Cine y TV

Quién nos salvará sin Leia

Star Wars 2
Imagen: Lucasfilm / Disney.

Disney acaba de entender que las princesas no necesitan que las salven. Lo comprende ahora, treinta años después de que Miyazaki crease a Nausicaa, veinte después de que llegase La Princesa Mononoke. Cuarenta años después de Leia.

Es posible que hayamos dicho adiós para siempre a Leia tras The Last Jedi. Y no estamos preparados. The Last Jedi se estrenó hace unas semanas y puede que fuese la última vez que nos sentemos en el cine viendo a la princesa en la pantalla con incertidumbre y no como un recuerdo al que hay que volver un par de veces al año aunque sepas, de sobra, que la respuesta al «te quiero» siempre es un «lo sé». Carrie Fisher se fue hace un año y Leia nos deja ahora. Y cómo vamos a salvar ahora sin ti, princesa, todo esto.

Miembro del Senado Imperial, diplomática y espía de la Alianza Rebelde. Lo de princesa es solo un diminutivo, la forma simple, la rápida. La que se ve. Pero Leia fue siempre mucho más de lo que se ve. Mucho más que cuatro horas de maquillaje y peluquería, mucho más de un final feliz rodeado de ewoks. Y el camino no fue fácil.

Leia empezó a ser Leia con veintiún años, 1,55 metros y 50 kilos. Cuatro y medio más de lo que exigía el guion. «Me dieron el papel en La guerra de las galaxias junto con la deprimente advertencia de que perdiera cuatro kilos y medio, así que para mí la experiencia se parecía menos a «¡Bien! ¡Tengo un empleo!» Y más a «Tengo un empleo y me he torcido el tobillo»». Cuatro kilos y medio que Leia no perdió. «Lucha para ponerte lo que quieras, no seas una esclava como fui yo», decía treinta años después a Daisy Ridley, Rey, nueva heroína galáctica, joven padawan, con un camino hecho, con media guerra ganada. Una lucha que acababa de empezar y que ahora continuamos por ella, por ellas, por nosotras.

Hace ya cuarenta años que Leia aparecía en nuestras vidas. Cuatro, cinco minutos de una película recién estrenada, el Episodio IV, en el que empezábamos a conocer una princesa que huía asustada de un tipo de negro, como un robot, y otros tantos de blanco que disparaban a todas partes. Y Leia, como buena princesa, huía.

Cualquiera que vea los primeros minutos de la película sabe que no se trata de una princesa como la que los cuentos de hadas han querido reflejar durante siglos (y no mucho más común en la fecha del estreno de la película, 1977) sino una que no se deja vencer, huye, se esconde e incluso lucha contra los malos. Las princesas, hasta entonces, no ponen resistencia cuando alguien las encierra en una torre y su principal misión es esperar llorando que un valiente príncipe venga a salvarlas. Pero ahora sabemos que no es así. Ahora y hace cuarenta años, solo con esperar a que la película llegue a la escena en la que, por fin, la princesa será salvada.

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8 comentarios

  1. Hablando de princesas Disney…os habéis dejado a Mulán…q no era princesa, pero sí guerrera y salvó al emperador.

  2. Venía a comentar lo de Mulán, pero veo que Sonia se me ha adelantado. No sé por qué la gente la olvida, para mí fue mi princesa favorita de niña porque por fin vi a una que peleaba más allá de enfadarse de vez en cuando (como Leia o Jasmín). Porque seamos sinceros, Leia ha mostrado su potencial de mayor, en el siglo XXI, antes te la ponían en las películas como que era algo más, pero que las peleas las hacían otros, ella para ser salvada, ponerse mona en bikini siendo el sueño pajillero de millones de adolescentes y decir cuatro cosas al de negro. Leia sólo cogía las pistolas cuando huía y la rescataban, no se iba por ahí a luchar, no dirigía las luchas, sólo si no quedaba otra, que era bastante para la época, pero no es el culmen de princesa guerrera precisamente.

    La chica un pelín respondona sólo era otra forma poco original ya vista en los westerns, de adornar a los protagonistas masculinos cuando eran un poco caraduras o no eran el caballero blanco ideal, para enseñarles un poco de modales, pero ella seguía siendo un complemento para él. Así que no, para mí la chica de 21 y 50kg no era el icono feminista que salva la galaxia, porque no es así, es a la de ahora a la que voy a echar de menos, la que sí lucha y dirige.

    • Claro, Leia no dirige las luchas. No es suya la iniciativa al escapar del módulo prisión. No forma parte del grupo que dirige el ataque a la primera Estrella de la Muerte. Ni la evacuación de Hoth. Es verdad que sólo cogía las pistolas cuando huía, como cuando se abre paso a tiros por Bespin intentando rescatar a Han Solo, o cuando se infiltra en la guarida de Jabba, al que posteriormente estrangula, o como cuando forma parte de un comando en la luna de Endor.

      Todo un complemento.

  3. La aparición de la heroína en la Historia es esperanzador. Siendo la mitad de la población ya sería hora de que, de frentre al desmadre producto del testosterona lo femenino, con sus valores intrínsecos, ocupe el lugar que le corresponde. Lo que me preocupa de estas chicas es que andan por ahí matando, usando armas y tirando patadas a lo loco. En la realidad hasta se alistan en los ejércitos. Entiendo que para resolver esta injusticia antropomórfica patriarcal sea necesario luchar, pero espero que no se contagien del género de quienes las han creado. No sea cosa que en el futuro cambiemos el signo íntimo del poder para continuar con lo mismo. Por lo demás, como siempre, un excelente artículo.

    • Más machismo… que haya mujeres pero que sean como tú quieras, no hagan «cosas de hombres» que estarán feas… lo que queda todavía por avanzar…

    • Mucho mejor matar stormtroopers a besos o con el poder de la palabra, no te jode…

  4. Y yo que pensaba que necesitábamos ejemplos y no «heroínas que nos salven». Como dijo el marqués del cuento: qué engañada se vive en carnaval.

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