; les proporciona un sentimiento de pertenencia que se ha exacerbado con la existencia de las redes sociales cibernéticas, pero que en realidad ha existido desde hace muchas décadas. La prensa musical lleva explotando la psicología del fandom por lo menos desde los años sesenta, con aquellas absurdas campañas en plan «¿Eres de los Beatles o de los Stones?». Nada nuevo. Tampoco se diferencia mucho del forofismo futbolístico, el otro gran fandom tradicional. Lo que ambos tienen en común es una amplia base de consumidores que permite perpetuar un negocio de grandes dimensiones. Incluso cuando la industria discográfica se ha desplomado, todavía hay artistas que ingresan muchos millones gracias a la explotación de un mercado de fandoms que garantiza años de pingües beneficios. Primero se capta a un público adolescente que es poco exigente con la calidad musical del producto y después, cuando ese público ya ha crecido y (a veces) quiere escuchar cosas más elaboradas, se juega con su nostalgia y con el inquietante hecho de que una gran popularidad puede terminar traduciéndose en una respetabilidad artística duradera. En definitiva: el fenómeno fan es rentable siempre que se dirija a un amplio segmento de público.
Otros fandoms más minoritarios han permitido mantener industrias culturales minoritarias pero, por causa de su número más escaso y su más escaso poder, han sido maltratados sin piedad por esas mismas industrias a las que mantienen. El mejor ejemplo es el de los consumidores de cómics de superhéroes. Marvel y DC han tenido un público fiel durante décadas, pero no es un público lo bastante grande como para merecer una atención personalizada. Eran un público entregado que estaba dispuesto a comprar cualquier cosa que editasen sobre sus personajes favoritos. Sin embargo, desde el momento en que los superhéroes demostraron ser enormemente rentables en la pantalla grande, la opinión de los consumidores de cómics pasó a importar un soberano pimiento. Lo importante, de repente, era contentar a un público cinematográfico cuyas demandas eran bien distintas. DC y Marvel han terminado ajustando sus publicaciones a los requerimientos puntuales que imponen las modas cinematográficas, y tenemos desde personajes que eran secundarios en el universo cómic pero que se han convertido en iconos de la pantalla (Iron Man, Guardianes de la Galaxia, Deadpool, etc.), y por tanto la industria del tebeo ha empezado a girar en torno a ellos en detrimento de otros personajes más clásicos, hasta momentos en que la industria del cómic ha llegado a matar a sus antiguos iconos: recuerden cuando el cine hizo que Batman ascendiese al trono de los superhéroes y el antaño sacrosanto Superman fue aniquilado sobre el papel, aunque resucitase más tarde. Era la única jugada publicitaria que merecía atención sobre un personaje que ya ni en el cine era relevante.
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Un pequeño retorno a un pasado no tan lejano:
Maestro Ciruela 01/03/2013 at 22:12
Se diga aquí lo que se diga, una serie como “The Sopranos” – que para mí, no tiene imaginarios altibajos en su desarrollo – merecía que el responsable y su cohorte de ayudantes, se hubieran estrujado la mollera al máximo para que el aterrizaje fuera apoteósico y también, si se quiere, anti-convencional. Tal como se decidió el final, y lamento en el alma decirlo, mancharon el conjunto con una de esas manchas que no salen ni a tiros. Y no se esfuerce el autor de este artículo en creer que algunos no lo hemos entendido. Por mi parte, está bastante claro, pero sigue siendo fallido. En cuanto a “The Shield”, es junto con “The Wire” – estilos opuestos, geniales resultados en ambos casos – el mejor policíaco de la historia hasta el momento, algo que para mí, no admite discusión.
Y volviendo a “The Sopranos”, no nos engañemos… la adoro y la he visto ya TRES veces completa, pero David Chase no supo como acabarla con acierto.
Para mí, acabar una serie fenomenal, de manera fenomenal, es lo que hizo Shawn Ryan con “The Shield”.
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Alejandro 18/04/2014 at 6:48
Recientemente terminé de ver la serie por segunda vez. El capitulo final me dejo igualmente insatisfecho y sin llegar a entenderlo completamente, lei bastantes opiniones, criticas y analisis en internet hasta que llegue a un blog que analiza escrupulosamente el porqué de la grandeza de ese final. Te recomiendo que lo visites y quizás, llegues a cambiar de opinión. Un saludo
http://masterofsopranos.wordpress.com/the-sopranos-definitive-explanation-of-the-end/
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Maestro Ciruela 26/05/2014 at 20:31
Usted mismo lo dice claro como el cristal:
“Recientemente terminé de ver la serie por segunda vez. El capitulo final me dejó igualmente insatisfecho sin llegar a entenderlo completamente”
Todo lo que sigue a continuación, son opiniones ajenas a usted. Siga su instinto y su parecer que además, resulta ser lo único digno que podemos -todos- hacer. Puede que dentro de veinte años, veamos nuevamente “The Sopranos” y entonces ese final nos parezca una maravilla; si se diera esa circunstancia, no tendré ningún inconveniente en decirlo en voz alta y clara aunque nadie me garantice que no sea precisamente en ese momento, cuando estuviera equivocado y no ahora.
