
Cuando a raíz de ciertos enfrentamientos en competiciones europeas empezamos a oír hablar de él, los aficionados de media España —y de media Europa— quedaron asombrados por el descubrimiento. En la liga francesa jugaba un tal George Weah, delantero africano que personificaba un cóctel letal —físico impresionante, técnica igualmente impresionante— y que parecía destinado a convertirse en un grande. Recuerdo perfectamente a un famoso locutor que, durante un partido entre un equipo español y la escuadra de un todavía poco conocido Weah, dijo con asombro: “no habíamos oído hablar de él, pero probablemente estemos ante el mejor futbolista de Europa”. Y era efectivamente uno de los mejores, algo que terminó de demostrar cuando fue fichado por el Milan y dejó para la posteridad algunas de las jugadas más antológicas que se recuerdan. Weah procede de un país pequeño y futbolísticamente débil como Liberia (aunque tras salir de la liga liberiana estuvo una temporada en la liga camerunesa, haciendo 14 goles en 18 partidos) lo que le negó la oportunidad de brillar en los Mundiales… de haber sido nigeriano o camerunés otro gallo hubiese cantado. Pero gracias al Milan obtuvo el reconocimiento que merecía, llegando a ser nombrado por la FIFA mejor futbolista del planeta en el año 95 (año de su llegada a Italia). Tras su fichaje por el club italiano, empezó a hacer caer mandíbulas con demostraciones de poder físico y exquisito toque como la siguiente:
VIDEO: Gol de George Weah frente al Lazio de Roma
Aunque quizá el mejor y más espectacular ejemplo de lo que Weah era capaz de hacer —nada menos que en el tremebundo Calcio de los noventa— fue el gol que un tiempo más tarde le marcó al Verona: tras recoger el balón en su propia área (repito: ¡en su propia área!), Weah se lanzó a un contraataque a la carrera y era tal su velocidad y zancada que sus propios compañeros lo tenían difícil para seguirle. Así que, viéndose solo, se limitó a deshacerse de (literalmente) medio equipo veronés, manteniendo el balón hasta el área contraria y batiendo a un portero rival que seguramente, a medida que Weah se aproximaba al arco, veía aterrorizado al futbolista africano parecerse cada vez más a Godzilla, que estaba a punto de hacerle uno de los goles del siglo. Aunque en su momento se incidió mucho en la potencia física demostrada por Weah en la increíble jugada, también puso de manifiesto su extraordinario talento técnico: mantuvo el balón totalmente pegado al pie —¡alguien con esa zancada!— por TODO el campo, se deshizo de dos defensores a la vez con un regate a la media vuelta y le hizo un traje a otro con un “uno-dos” más propio de Sugar Ray Robinson que de un futbolista. Impresionante sería decir poco:
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Fantastico post. Gracias!
Weah… menuda máquina.
Muy buena selección de goles.
Te doy dos recomendaciones. La primera es de un gol que siempre que lo veo me levanto ha aplaudir: Bergkamp contra el Newcastle (http://www.youtube.com/watch?v=MPzgP6Is3H8). Sin desmerecer el que le marca a Argentina en el 1998. Debe competir con Baggio en la competición de controles, tengo dudas de quien era mejor.
La segunda no es una recomendación de un gol ya que de él se podrian sacar colecciónes interminables en fasciculos que pocos tendrian dinero para acabar. Pippo Inzaghi, para mi, dada mi edad, el nombre del gol. No creo que haya nadie que haya metido tantos goles con tantas partes del cuerpo. Heterodoxia hecha delatero.
http://www.youtube.com/watch?v=BMHknKpVyrY (tengo el gran placer de decir que lo vi en directo, una joya que guardaré toda la vida)
Espero que en próximas entregas hables de estos dos montruos. :)
Gran selección
Por si anda en preparación el volumen 3 de Siete goles, siete recuerdos, recomiendo el gol de Christian Vieri con el Atleti ante el Paok de Salónica
Y si aún queda hueco para otra recomendación, recordaría otro talento maldito como fue Diego Tristán