Lo que nadie me podrá echar nunca en cara cuando pasen esos veinte años y, por casualidades de la vida, se dictamine en ese hipotético futuro que el final de esta serie había sido y seguía siendo un fiasco, repito, nadie podrá decirme:
“Sabías que era una birria de final pero dejaste que te influyeran ciertas corrientes de pensamiento y acabaste por “ver” cosas que nunca estuvieron ahí”.
Creo que David Chase intentó dejarse una puerta abierta para una posible vuelta de la serie. Algo que, por razones obvias no pudo ser, saliéndole el tiro por la culata.
Por lo demás, el artículo muy puesto en razón.
Un aspecto muy relevante de este «fandom», es cuando en una serie aparece un personaje que sobresale (normalmente un villano o personaje que se mueve en ambos bandos), en estos casos series que muestran potencial o gran nivel se disuelven como azucarillos, siendo incapaz de aceptar que estos personajes ya no dan mas de sí.
Casos extremos son Sylar en Heroes, Ben en Perdidos y especialmente la madre en Sons of Anarchy (que encima era la pareja del productor).
Por otro lado el tema de las audiencias muetra lo desfasado que se encuentra el mundo de la publicidad y el marketing. Se pueden creer que encuestas para elecciones o audiencias se basan en menos del 0.001% de la población activa?
Mientras Netflix desarrolla «deep learning» para saber que película recomendar a los usuarios basandose en millones de datos. Estos «controladores» manejan miles de datos para extrapolarlos a millones, y encima mueven todo el dinero de la publicidad…
Por poner un pero. cualquier lector de la saga de Canción de Hielo y Fuego se huele la «resurrección» del personaje del que se habla en el artículo. Está cantada desde la «resurrección» de otro en las novelas (no lo menciono, pero aquí mismo se hablaba de «ello»). Así que no creo que tenga mucho que ver con el fandom, y menos en una serie que se ha cargado a medio plantel, personajes muy carismáticos todos ellos.
Y a mí me pasa lo que al Sr. Gorgot, hay momentos en que me desconojo vivo con La que se avecina. Y no se cortan un pelo. Cada vez es más descerebrada.
Toda la razón. Thoros de Myr es la pistola de Chejov junto al Señor del Rayo, así que esa resurrección que tanto le escuece está cantada. Mas duro sería que resucitara Ned Stark…
Perdonad pero no. En los libros no se va a resuciar a Jon por la simple razón que no ha muerto. «Eso» que esta «cantado» y que «se ve a la legua» no es la muerte de Jon, que no existe, si no el descubrimiento de que es un cambiapieles. Que al intentar calmar al gigante lo posee, y que sus compañeros matan al gigante pensando que éste ha matado a Nieve.
Lo de la serie es puro fandom
Alvaro deja de fumar, y vuelve a leer esa parte que me parece que has entendido cualquier cosa
Me ha gustado mucho el artículo, pero me ha chirriado sobremanera el comentario sobre la cadena PBS. Programas como NOVA o Frontline no tienen parangón en ninguna cadena que yo haya visionado. Todavía me emociono cuando recuerdo mi primer episodio de NOVA, con Neil Digrasse-Tyson como conductor.
Totalmente de acuerdo con nachetetm. Yo además de esos programas de la PBS incluiría las noticias (sí, las noticias), especialmente en la época de la recientemente fallecida Gwen Ifill.
La principal diferencia entre la PBS y las noticias de las privadas son dos cosas. La primera es llenar las noticias con historias de «interés humano», como un gato al que le hicieron un transplante y un loro que bebe starbucks (ambas verídicas). En la PBS las noticias son noticias.
La otra es que el resto de cadenas, en las extrañas ocasiones en las que hablan de noticias internacionales, dan explicaciones de una manera demasiado americanizada, es decir, nos dan la opinión del experto de Harvard sobre el tema en cuestión. ¿Que hay una crisis política en Pernambuco? Pues entrevistan al senior analyst de turno (vease la parodia de The Daily Show de poner Senior Correspondent en todos sus sketches) que lo analiza todo desde su cómoda poltrona en Massachussets. En la PBS sin embargo, suelen buscar a un pernambucano que con mejor o peor inglés, sepa de primera mano de lo que está hablando.
Recomiendo a los serie adictos Braquo y Gomorra, dos de las mejores series que he visto desde el verano pasado que creo no son tan mediáticas en España como otras pero que una desde Francia y la otra desde Italia no desmerecen en nada a las grandes americanas.
Antes de las redes sociales existían las centralitas de las cadenas. Viene muy a colación este ejemplo de Twin Peaks que los de Quinta temporada han rescatado:
http://elpais.com/diario/1990/12/01/radiotv/660006002_850215.html
Te recomiendo a Henry Jenckins: cultura de la convergencia y «Piratas de los textos», habla del fenómomento fan, y tiene miles de años. Véase la Biblia.
Ahora lo que ha cambiado es que el canal de retorno es muchísimo más amplio que una centralita que se colapsa.
Por cierto, el time shifting ya se mide
http://bluper.elespanol.com/noticias/revolucion-mercado-audiencias-kantar-media-comienza-medir-audiencia-en-diferido
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